La Tumba de los Patriarcas está considerada uno de los lugares más sagrados del judaísmo y del islam, y se encuentra en la antigua ciudad de Hebrón, al sudoeste de Cisjordania (Palestina). Según las tradiciones cristianas, judías e islámicas, en la Tumba de los Patriarcas están enterradas tres parejas bíblicas importantes: Abraham y Sara; Isaac y Rebeca; Jacob y Lea.Jewish Virtual Library. «Tomb of the Patriarchs and Matriarchs». Consultado el 3 de julio de 2023. La Tumba de los Patriarcas se encuentra en una cueva sobre la que se construyó una mezquita en tiempos de Saladino, que a su vez fue construida sobre una gran estructura rectangular de la época herodiana.Nancy Miller (Mayo–Junio de 1985). "Patriarchal Burial Site Explored for First Time in 700 Years" . Biblical Archaeology Society. En 2017, la Ciudad Vieja de Hebrón pasó a ser el tercer lugar de Palestina en entrar en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Con más de 2000 años de antigüedad, este monumental complejo herodiano está considerado el edificio de oración original que más tiempo ha sido usado ininterrumpidamente y es el edificio más antiguo del mundo que todavía conserva su función original. El nombre hebreo del lugar refleja la antigua tradición de las tumbas dobles de Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y Jacob y Lea, que son considerados los patriarcas y matriarcas del judaísmo. La única matriarca judía que no está en este edificio es Raquel, que según la tradición bíblica está enterrada cerca de Belén.Gen. 35:19-20 El nombre árabe del complejo refleja la preponderancia de Abraham, venerado por los musulmanes como un profeta coránico y como patriarca a través de Ismael.

Ajenas a las tradiciones coránicas y bíblicas, perviven una serie de leyendas y tradiciones asociadas a la cueva. Por ejemplo, según Hechos 7:16 de la Biblia, la Tumba de los Patriarcas se encuentra en Siquem (la actual Nablus).Singer, Tovia (31 de marzo de 2014). Let's Get Biblical!: Why doesn't Judaism Accept the Christian Messiah? Volume 1 (4th ed.). RNBN Publishers. pp. 234–235. ISBN 978-0996091305.

Etimología El lugar se denomina Me-arat Hamajpelah (), que significa «La cueva de las tumbas dobles», y Al-Haram Al-Ibrahimi () o «mezquita de Ibrahim/Abraham».

Referencias bíblicas En el Antiguo Testamento, en el libro del Génesis 23, se menciona la compra del terreno por parte de Abraham, que quiso enterrar allí a su mujer:

Historia

Período antiguo En el año 2020, un equipo de arqueólogos israelíes dirigido por David Ben-Shlomo (Universidad de Ariel) dataron la cerámica de las cuevas (recuperada subrepticiamente por los residentes locales en 1981) hasta el Según estos eruditos, el hecho de que los fragmentos encontrados provengan de diversos lugares, varias áreas alrededor de Hebrón y Jerusalén, sugiere que el sitio puede haber sido un lugar de peregrinaje ya desde esa fecha.

Entre los años 31 y 4 a. C., el rey judío Herodes el Grande construyó un gran recinto rectangular sobre la cueva para que sus súbditos honraran el lugar. Esta es la única estructura del periodo del judaísmo helenístico que ha llegado completa hasta nosotros. El edificio que mandó construir Herodes tenía muros de piedra de 2 metros de grosor, una altura aproximada de 90 centímetros y una longitud que a veces llegaba hasta los 7,3 metros, pero carecía de techo. Los arqueólogos no tienen claro donde se encontraba la entrada original al recinto en caso de que la hubiese.

Periodo bizantino Hasta la llegada del Imperio bizantino, el interior del recinto permaneció al aire libre. Ya bajo el dominio bizantino se construyó una basílica sencilla en la esquina sudeste del recinto, que fue techado casi por completo (el centro permaneció abierto). Al lado de esta se construyó también una sinagoga.

