thumb|Grabado artístico con una vista del interior del Panteón de Agripa
La tecnología romana es el conjunto de técnicas, habilidades, métodos, procesos y prácticas de ingeniería que apoyaron e hicieron posible la expansión de la economía y del ejército de la antigua Roma a lo largo de su historia (753 a. C. - 476 d. C.).
El imperio romano fue una de las civilizaciones más desarrolladas tecnológicamente de la antigüedad, con algunos de sus conceptos e invenciones más avanzados olvidados durante las turbulentas épocas de la antigüedad tardía y de la Alta Edad Media. Poco a poco, algunas de las hazañas tecnológicas de los romanos fueron redescubiertas y/o mejoradas durante la Edad Media y el Renacimiento; especialmente en áreas como la ingeniería civil, los materiales de construcción, la tecnología del transporte y ciertos inventos como la segadora, que no se mejoraron hasta el . Los romanos lograron altos niveles de tecnología en gran parte porque asimilaron con gran sentido práctico tecnologías desarrolladas por los pueblos que fueron incorporando a su imperio, como griegos, etruscos, celtas o egipcios.
La tecnología desarrollada por una civilización está limitada por las fuentes de energía disponibles, y los romanos no fueron diferentes en este sentido, valiéndose principalmente de la fuerza humana, de los animales de tiro, de las corrientes de agua y del viento que impulsaba su flota.
Con estas limitadas fuentes de energía, los romanos lograron construir estructuras impresionantes, que en muchos casos se han conservado hasta la actualidad. La durabilidad de sus estructuras, como carreteras, presas y edificios, se explica por las técnicas y prácticas de construcción que utilizaron en sus proyectos de construcción. Roma y sus alrededores contenían varios tipos de materiales volcánicos, con los que los romanos experimentaron en la creación de materiales de construcción, particularmente cementos y morteros. Junto con el hormigón, los romanos utilizaron distintos tipos de piedra (como la caliza, el mármol, la arenisca o el granito), ladrillos y madera como materiales de construcción, dando forma a sus proyectos de ingeniería civil para sus ciudades (con notables obras de abastecimiento de agua y saneamiento) e infraestructuras de transporte para viajes por tierra y mar (entre las que ocuparon un lugar destacado su red de calzadas y numerosos puertos).
Así mismo, el sustento de la cada vez mayor población del imperio fue posible gracias al desarrollo de la agricultura intensiva, en la que destacó la introducción del conocido arado romano, que permitió incrementar la productividad de los campos de cultivo, beneficiados por la diseminación de los cultivos de cereales, de la vid, del olivo y de todo tipo de frutales. En paralelo, en el campo de la ganadería se consolidó la domesticación y selección de la práctica totalidad de las especies de animales domésticos habituales en la actualidad. La pesca también ocupó un lugar destacado, practicándose una amplia gama de técnicas para la conservación de alimentos perecederos, como el salazón, el ahumado, la deshidratación al sol o la fermentación (la salsa conocida como garum es un buen ejemplo de esta técnica).
Los romanos también contribuyeron al desarrollo de tecnologías en el campo de batalla. La guerra era un aspecto esencial de la sociedad y la cultura romanas. El ejército no solo se utilizó para la adquisición territorial y la defensa, sino también como una herramienta para que los administradores civiles la utilizasen para ayudar al personal de los gobiernos provinciales, interviniendo en proyectos de construcción. Adoptaron, mejoraron y desarrollaron tecnologías militares para soldados de infantería, caballería y armas de asedio para entornos terrestres y marítimos.
Al estar familiarizados con la guerra, se acostumbraron a convivir con las lesiones físicas sufridas en las esferas civil y militar, lo que propició que innovasen las tecnologías médicas, en particular las prácticas y técnicas quirúrgicas.
Fuentes de energía
Fuerza humana Las fuentes de energía más fácilmente disponibles para los antiguos eran la fuerza humana y la de los animales de tiro. Para objetos que oscilan entre , una sola persona generalmente puede ser suficiente. Para objetos de mayor peso, es posible que se requiera que más de una persona mueva el objeto. Un factor limitante en el uso de varias personas para mover objetos es la cantidad de espacio disponible para sujetar el objeto. Para superar este factor limitante, se desarrollaron dispositivos mecánicos como el molinete, que utiliza cuerdas y poleas para manipular objetos de gran peso. El dispositivo era accionado por varias personas que empujaban o tiraban de una serie de mangos unidos a un cilindro.
La disponibilidad general de alimentos posibilitada por el desarrollo de la agricultura y del transporte, permitió la existencia de una abundante mano de obra tanto libre como esclava, que sumada a la contribución de las tropas de las legiones en períodos de paz, hizo posible que la administración romana acometiera obras de un alcance que hoy en día sigue siendo asombroso en muchos aspectos.
La fuerza humana también contribuía al movimiento de los barcos, en particular los buques de guerra. Aunque las velas impulsadas por el viento eran la forma dominante de energía en el transporte marítimo, las embarcaciones militares solían utilizar el remo durante las batallas.
