290px|thumb|Al extremo opuesto del presbiterio sobre el portal principal, es decir, sobre el sotacoro o pronave, al pie de la nave central, se encuentra el coro alto que ocupa un área de 124 metros cuadrados aprox., en cuyo espacio se ubicó el órgano E.F. Walcker Opus 2367 de 17 toneladas de peso.
El órgano de la Catedral metropolitana de Medellín es el órgano tubular de dicha iglesia catedralicia colombiana, ubicado en la ciudad de Medellín, Antioquia. El sistema actual del instrumento es de 52 juegos o registros, una consola con tres teclados manuales y un teclado que se toca con los pies (pedalero), lo que lo convierte en el segundo órgano más grande del país, superado únicamente por el de la Catedral de Bogotá, fue fabricado en Alemania por la casa organera E.F. Walcker & Cie. en la ciudad de Ludwigsburg, en 1932 con el Opus 2367. Además de utilizarse en los servicios religiosos, el órgano también es utilizado para conciertos, lo que le ha permitido a lo largo de su historia ser tocado por reconocidos organistas internacionales como Pierre Pincemaille, Edgar Krapp, Christian Schmitt, Pascal Marsault, Gorka Sierra, Maude Gratton y Juan de la Rubia. El actual organista titular es el maestro Daniel Julián Arteaga Meneses .
Historia
El 12 de agosto de 1931 fue inaugurada la nueva Catedral de Medellín y el Capítulo Metropolitano quien estaba a cargo del templo, decidió adquirir un órgano tubular para la nuevo templo. El 23 de noviembre de 1931, el Capítulo encargó a los presbíteros Lucas Vásquez y Francisco Ríos la consecución del instrumento. El 3 de mayo de 1932, presentaron informe sobre las cotizaciones de varias casas constructoras. Finalmente, se escogió el órgano más grande y más costoso de los tres instrumentos cotizados el cotizado por la fábrica Walcker Orgelbau, Ludwigsburg (Alemania). Empresa fundada en 1785, con experiencia en la construcción de este tipo de instrumentos sobre todo para climas tropicales. La casa constructora ofreció el instrumento fabricado en roble, sin embargo, en Medellín solicitaron que la madera debía ser nativa del trópico, para que fuera lo suficientemente resistente a las plagas. Por lo cual, la madera por fuera y por dentro del órgano es en caoba (palosanto), muy bien seleccionado y fue importado de Belice (Centroamérica). El órgano terminó costando en esa época la suma de 25.000 dólares,Otras fuentes indican que el órgano costó 21.038,88 pesos, y la conversión entre el peso colombiano y en dólar estadounidense era en los años treinta de «1,05 pesos = 1 dólar». un precio muy elevado, pero los materiales utilizados fueron de la más alta calidad y traía incorporado lo último en tecnología.
200px|miniaturadeimagen|izquierda|El órgano E.F. Walcker recién instalado en 1933 antes de su inauguración que fue el 12 de agosto de ese mismo año. Inicialmente contó con 51 registros.
La casa constructora, cuyo director en ese momento era Oskar Walcker, comenzó la construcción del instrumento a mediados de 1932, y finalizó en el mes de noviembre del mismo año. En diciembre despachó el órgano desde la fábrica de Ludwigsburg (sur de Alemania) al puerto de Hamburgo, de donde zarpó el 1 de enero de 1933 en el «Vapor Magdalena». Dos meses después llegó a Puerto Colombia (Atlántico), de allí a Barranquilla para ser enviado por el Río Magdalena en el buque «El Ruiz» hasta Puerto Berrío, de donde se despachó el 24 de marzo hacia Medellín en el Ferrocarril de Antioquia. Finalmente el órgano llegó a la ciudad el 25 de marzo de 1933, en 24 cajas muy pesadas lo que dificultaba moverlas, de las cuales la más grande pesaba 1.600 kilos aproximadamente, el peso aproximado de las cajas era cerca de 22 toneladas. Todas las cajas llegaron intactas, sin averías y fueron almacenadas en fila, adentro en la parte de atrás del templo.
