«An Interview with H.R.H. the Princess of Wales» (en español: «Una entrevista con S.A.R. la princesa de Gales») es un episodio de la serie documental Panorama emitido en el canal BBC One el 20 de noviembre de 1995. El programa, de 54 minutos de duración, muestra a la princesa Diana con el periodista Martin Bashir durante una entrevista acerca de la relación con su todavía esposo el príncipe Carlos así como de los motivos de su divorcio, el cual se produciría al año siguiente. El programa fue visto por cerca de 23 millones de espectadores en el Reino Unido, lo que representaba en aquel entonces un 39,3% de la población total, llegando la BBC en su momento a calificar la entrevista como el acontecimiento de toda una generación.

En 2020, Tim Davie, director general de la cadena, pidió disculpas a Charles Spencer, hermano de Diana, por la entrevista debido a las acusaciones de que Bashir había hecho uso de extractos bancarios ficticios para ganarse tanto su confianza como la de la princesa y asegurar así la realización del documental. El antiguo juez de la Corte Suprema John Dyson llevó a cabo una investigación independiente al respecto, siendo Bashir hallado culpable de engañar y violar la conducta editorial de la BBC para obtener la entrevista.

Contexto thumb|left|Palacio de Kensington. La entrevista fue realizada el 5 de noviembre de 1995 en la sala de estar de Diana en el Palacio de Kensington, que más tarde se convertiría en la sala de juegos de los príncipes Guillermo y Enrique. La fecha fue especialmente escogida aprovechando que el personal del palacio no estaría de servicio con motivo de la tradicional noche de las hogueras. Diana pidió además a Paul Burrell, su mayordomo, que se tomase el día libre (Burrell había recogido a Bashir en su coche y lo había introducido en el edificio cubierto con una manta en varias ocasiones en el mes de octubre, durante la preparación de la entrevista). Tanto la cámara como el resto del equipo de filmación habían sido llevados al palacio bajo el pretexto de instalar un nuevo sistema hi-fi, estando presentes durante la entrevista, además de Bashir y la princesa, el cámara Tony Poole y el productor de Panorama Mike Robinson. Con el fin de mantener el programa en secreto, la grabación fue sometida a una vigilancia constante, estando varios guardas de seguridad presentes durante la edición del material, la cual se efectuó en el Grand Hotel de Eastbourne en vez de en los estudios de la BBC. La semana siguiente a la filmación, Richard James Ayre, supervisor de política editorial de la BBC; Tim Gardam, director de programas de actualidad; y Steve Hewlett, editor de Panorama, vieron la entrevista en el hotel.

A la junta de directivos de la BBC se la mantuvo deliberadamente al margen por decisión de los ejecutivos del programa y del director general de la cadena John Birt. El presidente de la junta de directivos, Marmaduke Hussey, estaba casado con Susan Hussey, confidente de Isabel II además de mujer de la alcoba de la reina, por lo que se temía que la entrevista pudiese ser desacreditada antes de su emisión o no mostrada al público si Hussey llegaba a tener conocimiento de la misma (Jim Moir, enlace oficial entre la familia real y la BBC, fue también mantenido al margen). El productor David Puttnam había aconsejado a Diana no realizar la entrevista, declarando posteriormente que nunca perdonaría a Birt por no haber advertido a la princesa acerca de las consecuencias y por no haber alertado a Hussey.

Isabel Bowes-Lyon adelantó la fecha de una operación de cadera para que esta tuviese lugar la semana en que la entrevista iba a ser emitida con la expectativa de que si moría durante la intervención, las declaraciones de Diana tendrían una menor cobertura mediática (irónicamente, algunos comentarios despectivos de la princesa hacia la reina madre fueron eliminados en la versión final del documental).

Contenido thumb|right|Diana de Gales en 1995. Diana habló en la entrevista acerca de sus expectativas sobre el matrimonio y cómo «quería desesperadamente que funcionase» en referencia al divorcio de sus padres. La presencia constante de la prensa y el foco mediático sobre ella la hicieron verse como «un buen producto que se coloca en el estante... y la gente hace mucho dinero contigo». El efecto de un viaje a Australia y Nueva Zelanda en 1983 provocó que la princesa volviese del mismo «... como una persona diferente, me di cuenta del sentido del deber... y del exigente papel en el que ahora me encuentro». Diana se sentía incómoda por ser el centro de atención, descubriendo a su vez una gran empatía por aquellos que habían sido «rechazados por la sociedad».

La princesa declaró haber sentido alivio durante el embarazo de su hijo Guillermo, si bien terminaría sufriendo de depresión posparto, lo que llevó a que varias personas la catalogasen de inestable y mentalmente desequilibrada. Este hecho provocó que Diana empezase a autolesionarse además de padecer bulimia (la cual ya sufría desde antes de casarse), viéndose ambos trastornos intensificados tras reanudar Carlos su relación con Camilla Parker Bowles (en este punto, la princesa pronunció la famosa frase «éramos tres en este matrimonio»). Diana sentía que se había visto obligada a interpretar el papel de princesa de Gales y que su comportamiento había llevado a los amigos de su esposo a decir «que yo era otra vez inestable y enferma y que debería estar interna en una casa de algún tipo... yo era casi una vergüenza».

Diana afirmó no conocer al periodista Andrew Morton, aunque sí admitió que permitía a sus amistades hablar con él (la publicación de su libro Diana: Her True Story en 1992 fue lo que llevó a la pareja a acordar una separación legal). La princesa confirmó así mismo los detalles relativos a las publicaciones en The Sun de conversaciones telefónicas entre su amigo James Gilbey y ella, caso conocido como «Squidgygate», si bien rechazó las acusaciones de una relación sentimental entre ambos, negando también haber acosado al marchante de arte Oliver Hoare. Diana declaró sentirse en una posición única al ser la esposa separada del príncipe de Gales, afirmando lo siguiente: «Lucharé hasta el final, porque tengo un papel que cumplir y tengo dos hijos que criar». Confirmó su aventura extramatrimonial con James Hewitt y expresó haberse sentido herida por la colaboración de él en un libro sobre la relación entre ambos, manifestando también la dificultad que le provocaba tener que hacer frente a la constante presión de los medios, a los que calificó de «abusivos y... acosadores».

