miniaturadeimagen|397x397px|Díptico con escenas de la vida de la Virgen María. El díptico con escenas de la Virgen María es una pieza compuesta de dos placas de marfil y se sitúa dentro del conjunto de las denominadas "artes suntuarias" . La pieza no cuenta con una autoría conocida y su fecha es aproximada oscilando entre los años 1300 y 1400, por lo tanto nos sitúa dentro del estilo artístico cultural del arte gótico de la Baja Edad Media. El díptico presenta una rica decoración iconográfica donde se representan escenas de la vida de Jesús y de la Virgen María, destacando esta última por el auge que tuvo el culto a los ciclos marianos durante la Baja Edad Media. En cuanto a su lugar de procedencia, Francia, fue el lugar donde se realizó el díptico, pero actualmente se encuentra dentro de las piezas de la colección del Museo Lázaro Galdiano de Madrid desde antes de 1926.
Contexto histórico - artístico Durante la segunda mitad del el gran auge en el campo de las artes plásticas tuvo su reflejo específico en las obras de carácter suntuario. Es decir, en las miniaturas, las vidrieras, los tapices, los marfiles etc. Hasta entonces estos lujosos artículos eran exclusivos de una selecta clientela perteneciente a la Corona, la aristocracia y el alto clero. Sin embargo, muchos de estos objetos comenzaron a ser requeridos por una burguesía incipiente que comenzaba además a adquirir gustos señoriales.
Así las llamadas “artes menores”, “industriales” o “decorativas” con su incremento de demanda sirvieron para que se incrementara de la misma manera la creatividad de los obradores y haciendo que estas piezas se convirtiesen en un vehículo ideal para la difusión del estilo. Además, desempeñaron un importante papel para la evolución de una nueva estética.
Por otro lado, hay que destacar la importancia de estas piezas para otras artes, pues, por ejemplo, la miniatura sirvió de inspiración a la decoración mural y en menor medida a la pintura de caballete. Ahora bien, como ya se ha mencionado, estos artículos solo estaban al alcance de unos pocos y por eso era muy difícil disfrutarlos y adquirir conocimiento de dichas piezas, pues se encontraban normalmente en el marco de las capillas palatinas, los tesoros catedralicios y en ciertos oratorios privados.
Estructura formal El díptico con escenas de la vida de la Virgen está compuesto por dos placas de marfil, las cuales a su vez están divididas en dos registros que son coronados en su parte superior por un marco arquitectónico compuesto por cuatro arcos góticos.
En las escenas del díptico se representan algunos de los episodios de la vida de Jesús destacando sobre todo los ciclos marianos. La lectura se realiza de abajo arriba y de izquierda a derecha. Por ese orden se encuentra tallada la siguiente iconografía: En la parte inferior de la placa izquierda se representa la Anunciación y la Visitación, en la parte inferior de la placa derecha se observa el Nacimiento de Jesús y la Adoración de los pastores. Por otro lado, a la izquierda y en el piso superior está representada la Adoración de los Magos y a continuación en la placa derecha en el registro superior la Coronación de María.
En cuanto a sus dimensiones, el díptico cuenta con una altura de 14,80 cm x 14,90 de ancho; su soporte es el marfil y su técnica la talla. La pieza cuenta con una autoría desconocida al igual que su datación no es segura, sino que a través de sus características se puede intuir que su elaboración pudo estar comprendida entre los años 1300 y 1400, por ello el díptico se sitúa dentro del contexto cultural de la Baja Edad Media.
Soportes y técnicas Dentro de las llamadas “artes aplicadas, artes menores o artes suntuarias” se enmarca la eboraria. Está técnica de la labra del marfil está unida desde la Antigüedad a la realización de tallas con un fin estético en composiciones complicadas que unen materiales como el carey o el ébano. Normalmente, las piezas de marfil suelen ser de pequeño tamaño, lujosas, de carácter suntuario. No se conservan al aire libre, sino en lugares cerrados, por lo que le afectan menos los agentes atmosféricos. El marfil es uno de los materiales orgánicos más utilizados desde la Antigüedad, bien para objetos cotidianos, rituales u ornamentales. Generalmente se utiliza el término marfil para referirse a los colmillos de elefante, sin embargo, el término puede utilizarse para hablar de los dientes y colmillos de otros mamíferos, cuyo principal componente es la dentina. La utilización de unos u otros materiales depende del área geográfica del que estemos hablando. Es un material precioso, caro y de lujo y de belleza intrínseca, ya que refleja muy bien la luz. Además la escasez del material le convierte en que sea muy valioso, por ello es considerado un artículo de lujo. Por otro lado escoplos o formones de boca ancha en bisel, gubias de media caña, buriles, al igual que para trabajar la madera, son herramientas muy utilizadas a la hora de trabajar el marfil. El trabajo del marfil está más vinculado a los orfebres o joyeros que a los escultores. El marfil se solía cubrir con una capa de yeso donde se dibujaba con la ayuda de un buril el dibujo deseado, después se iba excavando el yeso ayudado de las mencionadas herramientas, acto seguido con unas escofinas se lijaba la pieza para ser posteriormente pulida.
