Luisa de Oliva Sabuco de Nantes Barrera (Alcaraz, Albacete, 2 de diciembre de 1562-c. 1646) fue una médica, filósofa y autora humanista española. Se la considera la autora del libro Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre, en el cual plantea perspectivas médicas diferentes a Aristóteles, Hipócrates y Galeno, se adelanta a los planteamientos de Descartes y Servet, e introduce temas de la medicina psicosomática. También, aborda aspectos relacionados a los derechos humanos contemporáneos y el pacifismo.
Antecedentes familiares Su padre, Miguel Sabuco, era bachiller y boticario. Tras enviudar, su padre contrajo segundo matrimonio -siete meses antes que su hija Oliva- con Ana García Navarro en mayo de 1580, una mujer también de Vianos, pobre y muy joven, con quien tendría otro hijo llamado Miguel.
Su hermano mayor estudió en la universidad y se convirtió también en boticario.
Su esposo fue Acacio de Buedo, hijo de Luis Hernández Salinero y de Catalina de Buedo. El esposo era de una familia influyente y con prestigio, emparentada con otras relevantes de la ciudad, como los Cano de Buedo, los Pareja y Bracamonte. Acacio se titula a sí mismo como hidalgo (aunque nunca reconocido) en varios expedientes de hidalguía en los que actúa como testigo. Acacio se dedicará a la política durante 49 años, 23 de ellos como regidor perpetuo. Falleció en 1635.
Biografía miniaturadeimagen|Vista de Alcaraz Luisa de Oliva Sabuco nació en Alcaraz (Albacete), y fue bautizada el 2 de diciembre de 1562. Fue la quinta de nueve hijos de Miguel Sabuco y Álvarez, natural de Alcaraz, y de Francisca Cózar, natural de Vianos (Albacete). Era una familia acomodada. Sus madrinas fueron Bernardina Nantes y Bárbara Barrera, y su padrino el doctor Alonso de Heredia. Oliva tendría que haberse apellidado Sabuco y Cózar, pero aparece en la «Nueva Filosofía» también con los apellidos de sus madrinas o testigos bautismales (Bernardina Nantes y Bárbara Barrera).
No existe ningún registro en los que conste la educación de doña Oliva. Diversos autores consideran que pudo formarse en su casa, recibir educación en el colegio de niñas de madres dominicas de Alcaraz, o beneficiarse de las tertulias ilustradas de Alcaraz, donde el humanista Pedro Simón Abril fue preceptor de gramática y retórica entre 1578 y 1583. En su ambiente familiar, las reuniones con intelectuales le permitieron aprender sobre medicina, botánica y ciencias naturales. También, aprendió latín.
Contrajo matrimonio el 18 de diciembre de 1580 con Acacio de Buedo. Buedo le concedió una alta dote a doña Oliva, que resultó ser excesiva para las posibilidades de aquel, teniendo que avenirse suegro y yerno a un ajuste razonable. Tuvieron cuatro hijos: Francisca de Buedo, Luisa de Buedo, el licenciado y cura Pablo de Buedo, y el fraile dominico Félix. Un nieto fue Jacinto Pareja y Buedo, predicador de la Compañía de Jesús.
Se ha encontrado testimonios escritos a mano por Oliva Sabuco en febrero de 1645, cuando ella residía en El Ballestero, y otro en diciembre de 1645, en Alcaraz.
Oliva Sabuco redactó su testamento el 13 de febrero de 1646, a la edad de 83 años, sin hacer mención a la autoría. Dispone su entierro en su capilla de Santo Domingo. En la declaración de deudas y bienes, la herencia es escasa. Conmina a su hijo Pablo, sacerdote, a que entregue a sus hermanos la parte del patrimonio familiar que este había usurpado.
Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre
thumb|Portada del libro «Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre», 1587 El libro titulado "Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre, no conocida ni alcanzada de los grandes filósofos antiguos, la cual mejora la vida y salud humana", compuesto por Oliva Sabuco, fue publicado por primera vez en Madrid el 19 de enero de 1587.
Fue consignado casi dos años antes al largo proceso para autorizar la obra, componer su tipografía e imprimir el libro, siendo el privilegio del rey de julio de 1586. La mayor parte del libro se redactó en un castellano claro y conciso, y la menor en latín.
La obra consta fundamentalmente de dos epístolas nuncupatorias, cinco diálogos (dos científico-filosóficos y tres sobre medicina) en castellano y dos opúsculos en latín. La primera epístola es una «Carta dedicatoria al Rey Nuestro Señor»; la segunda, dirigida al Ilustrísimo señor Francisco Zapata, es la «Carta en que pide amparo y favor contra los émulos de este libro». Siguen cinco diálogos entre tres pastores-filósofos, Antonio (que representa la opinión de la autora), Rodonio y Veronio, y un médico, nombrado doctor, en los tres diálogos sobre cuestiones médicas. La autora critica la medicina tradicional de Aristóteles, Hipócrates y Galeno, considerando que está errada y debe ser superada.
