miniaturadeimagen|Niveles de rotura en las tecnologías Tecnologías rotas (o Broken Technologies) es un concepto que sirve para designar aquellas tecnologías que por distintos motivos dejan de utilizarse y son sustituidas por nuevas herramientas, invenciones y formas aplicadas por los usuarios en el ámbito de las relaciones e interacciones de los individuos con las diversas tecnologías.Flores, F. (2011). Enciclopedia de las tecnologías rotas : el humanista como ingeniero. Lund University.
Este término fue acuñado por primera vez por el filósofo e historiador de las ciencias humanas de la Universidad de Lund Fernando Flores Morador en su obra Enciclopedia de las tecnologías rotas: el humanista como ingeniero, donde define la tecnología como:
Origen del término En su obra, el desarrollo del concepto de tecnología es recuperado de la propuesta teórica que Svante Lindqvist realiza en su estudio Technology on Trial. The Introduction of Steam Power Technology into Sweden.Lindqvist, S (1984). Technology on Trial. The Introduction of Steam Power Technolo- gy into Sweden 1715-1736. Uppsala Studies in History of Science I, Uppsala 1984; p. 14. El concepto de tecnologías en este sentido engloba máquinas, lenguajes, herramientas y diversidad de recursos que el hombre utililiza para satisfacer sus deseos y producir cambios en el mundo material, por lo que el término no queda reducido a la satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano.
Un primer enfoque que permite definir el término de tecnología y su distribución en rota o plena se establece desde el concepto de usabilidad, en relación con las propiedades que determinan su interacción con el usuario. Los principales objetivos de la ingeniería de la usabilidad pretenden producir un artefacto que cumpla tres grandes objetivos: el artilugio debe de ser eficiente, en tanto que permita realizar una tarea en el menor tiempo posible; debe de ser fácil de aprender a usar, de manera que el proceso de aprendizaje se reduce a observar el artilugio; y que, al ser utilizado, este debe de producir una satisfacción superior. De esta manera, la usabilidad se mide en términos de accesibilidad (lo fácil que les resulta a los usuarios utilizar el artefacto por primera vez); Eficiencia (la rapidez con la que pueden desarrollar las tareas básicas); Retención (cuánto tiempo tardan los usuarios en volver a utilizar el artilugio tras una interrupción temporal de actividad); Propensión al error (cuántos y cómo de graves son los errores que se derivan de su utilización); Satisfacción (cuán cómoda es su utilización).
Con base en lo anterior, si existen dos tecnologías destinadas a satisfacer una misma necesidad y se utilizan en la misma tarea, la tecnología plena será aquella que logre cumplir la labor de mejor manera, mientras que el resto serán consideradas como tecnologías rotas. El mercado es el que de manera instantánea determinará los niveles de plenitud y ruptura de las tecnologías, ya que es donde se produce la conexión entre el mundo y el artefacto. En este sentido, en el momento en que una tecnología envejece, antes o después se acabará convirtiendo en una tecnología rota. miniaturadeimagen|Locomotora de vapor. Ejemplo de una tecnología obsoleta rota en su temporalidad Un ejemplo preliminar de tecnología rota se presenta en las tecnologías antiguas, como la locomotora de vapor, una tecnología que todavía puede funcionar y que actualmente se podría usar de la misma manera que se usó hace cien años. Sin embargo, se la considera “rota” dado que su antigüedad la convierte en un medio poco eficiente para lleva a cabo su trabajo, por lo que se puede decir que es una tecnología que pertenece a un mundo que hoy ya no existe. De este modo, las tecnologías antiguas se encuentran rotas en su temporalidad.
Dimensión del estudio La coexistencia de tecnologías rotas y plenas en un determinado grupo humano establece un estado de interacción entre los sujetos y las herramientas que determina parte del nivel de modernidad de estas comunidades. Con tal de satisfacer sus necesidades, el ser humano emplea las herramientas de las que dispone, alterando la relación que se establece entre diversos elementos en el plano fenomenológico. En el estudio, se establecen cuatro dimensiones en las que pueden tener lugar las rupturas en las tecnologías, tal como explica Fernando Flores:
Esto se puede resumir de la siguiente manera:
Noema: es lo percibido como percibido, la cosa en sí. Una rotura noemática sería conocer el uso de algún recurso, pero no saber de qué manera funciona.
Pragma: usabilidad del objeto o noema descubierto mediante la acción de utilizar la herramienta. Una rotura pragmática sería el hecho de describir una tecnología con precisión, pero no tener conocimientos de cómo construirla.
Óntico: campo del conocimiento de y sobre el objeto antes y después de su uso. La rotura óntica es aquella en la que se utilizan los objetos ignorando su fin original, malinterpretando su finalidad.
Ontológica: niveles en los que el objeto puede ser utilizado, en el terreno de la acción y la intencionalidad. Una rotura ontológica sería realizar cosas que no son congruentes ni encajan con el mundo de manera evidente.
Niveles de ruptura en las tecnologías En función de las características de las tecnologías y su usabilidad para el individuo, se establecen tres niveles de ruptura en las que afectan en mayor o menor medida a las dimensiones anteriores. Esta ruptura es más evidente en los distintos medios de comunicación y su interacción con la sociedad.Cortés, Judith; Gallardo, Jorge; Vadillo, Nerea (2014). Las nuevas tecnologías audiovisuales frente a los procesos tradicionales de comunicación. CAC, Cuadernos Artesanos de Comunicación.
El investigador Flores distribuye las posibles rupturas en tres niveles distintos:
Primer nivel: rupturas de carácter cognoscitivo.
Segundo nivel: rupturas de carácter espacio temporal.
