miniaturadeimagen|Una sequía particularmente intensa en Nicaragua en el 2011, documentada por el Centro Internacional de Agricultura Tropical. El cambio climático en América Latina comprende las causas, efectos y estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático disponibles para esta región.
Desde el periodo industrial, el aumento de la temperatura ha afectado distintos componentes del sistema climático de América Latina como la temperatura, las precipitaciones, los fenómenos climáticos de El Niño y La Niña, los ecosistemas costeros y los glaciares tropicales.Magrin, G.O., J.A. Marengo, J.-P. Boulanger, M.S. Buckeridge, E. Castellanos, G. Poveda, F.R. Scarano, and S. Vicuña, 2014: Central and South America. In: Climate Change 2014: Impacts, Adaptation, and Vulnerability. Part B: Regional Aspects. Contribution of Working Group II to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change [Barros, V.R., C.B. Field, D.J. Dokken, M.D. Mastrandrea, K.J. Mach, T.E. Bilir, M. Chatterjee, K.L. Ebi, Y.O. Estrada, R.C. Genova, B. Girma, E.S. Kissel, A.N. Levy, S. MacCracken, P.R. Mastrandrea, and L.L. White (eds.)]. Cambridge University Press, Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA, pp. 1499-1566. Los impactos del cambio climático se suman a otras situaciones de degradación ambiental, como la deforestación, lo que aumenta los efectos negativos del cambio climático en la región.
Por otro lado, la ausencia de compromisos políticos, una institucionalidad débil y brechas en el conocimiento científico son algunos de los factores que dificultan la capacidad de adaptación y la implementación de medidas de mitigación en América Latina.
En América Latina, la vulnerabilidad al cambio climático se suma a otras vulnerabilidades y riesgos, como la pobreza y la falta de acceso a infraestructuras básicas.
Aunque la población de América Latina y el Caribe es desproporcionadamente más afectada frente a países desarrollados. En este contexto, las mujeres son quienes se encuentran más vulneradas ya que se agudizan las condiciones de pobreza y marginalizacion.
Asimismo, la región se enfrenta a desafíos significativos en sostenibilidad ambiental y capacidad de adaptación al cambio climático debido a las características socioeconómicas. El Quinto Informe del IPCC advierte sobre las "trampas de pobreza" en las que la población rural y urbana de América Latina puede caer si los gobiernos no toman medidas de adaptación, si las medidas que toman son insuficientes, o si es maladaptación.
Emisiones de gases de efecto invernadero Las emisiones de gases de efecto invernadero en América Latina representaban en 2018 el 8,3% del total global. De estas emisiones. el 46% provenían del sector energético, seguido por un 23% provenientes de la agricultura y la ganadería y el 19% de cambios en el uso del suelo, como la deforestación y la silvicultura.
La región es particularmente vulnerable a los impactos negativos del cambio climático. Las emisiones continúan en aumento, especialmente en el sector energético, donde el transporte ha mostrado un incremento significativo en los últimos años. Por otro lado, la expansión de los sectores de agricultura y ganadería, ampliando las fronteras agropecuarias, también han contribuido al aumento de las emisiones debido a la deforestación.
Impactos del cambio climático
Impactos en el ambiente natural
Temperatura
La temperatura ha aumentado de manera significativa en toda América Latina, entre 0,7 °C y 1 °C desde 1970. Se observa además un aumento de temperatura en los extremos. Hay un aumento en la temperatura media de los días más cálidos. El Quinto Informe del IPCC indica que bajo todos los escenarios SRES y todas las trayectorias RCP, la temperatura para fines de siglo en América Latina va a aumentar, con diferencias en el aumento específico según los escenarios y trayectorias.
Criosfera En 2019, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPPC, por sus siglas en inglés) publicó un reporte especial sobre el Océano y la Criosfera en un Clima Cambiante. De ese reporte, la Alianza Clima y Desarrollo (Climate and Development Knowledge Network) sintetizó la información y extrajo los mensajes claves para América Latina en una guía. Entre estos mensajes, se indica que las tierras congeladas de alta montaña en América Latina se están derritiendo y esto tiene consecuencias para la sociedad.
Los glaciares ubicados en zonas tropicales han experimentado un retroceso sostenido durante las últimas tres décadas, intensificando la tendencia de retracción. Esta pérdida de glaciares se ha acelerado desde 2010, especialmente en la Cordillera de los Andes de Argentina y Chile. La situación es particularmente crítica en los glaciares tropicales andinos, que son la principal fuente de agua dulce para la agricultura, la energía hidroeléctrica y el consumo humano en países como Perú, Bolivia, Colombia y Venezuela. La retracción de los glaciares en estas zonas ocasiona deslaves y cambios en los cursos de los ríos, amenazando a las poblaciones en las áreas bajas de la montaña.
Las cuencas hidrográficas y líneas divisorias de agua sufren impactos locales y regionales de gran alcance debido a los cambios en la criósfera. La escorrentía en los ríos alimentados por los glaciares está disminuyendo y este proceso es irreversible. Se prevé que los pequeños glaciares que se encuentran en los Andes pierdan el 80% de su masa de hielo actual para el 2100 bajo escenarios de altas emisiones. Se espera que el derretimiento de los glaciares y el permafrost libere metales pesados, especialmente mercurio, lo que reducirá la calidad del agua para los organismos de agua dulce, así como para el uso doméstico y agrícola.
