Las actividades de mantenimiento son un concepto desarrollado principalmente desde la arqueología de género para referirse al conjunto de tareas y labores que, realizadas de forma cotidiana, permiten la supervivencia de las sociedades y garantizan la reproducción del sistema económico y social. Están vinculadas al cuidado de los miembros de una comunidad, el reemplazo generacional y la producción de bienes y servicios necesarios para estas funciones, y en conjunto contribuyen a la cohesión del grupo social, además de haber sido identificadas como un posible motor de innovación social y cambio social, aunque históricamente hayan sido infravaloradas o invisibilizadas.Sánchez Romero, M. (2014) "Mujeres, arqueología y feminismo: aportaciones desde las sociedades argáricas" Arqueoweb: Revista sobre Arqueología en Internet 15 (1)[Carrasco, C.(1991) El trabajo doméstico y la reproducción social Instituto de la Mujer. Ministerio de Asuntos Sociales, Madrid.]
Entre estas actividades se incluyen la alimentación y el procesado de alimentos; los cuidados, la higiene y la salud pública; el acondicionamiento y la organización del espacio doméstico; la socialización de individuos infantiles y la manufactura textil.
Dado su carácter esencial para la supervivencia de los grupos humanos, se han considerado presentes en todas las sociedades, aunque con variaciones en su organización y distribución. Su escala temporal se corresponde principalmente con la vida cotidiana y la microescala social.
Origen En el año 1983 aparecen varios usos del término "actividades de mantenimiento". Aunque no todas tomasen en consideración las cuestiones de género, este concepto está profundamente ligado a un análisis feminista de, entre otros, el registro arqueológico y la cultura material como elementos básicos explicativos de procesos prehistóricos e históricos; el cual puede ser enmarcado dentro de la arqueología de género. Hoy en día, su uso se comprende como parte de un proceso general en la disciplina arqueológica e histórica, en el que se busca un mayor control o precisión en los posicionamientos epistemológicos o metodológicos que dan lugar a distintas hipótesis y teorías.
Vinculación al género femenino Si bien no existen evidencias de que las actividades de mantenimiento hayan sido universalmente realizadas por las mujeres en sociedades pasadas, sí es frecuente que estas sean atribuidas a ellas de forma sistemática. Esta consideración de las actividades de mantenimiento como trabajo femenino ha sido señalada por las principales voces de la arqueología de género como producto de un sesgo patriarcal presente en la producción académica consistente en "proyectar nociones culturales concretas y contemporáneas sobre los papeles, posiciones, actividades, producciones y capacidades de hombres y mujeres en sociedades del pasado". Por esta vinculación inexorable con el género femenino han sido tradicionalmente ignoradas, además de por entenderse erróneamente que son actividades estáticas e inalterables en el tiempo y el espacio. La falta de herramientas metodológicas para analizar rigurosamente esta dimensión de la producción también ha condicionado el estudio de las mismas.
Enfoques teóricos Desde enfoques contemporáneos de las ciencias sociales, las actividades de mantenimiento se han interpretado como un elemento estructural de la organización social, vinculado a la vulnerabilidad e interdependencia humanas y a la necesidad de sostener la vida cotidiana. En este sentido, se considera que constituyen una base esencial para la reproducción social y económica de las sociedades, aunque han sido históricamente infravaloradas o excluidas de las mediciones convencionales de producción.
Diversos estudios han señalado que una parte significativa del trabajo necesario para la reproducción de la vida se desarrolla en el ámbito doméstico y no se registra como empleo formal en las estadísticas económicas, permaneciendo en gran medida invisibilizado en indicadores como el producto interior bruto.
En esta línea, la socióloga María Ángeles Durán ha destacado que el trabajo de cuidados constituye un componente fundamental pero infrarrepresentado del funcionamiento social y económico, e incluye tanto tareas materiales como dimensiones organizativas y cognitivas. Esta perspectiva ha llevado a su conceptualización como una estructura social específica, a menudo denominada «cuidatoriado», caracterizada por la desigual distribución del trabajo de cuidados.
Véase también
Economía del cuidado (concepto) Segregación ocupacional Trabajo no remunerado Economía feminista Tareas domésticas
Referencias
Categoría:Género Categoría:Historia temática Categoría:Teorías arqueológicas Categoría:Arqueología feminista