Tercer nivel: rupturas de carácter cultural.
Primer nivel de ruptura de los medios de comunicación Las tecnologías que formarían parte de este nivel serían aquellas que sufren rupturas causadas por la existencia de noemas sin pragmas relativos, o a la inversa, pragmas sin noemas relativos, objetos que pueden existir sin tener un uso real establecido, o bien necesidades que tratan de ser satisfechas pero para las que se no existe un objeto real o aún se encuentra en fase de prototipo. miniaturadeimagen|Prototipo de televisión ideado por Hugo Gernsback En estos escenarios posibles oscilan las creaciones fantásticas, aquellas tecnologías artísticas y literarias referidas a realidades sin praxis posible, a la que pertenecen los noemas del género de ciencia ficción. Muchos productos de este conjunto desarrollan a lo largo del tiempo una dimensión pragmática y se convierten en tecnologías plenas. Un ejemplo de ello sería el prototipo de televisión imaginado por Hugo Gernsback.
También puede ocurrir el caso inverso, de manera que exista una idea clara sobre algún procedimiento, pero no su pragma o su procedimiento práctico mediante el cual se logra la concreción de la idea en la realidad. Un ejemplo sería la idea de una máquina de teletransportación, como idea tecnológica clara pero que pertenece a la ficción. Este sería el caso de las tecnologías fantásticas, que se encuentran rotas en su pragma. Los pensadores “fantásticos” saben lo que quieren, pero no conocen la manera de gestionar sus deseos. La rotura noemática, pragmática, óntica y ontológica son las cuatro categorías que constituyen las tecnologías del primer nivel de rotura.
El primer nivel de ruptura en las tecnologías se resume en la siguiente tabla: +Primer nivel de ruptura tecnológicaTipo de rupturaNombreEjemplo en comunicaciónEn su Pragma Tecnologías fantásticasAparato de teletransportaciónEn su NoemaTecnologías mágicasUso de un dispositivo para comunicarse con personas del pasado o del futuroEn su Noema y PragmaTecnologías tentativasPrototipo de un teléfono que aún no existeÓnticaTecnologías de la pobrezaUso en 2013 de un teléfono móvil de la década de 1990OntológicaTecnologías infructuosasPrototipo de un móvil que solo puede utilizarse como cámara de fotosÓntica y ontológicaArte como tecnología rotaEscultura monumental de un teléfono de los años 90 o el arte ready-made De este primer nivel en el ámbito de la comunicación numerosos proyectos tecnológicos que formaron parte del grupo de las tecnologías fantásticas actualmente se han convertido en equipos especiales o aplicaciones reales. El ejemplo de Skype y otras tantas aplicaciones de vídeo chats lo reflejan, los cuales son programas gestados para satisfacer el deseo de poder ver y escuchar a un interlocutor a la misma vez cuando este se encuentra a distancia. En el ámbito de los mass media las tecnologías fantásticas se han ido materializando sucesivamente en programas, aplicaciones o equipos diseñados para hacerlas realidad.
El siguiente nivel de las tecnologías mágicas comprende aquellas tecnologías que se definen por tener un pragma que no dispone de referente noemático o una base cognoscitiva, aquellas que satisfacen una necesidad pero que no se comprende cómo actúan. Un ejemplo de ello sería un dispositivo que permitiera al sujeto hablar con personas del pasado o del futuro, o la acción de aplicar curas a una persona sana con tal de sanar a una tercera persona enferma. Ambos son procedimientos mágicos que evidencian un proceso efectivo dirigido a producir los resultados esperados. Sin embargo, se tiene constancia de que dicho proceso no es coherente con las leyes del mundo. Se puede decir que la persona que lo lleva a cabo sabe la manera de hacerlo, pero no aquello que requiere, por lo que las tecnologías mágicas se encuentran rotas en su noema. Si bien es cierto que algunas de estas pueden ser catalogadas como una ensoñación, muchas de las tecnologías que en la actualidad son plenas fueron en su momento tecnologías fantásticas. miniaturadeimagen|Ejemplo de uno de los cuadernos de bosquejos de Leonardo da Vinci El tercer nivel es el de las tecnologías tentativas. En el proceso de producción de estas tecnologías se pospone el acoplamiento entre el pragma y el noema. Formarían parte de este grupo los dibujos y los esbozos, los cuales son las sombras del pragma y el noema final, entendidos como un proceso automático y primordial. Otro ejemplo serían los bosquejos o skítso en griego, que significa “hacer sin preparación”. Estos son dibujos realizados a mano alzada que no tratan de configurar la expresión acabada de un trabajo. Consisten en ideas que se piensan de manera inmediata, destinadas a ser usadas en otro momento. Los cuadernos de bosquejos de Leonardo da Vinci se han convertido en preciadas obras de arte.
Otro nivel sería el de las tecnologías de la pobreza, un caso típico de tecnología rota que puede ser observable en la sociedad. Lo conforman aquellos artefactos que la población ha descartado al desecharlos a la basura, pero que tienen cabida en otros contextos de escasez de recursos, con tal de ser reprocesados en una nueva praxis mediante la cual se les redefine. Esto se refiere a las tecnologías de la escasez, y se encuentran ejemplos de ellas en el ámbito de los medios de comunicación en la reutilización de equipos de audio y de vídeo que al conjugarse se obtiene una doble existencia de producciones audiovisuales. Otro ejemplo de ello en tiempos anteriores fue el uso de pantallas de televisión conectadas a un teclado de ordenador para suplir la pantalla real de este, o el uso de teléfonos móviles por una pequeña parte de la población de estructura demasiado sencilla y anticuada para los tiempos en los que se vivía.