Siam Di Tella es una empresa argentina de electrodomésticos, líder del segmento en la región.
La empresa nace con capitales nacionales fundada por Torcuato Di Tella en 1911. El negocio original de la compañía fue la fabricación de amasadoras mecánicas de pan. Posteriormente la producción se diversificó incorporando la fabricación de heladeras (refrigeradores), lavarropas (lavadoras), cocinas, televisores, motonetas, furgonetas, automóviles y elementos para la industria privada y el sector público, como equipos de bombeo para petróleo, grandes transformadores eléctricos, caños de acero y generadores para locomotoras diésel-eléctricas. Para los años 1940, la empresa llegó a ser la industria metalmecánica más grande de América del Sur.
La empresa fue nacionalizada en 1972 y en 1986, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, fue desmembrada y vendida por separado a tres grupos empresarios privados (Techint, Pérez Companc y Aurora), quebrando definitivamente en 1996.
El 30 de abril de 2014, se reinauguró la planta de Avellaneda, con una inversión de más de 35 millones de dólares.
Actualmente la empresa fabrica heladeras.
Historia
Datos del fundador Torcuato Di Tella nació en Capracotta, Italia, en 1892 y a los 13 años llegó a la Argentina. Pocos años después, en Buenos Aires se desarrolla una huelga de panaderos por las condiciones de trabajo y en 1910 la ciudad exige que todas las panaderías pongan una máquina de amasar pan, para evitar los conflictos sindicales. De ese modo, el Estado crea un mercado y el joven Di Tella, que por aquel entonces tenía 18 años, vio la oportunidad de aprovechar las perspectivas abiertas por la ordenanza municipal: el cumplimiento de la misma significaba que las panaderías de Buenos Aires necesitarían 700 máquinas. Di Tella, le preguntó a su amigo mecánico, Guido Allegrucci si podía fabricar una máquina amasadora de pan superior a las importadas y la respuesta de su compañero fue afirmativa. Así fue como ambos formaron una sociedad que, en 1911 y en plena etapa del modelo agroexportador argentino, patentó la primera máquina de amasar pan bautizada S.I.A.M. (Sociedad Industrial de Amasadoras Mecánicas). El modelo SIAM tenía algunos detalles mejorados respecto a las que había disponibles en el mercado mundial y las mismas se vendieron a un ritmo espectacular. El producto fue un éxito y al poco tiempo, Torcuato Di Tella asume el control total de la compañía.
Décadas del 20 al 40 thumb|200px|Pozo de petróleo en Campo Durán. La estatal YPF, representó un bastión del nacionalismo económico durante los años ´20 y su actividad ayudó al despegue de industrias locales como la SIAM.
Para aquel entonces Di Tella ya demostraba ser un pionero que ambicionaba transformar a la Argentina rural en una nación industrializada y moderna, produciendo maquinarias e introduciendo conceptos novedosos para el país como la producción en serie y la organización científica del trabajo.
En 1922, ocurre un segundo fenómeno importante de características similares al de 1910 pero esta vez con perspectivas mucho mayores: el general Mosconi, flamante presidente de la empresa petrolera estatal YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), está decidido a impulsar la compañía y con este fin comienza a instalar estaciones de servicio en todo el país. Di Tella, amigo de Mosconi, le ofrece fabricar surtidores de combustible. El general, por su parte, acepta el ofrecimiento porque le interesa la idea de fomentar y sostener la industria nacional.
La SIAM se expande a tal punto que, en 1928, Di Tella decide reunir la producción (dispersa en varios talleres) en una gran fábrica metalmecánica en Avellaneda. Así es que, en una Argentina básicamente agroexportadora, donde prácticamente todo se importaba, es fundada una empresa industrial, de tecnología relativamente avanzada para su época, que estaba creciendo a un ritmo acelerado apoyada en las compras del sector público.
