Juan Ruiz de Luna, Noez (Toledo), 12 de julio de 1863 - Talavera de la Reina (Toledo), 25 de septiembre de 1945, fue un ceramista español heredero de la tradición cerámica de Talavera de la Reina, que tanta fama adquirió en la España del Siglo de Oro. Fiel a su estilo, supo interpretar su naturaleza elevándola a la máxima expresión del arte en cerámica. Parte de su obra se encuentra en el museo que lleva su nombre.Ficha del museo en el portal del Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha. Consultado en abril de 2014

Influyó de manera decisiva en la vocación de sus hijos, Juan Ruiz de Luna Arroyo (Talavera de la Reina, 1899 - Málaga, 1980), Rafael Ruiz de Luna Arroyo (Talavera de la Reina, 1910 – Madrid, 1991) y Antonio Ruiz de Luna Arroyo (Talavera de la Reina, 1912 – Madrid, 1996), en conjunto primero y luego por separado, alcanzando un puesto destacado como ceramistas. Su otro hijo Salvador Ruiz de Luna Arroyo (Talavera de la Reina, 1908 - Madrid, 1978) fue un compositor musical.

Biografía

Nació en Noez, pequeño pueblo toledano. Fue el primer hijo de Alfonso Ruiz Rojas y Catalina de Luna García. Juan tuvo una hermana, Paula y tres hermanos fruto del primer matrimonio de su madre Catalina con Antonio Herráiz, llamados Jerónimo, Emilio y Eusebia Herráiz de Luna, naturales de Almagro, Ciudad Real.

Pasó su infancia y juventud en su pueblo natal, ayudando a sus padres, de condición muy humilde. Se dedicaban a la fabricación de castañuelas, oficio muy habitual entre los vecinos de Noez que lo ejercían cuando no había jornales en el campo. Desde muy pequeño dio muestras de su buena disposición para las artes, alentado por sus hermanos Jerónimo y Emilio que ejercían la profesión de pintores decoradores en Madrid y luego en Talavera de la Reina.

En el año 1880, con 17 años, se reúne con sus hermanos Jerónimo y Emilio en Talavera. Transcurren cinco años de su vida, decidido a cumplir su sueño de ser pintor, dedicando los ratos que tiene libre a aprender todas las modalidades del oficio y otras que su curiosidad le sugieren, llegando a dominarlas, como la pintura escenográfica, dorado de retablos y restauración de imágenes religiosas.

En el año 1885 muere su madre en Noez y sus hermanos Emilio y Jerónimo en Talavera, a causa del cólera. La muerte por esta enfermedad suponía, en aquella época, el aislamiento completo de la sociedad. Juan tuvo que cuidar de sus hermanos hasta su última hora, para luego darles sepultura con sus propias manos. Con 22 años se encuentra solo en Talavera, sin saber qué destino tomar, sufriendo la pérdida de sus mayores afectos y la discriminación que le suponía no ser hijo del pueblo para poder trabajar libremente en su oficio. Decidió quedarse, apartando a un lado la pintura. Pasó dos años de duros trabajos para poder liquidar los asuntos que dejaron sus hermanos al morir.

Dos años más tarde, en 1887 contrae matrimonio con Norberta Pérez Arroyo, natural de Talavera. Falleció nueve años más tarde, quedándose con dos hijas Tomasa y Luisa Ruiz de Luna Pérez de siete años y dieciocho meses de edad respectivamente. En julio de 1898 se casa en segundas nupcias con Francisca Arroyo Pinilla, prima carnal de su primera esposa, con la que tuvo diez hijos, Juan, Francisca, Salvador, Rafael, Antonio, María, Manuela y tres más que fallecieron a muy corta edad.

Trayectoria profesional

Pintor decorador

En 1888 hace sus primeros trabajos de relevancia como pintor decorador. Restaura los retablos e imágenes de la iglesia de San Miguel Arcángel en el vecino pueblo de Torrecilla de la Jara, Toledo. Por esa época realizó gratuitamente la pintura y decoración del teatro de la Unión que unos jóvenes de Talavera fundaron, rehabilitando el antiguo convento de la Trinidad. Su propósito era darse a conocer profesionalmente. Se estrenó con las funciones de Cádiz y La Gran Vía que fueron un éxito clamoroso. Después de la función, Juan tuvo que salir a saludar y recibir el agasajo a la vista del público, consistente en seis pollos y un estuche de plata de Meneses para pescado.Memorias de Juan Ruiz de Luna. Familia Ruiz de Luna.

