La batalla de Toro se libró en las inmediaciones de dicha localidad (perteneciente en la actualidad a la provincia de Zamora, en España) el 1 de marzo de 1476 entre las tropas de los Reyes Católicos, por un lado, y las de Alfonso V de Portugal y del príncipe Juan de Portugal, por otro, dentro del transcurso de la guerra de sucesión castellana. Terminó el conflicto con la victoria del príncipe heredero Juan de Portugal frente al ala derecha de la Corona de Castilla,cronista Esteban de Garibay (vasco): [...] don Alonso de Fonseca primero, y después don Álvaro de Mendoza … y luego otros [capitanes] suplicaron al Rey les hiciese merced que ellos acometiesen los primeros al escuadrón, en que el Príncipe heredero de Portugal estaba, que era la fuerza del ejército portugués [su ala izquierda] , y como el Rey les dejase, mas antes arremeted todos juntos, salieron las seis batallas [que formaban la ala derecha del ejército Castellano] , primero nombradas. Los cuales hiriendo a los escuadrones del Príncipe y del Obispo de Évora, fueran rebatidos con muerte de muchos, por la artillería y ballestería, que la infantería portuguesa disparó y fortaleza que en los portugueses hallaron, de modo que … por mostrarse al principio la victoria por los portugueses […]. Véase Compendio Historial, Esteban de Garibay (1628), tomo 2, libro 18, capítulo VII, p. 597.Cronista Garcia de Resende (portugués): [...] Siendo así las batallas ordenadas de una parte y de la otra para combatir siendo casi sol puesto, el rey mandó decir al príncipe que le mandaba la bendición de Dios y la suya, y que con ella atacase duramente en los contrarios; Y él, por le obedecer …, después de hecho el señal por las trompetas, … bramando todos por el nombre de San Jorge, con gran fuerza y ímpetu invistió tan bravamente en las batallas contrarias [castellanas] , que teniendo mucha más gente, no pudieron sufrir ni resistir a los grandes y duros combates, y sin mucha demora fueron luego desbaratadas y puestas en huida, con mucha perdidas … y el príncipe, como prudente capitán, mirando la gran victoria que Dios le diera y la buena ventura de aquella hora, quiso mantener más la honra de tamaña victoria que continuar la persecución [Sin embargo, los cronistas portugueses declaran unánimemente que la mayor parte de los hombres del príncipe persiguió a los castellanos derrotados durante mucho tiempo y distancia, lo que dejó las fuerzas del príncipe momentáneamente sin poder operacional hasta el regreso de ellos y de los fugitivos de su padre] [...]. Vida e feitos d’El Rei D.João II, Garcia de Resende, capítulo XIII. y con victoria de las restantes tropas fernandinas sobre Alfonso V.Hernando del Pulgar (castellano): [...] [mientras el ala derecha castellana era desbaratada por el ala izquierda portuguesa] El Rey é los de su batalla [centro] , é los otros Grandes é Caballeros que iban en las otras escuadras á la mano izquierda, encontraron [respectivamente] con la batalla del Rey de Portugal [centro] … , é contra las otras de los Portugueses que iban en el ala de su mano derecha (...). Al fin no pudiendo los portugueses sufrir las fuerzas de los castellanos, fueron desbaratados, é vueltas las espaldas se pusieron en huida por escapar en la guarida que tenían cerca en la ciudad de Toro. É muchos de los peones Portugueses é otros caballeros, se lanzaron en el río de Duero pensando escapar nadando (...). El Rey de Portugal … con tres ó cuatro que quedaron con él de todos los que tenían cargo de guardar su persona, aportó esa noche á Castronuño … fue tomado por el Cardenal … el estandarte del Rey de Portugal … y encomendó el estandarte á dos caballeros … los cuales lo tornaron á perder [la unanimidad de los cronistas portugueses y también los cronistas españoles Antonio de Nebrija (traductor para latín de la crónica de Pulgar, Década I, libro V, capítulo VII) y Esteban de Garibay (Compendio Historial, tomo 2, Barcelona, 1628, libro 18, capítulo VII, p. 597), confirman que los portugueses reconquistaron su estandarte real] … é fueron muertos muchos de la una parte é de la otra ... [los castellanos] repartían los despojos que habían habido: como quier que por ser de noche é muy escura, fueron en poca cantidad [...]. Véase Crónica de los señores reyes católicos Don Fernando y Doña Isabel de Castilla y de Aragón, Hernando del Pulgar (1780), capítulos XLV y XLVII, p. 87-90.Garcia de Resende (portugués): [...] Y así como el Príncipe desbarató estas dos grandes batallas [ala derecha castellana dividida en 6 cuerpos dispuestos en 2 líneas o batallas] , así la batalla grande de El Rey D. Fernando desbarató la del Rey D. Afonso, porque venían en ella mucha y muy gruesa gente de armas, y muchos cubiertos [armaduras pesadas] y gran soma de espingarderos que hicieron gran daño a los caballos [...]. Vida e feitos d’El Rei D.João II, Garcia de Resende, capítulo XIII.
