Penélope y las doce criadas (en inglés, The Penelopiad) es una novela corta escrita por la autora canadiense Margaret Atwood. Fue publicada originalmente en 2005 como parte de la serie de mitos de Canongate Books (originalmente, Canongate Myth Series), en la que un grupo de escritores contemporáneos reescribe mitos de la Antigüedad. En este libro, Penélope revive los eventos narrados en la Odisea y reflexiona sobre su vida en el Hades, sobre Helena de Troya y sobre las relaciones con sus padres. Un coro formado por las doce criadas, a quienes Odiseo consideró traidoras, y a quienes Telémaco ahorcó, interrumpen el relato de Penélope para dar su punto de vista sobre los hechos. Estos interludios de las criadas emplean un nuevo género discursivo cada vez, entre los que se cuentan una canción de saltar la cuerda, un lamento, un idilio, una balada, una conferencia, un juicio y varios tipos de canciones.
Los temas de la novela incluyen los efectos de contar una historia desde varias perspectivas, la doble moral aplicada a los sexos y las clases sociales, y la justicia. Atwood, en obras anteriores, había tomado personajes y estructuras narrativas de la mitología griega para hacer nuevas ficciones, como por ejemplo en su novela La novia ladrona (The Robber Bride), en el cuento «The Elysium Lifestyle Mansions» (presente en el libro Ovid Metamorphosed, editado por Philip Terry), en su primer poemario, Double Persephone, y en los poemas «Circe: Mud Poems» y «Helen of Troy Does Counter Dancing». Para esta novela, consultó los libros Los mitos griegos de Robert Graves y la versión de la Odisea traducida por E. V. Rieu y revisada por D. C. H. Rieu.
Se tradujo a 28 idiomas y se publicó simultáneamente en todo el mundo, en treinta y tres editoriales. En el mercado canadiense, se ubicó en el primer lugar de las listas de superventas de Maclean's y en el segundo puesto en la de The Globe and Mail, a pesar de que no entró en la lista del New York Times. En 2020 la editorial Salamandra reeditó el libro en español, gracias a lo cual se publicaron varias reseñas en medios hispanoparlantes que lo analizaron desde una mirada feminista. Otros críticos mencionaron que su estilo era el típico de Atwood, o incluso, una de sus mejores obras, aunque otros hallaron ciertos elementos, como el coro de criadas, desagradables.
El National Arts Centre de Canadá y la Royal Shakespeare Company del Reino Unido coprodujeron una versión para teatro de esta nouvelle. La obra estuvo en la cartelera del Swan Theatre (en Stratford-upon-Avon) y en el National Arts Centre (en Ottawa) durante el verano y el otoño septentrionales de 2007. Josette Bushell-Mingo dirigió el elenco, conformado únicamente por mujeres. En enero de 2012, el espectáculo se trasladó a Toronto, al Nightwood Theatre, con un elenco femenino dirigido por Kelly Thornton y con Megan Follows en el papel de Penélope.
Contexto
El editor Jamie Byng, de Canongate Books, le pidió a Margaret Atwood que escribiera una novela corta para reescribir el mito clásico que ella prefiriera. Le explicó que sería publicada simultáneamente en varios idiomas, como parte de un proyecto internacional llamado Canongate Myth Series y ella aceptó participar para ayudar a este joven editor. Desde su casa en Toronto, la autora intentó recrear el mito nórdico de la creación, o un cuento de los nativos americanos, pero le costó un gran esfuerzo. Luego de una conversación con su agente literario británico para cancelar su contrato, Atwood comenzó a pensar en la Odisea. La había leído por primera vez cuando era adolescente, y recordaba que la imagen de las doce criadas de Penélope ahorcadas le parecía perturbadora. Ella consideraba que los roles de Penélope y sus doncellas durante la ausencia de Odiseo era un tema muy poco tenido en cuenta por la academia, por lo que pensó que este proyecto podría ayudar a darles visibilidad. En sus propias palabras: «La historia como se cuenta en la Odisea no se sostiene: hay demasiadas incongruencias».
Argumento miniatura|La estatua de Penélope en los Museos Vaticanos. La nouvelle recapitula la vida de Penélope desde el Hades del siglo ; ella recuerda su vida familiar en Esparta, su matrimonio con Odiseo, el trato con los pretendientes durante la ausencia de él, y luego, su regreso. Su padre, Icario de Esparta, se volvió excesivamente cariñoso luego de intentar asesinarla, y su madre, Peribea, era descuidada y negligente. A los quince años, Penélope contrajo matrimonio con Odiseo, quien hizo trampa en el concurso que decidiría cuál de sus pretendientes se casaría con ella. Al principio, era feliz con él, aunque Helena y algunas criadas se burlaran de él a sus espaldas a causa de su escasa estatura y su morada humilde en Ítaca. La pareja rompió la tradición y se mudó al reino del esposo. En la isla, ni a Anticlea, su suegra, ni a la criada Euriclea les cayó bien Penélope, pero posteriormente esta última la ayudó a adaptarse a su nuevo rol y crearon una mejor relación, aunque a veces fuera condescendiente.
