El rapto de Proserpina es uno de los múltiples cuadros del pintor flamenco Pedro Pablo Rubens. Este artista realizaría este óleo sobre lienzo para representar uno de los mitos más famosos de la mitología grecolatina: el rapto de la joven diosa Proserpina llevado a cabo por el dios del Inframundo Plutón. Rubens elaboró pinturas con todo tipo de temáticas: mitológica, religiosa, histórica, retratos y paisajes. Esta obra se enmarca dentro de un contexto histórico donde predominaban las dificultades por las que estaba pasando la Iglesia católica del , así como la supremacía de las monarquías absolutistas europeas.
Este cuadro se encuadra dentro del movimiento artístico conocido como Barroco, y más concretamente, en la pintura flamenca, propia de Flandes, actual Bélgica. Múltiples han sido los artistas que han reproducido a través de pinturas, grabados, dibujos o esculturas esta famosa escena. Como se puede observar, en la versión de Rubens destacan los personajes sobre el fondo y, sobre todo, el movimiento y dinamismo de la composición. No obstante, Rubens combinará en sus composiciones la estética italiana con la flamenca.
El rapto de Proserpina formó parte de la colección de pinturas que decoraban la Torre de la Parada del monarca español Felipe IV. Sin embargo, en la actualidad, podemos visitarla en el Museo del Prado de Madrid (España).
Contexto histórico miniaturadeimagen|317x317px|Retrato del rey francés Luis XVI de Callet (1778 - 1779), óleo sobre lienzo, Museo del Prado, Madrid La obra se encuadra dentro de lo que conocemos como el Barroco, una corriente artística que abarcaría desde finales del hasta comienzos del . Algunos de los acontecimientos que marcaron el inicio de esta corriente fueron el Concilio de Trento (1545-1563) y la Contrarreforma para intentar solucionar los problemas que afectaban a la Iglesia católica del momento. Las dificultades a las que se enfrentaban eran: la Reforma protestante (1517) y la crisis en la que estaba sumida la propia Iglesia a causa de la corrupción y el nepotismo del Papa y la curia vaticana. En el Concilio de Trento se ratificó el dogma católico, se asumió la necesidad de reformar la Iglesia católica y se fundó la Compañía de Jesús.
Otra de las cuestiones clave de este periodo es la importancia de las monarquías absolutistas en Europa. En ellas, el rey concentraba en sus manos todo el poder poniendo como justificación el derecho divino. Uno de los monarcas más famosos de la época fue Luis XVI de Francia, más conocido como el Rey Sol.
El se caracteriza por la crisis social, económica y política que azotó a Europa. La profunda crisis económica, debida a las continuas guerras y malas cosechas, desembocarían en hambrunas y epidemias, y, en consecuencia, en un fuerte descenso de la población. No obstante, esta crisis no fue igual de dura para toda Europa, puesto que los países del norte del continente vivieron un periodo de esplendor.
Asimismo, los conflictos bélicos fueron uno de los grandes problemas de la época. Uno de los más importantes fue la Guerra de los Treinta Años (1618 - 1648) en la que intervinieron las grandes potencias europeas del momento. No obstante, este conflicto llegó a su fin con la Paz de Westfalia (1648) en la que se acordaron una serie de principios que conformarían el nuevo orden europeo. Se caracterizó por la aparición de los Estados, la confirmación de la hegemonía francesa y la libertad religiosa. Sin embargo, estos tratados no sirvieron para que acabara la guerra, puesto que Francia siguió combatiendo contra los españoles hasta 1659. izquierda|miniaturadeimagen|220x220px|Concilio de Trento (1545 - 1563) En el norte de Europa se comenzaría a engendrar el paso del Antiguo Régimen a la Edad Contemporánea que tendría lugar durante el . Se produjo un aumento de la producción industrial y con ello se fortaleció la burguesía, nació la monarquía parlamentaria en Inglaterra y se instauraron las bases del liberalismo.
Quedó patente la rivalidad entre el Papa y las monarquías absolutas cuando cada uno de ellos promovió la creación de obras artísticas que reflejaran su poder y grandeza. Estos serían los principales mecenas durante esta época. No obstante, en algunos lugares, la burguesía también tenía mucho poder. La mentalidad de esta época giraba alrededor de la concepción pesimista y angustiosa de la realidad, dando una imagen de la vida catastrófica, debido a todas las crisis que estaba habiendo. Todo esto influiría en las formas artísticas del Barroco.
Contexto artístico miniaturadeimagen|Las meninas de Diego Velázquez (1656), óleo sobre lienzo, Museo del Prado, Madrid El Barroco fue el estilo artístico que predominó durante el (aunque nació a finales del y continuaría en el con el Rococó) y que se caracterizó por la búsqueda el movimiento para crear la ilusión de irregularidad, profundidad e ilusionismo. Destaca, también, el factor persuasivo de este arte que procuraba, desde el poder religioso, la evangelización en la doctrina católica. Además, los monarcas absolutos lo utilizaron como medio de propaganda política en un intento de mostrar su poder al mundo. Sin embargo, en los países donde había triunfado la Reforma protestante y la burguesía tenía el poder político y económico, se tendía a la representación de actividades cotidianas, la naturaleza muerta, el retrato y el paisaje.
