El gran peregrinaje alemán de 1064-1065 fue una peregrinación masiva a Jerusalén organizada por algunos obispos alemanes unos veinticinco años antes de la Primera Cruzada. Fue el arzobispo de Mainz, Siegfried I, quien tomó la iniciativa, acompañado por Guillermo I de Utrecht, obispo de Utrecht, Otto de Riedenburg, obispo de Ratisbona y Gunther, obispo de Bamberg.

En la expedición participaron entre y ,« Plus 7 milibus » según Mariano Scoto en su Chronica § 1086, pp. 558-559 Annales altahenses maiores dicono « multitudo (...) quae videtur excedere numerum duodecim millium », cfr. de los que solamente regresarían unos 2000, según el cronista irlandés Marianus Scotus.: nec duo milia de septem milibus reversi sunt (traducción: «ni siquiera regresaron 2000 de los 7000 que partieron»).

Curso del evento Los peregrinos atravesaron el reino de Hungría, Bulgaria (entonces sometida al Imperio bizantino), los territorios de los pechenegos y, finalmente, llegaron a Constantinopla, en unas condiciones que presagiaban las de la Primera Cruzada, un cuarto de siglo después. Los peregrinos fueron mirados con desconfianza y se les empujó a avanzar más rápido hacia Anatolia.Aquí el cronista de los Annales Altahenses Maiores embellece la historia, «Illic ergo tam honorifice se agebant in cunctis, ut ipsa graeca et imperialis arrogantia nimium miraretur super his.» en la traducción inglesa,

Pasaron a Anatolia, todavía no conquistada por los turcos selyúcidas, lo que ocurriría unos diez años después. Sus mayores dificultades comenzaron en Laodicea, donde se cruzaron con peregrinos supervivientes de expediciones anteriores, que les informaron de los peligros que les esperaban en el sur. De hecho, cuando llegaron a la ciudad de Trípoli (hoy en el Líbano), el emir de la ciudad quiso matarlos, pero los Annales cuentan que una tormenta milagrosa se lo impidió.Annales, p. 67: «ipsi pagani necessitate constricti vociferabant inter se, civitatem ipsam simul cum plebe quantocius in abissum dimergendam fore, Deo christianorum pro suis pugnante».

El jueves 24 de marzo de 1065 llegaron a Cesarea Marítima; el Viernes Santo fueron atacados por los beduinos. Según los Annales Altahenses Maiores el obispo Guillermo de Utrecht fue entonces herido de muerte —en realidad sobrevivió hasta 1076—:

Luego, los peregrinos se refugiaron en un fuerte cercano. El día de Pascua, el jefe de los beduinos conversó con Gunther de Bamberg, y parecía haberse obtenido una tregua, pero esto no impidió que los beduinos siguieran extorsionando a los peregrinos; fue únicamente con la intervención del gobernador fatimí de Ramla,: (...) dux regis Babyloniorum, qui praeerat in civitate Ramula (...) cum magna multitudine veniebat. (...) Cuius aventu cognito, Arabes undique diffugere... que los beduinos desaparecieron y dejaron a los peregrinos, después de un período de descanso en Ramla, para llegar a Jerusalén el 12 de abril de 1065.

Después de trece días en el lugar, regresaron a Ramla, luego navegaron a Latakia para regresar a Alemania, vía Hungría. También según los Annales, fue cuando llegaron a las orillas del Danubio en julio cuando murió Gunther de Bamberg, cuyo cuerpo fue llevado con respeto a su catedral, en cuya cripta sería enterrado.

Según el cronista irlandés Marianus Scotus, los supervivientes de esta peregrinación fueron solamente unos 2000.

Referencias

Bibliografía Edición de Wilhelm von Giesebrecht & Edmund Freiherr von Oefele, publicado por Impensis bibliopolii Hahniani ad Hannover en 1891, conservado y digitalizado por la Universidad de Míchigan.

, pp. 558-559 de la edición Mariani Scotti chronicon a. 1–1082, en Georg Heinrich Pertz e altri (curatori), Scriptores (in Folio) 5: Annales et chronica aevi Salici, Hannover 1844, pp. 481–568.

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