A principios de 1889, viaja a Molledo de Portolin, aldea situada en el valle de Iguña, Santander. El motivo, la pintura y decoración de la casa del indiano Fidel García Lomas, abogado, político canalejista y senador por Santander. Quedó muy satisfecho con los trabajos de Juan, en especial los de imitación a la madera de roble. Le propuso formar un gran taller de decoración en Santander, del que la ciudad carecía. No pudo acceder por motivos familiares.

A los pocos meses de regresar de Molledo de Portolín, recibió un encargo muy especial de Claudio López Bru, segundo Marqués de Comillas, el cual consistió en hacer un retablito de troncos y ramas de alcornoque sin pelar, para colocarle en la cruz de una gran encina que había en la Fuente de la Cogota, en su finca del Palacio de las Cabezas en Casatejada (Cáceres), para una Virgen de mármol blanco, con el ánimo de instituir una romería a la que asistieran sus colonos y familias de los pueblos próximos. Además confiaron a Juan la desviación de un arroyo para agrandar la explanada de la fuente. Con motivo de estos trabajos, se inició una amistad con este personaje, cuya bondad y religiosidad causó en Juan una profunda huella que perduró el resto de sus días.

Como fruto de esta amistad, le costeó a él y a su íntimo amigo José Fernández Sanguino, un viaje a Roma, para asistir a la peregrinación nacional obrera a Roma de abril de 1894. Viaje accidentado al sufrir, en el puerto del Grau de Valencia, las furias de los anticlericales de Blasco Ibañez. En Roma fueron acompañados por Luis Álvarez Catalá, pintor de historia, que poco después fue nombrado Director del Museo del Prado de Madrid. Regresó deslumbrado por todo el arte que allí contempló, sentimiento estético que le acompañó toda su vida.

Transcurrieron unos años de dura lucha, los cuales despertaron en Ruiz de Luna un sentimiento de rebeldía ante la injusticia y caciquismo de sus gobernantes, que expresó de esta manera en sus memorias:

Muchas fueron las obras de pintura y decoración que realizó, como el Centro Católico de Navalmoral de la Mata, fundado por el Marqués de Comillas, Ayuntamiento de Oropesa, restauración del palacio de Casatejada, decoración del Salón del Centro de Amigos; retablo mayor de la iglesia de Santiago; Teatro Cervantes; convento de la Enseñanza Bernardas; capillas de la Iglesia de los agustinos (hoy asilo de San Prudencio) y camarín de la Virgen del Prado, todos ellos en Talavera de la Reina; camarín de la ermita de Chilla (Candeleda), teatro de los Navalmorales y multitud de obras privadas.

Fotógrafo Hacia 1890, las inquietudes de Juan se manifestaron en una nueva modalidad de trabajo, la fotografía, que ejerció durante 36 años sin dejar por esto su oficio de pintor. Junto a su amigo Juan José Perales, montaron el primer gabinete fotográfico de Talavera en la Plaza de Aravaca en los bajos de un antiguo caserón. Se dedicaron principalmente a la modalidad del retrato familiar. Mantuvieron su colaboración hasta el año 1895.

Hacia 1896, a través de sus proveedores de material fotográfico, toma contacto con los hermanos Lumiére, que le ofrecen la exclusiva para promocionar el cinematógrafo en Cataluña. La falta de recursos económicos suficientes hizo que desistiera de ello.

En 1902 amplia el repertorio de su actividad fotográfica. Edita la primera colección de Fotos-Postales de Talavera de la Reina, comercializadas por Norberto Vázquez, desde 1898 hasta 1914. También realiza tarjetas de visita, edición de postales de monumentos, calles, plazas, puentes, río Tajo en varias series de más de cuarenta imágenes, Colabora con la prensa de la época ABC, Castilla, El Castellano Gráfico, Toledo, etc., fotografías de los talleres de cerámica, su proceso productivo, sala de exposiciones, visitas de personalidades como la Infanta Isabel o la Reina de Rumania, escenas de la vida cotidiana de Talavera de la Reina, el mercado, inauguración del puente de hierro, etc. que constituyen un excepcional documento histórico de la época.