La casa constructora envió a su técnico, el organero Oskar Binder, para la instalación y entrega del órgano, quien salió de Alemania por el puerto de Hamburgo el 25 de febrero de 1933 en el barco «Caribia» y llegó a Puerto Colombia el 19 de marzo. De Barranquilla salió el 21 de marzo por el río Magdalena, hasta Puerto Berrío, de donde salió para Medellín, para finalmente llegar el 1 de abril del mismo año. Al otro día de su llegada revisó las cajas y las encontró con sus tapas intactas, luego el 3 de abril comenzó a abrirlas y a desempacar el órgano. Luego, en compañía de los presbíteros Lucas José Vásquez, ecónomo de la Catedral; Francisco Ríos, mayordomo; y Nacianceno Ramírez, organista titular de la catedral; examinaron el coro alto escogido para instalar el órgano, y llegaron a la conclusión de que se debía reforzar la plataforma con una estructura metálica independiente, pues el escenario seleccionado no era capaz de soportar las 17 toneladas que pesa el órgano totalmente armado, ni la vibración del motor de tres caballos de fuerza que requiere el instrumento para funcionar.
Dicha estructura costó 2000 pesos, y una vez terminada se inició a armar el órgano.Primero se contó con la ayuda de 12 trabajadores que subieron al coro las piezas pesadas por medio de un malacate, y las piezas livianas y delicadas, como las flautas, a mano por las escaleras. Después el organero Binder siguió el montaje con tres ayudantes hasta terminar la instalación y dejar todo listo para su entrega. Todo el montaje costó 1.500 dólares.
Para la inauguración, y con el fin de enseñar su manejo al personal local, se contrató por un año los servicios del organista alemán Alfons Merz,También referenciado como Maerz quien fue contratado por 180 pesos mensuales y trajo música para el órgano valorada en 1.562.43 pesos, al final se le pagaron 4.653.74.
Finalmente, la inauguración fue el 12 de agosto de 1933 (), a las cuatro de la tarde, cuando el arzobispo Manuel José Cayzedo bendijo el órgano, y el maestro Merz dio un concierto con un lleno total, donde interpretó obras de Johann Sebastian Bach y otros compositores. El instrumento contó inicialmente con 51 juegos o registros.
200px|miniaturadeimagen|derecha|El órgano tiene diez metros de alto, doce de ancho y cinco de fondo, cuenta con 3.478 flautas, las pocas que están a la vista se denominan tubos de fachada, la gran mayoría no es visible y se encuentran en el interior del instrumento. Además, Binder, quien en ese momento tenía 22 años, había llegado al país solo para instalar el órgano, decide más adelante establecer la compañía Oskar Binder & Cia. Ltda con sede en Bogotá y se vuelve el representante exclusivo para Colombia de la casa E.F. Walcker, suceso que explica la predominancia de esta marca de órganos en el país. Más adelante, Binder instala de la misma marca los órganos tubulares de la Catedral de Ibagué, de la Basílica de Nuestra Señora de la Merced, de la Catedral de Santa Fe de Antioquia, y de la sala de conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango entre otros, además modifica los órganos de otras marcas como el de la Catedral de Bogotá (actualmente es el más grande de Colombia) o como el de la iglesia de San José de Medellín (el tercero más grande).
En 1939 el instrumento fue reparado por el organero Binder. En 1962, el arzobispo Tulio Botero Salazar crea la “Parroquia de la Catedral”, por medio del decreto del 29 de junio de ese año, quedando a cargo de todo lo referente al culto en la Basílica y la administración del edificio, incluyendo el órgano.
