El Royal Albert Dock es un complejo de muelles y almacenes situado en Liverpool (Reino Unido). Diseñado por Jesse Hartley y Philip Hardwick, fue inaugurado en 1846 y fue la primera estructura del Reino Unido construida con hierro fundido, ladrillos y piedra, sin madera estructural. Como consecuencia, fue el primer sistema de almacenes resistente al fuego del mundo. Era conocido simplemente como Albert Dock hasta 2018, cuando le concedieron una Carta Real y se añadió a su nombre el título honorífico Royal.
En el momento de su construcción el diseño del complejo se consideró revolucionario porque los barcos eran cargados y descargados directamente desde los muelles. Dos años después de su inauguración se instalaron en él las primeras grúas hidráulicas del mundo. Debido a su diseño abierto pero a la vez seguro, se convirtió en un lugar habitual de depósito de mercancías valiosas como brandy, algodón, té, seda, tabaco, marfil y azúcar. Sin embargo, pese a su diseño avanzado, el rápido desarrollo de la tecnología de navegación hizo que, en cincuenta años, se necesitaran muelles más grandes y abiertos, aunque el Albert Dock siguió siendo valioso como depósito de mercancías.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el muelle fue requisado por el Almirantazgo y sirvió como base para los barcos de la Flota Atlántica Británica. El complejo fue dañado en los bombardeos aéreos de Liverpool, especialmente durante el Blitz de mayo de 1941. Tras la guerra, los problemas financieros de los propietarios y la decadencia general de los muelles de la ciudad hicieron que el futuro del Albert Dock fuera incierto. Se elaboraron numerosos proyectos para la reconversión de los edificios pero ninguno se materializó, y en 1972 el muelle cerró definitivamente. Después de haber estado abandonado durante casi diez años, en 1981 empezó la restauración del muelle, tras la creación de la Merseyside Development Corporation, y el Albert Dock fue reinaugurado oficialmente en 1984.
En la actualidad el Royal Albert Dock es una importante atracción turística de la ciudad y la atracción multiusos más visitada del Reino Unido fuera de Londres. Es un componente esencial de la Ciudad Marítima y Mercantil de Liverpool, designada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y comprende la mayor colección individual de monumentos clasificados de grado I del Reino Unido.
Historia Grandiosos comienzos derecha|miniaturadeimagen|El diseño del Albert Dock permitía a los barcos atracar y ser cargados y descargados directamente desde los almacenes. La historia del Albert Dock se remonta a 1837, cuando Jesse Hartley empezó la elaboración de proyectos para un sistema combinado de muelles y almacenes. Los proyectos elaborados por Hartley y el ingeniero civil Philip Hardwick para el Albert Dock fueron considerados en la época bastante «radicales», dado que contemplaban que los barcos fueran cargados y descargados directamente desde los almacenes. Sin embargo, esta idea no era nueva, y desde la promulgación de la Ley de Almacenamiento (Warehousing Act) de 1803 se había aprobado legislación que permitía que se realizaran esta clase de proyectos. El concepto se usó efectivamente por primera vez en la construcción del St. Katharine's Dock de Londres, que fue inaugurado en 1828. Como parte del proceso de desarrollo, Hartley estaba ansioso por probar la resistencia al fuego de cualquier diseño particular construyendo una estructura ficticia de x , que llenaba con madera y alquitrán, y prendiéndole fuego. Tras probar varios diseños estructurales se decidió por una combinación de hierro fundido, ladrillo, arenisca y granito. En 1839 se solicitó la licencia de obras, pero no fue hasta 1841 cuando se permitió que empezara la construcción, después de que el Parlamento aprobara una ley autorizando el diseño del muelle.
derecha|miniaturadeimagen|Jesse Hartley. La parcela escogida para construir el muelle estaba bordeada por el Salthouse Dock al este, el canal de entrada al Canning Dock al norte y el Duke's Dock al sur. Los terrenos destinados al proyecto tuvieron que ser limpiados: cincuenta y nueve inquilinos fueron desalojados y se demolieron numerosos edificios, incluido un pub, varias casas y el astillero del fideicomisario del muelle. Tras la limpieza de estos terrenos, tanto el Salthouse Dock como el Canning Dock fueron drenados para permitir que se construyeran pasos de entrada hacia el Albert Dock, mientras que cientos de obreros trabajaron para excavar la cuenca del muelle y construir el nuevo muro de contención del río. La cuenca del muelle fue completada en febrero de 1845, permitiendo que entraran los primeros barcos en el Albert Dock, aunque como los almacenes estaban todavía en construcción únicamente podían atracar.
El complejo fue inaugurado oficialmente en 1846 por el príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria y la persona en honor a quien recibió su nombre. Este evento fue la primera ocasión en la historia de Liverpool en la que un miembro de la familia real hizo una visita oficial a la ciudad y por ello fue festejada con importantes celebraciones. Varios miles de personas acudieron a la visita real y el periódico The Pictorial Times describió la recepción que recibió el príncipe Alberto:
Su recepción fue muy entusiasta: se construyeron balcones a lo largo del recorrido de la procesión, y estos y las ventanas de las casas se llenaron de fiestas alegres y animadas. Hubo un brillantísimo despliegue de banderas, pancartas, etc. Toda la actividad comercial estaba suspendida. Había doscientos mil forasteros en la ciudad, y todos los habitantes estaban en las calles. Todo era alegría y esplendor.