Estructura iconográfica
Registro inferior izquierdo: La Anunciación y La Visitación miniaturadeimagen|303x303px|La Anunciación y la Visitación El término Anunciación, se refiere al momento en el que la Virgen María escucha las palabras del arcángel Gabriel, donde le anuncia que va a ser Madre de Dios. Aparece atendiendo a la revelación del arcángel Gabriel, y vistiendo túnica y manto, las cuales en mayor medida solían ser de color azul o rojo, aunque, en este caso aparezcan sin policromar. Se encuentra en pie, mostrando respeto mediante su actitud, y portando en la mano izquierda un libro sobre el que medita sobre las palabras del profeta Isaías, y en la mano derecha, gesticulando con la palma hacia fuera en señal de sorpresa ante el gran anuncio. En el registro de la derecha, encontramos a la Virgen María con la mano derecha sobre su vientre, indicando de esta manera, que, Anunciación y Encarnación, se producen al mismo tiempo. Respecto al Arcángel Gabriel, se encuentra de pie ante su destinataria, con las alas desplegadas, y los pies en movimiento, mostrando una leve genuflexión, es decir una postura de orígenes litúrgicos, con ideales caballerescos. En referencia a la vestimenta, luce túnica y manto y muestra un gesto con su mano derecha, donde alza el dedo índice trasmitiendo su mensaje divino. En el registro de la izquierda, encontramos un jarrón de lirios entre las dos figuras principales. Este jarrón con lirios representa la virginidad de la Virgen María tanto antes como después del alumbramiento. En cuanto al espacio donde se encuentran, parecen estar rodeados de arquitecturas que intentan simbolizar La ciudad de Nazaret o el Templo.
La Visitación, alude a un pasaje evangélico, el de Lucas, siendo el único que narra la genealogía y vida de María y el cual cuenta como ella acudió de visita a Isabel, su prima, tras concebir a Jesús. Al encontrarse, el Bautista se regocijó en el vientre de Isabel, donde esta bendijo a la Virgen y madre del Mesías. María tarareó el canto del Magníficat, como símbolo de acción de gracias. Isabel se encontraba casada con el sacerdote Zacarías, y se sabía que no podían tener familia, debido a la esterilidad de Isabel, pero de forma milagrosa, estaba gestando al que sería San Juan Bautista.
Respecto a la iconografía medieval se centró en la escena del encuentro de las mujeres, donde nunca se especifica quien se encontraba con ellas, y por lo que se cree que se encontraban solas, a pesar de existir variaciones como que se encontraban con Zacarías, o Zacarías y José, de vecinas, de ángeles, es decir diversos personajes. La escena se sitúa ante la casa de Isabel, con un fondo de tipo urbano, y ciñéndose al texto. El momento que más se ha plasmado es el abrazo de salutación, aunque las posturas varían de una a otra representación. Aquí se encuentran ambas de pie, extendiendo los brazos la una a la otra, simulando un abrazo. Además, los vientres aparecen representados con transparencias. En Occidente, encontramos una jerarquización en las figuras de Isabel y María, esto se sabe debido a la inclinación de Isabel. El hecho de que ambas se encuentren en gestación es un dato de relevancia, ya que aparecen reflejados los fetos en la zona del abdomen, y también, muchas de las obras, tienen temáticas contenidas en el Antiguo y Nuevo Testamento, ya que se ha representado desde los comienzos.
La Visitación siempre se ha incluido en los ciclos de la infancia, y se ha representado en gran variedad de soportes y con variedad de técnicas, tales como frontales, pinturas al óleo, tapices, cerámicas, miniaturas o dibujos entre otras.
Cabe destacar que es la única representación donde se presenta a María, la madre de Jesús, en relación con otra mujer, sin que ese encuentro sea fortuito como ocurrió con María Magdalena. En Occidente, cobró protagonismo a finales de la Edad Media. La institución en 1389 de la fiesta de la Visitación, promocionada por los dominicos, aumentó la popularidad de este tema.
Registro inferior derecho: El Nacimiento de Jesús y La Adoración de los pastores miniaturadeimagen|294x294px|El Nacimiento de Jesús y la Adoración de los pastores Dentro del mundo cristiano medieval uno de los temas más representados es el Nacimiento de Cristo. Así, las formas de representación iconográfica son muchas y muy variadas. Aunque para distinguir el tema siempre nos sirve de ayuda la figura de José, la Virgen y el recién nacido, su disposición no siempre seguirá la misma alineación y será por lo tanto muy variable. Normalmente, se admite la existencia de modelos de representación oriental o bizantino, por la influencia de la iconografía bizantina en la Italia Medieval y a su vez la influencia del arte italiano más tarde en el resto de Europa, por ello otro de los modelos se verá en también en el arte occidental.
Analizando los elementos que aparecen en la Natividad se aprecia como la figura de la Virgen suele ser el centro de la composición junto con el Niño. Su figura es de difícil representación, pues debe reflejar al mismo tiempo el carácter sobrenatural del acontecimiento y su humana naturaleza. En muchas imágenes la Virgen suele aparecer tumbada y de espaldas al Niño, con expresión melancólica, la cual demuestra el dolor sentido por su naturaleza humana. Sin embargo, ese mismo dolor puede ser también espiritual, como si ella presintiera desde el nacimiento la muerte posteriormente de Cristo en la cruz. Ahora bien, en otras representaciones, como es el caso de este díptico, aunque la Virgen se muestra melancólica y recostada, se la muestra amamantando al Niño insistiendo en la relación materno filial y la naturaleza humana de los dos personajes. Dichas variantes se pueden encontrar en las representaciones durante toda la Edad Media tanto en Occidente como en Oriente.
No obstante, el cambio más significativo en cuanto a la actitud de la Virgen se dará durante los siglos y en Europa occidental, pues el modo más generalizado de representar a María será arrodillada y con las manos juntas contemplando la divinidad de su hijo. De dicha iconografía no se conocen ejemplos anteriores del mundo bizantino, y es una clara afirmación del parto sin dolor recogido en las Revelaciones de Santa Brígida en el .