Cuando la empresa vivía su mejor momento estalla la crisis del 29, y poco después, el Golpe de Estado de 1930, que derroca al gobierno radical de Hipólito Yrigoyen. Ante esta situación decide agudizar su ingenio y empieza a probar con distintas producciones para el mercado local que comenzaba a tomar importancia.
En 1932 se inicia la fabricación de heladeras comerciales y en 1933 se construyen los primeros motores eléctricos. Sin embargo, uno de los mayores íconos de la Siam va a surgir en 1935, cuando se logra introducir a nivel masivo el uso de un artículo de avanzada: la heladera familiar SIAM, un bien de confort que se tornó fundamental en las viviendas argentinas. La diferenciación técnica que ofrecía este producto le otorgó un gran prestigio.
En 1937 la empresa inicia la fabricación de equipos de bombeo de petróleo para YPF y más tarde, en 1941 se elaboran los primeros grandes transformadores. Mientras tanto, continúa la fabricación de diversos electrodomésticos para el hogar.
Década del 40 En 1947 se fabrican las primeras bombas de motor sumergido con stator húmedo para pozos profundos y un año después se lanzan al mercado los primeros caños de acero soldados por resistencia eléctrica, calidad API, de hasta 323,9 mm de diámetro.
Por aquel entonces la SIAM era el grupo industrial más importante de América Latina. En 1948, Di Tella fallece a los 56 años, dejando un vacío en la dirección de aquel emporio de dimensiones fenomenales, símbolo de la modernización argentina.
Di Tella había llegado a ser miembro del Directorio de la Unión Industrial Argentina, representando al país en la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, creando anteproyectos de legislación laboral y seguridad social, además de escribir libros y dar conferencias sobre el tema. Entre otras actividades también se había desempeñado como Profesor de Economía en la Universidad de Buenos Aires y había formado una colección de pintura de gran envergadura que actualmente enriquece el patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes.
Di Tella también es recordado por haber combatido en Europa junto a las fuerzas italianas durante la Primera Guerra Mundial, tras lo cual retornó a la Argentina, donde se destacó por su activa lucha contra el fascismo de Benito Mussolini.
Durante las décadas del 40 y 50 la compañía adquiere gran impulso, expandiéndose mayormente debido sus ventas en productos como las motonetas, ventiladores y otros electrodomésticos, que demandaba el mercado local. Su capacidad industrial le permitió iniciar en 1948 la producción de heladeras a un ritmo de 11 000 anuales, para alcanzar las 70 000 unidades diez años más tarde, llegando a ser la empresa latinoamericana más grande, con más de 9 mil empleados.
El crecimiento de la empresa thumb|400px|right|La Fábrica de Di Tella en Avellaneda. La repentina muerte de Di Tella deja un hueco importante en la conducción de la compañía. Él había insistido a sus dos hijos, Guido y Torcuato, para que fueran ingenieros y se hicieran cargo de la fábrica. Finalmente los dos cumplieron el deseo de su padre: se recibieron de ingenieros y tras su deceso, tomaron el control de la SIAM, renombrándola como "Siam Di Tella". Mientras la empresa iniciaba su ocaso, el esfuerzo de los hermanos Di Tella se concentró principalmente en el desarrollo de la Fundación y del Instituto que llevaba el nombre de su padre, el cual se haría famoso en la década del '60 por su mecenazgo artístico y su estilo vanguardista.
Para aquel entonces, el contexto económico nacional seguía siendo favorable para la compañía y la SIAM ejecuta un acuerdo con una firma italiana, Lambretta, para fabricar motonetas, a las que decide llamar “Siambretta”, en honor a don Torcuato, que siempre había querido ser "el Ford argentino". En ese momento bastó que Siam anunciase que iba a fabricar la Siambretta, para que la gente se anotara en la lista de espera de las concesionarias pagándola por anticipado. Es decir, la gente se estaba anotando en las concesionarias, cuando Siam todavía no había empezado a instalar la fábrica. La empresa, como parte de su campaña publicitaria le regaló una motoneta al gobierno de Juan Domingo Perón, quien se mostró manejando su motoneta en una imagen que se hizo famosa.