Poco después del nacimiento de Telémaco, Odiseo partió a la guerra de Troya, por lo que Penélope quedó a cargo del reino y crio a su hijo sola. A Ítaca llegaban esporádicamente noticias sobre la guerra y rumores sobre el viaje de regreso de Ulises, pero debido a la posibilidad, cada vez más certera, de que no volviera, un gran número de pretendientes comenzaron a cortejar a Penélope. Convencida de que ellos estaban más interesados en controlar el reino que en su amor, los evitaba. Los pretendientes la presionaron consumiendo y desperdiciando los recursos del reino. Temía la violencia que podía despertarse si rechazaba directamente sus ofertas de matrimonio, por lo que anunció que tomaría una decisión sobre con cuál casarse una vez que terminara de tejer una mortaja para su suegro, Laertes. Solicitó a doce criadas que le ayudaran a deshacer su tejido por las noches, y que espiaran a los pretendientes. Odiseo regresó luego, pero disfrazado. Su mujer lo reconoció de inmediato y les pidió a las doncellas que no revelaran su identidad. Luego de la matanza de los pretendientes, Ulises le pidió a Telémaco que ahorcara a las criadas a quienes consideró aliadas de ellos, y fueron ejecutadas mientras Penélope dormía. Luego, la pareja se contó historias sobre el tiempo que permanecieron separados, pero sobre el asunto de las criadas, ella guardó silencio, para evitar mostrar simpatía por aquellas juzgadas y condenadas como traidoras.
Durante su narración, Penélope expresa opiniones sobre muchos otros personajes, refiere malentendidos históricos y comenta su vida en el Hades. Critica duramente a Helena, a quien culpa de haber arruinado su vida. Además, destaca que la especialidad de Odiseo es hacer que la gente quede como tonta y se pregunta por qué las historias sobre sus aventuras perduraron tanto, si eran una mentira evidente. También desmiente el rumor de que había mantenido relaciones con Anfínomo, o con todos los pretendientes, lo que supuestamente habría sido el origen de Pan.
Entre medio de los capítulos en los cuales Penélope es la narradora, las doce criadas refieren los temas desde su punto de vista. Se lamentan de su infancia como esclavas, sin padres ni tiempo para jugar, cantan sobre la libertad y sueñan con ser princesas. Comparan sus vidas con la de Telémaco y se preguntan si ellas lo hubieran matado cuando era un niño si hubieran sabido que él las asesinaría cuando fuera un joven. También culpan por su muerte injusta a Euriclea y Penélope. En el Hades, persiguen a Ulises por el mismo motivo.
Estilo miniatura|izquierda|Margaret Atwood en 2006, un año después de que se publicara Penélope y las doce criadas. La novela corta está dividida en veintinueve capítulos, con una introducción, notas y agradecimientos. Se estructura de forma similar al teatro griego; la narración alterna entre lo que cuenta Penélope y los comentarios a modo de coro de las doce criadas. Atwood afirmó que se trata de un «homenaje al teatro clásico». Penélope narra, en total, dieciocho capítulos, mientras que el coro protagoniza once, distribuidos a lo largo de la obra. Las criadas utilizaron un género discursivo diferente en cada uno de ellos. Comienzan con una canción de saltar a la cuerda y finalizan con un poema en dímetros yámbicos. Otros géneros empleados son un lamento, una canción popular, un idilio, una saloma, una balada, un drama, una conferencia de antropología, un juicio y una canción de amor.
Cuando Penélope es la voz narradora, se usa una prosa deliberadamente simple e ingenua. El tono es casual, vago y confiado; Atwood le da un humor seco, además de una expresión feminista agridulce y melancólica. Esta ironía y comicidad sutil logra restar seriedad al tema y funciona como mecanismo para acercar los personajes al lector. El libro emplea un narrador autodiegético en primera persona, a diferencia del narrador de la Odisea, que es heterodiegético. Penélope a veces se dirige al lector utilizando el pronombre de la segunda persona.. Un crítico mencionó que Penélope es presentada como «una mujer inteligente, lo suficientemente astuta para no exhibir su inteligencia».. Debido a que compara sucesos del pasado desde su perspectiva, con las fantasías de Odiseo y con lo que se conoce en la actualidad sobre los mitos, ella es una voz narradora metaficcional.. El libro busca despertar «una sensación de extrañamiento» en quienes leen, para repensar la vida contemporánea. Esto se manifiesta particularmente en el capítulo de las criadas donde se imita un juicio, titulado «El juicio de Odiseo, grabado en video por las criadas». En él, se reproduce un juicio por violación, y se toma como testimonio la Odisea. Según determina el juez, ellas habían quedado indefensas, porque Penélope estaba durmiendo. Por eso, según un estudio de literatura comparada llevado a cabo por Rosario López Gregoris:
Por otro lado, el libro ha sido considerado posmoderno debido a su uso de la parodia como procedimiento literario, sobre todo en cuanto a su uso de los mitos clásicos para tratar otras temáticas. Además, parodia al género épico, ya que con su humor e ironía anula la elevación del tono, no comienza la historia in medias res y el héroe no es un hombre, sino una mujer que se convierte en sujeto de su propia narración. Esta parodia de la épica puede advertirse desde el título, ya que el sufijo -íada podría anticipar un poema narrativo. Incluso la obra ha sido interpretada como la precursora de una «épica femenina».
Temáticas principales Puntos de vista miniatura|En el capítulo titulado «Conferencia sobre Antropología», Margaret Atwood parodia la teoría de Robert Graves presente en La diosa blanca.