Esmeralda es un municipio cubano ubicado en la provincia central de Camagüey. Surge a partir de la última división político - administrativa, en octubre de 1976. Su territorio tiene 1224,28 km² de tierra firme sin contar la cayería, lo que convierte al territorio en uno de los mayores municipios de la provincia y su población asciende, aproximadamente a 29, 967 habitantes distribuidos en 6 consejos populares que abarcan repartos, zonas urbanas y rurales.

Ubicación El Municipio de Esmeralda se encuentra ubicado en la llanura calcárea septentrional de Camagüey. Sus coordenadas geográficas, según la división política administrativa de Cuba efectuada en 1976, la sitúa a los 21.30° y 22.15° Lat Norte y 77.30° y 78.5° Long Oeste. Limita al norte con las Bahías de Jigüey y La Gloria, las que permiten separarla de la cayería norte camagüeyana. Por el sur con: Municipio Primero de Enero, Carlos Manuel de Céspedes, Municipio Florida y Municipio Camagüey. Por el este con los Municipios Sierra de Cubitas y Camagüey y al oeste con los Municipios Primero de enero y Municipio Bolivia, pertenecientes estos últimos a la vecina provincia de Ciego de Ávila.

Historia Antes de irrumpir en el territorio local los primeros grupos de conquistadores europeos, éste se encontraba habitado por una numerosa población originaria en pleno estadio de la comunidad primitiva, radicados fundamentalmente en las márgenes del río Caonao, la zona de Guaney y, algunos puntos aledaños a la Sierra de Cubitas.

El proceso de conquista y colonización del territorio (1513) interrumpe de forma violenta el pacífico desarrollo de estas comunidades, que sometidas al más riguroso proceso de explotación y genocidio quedaron condenados a su pronta desaparición. En el surgen en la costa norte del territorio los poblados de Guaney, Jigüey y La Guanaja, llegando a convertirse este último en el más importante puerto comercial de la jurisdicción principeña y a la vez en el más significativo centro de desarrollo socioeconómico de la localidad por lo que en sus alrededores prosperaron un grupo de haciendas vinculadas fundamentalmente a la crianza extensiva y comercialización de ganado mayor, actividad que alcanzó y mantuvo la primacía económica local hasta principios del .

En el los señores Pedro Alonso Riverón Álvarez y su suegro, Don José Ramírez Ramos, ambos moradores de la ciudad de Puerto Príncipe, eran dueños de una extensa propiedad territorial que sobrepasaba las quinientas veinticinco caballerías de tierras. Esta hacienda conocida como "La Providencia", tuvo su origen en la fusión de varias fincas pertenecientes a ambos socios o a la incorporación de otras adquiridas por ellos. Su ubicación concuerda con el área donde actualmente está radicado el pueblo de Esmeralda y sus alrededores.

Los documentos más antiguos consultados al respecto plantean que ya en el año 1905, existía una finca de 40 caballerías denominada "La Esmeralda" cuyos propietarios resultaron ser en aquel entonces la sociedad integrada por Doña María de la Cruz Guerrero, Don Alfredo Esquivel, Don Antonio Esquivel y Doña Venancia de los Dolores Guerrero y Sánchez. En 1908, mediante operaciones de compra venta, quedó dividida en dos lotes de aproximadamente veinte caballerías cada uno.

El más occidental pasó a ser propiedad del capitán del Ejército Libertador Francisco Cristiá Guevara, el que dividió su lote en varios más pequeños y le entregó el más oriental a uno de sus hijos Caridad Cristiá Gutiérrez y su esposo Benjamín Guevara Alfonso, a este terreno le denominaron "El Silencio", el que años después sirvió de cuna al poblado de La Esmeralda. A finales de 1916 se crearon las condiciones para que pasara por el territorio la vía férrea que une los puertos de Tarafa en Nuevitas y Caibarién en Villa Clara, lo cual constituyó el impulso económico para el desarrollo de la localidad hasta constituirse en término municipal en 1929.