thumb|250px|right|Publicidad de aparatos de bombeo para petróleo Siam Di Tella en el diario Crítica del 24 de julio de 1952
Durante la etapa 1945-1955 la empresa continuó creciendo y fabricando electrodomésticos tales como lavarropas, cocinas, televisores (en blanco y negro) y las ya famosas motonetas y furgonetas “Siambretta”. En este contexto, la Siam haría una de sus mayores apuestas, decidiéndose a fabricar autos con tecnología inglesa, lo cual era muy arriesgado porque debían competir con gigantes como la General Motors o Ford. SIAM llegó a tener 13 fábricas con más de 9000 trabajadores y 250 bienes producidos de diferente característica.
El automóvil producido se encuentra dotado con un motor de cuatro cilindros en línea, con cilindrada de 1489 cm³, lo que produce 56 hp (42 kW) a 4500 rpm. Tiene caja de cambios manual, con cuatro marchas delanteras y una atrás, en máxima velocidad puede alcanzar 117 km/h. En consumo de combustible: cada 10,3 km consume un litro. Su tanque de combustible tiene una capacidad de 46 litros (con el tanque lleno puede realizar 473,8 km).
Las locomotoras diésel thumb|250px|Locomotora serie "G.A.I.A.", construidas en el país en los años ´60. La Siam Di Tella estuvo a cargo de la fabricación de los generadores y motores de tracción.
Tras la nacionalización de los ferrocarriles británicos en 1948, el Estado Nacional impulsa la renovación de todo el material rodante, para ello en 1951, Siam presentó ante el público una nueva locomotora diésel eléctrica construida íntegramente en los Talleres Ferroviarios de Liniers por técnicos y obreros argentinos. La misma fue denominada popularmente como la “Justicialista”.
thumb|La CM2, renombrada Roca.|right
En 1952 debido al buen rendimiento que presentaba esta locomotora diésel-eléctrica nacional y ante la necesidad de encarar la fabricación en serie de este tipo de unidades el Estado crea FADEL (Fábrica Argentina de Locomotoras). La nueva entidad dependía de la E.N.T. (Empresa Nacional de Transporte), ocupaba a 100 obreros y sus instalaciones se hallaban en los Talleres de Liniers (F.N.D.F.S.). Se firmaron contratos de compra de motores diésel con las firmas italianas FIAT Societa per Azione y Cantieri Riuniti Dell Adriático, autorizados por las resoluciones N.º 891 y 938/52. Las autoridades de la Empresa Ferrocarriles del Estado Argentino (E.F.E.A), contratan con un consorcio integrado específicamente a este efecto la fabricación de 280 locomotoras diésel eléctricas para ubicar dichos motores, estableciéndose un alto porcentaje de componentes nacionales.
Este consorcio Ítalo-Argentino se denominó «Gruppo Aziende Italiane e Argentine» (G.A.I.A.) y fue integrado por varias empresas. Por el lado de Italia estaban: Fiat (Motores Diesel) Breda (Carrocerías, motores de tracción y controles) O.M. (Carrocerías) Pistoiesi (Carrocerías) Ansaldo (Motores de tracción) Ercole Marelli (Proyecto y sección eléctrica)
Entre las empresas argentinas se encontraban: Fiat (Motores Diesel) SIAM Di Tella (generadores y motores de tracción) Cometarsa (Carrocerías y montaje motores)
El diseño general de los motores había sido realizado por técnicos argentinos y la intención original fue la de obtener un motor sencillo y robusto para ser adoptado como motor normalizado de los Ferrocarriles Argentinos.Las primeras ochenta unidades (al igual que los primeros ochenta motores) fueron íntegramente construidos en Italia, y las doscientas restantes en nuestro país entre 1964 y 1970, con mayoría de componentes nacionales.