miniaturadeimagen|400x400px|Mapa de los cambios en las fronteras del Imperio bizantino. Las fechas representadas son: 476 (caída del Imperio romano de Occidente; en Oriente, Basilisco depuesto y Zenón restaurado), 550 (reclamaciones de Justiniano I sobre Occidente; Reino ostrogodo de Italia), 717 (reinado de León III; 2.º asedio árabe de Constantinopla), 867 (comienzo del reinado de Basilio I), 1025 (muerte de Basilio II; comienza el mandato de Constantino VIII), 1095 (Alejo I Comneno pide ayuda a Occidente contra los turcos selyúcidas), 1170 (alianza entre Amalarico I de Jerusalén y Manuel I), 1270 (reinado de Miguel VIII), y 1400 (final de las guerras otomano-bizantinas). Como decadencia del Imperio bizantino se refiere a la progresiva pauperización política, social, económica y militar que llevó al colapso y desaparición del Imperio Romano de Oriente.
El imperio bizantino sufrió varios ciclos de crecimiento y decadencia, en el transcurso de casi un millar de años, incluyendo las grandes pérdidas territoriales durante la conquista árabe del . Sin embargo, los historiadores modernos están de acuerdo en que el inicio de la decadencia final del imperio comenzó en el .
En el el Imperio experimentó una gran catástrofe en la que la mayoría de sus territorios centrales en Anatolia pasaron a mano de los turcos selyúcidas tras la batalla de Manzikert y la posterior guerra civil. Al mismo tiempo, el Imperio perdió sus últimos territorios italianos ante el avance del Reino normando de Sicilia, y tuvo que hacer frente a numerosos ataques contra sus posesiones en los Balcanes. Estos acontecimientos hicieron que el emperador Alejo I Comneno pidiera ayuda a los estados cristianos occidentales, lo que dio lugar a la primera cruzada. Sin embargo, las concesiones económicas a las repúblicas italianas de Venecia y Génova debilitaron el control del Imperio sobre sus propias finanzas, especialmente a partir del , mientras que las tensiones con el oeste acabaron llevando al saqueo de Constantinopla por parte de las fuerzas de la cuarta cruzada en 1204 y el desmembramiento del Imperio.
Aunque un puñado de Estados bizantinos pudieron sobrevivir y acabaran recuperando Constantinopla en 1261, el Imperio había quedado severamente debilitado. A largo plazo, el ascenso del poder turco en Anatolia, lo que concluiría finalmente con el nacimiento del Imperio otomano, que rápidamente conquistó el corazón del territorio bizantino durante los siglos y , que acabaría culminando con la caída de Constantinopla ante el ejército del Sultán Mehmet II el Conquistador en el año 1453.
Cronograma de la decadencia Se relacionan a continuación los acontecimientos más destacados relacionados con la decadencia del imperio Bizantino:
La batalla de Manzikert en 1071, en la que el emperador Romano IV Diógenes resultó capturado por el ejército del Sultán Selyúcida Alp Arslan. La derrota provocó el estallido de una guerra civil que duraría diez años, en la que ocho diferentes revueltas que tuvieron lugar. El daño fue incrementado por el uso de mercenarios turcos por las diversas facciones, que en algunos casos llevaron a la ocupación turca de ciudades y regiones enteras. Un ejemplo notable es el de la revuelta de Nicéforo Meliseno en 1080, en el que las ciudades que él había ocupado y guarnecido con soldados turcos en Jonia, Frigia, Galacia, Bitinia permanecieron en su poder incluso tras el fin de la revuelta, incluyendo Nicea, que por un tiempo se convirtió en la capital del Sultanato de Rum.
La batalla de Miriocéfalo en 1176, en el que un ejército liderado por el emperador Manuel I Comneno intentó capturar la capital turca de Konya, pero fue emboscado en un estrecho paso de montaña y derrotado por el ejército del Sultán turco Kilij Arslan II. La batalla se considera significativa, tanto porque puso fin a los planes bizantinos de recuperar la Anatolia central, como por el efecto psicológico que tuvo tanto sobre el propio emperador, como sobre la reputación internacional del imperio. Tras la muerte de Manuel en 1180, los Selyúcidas aprovecharon la victoria para expandir su poder a expensas de los Bizantinos, mientras que el sucesor de Manuel, el adolescente Alejo II fue derrocado en un golpe de Estado.