Desarrollo del territorio El desarrollo de la industria azucarera a partir de la segunda mitad del propició una mayor prosperidad del Puerto de La Guanaja, como importante enclave comercial principeño, permitiendo además la incorporación del territorio a esta nueva actividad económica, con la edificación de tres ingenios azucareros: Santa Rosa, Bainoa y Jururú, aunque manteniéndose en primer orden en cuanto a importancia económica, la tradicional producción ganadera. La intervención de Estados Unidos en la isla permitió a compañías norteamericanas fijar su atención en los fértiles suelos de la localidad. Entre 1901-1902 se funda la Colonia Palma City dedicada a la producción de cítricos. La construcción del Ferrocarril Norte (1917-1918) y del Central Jaronú (1919-1921) y toda su infraestructura azucarera, constituyeron significativos catalizadores para la situación socioeconómica de la comarca que vivió entonces un rápido crecimiento demográfico y mayor prosperidad económica. En los despoblados y boscosos parajes, nacen decenas de poblados y bateyes, así como una extensa red de vía férrea y un mosaico de colonias cañeras.

El 24 de febrero de 1929, el territorio queda constituido como término municipal, pero con la denominación oficial de Municipio General Machado, baldón que arrastrarían los esmeraldenses hasta el 12 de agosto de 1933, cuando con el desplome de la tiranía machadista adoptaría su actual nombre.

Actualmente el territorio hay 6 Consejos Populares:

Tabor. Esmeralda Norte. Esmeralda Sur. Jiquí, Donato, La 132. Brasil. Mamanantuabo

Además cuenta con las siguientes Comunidades Independientes.

Pre Eide Yagruma Mameyal Maduro. San Juan de Dios. Lombillo. Palma City. Pueblo Nuevo La Veguita.

Luchas de liberación Durante las épicas guerras independentistas libradas a finales del contra el coloniaje español, el territorio local constituyó el escenario natural de importantes acontecimientos militares entre los que se destacaron por su significación: El alzamiento de Banao (8 de noviembre de 1868), bajo la jefatura de Alejandro Loret de Mola. El combate Paso de los Paredones (23 de febrero de 1869) El Combate del Jobo (21 de enero de 1870) Combate de Sao de Lázaro.(23 de enero de 1873)

Todos ellos ocurridos durante la Guerra de los 10 años. En la contienda del 95 se producen entre otros:

El combate de Limones (15 de agosto de 1895) Los Chincheros (14 de enero de 1898) Laguna Grande (15 de enero de 1898)

Sin embargo la mayor relevancia del territorio local durante estas campañas guerreras estuvo dada por su importante papel como retaguardia de apoyo al Ejército Libertador. Sirvieron sus espesos montes de refugios a las perseguidas familias mambisas, de hospitalarios centros de cura y restablecimiento para los guerreros heridos, de asentamiento permanente de rústicos talleres artesanales, e incluso de significativa fuente de abastecimiento para los exhaustos soldados de la libertad. La década de 1930 constituye uno de los más importantes momentos para la historia del movimiento revolucionario esmeraldense. En ella surgen las primeras organizaciones obreras y comunistas de la localidad y se producen acontecimientos de elevada significación entre las que se destacan por su magnitud y trascendencia la "Huelga General Revolucionaria" de 1933 en el Central Jaronú y sus colonias.

El inicio de la última etapa de lucha insurreccional revolucionaria no encontró oído sordo entre los vecinos locales, desde muy temprano hicieron eco de la acción opositora que se gestaba en la isla y procedieron a organizar un riguroso movimiento clandestino que llegó a extender sus actividades hasta los más recónditos rincones del territorio. Siendo el Cuartel de Lombillo el primer reducto de la tiranía ocupado por la fuerza del Ejército Rebelde en la provincia agramontina.

El triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959 constituyó para los esmeraldenses, al igual que para el resto de la población cubana, uno de los grandes momentos de su historia, pues posibilitó el inicio de un singular proceso de diametrales transformaciones económicas, políticas y sociales que rompen con la tradicional estructura impuesta por más de cuatro siglos de dominación extranjera.

El combate del Paso de los Paredones En los inicios de 1869 la situación de las fuerzas españolas en Puerto Príncipe era difícil, el campo y muchos poblados estaban prácticamente en manos de los insurrectos cubanos, que desde el campamento El Tibisial desarrollaban una estrategia que tenía parcialmente bloqueada la ciudad. El general Mena, jefe militar de la Plaza, se encontraba acuartelado en ella, con escasas fuerzas sin atreverse a enfrentar las fuerzas mambisas que lo asediaban. Para tratar de cambiar esta situación decidió enviar de refuerzo tropas desde La Habana, al mando del brigadier Juan de Lesca, encontrándose en Nuevitas. Para realizar esta operación estas fuerzas fueron enviadas por mar hasta el Puerto La Guanaja en una flotilla de barcos costeros custodiados por tres buques de guerra.

El 18 de febrero por la noche llegaron a las cercanías de las costas de La Guanaja y el 19 por la mañana abrieron fuego de cañón contra las defensas del poblado, protegiendo el desembarco que se inició inmediatamente del cese. Ya en tierra el jefe español se dedicó a organizar la columna compuesta por un batallón de infantería, otro de cazadores, un tercio de caballería, una compañía de ingenieros y una sección de artillería, compuesta por tres piezas de montaña, lo que sumaba más de dos mil hombres con un convoy de municiones de guerra y alimentos a lomo de mulas y tres carretas tiradas por bueyes. El día 21 partió la columna con rumbo a Puerto Príncipe.

La jefatura cubana supo de la llegada de las fuerzas enemigas y la dirección que tomarían por lo que tan pronto inició su traslado, comenzó a ser hostigada y tuvo que acampar en el poblado de Imías para atender a los heridos que les causaron las tropas mambisas. El mando mambí para tratar de evitar que Lesca lograra su objetivo de llegar a Puerto Príncipe, concentró todas las fuerzas posibles en la zona e hizo un estudio de los pasos de la Sierra de Cubitas, ocupando su entrada con el propósito de contener en ese lugar a las fuerzas enemigas. Las huestes mambisas estaban compuestas por unos quinientos hombres mal armados, escasos de municiones y sin experiencia militar.

Al amanecer el día 23, Lesca reanudó el avance y en las primeras horas de la mañana la vanguardia de sus fuerzas llegó a Los Paredones y fue saludado por un nutrido fuego de los grupos cubanos de observación. Los españoles respondieron con fuego de artillería, cañoneando la serranía. La columna entró en el paso y fue castigada duramente por la fusilería de los cubanos, causando muchas bajas entre sus hombres, quienes a pesar de su difícil situación embotellados en el cañón del paso, contestaban valientemente al fuego enemigo. Durante más de seis horas se mantuvo el combate sin que los españoles pudieran continuar su camino, ni retirarse, y los cubanos trataban de retenerlos para destrozarlos.

Los errores cometidos en la preparación del terreno y de sus fuerzas para el combate, debido a su inexperiencia, inferioridad del armamento y el escaso parque con que contaban, permitió a Lesca realizar una maniobra que consistió en tomar una trocha poco utilizada, dar un rodeo y salir al Paso de los Paredones y aprovechando que no estaba cubierto por las tropas mambisas, pasar por este lugar al lado sur de la serranía. La columna española al salir del Paso de los Paredones, que desde ese momento se conoce en la topografía camagüeyana y en la historia de Cuba como Paso de Lesca, acampó con el objetivo de hacer un descanso, alimentar a sus hombres, curar heridos y conocer las bajas, que según el parte oficial, ascendieron a ciento veinte hombres, ochenta y un caballos, tres bueyes muertos y la pérdida de todo el convoy de municiones y vituallas.