La princesa habló acerca de su deseo de convertirse en embajadora del Reino Unido. Respecto al futuro de la monarquía, declaró: «Creo que hay unas pocas cosas que podrían cambiar, eso aliviaría esta dudosa y a veces complicada relación entre monarquía y público. Creo que podrían ir de la mano, en vez de ser tan distantes». Mencionó así mismo haber mostrado a sus hijos proyectos para gente sin hogar y haberlos llevado a conocer personas enfermas de sida. Diana afirmó que su deseo no era divorciarse, aunque confesó que nunca pensó que llegaría a ser reina y que creía que no habría mucha gente que la quiese de esa forma; en su lugar, expresó su deseo de ser una «reina de los corazones de la gente, en los corazones de la gente».

Diana sentía que la casa real la veía como una «amenaza de algún tipo», pero que a su vez «toda mujer fuerte en la historia ha tenido que caminar por una ruta similar, y creo que es la fuerza la que causa la confusión y el miedo». Al ser preguntada si el príncipe de Gales sería rey alguna vez, la princesa declaró: «No creo que ninguno de nosotros conozca la respuesta a eso. Y obviamente es una pregunta que está en la cabeza de todos. Pero ¿quién sabe? ¿Quién sabe lo que el destino hará? ¿Quién sabe lo que las circunstancias provocarán? [...] Siempre hubo conflicto en ese tema con él cuando lo discutíamos, y yo entendía ese conflicto, porque es un papel muy exigente, ser el príncipe de Gales, pero es un papel igualmente más exigente ser rey».

Hechos posteriores John Birt escribió en sus memorias que «en efecto, la entrevista de Diana marcó el fin de la reverencia institucional de la BBC – aunque no su respeto – a la monarquía». Birt se había puesto en contacto con los barones Robert Fellowes y Robin Janvrin mientras negociaba el acceso de la BBC a la familia real, declarando que sentía «haber herido a tan buenas personas». Como consecuencia de la emisión de la entrevista, la cadena perdió la producción del mensaje de Navidad de la reina, si bien el Palacio de Buckingham negó que el documental fuese el motivo, alegando que la decisión «refleja la composición de las industrias de televisión y radio hoy día».

Según el periodista Simon Heffer, con la exposición de sus problemas matrimoniales Diana tenía la intención de «manipular despiadadamente a la opinión pública y causar cualquier daño que pudiese a su esposo y su familia». La escritora Sarah Bradford cree que Diana fue una «víctima de su pobre juicio» puesto que perdió privilegio a nivel social a raíz de la entrevista. No obstante, de acuerdo con la ex corresponsal de la BBC Jennie Bond, Diana le manifestó a finales de 1996 no estar arrepentida de la entrevista. Al parecer, la princesa declaró: «De repente me pareció bien, particularmente con un divorcio en el horizonte. Pensé que eso significaría una cláusula de silencio. Y sentí que era entonces o nunca».

Controversia Acusaciones thumb|right|Martin Bashir en 2007. En noviembre de 2020 surgió un interés renovado por la entrevista en su 25.º aniversario, con documentales sobre la misma retransmitidos en todos los canales no pertenecientes a la BBC: ITV («The Diana Interview, Revenge of a Princess»),Ship, Chris (9 de septiembre de 2020). The Diana Interview: Panorama graphic designer Matt Wiessler says he was made 'fall guy' over forged bank statements. ITV. Channel 4 («Diana: The Truth Behind The Interview»),Polianskaya, Alina  (21 de septiembre de 2020). Diana: The Truth Behind the Interview: What time the documentary is on Channel 4 tonight, and what to expect. INews. y Channel 5 («Diana: The Interview That Shocked The World»).Swarbrick, Susan (10 de septiembre de 2020). Diana: The Interview That Shocked The World. The Herald.

Tras la emisión de estos documentales, Tim Davie, director general de la BBC, pidió disculpas a Charles Spencer, hermano de Diana, por la entrevista debido a las acusaciones de que Bashir había hecho uso de extractos bancarios ficticios para ganarse tanto su confianza como la de la princesa, utilizándolos como prueba de que gente de su entorno la estaba espiando y asegurar así la realización del documental:

Los extractos bancarios ficticios habían sido creados por Matt Wiessler, diseñador gráfico independiente de la BBC. No obstante, una investigación interna de la cadena concluyó que los documentos no habían sido empleados para asegurar la entrevista, exonerando a Bashir de cualquier mala práctica. La investigación, llevada a cabo tras la publicación en Mail on Sunday de un reportaje sobre los documentos falsificados, fue liderada por el barón Tony Hall, quien posteriormente se convertiría en director general de la BBC, siendo sucedido en el cargo por Davie en 2020. Hall reconoció no haberse entrevistado nunca con Wiessler con motivo de la investigación interna de 1996. La casa de Wiessler había sido objeto de un robo un mes después de la emisión del documental y los dos CDs que contenían los gráficos creados para Bashir se encontraban entre los objetos sustraídos. Wiessler afirmó en 2020 que el trabajo cesó para él tras la investigación de 1996 que exoneró a Bashir, declarando que había servido como chivo expiatorio. De manera similar, el productor de la BBC Mark Killick fue retirado de Panorama tras hacer públicas sus sospechas de la falsedad de los documentos.