No obstante su resultado incierto,El historiador irlandés John B. Bury: [...] Después de nueve meses ocupados con ataques fronterizos y negociaciones infructuosas, los ejércitos castellano y portugués se enfrentaron en Toro … y libraron una batalla indecisa, ya que mientras Alfonso fue derrotado y huyó, su hijo Juan destruyó a las fuerzas que se oponían a él. [...] VéaseThe Cambridge Medieval History, Bury (1959), volumen 8, página 523.Los portugueses se pusieron en orden de batalla en un llano al este de Toro, donde se estrelló, a principios de marzo, la famosa batalla de Peleagonzalo. Aunque este encuentro ha terminado sin una clara victoria para cualquier lado, el prestigio de Juana […].Véase The council of the Santa Hermandad: a study of the pacification forces of Ferdinand and Isabella, Lunenfeld (1970), página 29. representó una gran victoria política para los Reyes Católicos,[...] el rey de Portugal había hecho un llamamiento al príncipe Don Juan, heredero de la corona portuguesa, que acudió a Castilla con su ejército. La confrontación [batalla de Toro] se produjo el 2 de marzo de 1476, y el resultado fue incierto, pero los Reyes Católicos obtuvieron de ella incuestionables beneficios de orden político. [...]. Véase Enrique IV de Castilla y su tiempo, Fundación Gregorio Marañón, Cortes de Castilla y León, Universidad de Valladolid (2000), página 61.Townsend Miller: [...] Pero si el resultado de [la batalla de] Toro, en termos militares, es discutible, no hay dudas respecto a sus enormes efectos psicológicos y políticos. [...]. Véase The Battle of Toro, 1476, en History Today, Miller (1964), Volumen 14, p. 270. asegurando el trono en manos de Isabel y la unión de las coronas de Castilla y Aragón.Rafael Domínguez Casas: [...] San Juan de los Reyes es el resultado de la voluntad real de fundar un monasterio para conmemorar la victoria en una batalla de resultado incierto, pero decisivo, la reñida en Toro en 1476, que consolidó la unión de los dos reinos más importantes de la Península.[...]. Véase San Juan de los reyes: espacio funerario y aposento regio en Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, Domínguez Casas (1990), n. 56, p. 364.
Contexto
La crisis sucesoria producida por la muerte de Enrique IV de Castilla alentó la formación de una coalición, apoyada por Luis XI de Francia y encabezada por Alfonso V de Portugal, que invadió Castilla desde Portugal en apoyo de Juana la Beltraneja, hija del fallecido rey, y con la cual se casó (mayo de 1475). Cuando fracasaron las negociaciones con Isabel, hermanastra de Enrique IV, y casada con Fernando II de Aragón, se inició una guerra civil de contornos internacionales por el trono de Castilla y una guerra naval en el Atlántico con Portugal. .
Disposición de los ejércitos
Ejército castellano-aragonés de Fernando II
miniatura|Vista panorámica de la ciudad de Toro.
Centro: comandado por Fernando, incluía la guardia real y los hombres de algunos hidalgos, como el mayordomo mayor Enrique Enríquez. Pero predominaban las milicias populares de las ciudades, como Zamora, Ciudad Rodrigo o Valladolid.