La pintura barroca se distingue del resto por buscar la persuasión y teatralidad escenográficas a través de composiciones naturalistas y que reflejen la realidad. Desde la perspectiva religiosa se pretendía mostrar la fe verdadera de la religión católica. En el caso de la exaltación de la monarquía predominaban los retratos de los reyes; la pintura de historia, que quería mostrar el poder político y militar de sus personajes, y la pintura mitológica. No obstante, en algunos países se optó por una pintura profana alejada de los poderes de la Iglesia o el monarca.
Si nos centramos en la técnica pictórica del Barroco, destaca la luz como medio para conseguir un mayor realismo y profundidad. En un inicio se buscaban los contrastes fuertes a través del claroscuro (tenebrismo), pero, con el tiempo, la luz se empleó para crear composiciones más aéreas. En cuanto a los colores, solían predominar los cálidos aplicados con una pincelada suelta y contornos poco definidos. En relación con el tipo de composición, prevalecen las diagonales en un intento de generar movimiento a través de la inestabilidad. Todas estas técnicas se llevaban a cabo, generalmente, en pintura al fresco. En Flandes (actual Bélgica), la pintura estuvo orientada al tema religioso para las iglesias y, al mitológico y el retrato para los palacios. Además, los lienzos donde se elaboraban las obras eran de gran tamaño.
Autor miniaturadeimagen|243x243px|Retrato de Rubens (1623}), óleo sobre lienzo, Royal Collection del Reino Unido Peter Paul Rubens (Pedro Pablo Rubens) nació el 28 de junio de 1577 en Siegen, Westfalia, lugar al que su familia había huido por la persecución religiosa de los calvinistas. No obstante, pronto regresarían a Amberes donde recibiría su formación clasicista y católica, y, más adelante, se instruiría como pintor, influido por el manierismo italianizante. En 1600 viajó a Italia y se convirtió en el pintor de la corte al servicio del duque de Mantua. Además, estudió las obras de grandes artistas como Miguel Ángel, Rafael o Caravaggio entre otros. Cuando regresó a Flandes, entró en la corte como pintor y diplomático. Esto le permitió viajar por España, Francia e Inglaterra, lugares donde dejaría su impronta a través de la elaboración de composiciones para esas coronas. Rubens contrajo matrimonio con Helena Fourment en 1630, de la que se inspiraría para la elaboración de muchas de las figuras femeninas de sus obras. Durante el reinado de Felipe IV, elaboró numerosas obras para la Torre de la Parada, el pabellón de caza del monarca. El pintor fallecería el 30 de mayo de 1640 en Amberes.
Sus obras se caracterizan por el movimiento que conseguía a través de la línea horizontal y sus grandilocuentes figuras. A través de la pincelada suelta representaba a hombres morenos y musculosos o mujeres que seguían el canon de belleza de la época: gruesas, con pieles claras y rubias. En sus composiciones realizará una síntesis entre el estilo italiano y el flamenco inclinándose hace el clasicismo, pero con diferencias que lo acercan a la realidad y le harán destacar. De Italia toma el predominio de la figura, el colorido y la mitología, pero de Flandes cogerá la sensualidad y el gusto por los detalles. A través de pinceladas gruesas y rápidas da forma a sus figuras sin utilizar apenas el claroscuro. No le dará mucha perspectiva a sus composiciones, pues lo que le interesa es el primer plano donde el movimiento lo inunda todo.
Sus obras presentan una amplia variedad de temáticas: religiosas, mitológicas, históricas, retratos y paisajes. En sus representaciones de tema religioso seguía los principios de la Contrarreforma, aunque con mayor grandiosidad y opulencia, como se puede ver en la Adoración de los Magos, La elevación de la cruz y el Descendimiento. En el caso de la pintura de tema mitológico, Rubens se inclinó por la sensualidad reflejada en diosas grecorromanas alejadas de la belleza clásica, pero que constituyen el ideal del momento. Esto se puede ver en las composiciones que creó para el rey español Felipe IV Las tres Gracias, El rapto de Ganímedes, El nacimiento de la Vía Láctea, El juicio de Paris, etc. Asimismo, en el retrato impresionó a todos por la naturalidad y fidelidad con la que pintaba, captando perfectamente la personalidad del retratado. Algunos ejemplos, que ilustrarían esto son Helena Fourment con abrigo de pieles, el retrato ecuestre del Duque de Lerma y el Retrato de la Marquesa Brígida Spinola-Doria. Por último, dedicó un gran esfuerzo a la elaboración de paisajes alrededor de 1630 como es el caso del Paisaje con arco iris o el Paisaje con Filemón y Baucis.
Descripción de la obra Este cuadro formaba parte de las cincuenta y dos pinturas mitológicas que le encargaron a Rubens en 1636 para decorar la Torre de la Parada. La obra destaca sobre el resto por el dramatismo, la teatralidad, la gran cantidad de personajes y el movimiento. Para la elaboración del cuadro, Rubens realizó primero algunos bocetos sobre tabla para captar el sentimiento de los personajes. Esta obra se encuadraría dentro del tema mitológico.