Secciones «Tassa» escrita por Cristóbal de Leon Autorización de «El Rey» Prólogo dirigido «Al Lector», escrito por Juan Vásquez «Sonetos» compuestos por el licenciado Juan de Sotomayor, como apreciación positiva del libro y de la autora «Erratas» Carta dedicatoria «al Rey Nuestro Señor», en la que la autora se declara humilde sierva y vasalla, rogándole de rodillas al rey favorezca como caballero de alta prosapia a las mujeres en sus aventuras. «Coloquio del conocimiento de sí mismo». Trata sobre medicina y psicología, brindando normas sanitarias y espirituales para evitar las enfermedades y prolongar la vida. Se concibe al hombre como un microcosmos y sus estados fisiológicos y mentales, innovadoramente, se explican a través de los afectos y el sistema nervioso: estima que existe una estrecha conexión entre mente y cuerpo, de forma que un malestar psíquico puede originar uno físico, incluso una enfermedad o la muerte, con lo que resulta precursora de la psicosomática. Además intuye la existencia de una sustancia neurotransmisora, lo que plagiarán de ella después ilustres médicos ingleses, situándose en estos conceptos por encima de autores como Descartes, que proponía como alternativa unos supuestos «espíritus animales» para la transmisión nerviosa. También considera la musicoterapia y la higienización como métodos útiles de curación y recomienda la eutrapelia.
El segundo es «Coloquio en que se trata la compostura del mundo». Trata de un amplio tratado de filosofía de la Naturaleza y de Cosmología; todavía se defiende el geocentrismo a pesar de que la teoría de Copérnico ya era conocida.
El tercero es el «Coloquio de las cosas que mejorarán este mundo y sus repúblicas». Trata sobre la construcción del estado y presenta maduro contenido renovador en lo político-social.
«Coloquio de los auxilios o remedios de la vera medicina». Es un breve tratado, de carácter heraclitiano: la transitoriedad del día feliz y del día desdichado, la idea de que el ser humano no es siempre uno ni siempre el mismo, que sus condiciones cambian según sus afectos, ideas expuestas con el fin de evitar sus sufrimientos.
«Vera medicina y vera filosofía, oculta a los antiguos, compuesta en dos diálogos», que, pese a su título, es uno solo. Se propone este diálogo con dos fines: demostrar que «la medicina que se usa» está equivocada en sus principales fundamentos, y mostrar al mundo la verdadera medicina, para poder evitar la muerte temprana o violenta.
«Dicta brevia circa naturam hominis, medicinae fundamentum». Compuesto en latín, este opúsculo es una colección de adagios o dichos breves sentenciosos sobre la naturaleza del hombre como raíz de la medicina.
«Vera philosophia de natura mitorum, hominis et mundi, antiquis oculta». Se trata de un estudio sobre la naturaleza de los mitos, del hombre y del mundo, oculta a los antiguos.
Ediciones Después de la primera edición de 1587 y debido a su reconocido éxito, al año siguiente se hizo una segunda edición, que fue recogida por orden de las autoridades eclesiásticas; sin embargo, la imprenta de las dos anteriores sacó otra como desafío a esas restricciones en 1589; después llegaron también las de Braga (Portugal) en 1622, Madrid en 1728, una posible edición en portugués en Lisboa (1734), Madrid (1847), Madrid (1873) y Madrid (1888). Hubo tempranas traducciones y la edición del en inglés, Illinois (Estados Unidos), de 2006.
Tanto la «Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre» como su reputada autora recibieron grandes elogios, sobre todo por el contenido científico-naturalista del libro, también por el filosófico e incluso por el estilo literario, que llegó a ser comparado con el de Miguel de Cervantes. Lope de Vega llamó a Oliva «la décima musa».
Temas trabajados Presenta la idea de la búsqueda de la felicidad y el cuidado de la salud basado en la buena conversación (eutrapelia), el disfrute de la música y la naturaleza, así como en el control y armonía de las pasiones y emociones.
Las ideas expuestas en dicha obra, sobre medicina, higiene y filosofía, demuestran una suma de conocimientos y una sagacidad poco comunes, especialmente la teoría sobre la manera de atajar las epidemias, las observaciones sobre la circulación de la sangre, la localización del alma en el cerebro, la distinta acción de la sangre de la substancia nerviosa, y su original estudio de las pasiones, todo con total independencia de criterio y posición lógica.
Oliva Sabuco y la Nueva Filosofía. Planteamientos de la crítica feminista
Respecto a Oliva Sabuco y al cuestionamiento de su autoría de la Nueva filosofía de la naturaleza del hombre (1587) afirma la estudiosa María-Milagros Rivera Garretas:A Oliva Sabuco de Nantes Barrera, como a Trótula, a María de Francia, a Eloísa, a Teresa de Cartagena, a Laura Cereta, etc., le ha sido cuestionada la autoría de su obra. Apenas fue publicada la Nueva filosofía de la naturaleza del hombre, su padre, Miguel Sabuco, se declaró por escrito el autor y envió a su hijo mayor, Alonso, a Portugal con una carta de poder y el encargo de que el libro fuera ahí publicado a su nombre. (Rivera Garretas 1997:142) Cabe preguntarse por qué el padre de Oliva, si supuestamente había escrito la obra y dado la autoría a su hija “para darle la honra literaria” (como afirmó en su testamento, encontrado en 1903), se había apresurado tanto a publicar en Portugal otra edición que le mostrara a él como autor –y ha de recordarse que en el año de la publicación, 1587, Portugal y España ya eran parte del mismo reino, y por tanto ni siquiera se trataba de una publicación en otro país. La obra, no obstante, volvió a publicarse, siempre con privilegio real, a nombre de Oliva Sabuco en 1588, 1589 y 1622 (ibíd.). Respecto a lo que conocemos de las reacciones del entorno y comentarios de la época, afirma Mary Ellen Whaithe que “nadie de quienes estaban en posición de saber quién era el verdadero autor tomó en serio las reclamaciones de Miguel” (cit. en ibíd.).