En marzo de 1970, el párroco el canónigo Eugenio Restrepo Uribe y Binder firmaron contrato para reparar el instrumento, pues presentaba serios problemas, por ejemplo estaba silente en un treinta por ciento de su capacidad. Pero por diversos inconvenientes, no fue hasta 1972, al tener el órgano 39 años de servicio, que se comenzaron las obras de restauración. Binder junto con dos ayudantes expertos, realizaron una limpieza total, se desmontaron más de 3.000 flautas, se forraron de nuevo los cinco grandes fuelles. Se cambiaron por nuevos o se forraron de nuevo, según el caso, más 2.950 pequeños fuelles, cuyos tamaños oscilan entre 9 x 7 y 6 x 2 centímetros (estos pequeños fuelles accionan las válvulas de cada flauta). Luego se hizo el montaje de todo los elementos restaurados y finalmente, se realizó la armonización y afinación de las flautas.
Además, el sistema eléctrico de encendido también se modernizó, ya que para prender el órgano se requería antiguamente accionar cuatro interruptores y uno de ellos lentamente. Por lo cual, se instaló un tablero moderno que con un solo botón se enciende el instrumento e igualmente, se colocó un sistema de seguridad para proteger el aparato de fortuitas variaciones de voltaje. La reinauguración se hizo con dos conciertos el 4 y el 5 de diciembre de 1972 a las 8 p. m. y estuvieron a cargo de los organistas José Hernando Montoya Betancur (el 4) y Jaime Santamaría (el 5).
Luego, en 1975, el párroco titular, el presbítero Hernando Barrientos Cadavid y Binder se pusieron de acuerdo para renovar los mecanismos electrónicos por nuevos y más modernos. Además, se adicionó un juego de trompetas de cobre para dar mayor acústica al sonido de acuerdo con el tamaño de la catedral, quedando el órgano con 52 registros. Todo el nuevo material requerido para la intervención se calculó en 1975 en $ 383.500 pesos. En el transcurso de los tres años que duró la llegada de las piezas de la casa constructora y para hacer el ensamble en el instrumento, se requirió de un reajuste de $ 106.500 pesos, por lo cual, todo el trabajo terminó costando $490.000 pesos.
290px|miniaturadeimagen|izquierda|Invitación de la reinauguración del órgano realizada el 11 de agosto del 2010.
Mientras Binder vivió le aseguró un excelente mantenimiento, pero después de su muerte en 1990, el órgano con el paso del tiempo, comenzó presentar problemas que lo llegaron a poner en riesgo. Debido al uso, los contactos eléctricos de la consola se desgastaron y además, en el 2002 sufrió exposición a la humedad por lo que se realizó una reparación provisional, pero aun así siguió funcionando a media marcha; por ejemplo de los 52 registros que tiene, 25 dejaron de funcionar, pues el sistema de bolsas, las cuales son de cuero, al humedecerse se endurecen y pierden su elasticidad.
Ante esto y otros problemas, era necesario someter al órgano a una reparación integral. Para tal fin se obtuvo el interés del gobierno alemán, pues es considerado patrimonio para los alemanes por ser de los pocos construidos antes de la Segunda Guerra Mundial y que aún se conservan. Por lo cual, la embajada de Alemania donó 70.000 euros; así mismo, la Gobernación de Antioquia donó 200.000.000 de pesos y la Alcaldía de Medellín y Comfenalco Antioquia $50.000.000 cada uno, lo cual suma alrededor de $520.000.000 de pesos y la empresa privada apoyó este proyecto para completar los $630.000.000 que costó todo el proceso de reparación.
El proceso de restauración comenzó el 25 de noviembre de 2009 (el día anterior, el 24 de noviembre fue el último concierto previo a las obras y estuvo a cargo del presbítero Guillermo León Gómez, organista de la Catedral), el cual fue administrado por Comfenalco Antioquia y la restauración estuvo a cargo de la empresa alemana Oberlinger, destacada casa organera. Dicho proceso comenzó con la limpieza de cada una de sus piezas y que incluyó el reemplazo de 3.000 pequeños fuelles que permitió que el órgano quedara en el mismo estado en que estaba cuando se construyó.
La reinauguración oficial fue a las 5 p. m. del 11 de agosto del 2010 con un concierto a cargo de dos maestros invitados, los organistas alemanes Wolfgang Seifen y Thorsten Mäder, y acompañados por el Coro del Colegio Alemán compuesto con 25 niños y jóvenes.
Características