Edipo rey (en griego Oι̉δίπoυς τύραννoς, Oidipous Tyrannos; en latín Oedipus Rex) es una tragedia griega de Sófocles, de fecha desconocida. Algunos indicios dicen que pudo ser escrita en los años posteriores a 430 a. C.En la peste que asola la ciudad de Tebas al comienzo de la obra se ha querido ver un reflejo de la peste que sufrió la propia Atenas en el año 430. Así lo recoge J. Pallí Bonet en su introducción a las Tragedias completas de Sófocles (Pallí Bonet 1988: 9). y que fue representada por primera vez alrededor del año 429 a. C.Aunque Sófocles ganó el segundo premio con un grupo de obras que incluyeron Edipo rey, su fecha de producción es insegura. El papel destacado de la peste tebana al comienzo de la obra sugiere a muchos estudiosos una referencia a la peste que devastó Atenas en 430 a. C., y de ahí que daten la producción poco después. Véase, por ejemplo,
Originalmente, para los griegos de la Antigüedad, el título era simplemente Edipo (), y así se refiere a ella Aristóteles en su Poética. Se cree que fue rebautizada como Edipo tirano para distinguirse la otra obra de Sófocles, Edipo en Colono. En la antigüedad, el término «tirano» se refería a un gobernante sin pretensión legítima al trono, pero no tenía necesariamente una connotación negativa.Bridgewater, William, ed. "tyrant". The Columbia Encyclopedia. Columbia University Press. (1963) p. 2188Lloyd-Jones, Hugh. Introducción y trad. Sophocles: Ajax, Electra, Oedipus Tyrannus. Por Sófocles. Loeb Classical Library ser. vol. 20. Harvard University Press. .Mulroy, David. trad. “Introduction”. Sófocles, Oedipus Rex. Univ of Wisconsin Press, (2011) . p. xxviii
De las tres obras tebanas de Sófocles que se han conservado, y que tratan la historia de Edipo, Edipo rey fue la segunda en escribirse. Sin embargo, en términos de cronología interna de los acontecimientos descritos en las obras, sería la primera, seguida por Edipo en Colono y luego Antígona.
Antes del comienzo de Edipo rey, Edipo se ha convertido en rey de Tebas al mismo tiempo que, sin querer, cumplía una profecía de que mataría a su padre, Layo (el rey precedente), y se casaría con su madre, Yocasta (a quien Edipo tomó por reina después de resolver el enigma de la Esfinge). La obra nos presenta a Edipo en su momento de mayor esplendor, como rey de Tebas y esposo de Yocasta. Para salvar a la ciudad de la peste que la asola, comienza a investigar la muerte del rey anterior: Layo. Poco a poco se descubre la verdad: Edipo es el asesino que busca. Layo era su padre. Y su esposa, Yocasta, es al mismo tiempo, su madre. Yocasta se suicida colgándose y Edipo, horrorizado por el parricidio y el incesto, se ciega a sí mismo desesperado; pide a su cuñado Creonte que le deje partir al destierro y se quede con sus dos hijas, ya que sus dos hijos son hombres y sabrán cómo actuar.
Aunque la tetralogía de la que formaba parte (de la que se han perdido las demás obras) solo logró el segundo puesto en el agón dramático, muchos consideran Edipo rey la obra maestra de Sófocles e incluso de la tragedia griega. Entre ellos, Aristóteles, que la analiza en la Poética, mencionándola varias veces para ejemplificar aspectos del género.Aristotle: Poetics. Edited and translated by St. Halliwell, (Loeb Classical Library), Harvard 1995
Contexto left|thumb|Pintura de Jean-Auguste-Dominique Ingres representando a Edipo después de que resolviera el enigma de la Esfinge. Museo de Arte Walters. Muchas partes o elementos del mito de Edipo ocurren antes de la primera escena de la obra, aunque se menciona alguno de ellos en el texto. Edipo es el hijo de Layo y Yocasta, el rey y la reina de Tebas. Las desgracias de su estirpe son el resultado de una maldición que le echaron a su padre por violar las sagradas leyes de la hospitalidad. En su juventud, Layo fue el invitado de Pélope, el rey de Elis, y se convirtió en tutor de Crisipo, el hijo menor del rey, en una carrera de carros. Layo sedujo o raptó y violó a Crisipo, quien según algunas versiones, se suicidó por vergüenza. Esta muerte lanzó una sombra sobre Layo y todos sus descendientes (aunque muchos estudiosos consideran que las transgresiones de Layo contra Crisipo fueron un añadido posterior al mito).
Cuando nace su hijo, el rey consulta un Oráculo para saber su destino. Para horror suyo, el oráculo revela que Layo «está condenado a perecer a manos de su propio hijo». Layo ata juntos los pies del bebé con un broche, y ordena a Yocasta que lo mate. Incapaz de matar a su propio hijo, Yocasta ordena a un criado que mate al niño por ella. El criado entonces expone al bebé en lo alto de una montaña, donde lo encuentra y rescata un pastor (en algunas versiones, el criado entrega al niño al pastor). El pastor llama al niño Edipo, «pies hinchados», pues sus pies habían sido atados fuertemente por Layo. El pastor lleva al niño a Corinto, y se lo entrega al rey Pólibo, que carece de hijos, quien lo cría como si fuera hijo propio.