Los ecosistemas de alta montaña, incluyendo especies de plantas y animales, ya están siendo afectados a medida que el hielo y la nieve se derriten y retroceden. Se están observando desplazamientos de especies desde altitudes más bajas hacia mayores alturas en las montañas, y algunas especies se quedarán sin un hábitat con un clima adecuado para sobrevivir.
Los desastres naturales en las zonas de alta montaña han aumentado. Los deslizamientos de tierra, como resultado del derretimiento de la criósfera están afectando a las personas y la infraestructura. En las próximas décadas se proyecta que este retroceso de los glaciares causará que las laderas sean menos estables y aumentará la cantidad de lagos glaciares. Habrá inundaciones por desbordes violentos de los lagos glaciares, deslaves y avalanchas de nieve en nuevos lugares y en diferentes estaciones.
Precipitaciones La región percibe el 30% de la precipitación mundial y una tercera parte de los recursos hídricos renovables del mundo, con vastas cuencas como las del río Amazonas y el río de La Plata. Sin embargo, la distribución espacial y temporal de la precipitación es muy heterogénea, generando dificultades de acceso al agua.
Las precipitaciones aumentaron en el sudeste de Brasil, centro este de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, noroeste de Perú y Ecuador; mientras que disminuyeron en el centro-sur de Chile, noroeste de Brasil, sur de Perú, y parte de Centroamérica y México. Estas tendencias crecientes y decrecientes de las precipitaciones, así como el acortamiento de la estación lluviosa, el aumento en la frecuencia e intensidad de eventos hidrometeorológicos extremos, mayor frecuencia de huracanes severos y aumento en el nivel medio del mar, ya están cambiando en el sistema climático de América Latina, con aumentos en las inundaciones y en las sequías. La región sudeste de América del Sur ha experimentado un aumento en las precipitaciones, mientras que la región centro y sur de Chile experimenta un aumento en las sequías.
Proyecciones Para mediados de siglo, se prevé que el aumento de la temperatura y la disminución de la humedad del suelo harán que la sabana reemplace gradualmente al bosque tropical en la cuenca oriental del Amazonas. Para fines del , se espera que el calentamiento en América del Sur llegue a los 4 °C con reducción de las lluvias en la región tropical y aumentos entre el 15 a 20% en el sudeste de América del Sur, así como se espera que aumenten la cantidad de días y noches cálidas y las lluvias intensas. Los cambios en los patrones de precipitación y el derretimiento de los glaciares afectarán significativamente la disponibilidad de agua para el consumo humano, la agricultura y la generación de energía.
En las zonas más secas, el cambio climático probablemente agravará la sequía, provocando la salinización (aumento del contenido de sal) y la desertificación (degradación de la tierra) de las tierras agrícolas. Se prevé que la productividad del ganado y algunos cultivos importantes como el maíz y el café disminuyan, afectando la seguridad alimentaria. En las zonas templadas, se prevé que aumenten los rendimientos de la soja. El aumento del nivel del mar incrementará el riesgo de inundaciones, el desplazamiento de personas, la salinización de los recursos de agua potable y la erosión costera en las zonas bajas.
Impactos en las personas
Impactos económicos La distribución desigual de los ingresos en la región genera altos niveles de pobreza, especialmente en las zonas rurales, aumentando la vulnerabilidad a las condiciones climáticas. El 25% de las exportaciones de América Latina proviene del sector agrícola. Uno de los desafíos más grandes para la región es el alto grado de primarización de las economías.
Agricultura El impacto del cambio climático en los países de América Latina es significativo debido a su dependencia de la agricultura y los recursos naturales, por su poca capacidad adaptativa en diversos segmentos de la población, así como la ubicación geográfica de algunos países.
Se espera que la producción agropecuaria en la región del sudeste de América del Sur se sostenga o incremente hasta mediados del siglo. En la región central de Chile y el centro oeste de Argentina no se afectaría la seguridad alimentaria, mientras que en el noreste de Brasil, parte de la Región Andina y Centroamérica, la seguridad alimentaria podría verse afectada debido a la disminución del rendimiento de los cultivos y las economías locales. Distintos modelos muestran que habrá una reducción en el rendimiento en los principales cultivos de granos en América Latina y partes del Caribe. Esto no solamente afectará a la economía sino que también pondrá en riesgo la seguridad alimentaria de estos países.
Por otro lado, se esperan desplazamientos en altitud y latitud de las zonas para el cultivo y el aumento de enfermedades, lo cual perjudicaría a los sectores más pobres de la región. Esta situación, podría verse agravada con el retroceso de los glaciares, reducción de la precipitación y el aumento en la evapotranspiración, desencadenando a su vez una mayor vulnerabilidad en abastecimiento de agua en las zonas semiáridas y los Andes tropicales para la producción de alimentos y demás usos.
La deforestación, debido a la expansión de las actividades agropecuarias, ha agravado el proceso de degradación del suelo, la pérdida de biodiversidad y el aumento de la vulnerabilidad de las comunidades expuestas a inundaciones, deslizamientos de tierra y sequías. El alto grado de desertificación ya existente en América Latina constituye un riesgo para la seguridad alimentaria en la región. El Informe especial sobre el cambio climático y la tierra advierte una disminución del 8% al 14% del producto agrícola como efecto de la desertificación.