El pabellón de Venezuela en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 fue un edificio provisional, con algunos rasgos aislados hispano-coloniales, diseñado por el arquitecto Germán de Falla.
Historia La Exposición Iberoamericana fue concebida originalmente para mostrar el hermanamiento de España con sus antiguas colonias en Hispanoamérica, y también con Estados Unidos, Portugal y Brasil. Desde el primer instante, la actitud de los organizadores fue positiva para la participación de Venezuela en el evento, según lo manifestaba el embajador español en Caracas. Sin embargo, la falta de información y promoción por parte de la Comisión Gestora retrasó la decisión de Venezuela, que debía ser abordada por el Congreso.
En 1923 el Comité de la muestra sevillana se puso manos a la obra para conseguir la participación de los países iberoamericanos. En enero de 1925 el Gobierno venezolano acordó concurrir en la exposición, que se esperaba que tuviera lugar en 1927. Esto fue aplaudido por la prensa de la época y, en especial, por el diario El Siglo, partidario de estrechar lazos entre España y América.
En 1926 Antonio Serra Cañameras, amigo del presidente venezolano Victorino Márquez Bustillos, estuvo en Sevilla y se ofreció al Comité de la Exposición para hacer publicidad de la misma en Venezuela y Colombia. El Comité aceptó. Sin embargo, Serra se excedió en sus atribuciones presentando proyectos de pabellones y contratos ante Ángel Ranero Rivas, ministro plenipotenciario de España en Venezuela.
El 26 de enero de 1927 el Ejecutivo Federal del Consejo de Ministros de Venezuela resolvió que el país estaría en la muestra, que por entonces planeaba comenzar el 12 de octubre de 1928, en las Galerías Americanas (unas naves que actualmente pertenecen al Puerto de Sevilla), estimando que no había tiempo para realizar un pabellón propio.
Serra intentó que el entonces dictador de Venezuela, Juan Vicente Gómez, apoyase la construcción de un pabellón en la exposición sevillana, sin éxito. Desde abril de 1927 Alonso Caro, jefe de la Sección Política de América en Madrid, gestionó con el diplomático Ángel Ranero Rivas la asistencia de Venezuela al certamen. También se creó una comisión formada por los diplomáticos venezolanos Gumersindo Torres (ministro plenipotenciario en España), Pedro Emilio Coll (inspector general de consulados en Europa) y Pedro Vicente Ruiz de Miranda (cónsul en Valencia). Las presiones de la comisión de diplomáticos venezolanos y del infante Fernando de Baviera consiguieron que Juan Vicente Gómez aprobase la construcción de un pabellón de Venezuela en Sevilla el 24 de julio de 1928.
Se creó otra comisión para decidir lo relativo al pabellón. Estuvo compuesta por el entonces ministro plenipotenciario de Venezuela en España Alberto Urbaneja, el cónsul en Sevilla Enrique Bellido, el diplomático Pedro Emilio Coll, el diplomático Pedro Vicente Ruiz de Miranda, el diplomático Carlos Troconis, el etnógrafo Alfredo Jahn, el empresario Porfirio Tamayo y el delegado de congresos sobre café y agricultura tropical Enrique Pérez de Mena.
En los comienzos de 1928 el Ministerio de Asuntos Exteriores de Venezuela convocó un concurso de proyectos para un pabellón historicista. El Gobierno venezolano quería construir un pabellón provisional que, tras la muestra y previa solicitud al Ayuntamiento de Sevilla, pudiera ser considerado como permanente.
En junio de 1928 el arquitecto español Germán de Falla y Matheu, hermano del compositor Manuel de Falla y que nunca había residido en Venezuela, realizó en Madrid un proyecto de pabellón que resultó ganador.
Por requerimiento del Gobierno nacional, Falla presentó un proyecto modesto, sobrio y de medianas dimensiones que si bien poseía algunos rasgos historicistas sí los incorporaba más manifiestamente en su patio interior.
El 11 de octubre de 1928 el comité de la muestra aprobó el proyecto de pabellón de Falla y, a finales del mismo mes, se otorgaron para la construcción 1.400 metros cuadrados en los jardines de las Delicias, junto al pabellón de Argentina. Posteriormente se adjudicó la obra al contratista Constantino Fernández.
La construcción ya estaba en marcha en noviembre de 1928. El dinero destinado a la concurrencia de Venezuela fue inicialmente de 270.000 bolívares, pero para noviembre de 1928 hubo que ampliar el presupuesto hasta los 550.000 bolívares.
La entrega oficial de la parcela tuvo lugar el 14 de marzo de 1929.
El edificio fue inaugurado el 11 de mayo de 1929 en presencia del rey Alfonso XIII y de los diplomáticos venezolanos Urbaneja, Coll y Miranda.
Exhibición
El portal de entrada estaba decorado con el escudo de armas venezolano, mientras que el patio estaba pintado con colores alegres. Este patio contaba con fuentes y con un árbol en su centro en el que se colocaron orquídeas.
En el pabellón se encontraban relieves de bustos con marco octogonal de Simón Bolívar, Francisco de Miranda y Antonio José de Sucre realizados por el escultor José Chicharro Gamo.
El pabellón constaba de tres salas, en las que distribuyeron un aproximado de 600 expositores, y que contenían fotografías y muestras artísticas y decorativas, cada una dedicada a temas concretos:
Sala 1: dedicada mayormente a la producción industrial minera y de hidrocarburos, haciendo hincapié en la explotación del petróleo. También se mencionaba la producción maderera, licores, raíces y productos medicinales Sala 2: más orientado a las artes, la cultura y el comercio pecuario. Muestra de bellas artes, industria textil y tabacalera, derivados lácteos, dulcería, algodón, plumas de garza, farmacéutica, caparazones de tortuga carey, pieles, suela, numismática. Había también una biblioteca de escritores venezolanos. Sala 3: mosaicos, producción cafetera y cacaotera, resinas, muestras agrícolas, productos naturales y animales.
Como parte de las actividades de la Semana de Venezuela, se dictaron dos conferencias sobre el país en el Casino Municipal: la primera el 26 de octubre y titulada Lectura y glosa de escritores venezolanos, a cargo de Pedro Emilio Coll; la segunda el 27 de octubre, Aspecto físico y orígenes étnicos de Venezuela, leída por Alfredo Jahn. Ambas conferencias fueron recopiladas en dos libros ese mismo año.
Entre los cuadros expuestos en el pabellón destacaron los siguientes:
Vista de las afueras de Caracas. Victoriano de Vicente Gil. Los Andes venezolanos. Victoriano de Vicente Gil. El milagro de los panes. Arturo Michelena. El general José Antonio Anzoátegui tomando el puente de Boyacá. Carlos Rivero Sanabria. El conquistador español don Diego de Losada. Antonio Herrera Toro.
La semana de Venezuela en la Exposición se celebró del 26 al 30 de octubre. Contó con recitales de música venezolana, muestras de la producción cinematográfica del país, y un baile de gala ofrecido por el Comité de la Exposición en honor de la semana del país. El 28 de octubre, con motivo del onomástico de Simón Bolívar, se hicieron ofrendas florales en el pabellón, se reprodujeron los himnos de los países bolivarianos, y la realización de un banquete para finalizar los homenajes.
El pabellón fue demolido finalmente al término de la Exposición en 1930. En su lugar actualmente hay unas caminerías que forman parte de los Jardines de las Delicias.
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
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