Ala derecha: formada por seis batallas de caballeros ligeros,Hernando del Pulgar (1780).Crónica de los Señores Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel de Castilla y de Aragón, capítulo XLV.Damião de Góis (1724). Chronica do Principe D. Joam, capítulos LXXVII y LXXVIII. lideradas por sus capitanes: Álvaro de Mendoza (el principal capitán), el obispo de Ávila y Alfonso de Fonseca (estos dos hombres compartían el mando de una batalla), Pedro de Guzmán, Bernal Francés, Vasco de Vivero y Pedro Velasco. Estaba dividida en dos líneas: cinco batallas delanteras y una detrás. Algunos de sus hombres habían seguido de cerca a los luso-castellanos desde Zamora hasta Toro, por lo que esta ala es designada frecuentemente como de vanguardia.
Ala izquierda: era la más poderosa. Incluía a muchos caballeros con armadura pesada y estaba dividida en tres cuerpos: el izquierdo, cerca de los portugueses, era comandado por el almirante Enríquez; el centro era dirigido por el cardenal Mendoza, y por último, el derecho estaba bajo el mando de García Álvarez de Toledo y Carrillo de Toledo, I duque de Alba de Tormes.
Fuerzas de reserva: los hombres de Enrique Enríquez de Mendoza, I conde de Alba de Liste (tío del rey Fernando y gobernador de Galicia, será hecho prisionero por los portugueses); y los caballeros del marqués de Astorga.
Ejército castellano-luso de Alfonso V y del príncipe Juan
Centro: comandado por Alfonso, estaba formado por cuatro cuerpos de infantería con las espaldas viradas para el río Duero, los caballeros castellanos bajo el mando de Ruy Pereira y algunos nobles de su Casa.
Ala derecha: formada por las tropas castellanas del obispo de Toledo, Alfonso de Carrillo y tropas portuguesas de algunos nobles.
Ala izquierda: era formada por la élite del ejército portugués (caballeros). Incluía muchos ballesteros y la artillería portuguesa (arcabuceros). Era comandada por el príncipe Juan que tenía como su principal capitán el obispo de Évora. Incluía también una batalla en su retaguardia, liderada por Pedro de Meneses.
Debido a la división del liderazgo entre el rey y el príncipe, el ejército portugués luchó dividido en dos partes que no se ayudaron:[...]. Ya sendo el tiempo muy corto para que el rey [Alfonso] y el príncipe [Juan] ordenasen y repartiesen su gente en batallas, como cumplia en tan apretada necessidad, y viendo como las del rey D. fernando ya estabán mui cercanas … y dispusieron luego toda su gente en no más de dos batallas … la primera …. fue la del rey Alfonso, que con su bandera real se puso cerca del rio, frente a la batalla donde estaba la bandera real [castellana] pero no la persona del rey D. Fernando, lo cual, prudentemente se protegió de los reveses de la fortuna … después de ordenar su batalla y entregar su bandera a buenos caballeros y capitanes, [Fernando] volvió a la retaguardia … donde se posicionó con una pequena batalla. (…) y la segunda batalla [portuguesa] , con menos gente, pero muy limpia y cortesana [de élite], fue la del príncipe, que con su bandera se colocó lejos, a la mano izquierda del rey su padre. [...]. Véase Chronica de El- rei D.Affonso V..., Rui de Pina (1902), 3º libro, capítulo CXC. ala izquierda -o batalla del príncipe,El historiador Carlos Pereyra : [...] Cinco años después, el príncipe [Juan] mandaba el ala portuguesa vencedora de los castellanos en la batalla de Toro, [...]. Véase La conquista de las rutas oceánicas; La obra de España en América, Carlos Pereyra (1986), p. 44. y centro-derecha o batalla real.
La batalla
miniatura|Litografía portuguesa conmemorativa de la batalla de Toro titulada Hecho heroico de Duarte de Almeida el Decepado (). El estandarte real portugués fue sucesivamente tomado y perdido por los castellanos partidarios de Isabel en la confusa batalla.