El funeral de Diana de Gales fue un evento oficiado el 6 de septiembre de 1997 en la Abadía de Westminster, en Londres (Reino Unido). Dos mil personas asistieron a la ceremonia, mientras que 32,1 millones de espectadores en el país presenciaron el evento por televisión, siendo esta una de las audiencias más altas del Reino Unido."Tracking 30 years of TV's most watched programmes" . BBC. Así mismo, se estima que más de 2.5 mil millones de personas alrededor del mundo vieron la retransmisión en directo, lo que lo convierte en uno de los acontecimientos televisivos más vistos de la historia.

Aunque en un principio la familia real se negó a conceder a Diana un funeral de Estado, las muestras de afecto y dolor por parte del pueblo británico obligaron al Palacio de Buckingham a tomar una decisión al respecto. El protocolo se caracteriza por su estricta rigidez, estando los funerales con exequias de Estado reservados con carácter exclusivo para miembros de la casa real con rango de majestad, o en su defecto, para gobernantes nacionales de especial relevancia. En dicho protocolo existe una tipología denominada funeral real, reservada a miembros de la monarquía con rango de alteza real, categoría que la princesa no poseía al momento de su muerte. Puesto que no existía normativa para una princesa del Reino Unido divorciada y madre del segundo y tercero en la línea de sucesión, se debió acuñar un nuevo término para rendir honores fúnebres a Diana: «Un entierro único para una persona única», tal y como expresó un portavoz de la familia real más de 24 horas después de la muerte de la princesa.

Funeral Cortejo fúnebre thumb|left|Estandarte real de la monarquía británica. El ataúd de Diana, cubierto con el estandarte real (rematado este a su vez por un ribete de armiño), fue trasladado a Londres desde el Hospital de la Pitié-Salpêtrière, en París (Francia), por su exesposo el príncipe Carlos y sus dos hermanas, Sarah y Jane, el 31 de agosto de 1997. Tras ser llevado a una funeraria privada, el féretro fue conducido a la Capilla Real, en el Palacio de St. James, donde permaneció cinco días, siendo trasladado al Palacio de Kensington la noche previa al funeral. El plan diseñado para el entierro de Isabel Bowes-Lyon (conocido por su nombre en clave: «Operación Tay Bridge») llevaba siendo ensayado 22 años y sirvió de base para el sepelio de Diana. El evento no constituyó un funeral de Estado; en su lugar se celebró una ceremonia real la cual contó con la participación de una pompa real además de una liturgia anglicana (hubo un gran despliegue floral a las puertas de Kensington así como del Palacio de Buckingham). El funeral dio comienzo a las 9:08 horas BST, cuando la campana tenor de la Abadía de Westminster empezó a tocar señalando la partida del cortejo fúnebre del Palacio de Kensington. El féretro fue llevado en un carruaje tirado por cuatro caballos negros y conducido por miembros de la Guardia del rey, estando escoltado a su vez por policía montada (un total de ocho miembros de la Guardia Galesa acompañaron el ataúd durante el recorrido de una hora y cuarenta y siete minutos a lo largo de la capital). Sobre el féretro descansaban tres ramos de flores blancas de su hermano Charles Spencer y sus hijos los príncipes Guillermo y Enrique,"World watches as Britain bids farewell to Diana" . CNN. además de una carta de este último dirigida a «mami».

Tras atravesar Hyde Park y llegar al Palacio de St. James (donde se habían habilitado cuatro libros de condolencias), el príncipe Felipe de Edimburgo, Carlos de Gales, sus hijos y el hermano de Diana se unieron al cortejo fúnebre que desfiló detrás del féretro, con quinientos representantes de varias instituciones de caridad con las que la princesa se había involucrado caminando tras ellos (en total, cerca de dos millones de personas formaron la comitiva, de 13 kilómetros de largo). Alastair Campbell revelaría posteriormente en sus diarios que tanto el Gobierno como la casa real temían por la seguridad del príncipe Carlos debido a que creían que podría llegar a ser atacado por la muchedumbre, motivo por el que se aseguraron de que sus hijos lo acompañasen confiando en que la presencia de ambos junto a su padre evitase una agresión. El príncipe Guillermo describió la experiencia como «una de las cosas más duras que jamás he hecho», mientras que el príncipe Enrique mencionó que a ningún niño «se le debería pedir que hiciese» lo que ellos hicieron. Sin embargo, Guillermo vio aquel acto como necesario para mantener «el equilibrio entre deber y familia», sintiéndose Enrique «muy contento» de haber tomado parte en la procesión.

El cortejo fúnebre desfiló delante del Palacio de Buckingham, donde varios miembros de la familia real aguardaban en el exterior, inclinando la reina Isabel II la cabeza cuando el féretro pasó frente a ella."The Last Journey Begins" . BBC. Más de un millón de personas se alinearon en las calles de Londres, con varios transeúntes arrojando flores al cortejo"Diana 1961–1997: The Cortege – A flower-strewn path leading to the Abbey" . The Independent."Diana: Sights and Sounds – The Funeral" . BBC. mientras dos pantallas instaladas en Hyde Park retransmitían el evento.

