César Martín Cano (Guadalupe, 1 de septiembre de 1898 - Gijón, 9 de octubre de 1991) fue un médico, científico, investigador y poeta español. Contribuyó a la erradicación del paludismo y al avance de los estudios epidemiológicos. Comisionado por la Sociedad de Naciones, la Administración sanitaria española, la Fundación Rockefeller y el Instituto Pasteur en diversos países. Su carrera científica quedó truncada al estallar la guerra civil española. Fue, además, poeta del que se editaron, a partir de 1969, cuarenta y tres libros, entre ellos El silencio, Asturias, Talina, Extremadura o Tierras y gentes. Se le concedió el “Gran Premio de la Letras Asturianas” de la Fundación Dolores Medio en 1986. El Ayuntamiento de Guadalupe le dedicó la calle César Martín Cano en 1990.

Biografía Trayectoria científica miniaturadeimagen|César Martín Cano en 1923|izquierdaMédico Central Antipalúdico

Licenciado en Medicina por la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid en 1923.Título de Licenciado en medicina a favor de César Martín Cano. Universidad Central de Madrid. Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Madrid, (1923). Archivo General de la Administración. Alcalá de Henares. En este ámbito docente conoció a Gustavo Pittaluga Fattorini, médico y científico italiano, al que consideraba “el decisivo impulsor del desarrollo de su labor científica e investigadora”. Ingresó en 1923 en el Cuerpo Médico de Sanidad Nacional.Resolución de la Dirección General de Sanidad por la que se hace público el Escalafón del Cuerpo Médico de Sanidad Nacional. César Martín Cano figura como Director de los Servicios Sanitarios de Gijón y San Esteban de Pravia. Antigüedad: 13 trienios. Boletín Oficial del Estado, número 90, (15 de abril de 1963). Entre 1928 y 1936 fue uno de los médicos centrales de la Comisión Central Antipalúdica.

Jefe del Dispensario Antipalúdico de Fuente Obejuna (Córdoba), entre 1926 y 1927, por nombramiento de la Comisión Central. Lo pone en marcha en colaboración con el doctor Sadi de Buen Lozano, que dirigió la fundación de los Dispensarios, de los que llegaron a funcionar treinta y dos en España. En el mismo Dispensario, el Ayuntamiento instaló la Sub-brigada Sanitaria inaugurada por las principales autoridades de la provincia y presencia de los principales medios informativos de la región. Sobre el papel de éstas, César Martín Cano y Aurelio Quintana, jefe por oposición de la local, explican: “Con ellas se inicia un resurgimiento de las organizaciones sanitarias españolas que nos llevarán a incorporarnos a las naciones más civilizadas". En esta misma zona realizó junto con M.G. Ferradas un Estudio de la fiebre recurrente en España, con cincuenta casos en la provincia de Córdoba.

Martín Cano también realizó investigaciones e impartió enseñanzas en el Instituto Antipalúdico de Navalmoral de la Mata, centro que se integró en una red internacional y referente mundial en la especialidad. Impulsado por Pittaluga y Sadi de Buen, por él pasaron los más destacados científicos y premios Nobel. Contó con la colaboración de la Comisión de Higiene de la Sociedad de Naciones y la Fundación Rockefeller. alt=Arriba: Tercero por la izquierda, Sadi de Buen, científico y uno de los impulsores de la estructura sanitaria española; a continuación, Gustavo Pittaluga, parasitólogo y aglutinador de la lucha nacional contra la malaria; segundo por la derecha, Eliseo de Buen, uno de los directores del dispensario. Abajo: Primero por la izquierda: Marcos del Fresno; en el centro, Obdulia Fons; cuarto por la derecha, Emilio Luengo Arroyo; tercero, César Martín Cano; segundo, Rafael Rodíguez Oliva; primero Urbano Sánchez Casas. Todos ellos llevaron a cabo distintas misiones en la lucha contra la malaria.|centro|miniaturadeimagen|700x700px|Promoción de profesores y alumnos del Dispensario Antipalúdico de Navalmoral de la Mata correspondiente a 1925, referente internacional en la especialidad. Arriba: Tercero por la izquierda, Sadi de Buen, científico y uno de los impulsores de la estructura sanitaria española. A continuación, Gustavo Pittaluga, parasitólogo y aglutinador de la lucha nacional contra la malaria. Segundo por la derecha, Eliseo de Buen, uno de los directores del dispensario. Abajo: Primero por la izquierda: Marcos del Fresno. En el centro, Obdulia Fons. Cuarto por la derecha, Emilio Luengo Arroyo. Tercero, César Martín Cano. Segundo, Rafael Rodríguez Oliva. Primero Urbano Sánchez Casas. Todos ellos llevaron a cabo distintas misiones en la lucha contra la malaria. Carrera internacional

Acude a la Comisión Internacional para el Estudios de la Tripanosomiasis Humana, organizada en 1926 por la Sección de Higiene de la Sociedad de Naciones. Celebrada en Entebbe, antigua capital de Uganda. Publica las conclusiones de los distintos estudios, así como su Experiencia sobre la resistencia de un tripanosoma al arsénico. Y El valor de Bayer 205 como agente profiláctico contra los tripanosomas que se desarrollan en la glossina palpalis.

Obtuvo en 1927, la acreditación y diplomatura de Médico Especialista en Malaria de la Escuela de Malariología de la Facultad de Medicina de la Universidad de París, que contaba con la participación del Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones. La candidatura fue propuesta por la Administración Sanitaria española. La dirección del curso corrió a cargo del profesor Émile Brumpt.

Fue Comisionado por la Sociedad de Naciones, la Administración Sanitaria española, la Fundación Rockefeller y el Instituto Pasteur a destinos en España y en el extranjero para realizar estudios, investigaciones científicas y campañas.