Durante este periodo, la Tumba de los Patriarcas se convirtió en un importante centro de peregrinaje cristiano. Las primeras crónicas son del . El peregrino de Piacenza (aprox. 570) constató en su relato que cristianos y judíos compartían el lugar.

Periodo árabe En el año 614, el Imperio sasánida conquistó Palestina y destruyó el edificio, dejándolo en ruinas. Sin embargo, cuando los árabes musulmanes conquistaron la región en el año 637, reconstruyeron el edificio como una mezquita techada. Además, permitieron a los judíos construir dos pequeñas sinagogas en el lugar.

Durante el se excavó una entrada en la zona nororiental del muro, un poco por encima del nivel del suelo, y se construyeron escalinatas desde el norte y el este hasta la entrada (una escalinata para entrar y otra para salir). En la mitad del lado sudoeste se construyó también un edificio conocido como qal’al (en árabe, قلعة , que se traduciría como “castillo”). Aunque su propósito exacto se desconoce, una fuente histórica apunta a que señalaba el lugar de enterramiento de José, hijo de Jacob (véase Tumba de José), después de que un califa musulmán hubiera mandado excavarlo influido por una tradición local. Algunos historiadores creen que la entrada original a la estructura herodiana se encontraba en el lugar en el que se construyó el qal’al, y afirman que la entrada nororiental fue creada para poder construir el qal’al sobre la entrada original.

Periodo cruzado En el año 1100, después de la conquista cruzada de la región, la mezquita se convirtió en una iglesia y a los musulmanes se les prohibió entrar en ella. Así mismo, los cruzados prohibieron a los judíos acceder a las dos sinagogas del recinto. Durante esta época se construyó un nuevo techado con gablete, ventanas de claristorio y bóveda.

Según dejó escrito Alí de Herat en 1173, seis décadas antes, en 1113, durante el reinado de Balduino II de Jerusalén, una parte del techo de la cueva de Abraham había cedido y “un número de francos habían entrado allí”. Y descubrieron “(los cuerpos) de Abraham, Isaac y Jacob”, “sus sudarios hechos pedazos, apoyados contra una pared (…). Entonces el rey, tras otorgarles nuevos sudarios, ordenó que el lugar fuese de nuevo sellado”. Una historia similar aparece en la crónica de Ibn al Athir, aunque ofrece la fecha de 1119: “En este año se abrió la tumba de Abraham y las de sus dos hijos, Isaac y Jacob (…) Mucha gente vio al Patriarca. Sus miembros no se habían perturbado de ninguna manera, y junto a ellos había lámparas de oro y de plata”. El historiador y noble damasceno Ibn al-Qalanisi también alude en su crónica a este incidente, que despertó la curiosidad de las tres comunidades monoteístas del Levante meridional: musulmanes, judíos y cristianos.

A finales del periodo cruzado, en el año 1166, el filósofo judío Maimónides visitó Hebrón y escribió “El domingo 9 de Marheshvan (17 de octubre), partí de Jerusalén hacia Hebrón para besar las tumbas de mis ancestros en la Cueva. Ese día contemplé la cueva y recé, alabado sea Dios, (dando gracias) por todo”.

Unos años después, en 1170, Benjamín de Tudela visitó también Hebrón, a la que nombró en su crónica con su nombre franco, St. Abram de Bron, y dejó escrito:

Periodo ayubí En 1188, Saladino conquistó la Palestina y volvió a convertir la Tumba de los Patriarcas en una mezquita, aunque permitió a los cristianos seguir orando allí. Saladino también mandó añadir el minbar y un minarete en cada esquina de la mezquita (dos de los cuales todavía perviven). Samuel ben Samson visitó la cueva en 1210 y dejó constancia de que el visitante debía descender 24 escalones en un pasadizo tan estrecho que tocaba la roca con ambas manos. miniaturadeimagen|Cenotafio de Abraham