En 1905 traslada su gabinete fotográfico a la calle Mesones n.º 7 (antes Medellín) donde comercializa también artículos de pintura, molduras para cuadros, etc. Posteriormente en 1912 reubica su actividad en la plaza del Pan (antes de la Libertad), donde estableció su fábrica de cerámica artística. Cesó en su actividad como fotógrafo en 1926.

Ceramista

La cerámica de Talavera de la Reina alcanzó su máximo esplendor durante los siglos XV y XVI. Inició su decadencia en el siglo XVII, con el acceso de la dinastía borbónica al gobierno de España. Con ellos, las influencias francesas se manifestaron con la creación de la Real Fábrica de Cerámica de Alcora, en Castellón 1727, con un nuevo estilo muy alejado del Renacimiento español. La decantación del gusto por la porcelana con la creación de la Real Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro en Madrid en 1759 y la Real Fábrica de Sedas en Talavera de la Reina en 1748 privó de operarios cualificados a los alfares de entonces. Comenzó el siglo XVIII con ocho fábricas abiertas, que tras la crisis expuesta y las guerras napoleónicas con la Batalla de Talavera en 1809, causaron la destrucción de todos los alfares a excepción de La Menora.

Más tarde, en 1849 Juan Niveiro Page, funda el alfar del Carmen, que tras el cierre en el 1905 de la Menora, y dirigido ya por su hijo Emilio Niveiro Gil Rozas, quedó como único alfar de Talavera de la Reina, dedicado en su mayor parte a la fabricación de loza popular, platos, jarras de rosilla y géneros de estilo Valencia. Gracias a su existencia y tesón permitió la continuidad de la cerámica en Talavera de la Reina.

En julio de 1907 Juan Ruiz de Luna conoce a Enrique Guijo Navarro:

Ambos trataron de convencer a Emilio Niveiro de la oportunidad de fabricar en conjunto o en colaboración, cerámica artística al estilo del Renacimiento, a raíz del buen resultado de las pruebas llevadas a cabo por Guijo en su alfar del Carmen. Un tibor y dos platos que causaron una excelente impresión en personas tan cualificadas como Platón Páramo y Francisco Alcántara. Aunque no fue posible ningún acuerdo con Emilio Niveiro, no cejaron en su empeño de resurgir la cerámica de Talavera de la Reina, buscando nuevos socios para llevar a cabo la empresa.

Ruiz de Luna, Guijo y Cia.

El 18 de junio de 1908 se constituye la sociedad Ruiz de Luna, Guijo y Cia., formada por: Juan Ramón Ginestal (que aportaba además el edificio donde se instala la fábrica), Enrique Guijo (con el cargo de jefe de taller) y socio liberado, Platón Páramo (que prestaría su amplia colección de cerámica antigua de Talavera para que sirviera de modelo) y Juan Ruiz de Luna, nombrado gerente y administrador. Más adelante se incorporarían nuevos socios a la sociedad como Manuel de las Casas Gallego, José Gallego Benito y Andrés Covarrubias y Castillo, marqués de Villatoya, que compró los terrenos e instalaciones a la viuda de Juan Ramón Ginestal.

El alfar, siguiendo las costumbres gremiales de los alfareros, se fundó bajo la advocación de Nuestra Señora del Prado patrona de Talavera.

Grandes fueron las dificultades de todo tipo que tuvieron que vencer para lograr sus objetivos. En lo económico la aportación del capital la obtuvo Ruiz de Luna, no sin muchos esfuerzos para su contratación, con lo obtenido por los trabajos de pintura del puente de hierro que se inauguraría el 25 de octubre de 1908. En lo administrativo, los miembros de la Corporación Municipal dirigida por el alcalde, Andrés Fernández Gómez, muy influenciado por Emilio Niveiro, pusieron todo tipo de trabas administrativas para denegarles el permiso de obras. Tras muchas negociaciones, accedieron a facilitar la licencia, bajo amenazas de Ruiz de Luna de que: …gastaría todo el dinero que poseía en difundir que con su actitud, hubieran impedido el Resurgimiento de la cerámica de Talavera (Ruiz de Luna).