El saqueo de Constantinopla en 1204 significó la partición del Imperio entre la República de Venecia y un ejército Cruzado dirigido por Bonifacio I, marqués de Monferrato. Se creó un nuevo Imperio latino, dirigido por Balduino I. Aunque surgieron Estados bizantinos sucesores en Nicea, Trebisonda y Epiro, y se recuperó la capital en 1261, muchos historiadores consideran que esto fue un golpe fatal para el Imperio bizantino.
Las guerras civiles bizantinas del , incluyendo la guerra civil de 1321-1328 y la de 1341-1347, que agotaron las escasas fuerzas que aún le quedaban al imperio. La caída de Galípoli en 1354 permitió a los turcos otomanos penetrar en Europa, ante un Imperio que no podía detenerlos. Este evento ha sido visto por los historiadores modernos, tales como Donald M. Nicol como el punto de no retorno para el Imperio bizantino, después del cual su caída era prácticamente inevitable.
Causas del declive
Las guerras civiles Probablemente la causa más importante de Bizancio del colapso fueron sus continuas guerras civiles. Tres de los peores períodos de guerra civil interna y luchas internas se dieron durante el declive del Imperio. Cada guerra civil coincidía con una catastrófica reducción del poder e influencia bizantina, de las que nunca se recuperaba antes de la siguiente crisis.
Entre 1071 y 1081 hubo ocho revueltas:
1072: Levantamiento de Jorge Voiteh 1073-1074: Revuelta de Roussel de Bailleul, que proclama emperador al césar Juan Dukas. 1077-1078: Rebelión exitosa y usurpación por parte de Nicéforo III. 1077-1078: Revuelta de Nicéforo Brienio el Viejo contra Miguel VII Ducas y Nicéforo III, derrotado en la Batalla de Calaure. 1078: Revuelta de Filareto Brajamio contra Miguel VII Ducas. 1078: Revuelta de Nicéforo Basilakes contra Nicéforo III 1080-1081: Revuelta de Nicéforo Meliseno contra Nicéforo III. 1081: Rebelión y usurpación de Alejo I Comneno.
A este periodo le siguió uno de estabilidad dinástica en la que el Imperio estuvo en manos de la dinastía de los Comneno, bajo Alejo I (1081-1118), Juan II (1118-43) y Manuel I (1143-1180). En conjunto, estos tres emperadores fueron capaces de restaurar parcialmente la fortuna del Imperio, pero nunca llegaron a deshacer el daño causado por los conflictos del ni de recuperar las fronteras anteriores a 1071.
El segundo período de la guerra civil tuvo lugar tras la muerte de Manuel en 1180. El hijo de Manuel, Alejo II Comneno fue derrocado en 1183 por Andrónico I Comneno, cuyo reinado del terror desestabilizó totalmente el Imperio y finalizó con su derrocamiento y muerte en Constantinopla en el año 1185. La dinastía Angelos, que gobernó el Imperio Bizantino entre 1185 y 1204 está considerada como una de las más inútiles y fracasadas administraciones en la historia del imperio. Durante este período, Bulgaria, Serbia y Croacia se separaron del Imperio, y más territorios fueron perdidos frente a los turcos selyúcidas. En 1203, el encarcelado exemperador Alejo IV Angelos escapó de la cárcel y huyó hacia el oeste, donde prometió a los líderes de la cuarta cruzada un pago generoso si lo ayudaban a recuperar el trono. Estas promesas, sin embargo, resultarían imposibles de cumplir; todo esto acabó llevando al saqueo de Constantinopla; la ciudad fue incendiada, saqueada y destruida y miles de ciudadanos fueron asesinados, muchos de los supervivientes huyeron, y gran parte de la ciudad se convirtió en una zona despoblada. El daño al Imperio bizancio fue incalculable; muchos historiadores apuntan a este momento como un golpe fatal para Bizancio. Aunque el Imperio fue reformado en 1261 tras la reconquista de la ciudad por las fuerzas del Imperio de Nicea, el daño nunca sanó del todo y el Imperio no volvería nunca a gozar de su extensión, riqueza y poder anterior.