El príncipe fue llevado en un recorrido procesional por la ciudad, que incluyó una visita al ayuntamiento, donde se pronunció el discurso real, antes de partir a bordo de un ferry hacia el lado de Cheshire del río Mersey y posteriormente hacia el norte hasta el Albert Dock. De nuevo, esta fase del recorrido se llenó de espectadores y The Pictorial Times describió la entrada del príncipe en el Albert Dock:
Desde el lado de Cheshire del río el príncipe cruzó al lado de Liverpool, y volvió a la línea de muelles en medio de los aplausos de los miles de personas que se habían congregado y el rugido de la artillería. La vista era realmente magnífica: todos los barcos en los muelles estaban decorados con los colores más alegres y el río estaba abarrotado de barcos llenos de gente. A las dos y media el príncipe entró en el muelle, donde se habían reunido dos mil damas y caballeros, la élite de la ciudad, que aplaudieron con entusiasmo. Su Alteza Real devolvió los aplausos, y para gratificar a la multitud navegó alrededor del muelle.
Aunque la inauguración oficial tuvo lugar en 1846, la construcción del Albert Dock no se completó totalmente hasta 1847. En 1848 se construyó una nueva oficina del muelle y se instaló un sistema de grúas hidráulicas, el primero de su clase en el mundo. Durante la siguiente década se añadieron varios edificios más, incluidas casas para el maestro del muelle, su asistente y el superintendente de los almacenes y un tonelero. Los almacenes del muelle también fueron ampliados para satisfacer la creciente demanda uniendo los extremos este y oeste del bloque sur.
Cambio de suerte y papel en la Segunda Guerra Mundial derecha|miniaturadeimagen|Los muelles y astilleros de Liverpool en 1909.
El diseño cerrado del Albert Dock y la carga y descarga directa de las mercancías desde los almacenes hicieron que el complejo fuera más seguro que otros muelles de Liverpool. Como consecuencia, se convirtió en un lugar habitual de depósito de mercancías valiosas como brandy, algodón, té, seda, tabaco, marfil y azúcar. Al mismo tiempo, su apertura a la luz natural y la buena ventilación de los almacenes hicieron que se pudieran mantener frescos durante mayor tiempo bienes naturales como el cáñamo o el azúcar. El muelle llegó a dominar el comercio de Liverpool con el Extremo Oriente: pasaban por él más del 90 % de las importaciones de seda procedentes de China y generaba la mitad de los ingresos comerciales procedentes del Extremo Oriente.
Pese a la gran prosperidad que el muelle otorgó a la ciudad, veinte años después de su construcción el Albert Dock empezó a tener dificultades. Diseñado para manejar barcos de vela de hasta 1000 toneladas, a principios del siglo solo el 7 % de los barcos que entraban en el Puerto de Liverpool eran veleros. El desarrollo de los barcos de vapor a finales del siglo hizo que pronto el muelle simplemente no fuera suficientemente grande, dado que sus estrechas entradas impedían que entraran en él barcos más grandes. La falta de espacio junto a los muelles también se estaba convirtiendo en un problema. Generalmente los barcos de vapor podían ser cargados y descargados mucho más rápidamente que los barcos de vela, y en un cruel giro del destino los almacenes junto al muelle que una vez hicieron que el Albert Dock fuera tan atractivo ahora estaban obstaculizando su desarrollo. No obstante, el Albert Dock siguió siendo una parte integral del sistema de muelles de Liverpool y en 1878 se construyó una estación de bombeo como parte de una remodelación que convirtió la mayoría de las grúas a uso hidráulico, mientras que en 1899 parte del bloque norte fue adaptada para permitir la producción de hielo y el almacenamiento en frío.
En la década de 1920 prácticamente había cesado toda la actividad de navegación comercial en el muelle, aunque sus almacenes permanecieron en uso para el almacenamiento de mercancías transportadas por barcaza, carretera o ferrocarril. El estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 hizo que el Albert Dock fuera requisado por el Almirantazgo y usado como base para la Flota Atlántica Británica, incluidos submarinos, pequeños buques de guerra y lanchas de desembarco. Durante la guerra el muelle fue dañado en varias ocasiones, incluido un bombardeo aéreo en 1940 que dañó los barcos que había dentro de él, y más destructivamente durante el Blitz de mayo de 1941, cuando los bombardeos alemanes causaron importantes daños en el bloque suroeste. Al final de la guerra casi el 15 % de la superficie del Albert Dock estaba fuera de uso debido a los daños causados por las bombas.
Decadencia en la posguerra Tras el final de la Segunda Guerra Mundial el futuro del Albert Dock parecía poco prometedor. La propietaria del muelle, la Mersey Docks and Harbour Board (MDHB), estaba atravesando una crisis financiera y decidió no reparar los daños causados por las bombas durante la guerra, adoptando una actitud de «si no está roto no lo arreglamos, y si está roto seguimos sin arreglarlo». En esa misma época, el cambio de la orientación geopolítica hacia Europa, junto con la llegada de la contenedorización, hicieron que todos los muelles de Liverpool sufrieran al aparecer nuevos puertos más modernos en otros lugares del Reino Unido. No obstante, el valor arquitectónico y tecnológico de los muelles fue reconocido en 1952, cuando el Albert Dock fue catalogado como monumento clasificado de grado I.