Lucha en las zonas más castigadas por la malaria de España

Jefe del Dispensario Antipalúdico de Puebla del Río (Sevilla), entre 1928 y 1930. “Creado por el Estado para facilitar sanitariamente los grandes trabajos que se llevaban a cabo en las Islas del Guadalquivir. A ellos se unirán: Brenes, Aznalcázar, Lora del Río, La Rinconada y Sevilla”, explica el doctor Ferrand, inspector provincial de Sanidad.Dispensaire Anti-Paludéen de Fuente Ovejuna. Rapport des campagnes faites dans ce service pendant les années 1925 et 1929. Doctor: José María Domínguez Galán. Edita: Dirección General de Sanidad.

Nombrado Jefe del Dispensario Antipalúdico de Camporredondo (Jaén), en mayo de 1930, cargo que ocupó hasta 1933.Provincia de Jaén. Dispensario Antipalúdico de Camporredondo. Memoria de la Campaña Antipalúdica 1930 - 1931: José María Toscano, Médico Central Antipalúdico. Cita expresamente a Sadi de Buen y César Martín Cano como los impulsores del proyecto y puesta en marcha del Dispensario de Camporedondo. Edita: Dirección General de Sanidad. (1932). Según un trabajo colectivo de investigación editado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) "se trató de un caso singular por la rapidez con que se completaron sus servicios por el interés puesto en ello por José Alberto Palanca, director general de Sanidad, tras lo cual se instaló un local a cargo de Martín Cano. Menos de un año después se contaba con una nueva planta, dotada con camas, que mantuvieron estancias de hasta 278 enfermos".

Ingresó, por concurso de méritos, en la Escuela Nacional de Sanidad, en 1930, designado por la Junta Rectora del Instituto Nacional de Higiene Alfonso XIII. Esta institución tuvo el apoyo del Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones, el Reino de España y la Fundación Rockefeller. Durante la inauguración de la Escuela por el Rey Alfonso XIII se produce esta anécdota durante su visita a la Sección de Parasitología:

Siguiendo instrucciones de la Comisión de Paludismo de la Sociedad de Naciones realiza en 1930 el ensayo Seis casos de Paludismo con gametos de terciana tratados con Quinioestorvasol.

Obtiene el Título de Oficial Sanitario de la Escuela Nacional de Sanidad en noviembre de 1931.

Doctor en Medicina y Cirugíaminiaturadeimagen|César Martín Cano en París, tras obtener el título de Especialista en Malariología en 1927. César Martín Cano obtuvo el Título de Doctor en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid,Título de Doctor en Medicina y Cirugía. Universidad Central de Madrid. 12 de diciembre, (1931). Registro Especial de la Sección de Títulos. Folio 179, página 181. tras defender la Tesis doctoral titulada Contribución al Estudio de la Higiene del Trabajo. Trata sobre la falta de las condiciones sanitarias en las fábricas de algodón y analiza la patologías más comunes que presentaban los trabajadores. Fue calificada como “Sobresaliente” por un tribunal presidido por el doctor Florencio Porpeta Llorente, catedrático de Anatomía topográfica de la Universidad Central de Madrid y de vocal secretario, Gustavo Pittaluga.

Participó en el Primer Congreso Nacional de Sanidad, celebrado en Madrid del 6 al 12 de mayo de 1934. La finalidad del mismo era “dar a conocer al estamento sanitario de todo el país la línea programática de la Salud Pública". Martín Cano presentó dos ponencias: una en la que propone “una legislación clara que unifique el funcionamiento de los Centros de Higiene Rural Primarios de Cáceres". Y otra, tras llevar a cabo una encuesta en la que pone de manifiesto la "Importancia de la visita periódica de la Instructora a los Centros Primarios".

La Guerra Civil trunca su labor científica

En una extensa entrevista realizada por la periodista y escritora asturiana Cuca Alonso, afirma: “Estaba en Cáceres, a punto de ir a Estados Unidos, llamado por la Fundación Rockefeller con la que trabajé muchos años”. Se incorporó a la Brigada Expedicionaria de FET de Cáceres con el grado de alférez provisional y de teniente en el Cuerpo de Aviación. A pesar de ello, "al término de la contienda me detuvieron en Madrid y me juzgaron en Cáceres por una absurda denuncia anónima. En el juicio se pidió mi destitución de cargos públicos, pero intervinieron personas influyentes para evitarlo. Estuve en la cárcel el tiempo que medió hasta la vista del proceso, en que me rehabilitarían, si, pero en el destierro".Alonso. Cuca: César Martín Cano, noventa años lúcidos de un médico poeta. El Comercio. Gijón. Páginas 40 y 41. Gijón, 7 de febrero. (1988).

Fue destinado como director de los Servicios Sanitarios de San Esteban de Pravia (Asturias) el 13 de abril de 1938. Nombrado director de los Servicios Sanitarios de Gijón y la Provincia Marítima, en 1956, permaneció allí hasta su jubilación.

Trayectoria poética miniaturadeimagen|César Martín Cano se definía como “poeta de mis ideas”. Tras afincarse en Asturias tuvo la oportunidad de conocer a José Camón Aznar, relevante historiador del arte y escritor, al que hizo llegar un manuscrito suyo. “A Camón le gustó mucho y e incluso me escribió una carta en la que me animó a continuar". Camón, escribe: "Todo en la obra de Martín Cano es compacto y responde a un mundo poético elaborado al margen de influencias y modismos". Años después, Martín Cano plasmará esta relación de amistad en un artículo publicado en el diario El Comercio de Gijón con motivo de su fallecimiento.

En total se editaron cuarenta y tres libros suyos de poemas. Algunos de ellos se descubrieron póstumamente. Él mismo se adscribe como poeta de la Generación del 27.