Periodo mameluco Entre 1318 y 1320, Sanjar al-Jawli, el gobernador mameluco de Gaza (provincia que incluía a Hebrón), ordenó la construcción de la mezquita Amir Jawli en el interior del recinto Haram para aumentar la zona de oraciones y acomodar a más creyentes. A finales del , bajo dominio mameluco, se abrieron dos nuevas entradas en el extremo oriental del lado sudoeste, mientras que se elevó la kalah para dejarla al nivel del resto del recinto. En el nivel más alto de la kalah se erigió un cenotafio en memoria de José para que los visitantes del recinto no tuviesen que abandonarlo y rodearlo por el exterior para mostrarle sus respetos. También se construyó la escalera noroeste y seis cenotafios (para Isaac, Rebeca, Jacob, Lea, Abraham y Sara) distribuidos por todo el recinto. Los mamelucos prohibieron la entrada de judíos a la Tumba de los Patriarcas, permitiéndoles tan solo acercarse hasta el quinto escalón de la escalera suroriental, aunque con el tiempo se les permitió llegar hasta el séptimo.

Periodo otomano Durante el periodo otomano se restauró la Tumba de los Patriarcas del estado precario en que se encontraba, otorgándole un nuevo aspecto de suntuosa dignidad. Ali Bey, uno de los pocos extranjeros que consiguió acceder a ella, escribió en 1807:

Un viajero contemporáneo, M. Ermete Pierotti, describió en 1862 el enorme celo con el que los musulmanes guardan el santuario y la práctica de enviar peticiones a los patriarcas:

Mandato británico de Palestina alt=|miniaturadeimagen|Tumba de Isaac (aprox. 1910)El Imperio británico pasó a administrar la región de Palestina en la forma de un mandato tras la victoria aliada en la Primera Guerra Mundial. El Mandato británico se extendió desde 1922 hasta 1948, momento en el cual, tras la resolución 181 II de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se decidió la partición del mandato en dos Estados, uno judío y otro árabe. Sin embargo, el estallido de la guerra árabe-israelí de 1948 imposibilitó que se materializara el Estado árabe previsto en esta resolución de la ONU, y tres países pasaron a controlar el territorio del antiguo Mandato británico de Palestina: Israel, Jordania y Egipto.

Ocupación jordana Al término de la guerra, Hebrón, junto con el resto de Cisjordania, quedó ocupada por Jordania. Las autoridades jordanas prohibieron la entrada de judíos en esta región palestina, por lo que la Tumba de los Patriarcas dejó de recibir visitantes judíos. En los años sesenta, Jordania restauró y remodeló los alrededores de la mezquita, proceso durante el cual destruyó numerosos edificios históricos colindantes, entre ellos la fortaleza cruzada construida en 1168.

Ocupación israelí Tras su aplastante victoria en la guerra de los Seis Días de 1967, Israel ocupó militarmente Cisjordania (incluida Hebrón), Jerusalén Este, la Franja de Gaza, los Altos del Golán y la península del Sinaí. Salvo en el caso de esta última, que fue devuelta a Egipto tras los Acuerdos de Paz de Camp David de 1978, el resto permanecen ocupadas a día de hoy. La ocupación israelí de Cisjordania supuso que Hebrón pasase a estar bajo control judío por primera vez, así como que desaparecieran las distintas restricciones de entrada a la Tumba de los Patriarcas a las que los judíos se habían visto sometidos durante los años de gobierno jordano.

Según la autobiografía del rabino jefe del ejército israelí, Shlomo Goren, el 8 de junio de 1967, durante la guerra de los Seis Días, se encaminó hacia Hebrón desde Gush Etzion. En Hebrón se dio cuenta de que los árabes se habían rendido y se apresuró a llegar a la Tumba de los Patriarcas. Disparó a las puertas de la mezquita con su subfusil Uzi, pero estas no se abrieron, así que enganchó con unas cadenas la puerta y su jeep y procedió a arrancarlas. Entonces se adentró en la mezquita y comenzó a rezar, convirtiéndose en el primer judío que se adentraba en el recinto tras la toma de la ciudad. Mientras rezaba llegó un mensajero del Muftí de Hebrón para entregarle la rendición, a lo que el rabino respondió: “Este lugar es un espacio de oración y paz. Ríndase en cualquier otro sitio”.