Ceremonia thumb|right|Abadía de Westminster. La ceremonia, oficiada en la Abadía de Westminster, empezó a las 11:00 horas BST y duró una hora y diez minutos. La familia real colocó coronas de flores alrededor del ataúd en presencia de los ex primeros ministros John Major, Margaret Thatcher, James Callaghan y Edward Heath así como del político conservador Winston Churchill, nieto del primer ministro Winston Churchill. Entre las personalidades de fama internacional invitadas al funeral se encontraban el rey Juan Carlos I de España; la princesa Margarita de los Países Bajos; la reina Noor de Jordania; el depuesto rey de los helenos Constantino II de Grecia; el emperador de Japón Naruhito y su esposa Masako; el presidente de Sudáfrica Nelson Mandela; el embajador de Estados Unidos en el Reino Unido William J. Crowe; el ex secretario de Estado Henry Kissinger; la primera dama de los Estados Unidos Hillary Clinton; la primera dama de Francia Bernadette Chirac; la primera dama de Egipto Suzanne Mubarak; el primer ministro de Pakistán Imran Khan y su entonces esposa Jemima Goldsmith; los diseñadores Anna Wintour, Karl Lagerfeld y Donatella Versace; los cantantes Elton John, Cliff Richard, George Michael, Mariah Carey y Michael Jackson; los actores Tom Hanks, Tom Cruise, Nicole Kidman, Richard Attenborough y Ruby Wax; el director de cine Steven Spielberg; el compositor Chris de Burgh; el comediante Michael Barrymore; el empresario Richard Branson; y el cantante de ópera Luciano Pavarotti (pese a la magnitud e importancia del evento, algunos invitados, entre ellos el rey de España, no asistieron finalmente al funeral).Ryan, Joal (6 de septiembre de 1997) Farewell, "Mummy": Princess Diana's Funeral E!online

El primer ministro Tony Blair leyó un extracto de la Primera Carta a los Corintios, Capítulo 13: «Y ahora permanecen la fe, la esperanza, el amor: estos tres; pero el mayor de ellos es el amor».Brian MacArthur (1998). Requiem: Diana, Princess of Wales 1961–1997 – Memories and Tributes. Arcade Publishing, p. 165. Por su parte, el arzobispo de Canterbury George Carey y el deán de Westminster Wesley Carr rezaron las oraciones y pronunciaron los elogios póstumos. El servicio fúnebre fue cantado por el coro de la abadía y dirigido por el maestro de coristas Martin Neary, fungiendo Martin Baker como organista.  El repertorio previo al servicio incluyó los himnos «Eventide» y «Rhosymedre»; «Adagio en mi mayor para violín y orquesta»; «Ich ruf zu dir, Herr Jesu Christ, BWV 639»; «Fantasía y Fuga en Do menor, BWV 537»; «Adagio en Sol menor»; «Sinfonía n.º 9»; y «Variación IX (Adagio) "Nimrod"». La ceremonia anglicana abrió con el tradicional «Dios salve a la reina», empezando el funeral con el coro cantando «Funeral Sentences», obra de William Croft y Henry Purcell (varias piezas de compositores como Johann Sebastian Bach, Antonín Dvořák, Camille Saint-Saëns, Gustav Holst y otros sonaron a lo largo de la ceremonia). Los himnos interpretados fueron «I Vow to Thee, My Country», por Cecil Spring Rice con música de Gustav Holst; «The King of Love My Shepherd Is», por Henry Williams Baker con música de John Bacchus Dykes; y «Guide me, o thou great redeemer», por William Williams Pantycelyn con el himno «Cwm Rhondda» de John Hughes (el canto «Libera me» fue interpretado con música de Giuseppe Verdi por los BBC Singers en compañía de Lynne Dawson).

Durante la ceremonia, Elton John cantó «Candle in the Wind 1997», versión del tema homónimo especialmente reescrito como homenaje a Diana, de quien el cantante era gran amigoMiles, Barry (2008). "Massive Music Moments" p. 207. (solo un mes antes de su muerte la princesa había sido fotografiada confortándolo en el funeral de Gianni Versace). John se puso en contacto con el cantante Bernie Taupin, a quien pidió revisar la letra de la canción de 1973 «Candle in the Wind» para rendir tributo a la princesa,Bronson, Fred (1997). The Billboard book of number one hits p. 860. Billboard Books. llegando el tema a convertirse en el sencillo más vendido de todos los tiempos después de «White Christmas», de Bing Crosby. Según Taupin: «Pensé que era muy importante protegerlo desde un punto de vista de la nación. Quería hacerlo sonar como un país cantándolo. Desde las primeras dos líneas que escribí [que empezaban con "Adiós Rosa de Inglaterra"], el resto encajó».

La mayor de las hermanas de Diana, Sarah, realizó la primera lectura, un poema titulado Turn Again To Life de Mary Lee Hall, mientras que su otra hermana, Jane, efectuó la segunda lectura, el poema Time Is de Music and Other Poems, obra de Henry van Dyke Jr. Por su parte, Charles leyó el elogio, en el cual reprendió tanto a la familia real como a la prensa por el trato dado a su hermana: «Cabe recordar que de todas las ironías sobre Diana, tal vez la más grande fuese esta – una niña a la que se le dio el nombre de la antigua diosa romana de la caza fue, al final, la persona más perseguida de la era moderna». La pieza «Song for Athene», del compositor británico John Tavener con letra de Madre Thekla extraída de la liturgia ortodoxa y de la tragedia de Shakespeare Hamlet, fue interpretada a medida que el cortejo fúnebre abandonaba la nave central de la abadía, seguida de un minuto de silencio y un cambio semiamortiguado en el repique de las diez campanas del templo.

Otros servicios conmemorativos Ese mismo día se llevaron a cabo una serie de servicios conmemorativos y eventos en honor a Diana en varias ciudades y aldeas a lo largo del país así como en el extranjero, quedando numerosas calles desiertas debido a que la población se encontraba en sus casas viendo el funeral a través de la televisión.

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