Animales de tiro El uso principal de la energía animal fue para el transporte. Se utilizaron varias especies de animales para diferentes tareas. Los bueyes son criaturas fuertes que no necesitan los mejores pastos. Al ser fuertes y baratos de mantener, los bueyes se utilizaban para cultivar y transportar grandes cantidades de mercancías. Una desventaja de usar bueyes es que son lentos. Si se deseaba velocidad, se recurría a los caballos. El entorno principal que requería velocidad era el campo de batalla, con caballos que se usaban en la caballería y los grupos de exploración. Para los carruajes que transportaban pasajeros o materiales ligeros generalmente se usaban burros o mulas, ya que eran más rápidos que los bueyes y más baratos en pienso que los caballos. Además de ser utilizados como medio de transporte, los animales también se emplearon para impulsar máquinas rotativas, como norias o molinos.
left|thumb|Esquema de una rueda de agua alimentada por su parte superior
Curiosamente, la obra anónima conocida como De Rebus Bellicus describe un barco propulsado por bueyes sujetos a un mecanismo de rotación, que al moverse en círculo sobre el suelo de la cubierta, harían girar dos ruedas de paletas, una a cada lado del barco. Es bastante improbable que se construyera un barco de este tipo, debido principalmente a la dificultad de controlar a los animales en una embarcación.
Energía hidráulica La energía del agua se aprovechaba mediante el uso de ruedas hidráulicas, que tenían dos tipos de diseños generales: aprovechando el caudal por la parte inferior o por la parte inferior. La rueda hidráulica inferior generaba energía a partir del flujo natural de un curso de agua corriente que empujaba las paletas sumergidas de la rueda. La rueda de agua de carga superior generaba energía haciendo que el agua fluyera sobre sus paletas desde arriba. Por lo general, esto se lograba construyendo un acueducto para hacer llegar el agua por encima de la rueda. Aunque es posible hacer que la rueda hidráulica superior sea un 70 por ciento más eficiente que la inferior, esta última era generalmente el modelo preferido. La razón es que el costo de construir un acueducto era demasiado alto para el leve beneficio de que la rueda hidráulica girara más rápido. Su propósito principal era generar energía para las operaciones de molienda y elevar el agua por encima de la altura natural de un sistema. También existe evidencia de que se utilizaron ruedas hidráulicas para impulsar el funcionamiento de las sierras, aunque solo quedan escasas descripciones de tales dispositivos.
thumb|Reconstrucción de la máquina de vapor de Herón de Alejandría, el Aeolipile, siglo I d.C.
Energía eólica La energía eólica se utilizó para impulsar embarcaciones mediante el uso de velas, pero no parece que se hubieran descubierto los molinos de viento en la antigüedad.
Energía solar Los romanos usaban el sol como fuente de calor pasiva para edificios, como las casas de baños. Las termas se construían con grandes ventanales orientados al suroeste, la ubicación del Sol en la hora más calurosa del día.
Otras fuentes de energía teóricas
Energía de vapor La generación de energía a través del vapor seguía siendo teórica en el mundo romano. Herón de Alejandría publicó esquemas de un dispositivo de vapor que hacía girar una esfera sobre un eje. El dispositivo usaba calor de un caldero para empujar el vapor a través de un sistema de dos tubos hacia la esfera y desde esta salía por dos tubos delgados. Se sabe que el dispositivo sería capaz de girar a aproximadamente 1500 rpm, pero nunca hubiera sido práctico a gran escala, ya que los requisitos de mano de obra para operar, alimentar y mantener el calor del dispositivo habrían supuesto un costo demasiado alto.
Oficios y tecnología La tecnología romana se basó en gran medida en un sistema de artesanía. Las habilidades y los conocimientos técnicos estaban contenidos dentro del oficio en particular, como los canteros. En este sentido, el conocimiento se transmitía generalmente de un maestro artesano a su aprendiz. Dado que solo hay unas pocas fuentes a las que recurrir para obtener información técnica, se piensa que los artesanos tendieron a mantener sus conocimientos en secreto. Vitruvio, Plinio el Viejo y Sexto Julio Frontino se encuentran entre los pocos escritores que publicaron información acerca de la tecnología romana. Había un corpus de manuales sobre matemáticas y ciencias básicas, como las obras de Arquímedes, Ctesibio, Herón de Alejandría o Euclides, aunque no todos los manuales que estaban disponibles para los romanos han sobrevivido hasta la actualidad (como se ilustra en trabajos perdidos).
Ingeniería y construcción
Materiales e instrumentos de construcción thumb|Reconstrucción de una grúa de rueda romana de 10,4 m de altura en Bonn, Alemania|193x193px|left
Madera Los romanos utilizaron ingentes cantidades de madera como elemento auxiliar imprescindible en la mayoría de sus construcciones (utilizada en grúas y tornos, en andamios, en cimbras para tender arcos, en cimentaciones pilotadas para terrenos blandos o en forma de entibación en las minas), que era extraída de los bosques de todo el imperio. Así mismo, era un material imprescindible para la construcción de navíos y de carretas, se utilizaba profusamente para sujetar techumbres, y las legiones se valían de este material para todo tipo de fortificaciones y de maquinaria bélica. Idearon la manera de hacerla resistente al fuego, recubriéndola con alumbre.
Piedra Era ideal extraer piedras de canteras que estaban situadas lo más cerca posible del sitio de construcción, para reducir el costo del transporte. Los bloques de piedra se obtenían en las canteras perforando agujeros para formar planos de corte en las longitudes y anchos deseados. Luego, se clavaban cuñas de madera en los agujeros, que se llenaban con agua para que las cuñas se hincharan con la fuerza suficiente para cortar el bloque de piedra. Se han encontrado bloques con dimensiones de por , con pesos de alrededor de 1000 toneladas. Existe evidencia de que se desarrollaron sierras para cortar piedra en la época imperial que inicialmente eran manuales, pero luego pasaron a ser accionadas por agua.
Cementos