El tercer período de la guerra civil tuvo lugar en el . Separado en dos períodos de guerra civil, utilizando fuerzas mercenarias, turcas y catalanas, que a menudo operaban de forma independiente con sus propios comandantes, y a menudo atacando y destruyendo las propias tierras bizantinas, este periodo arruinó totalmente la economía doméstica y dejó al Estado virtualmente indefenso e invadido por sus enemigos. Los conflictos entre Andrónico II y Andrónico III, y más tarde entre Juan VI Cantacuceno y Juan V Paleólogo, marcaron el final de la ruina de Bizancio. La guerra civil de 1321-1328 permitió a los turcos hacer considerables avances en Anatolia y establecer su capital en Bursa, a 100 kilómetros de Constantinopla. La guerra civil de 1341-1347 vio la explotación del Imperio bizantino por los serbios, cuyo gobernante aprovechó el caos para proclamarse emperador de los serbios y griegos. El rey serbio Stefan Uroš IV Dušan ganó importantes extensiones en la Macedonia bizantina en 1345 y conquistó grandes porciones de Tesalia y Epiro, en el año 1348.Robert Browning, The Byzantine Empire (Washington D. C. :The Catholic U of America P, 1992), 240. Con el fin de asegurar su autoridad durante la guerra civil, Cantacuceno contrató mercenarios turcos. Aunque estos mercenarios resultaron de cierta utilidad, en 1352 conquistaron Galípoli a los bizantinos.Robert Browning, The Byzantine Empire (Washington D. C. :The Catholic U of America P, 1992), 241. Hacia 1354, el Imperio estaba formado por Constantinopla y Tracia, la ciudad de Tesalónica, y algunos de territorio en la Morea.
Caída del sistema de Themas La desintegración del tradicional sistema militar bizantino, basado en themas, jugó un papel en su declive. Esta estructura, que disfrutó de su mejor época entre 650 a 1025, consistía en la división del imperio en varias regiones que contribuían de manera local a reclutar tropas para los ejércitos imperiales. El sistema proporcionaba un medio eficaz y barato para movilizar a un gran número de hombres, lo que permitía disponer de un ejército relativamente grande y poderoso – sólo el ejército de la thema de Thrakesion proporcionaba unos 9600 hombres en el período 902-936, por ejemplo. Pero a partir del , el sistema comenzó a decaer sin que se pusieran medios. Esto influyó de manera decisiva en la pérdida de Anatolia a finales de ese siglo.
En el , los Comnenos reestablecieron una fuerza miliar efectiva. Manuel I Comneno, por ejemplo, fue capaz de reunir un ejército de más de 40.000 hombres. Sin embargo, el sistema de themas nunca fue sustituido por una alternativa viable a largo plazo, y el resultado fue un imperio que dependía más que nunca del poder particular de cada emperador o dinastía. El colapso del poder imperial y de la autoridad después de 1185 reveló lo erróneo de este planteamiento. Tras la deposición de Andrónico I Comneno en 1185, la dinastía de los Angeloi presenció un período de declive militar. A partir de 1185, los emperadores bizantinos se encontraban cada vez con más dificultades a la hora de reunir y financiar sus ejércitos, y el fracaso en sus intentos para sostener el Imperio puso al descubierto las limitaciones y debilidades de todo el sistema militar bizantino, dependiente cada vez más de la capacidad del emperador.
Pese a la restauración de los Paleólogos, Bizancio nunca recuperó su antiguo esplendor. En el , el ejército imperial apenas alcanzaba los 6000 hombres. Como una de las principales fortalezas del estado bizantino, la desaparición del sistema de themas debilitó la estructura del Imperio.
Aumento de la dependencia de los mercenarios