Conforme crece y madura, Edipo escucha un rumor de que no es verdaderamente el hijo de Pólibo y su esposa, Mérope. Le pide al oráculo de Delfos quienes son sus verdaderos padres. El Oráculo parece ignorar esta pregunta y en lugar de eso le dice que está destinado a «aparearse con [su] propia madre y derramar/con [sus] propias manos la sangre de [su] propio padre». Desesperado por evitar este terrible destino, Edipo, quien aún cree que Pólibo y Mérope son sus verdaderos padres, deja Corinto por la ciudad de Tebas.
En el camino a Tebas, Edipo se encuentra con Layo y su séquito, y los dos disputan sobre qué carro tiene derecho de paso. El rey tebano se mueve para golpear al insolente joven con su cetro, pero Edipo, sin ser consciente de que Layo es su verdadero padre, arroja al viejo de su carro, matándolo. Así, Layo es muerto por su propio hijo, y se cumple la profecía que el rey había intentado eludir exponiendo a Edipo al nacer.
Antes de llegar a Tebas, Edipo se encuentra con la Esfinge, una bestia legendaria con la cabeza y el pecho de una mujer, el cuerpo de una leona, y las alas de un águila. La Esfinge fue enviada a la carretera que se acerca a Tebas como castigo de los dioses, y estrangulará a cualquier viajero que no pueda resolver cierto acertijo. El acertijo preciso que la Esfinge pregunta varía en las tempranas tradiciones, y no se habla de él en Edipo rey, pues es un acontecimiento que ocurre antes de la obra; pero la versión más conocida es «¿qué criatura es la que camina a cuatro patas por la mañana, dos piernas a mediodía y tres por la tarde?». Edipo correctamente adivina que es «el hombre», quien se arrastra a cuatro patas de bebé, camina erguido en la madurez y se apoya en un bastón en la ancianidad. Vencida por el príncipe, la Esfinge se arroja desde un acantilado, poniendo así fin a la maldición.Ahl, Frederick. Two Faces of Oedipus: Sophocles' Oedipus Tyrannus and Seneca's Oedipus. Cornell University Press, 2008, página 1. . La recompensa de Edipo por liberar a Tebas de la Esfinge es su amistad, y la mano de la reina viuda, Yocasta; ninguno se percata entonces de que Yocasta es la verdadera madre de Edipo. Así, sin saberlo ninguno de los personajes, la profecía se ha cumplido.
Argumento
Peste en Tebas thumb|El actor Mounet-Sully como Edipo|alt= Edipo, rey de Tebas, se dirige a una muchedumbre encabezada por un sacerdote, que se ha congregado ante el rey para pedir un remedio a la peste que asola la ciudad de Tebas. Para conocer las causas de esta desgracia, el propio Edipo ha mandado a su cuñado Creonte a consultar el oráculo de Delfos. Creonte regresa para contar que la peste es el resultado de una contaminación religiosa, puesto que el asesino del anterior rey, Layo, no ha sido atrapado: su sangre derramada amenaza con dar muerte a todos los habitantes de la ciudad hasta que el asesino sea ejecutado o exiliado.
Edipo jura encontrar al asesino y lo maldice por causar la peste. Pronuncia un bando solemne en el que pide a todo el pueblo tebano que colabore en el esclarecimiento del crimen. Tanto el asesino como el cómplice podrán, si se entregan, conservar la vida, aunque tendrán que partir al exilio; cualquier testigo que haya visto lo sucedido debe decirlo sin temor y Edipo le recompensará. Pero si el culpable no se entrega, a todo el que sea responsable de ello se le prohibirá participar en la vida de la ciudad, por lo que Edipo pide a los dioses que él y los suyos mueran de la peor manera posible.
Predicciones de Tiresias Por consejo de Creonte, Edipo llama al adivino ciego Tiresias para que ayude a esclarecer lo sucedido. Cuando llega Tiresias, el rey y el coro lo reciben con respeto, pero pronto queda claro que el vidente no quiere colaborar; dice que conoce las respuestas, pero se niega a hablar y en lugar de eso le dice que deje su búsqueda. El diálogo entre Edipo y el adivino degenera por ello en un enfrentamiento (agón), en el que ambos se insultan. Edipo se enfada por el rechazo a hablar de Tiresias, y verbalmente lo acusa de complicidad en el asesinato de Layo. Irritado, Tiresias declara que Edipo es el asesino que está buscando («Tú eres el asesino del hombre acerca del cual están investigando»), e incluso le anuncia (en lenguaje voluntariamente críptico) que vive en incesto con su madre y ha tenido hijos con ella; que aunque se crea extranjero es tebano de nacimiento y que dentro de poco se quedará, como él, ciego. Edipo no se explica cómo va a ser cierto lo que dice Tiresias, así que llega a la conclusión de que el profeta y Creonte se han puesto de acuerdo para acusarle del crimen y desplazarle así del trono. Los dos discuten con vehemencia, pues Edipo se burla de la falta de vista de Tiresias, y Tiresias a su vez le dice a Edipo que él mismo es ciego. Al final, Tiresias se marcha, murmurando oscuramente que cuando se descubra al asesino será un ciudadano nativo de Tebas, hermano y padre de sus propios hijos, e hijo y esposo de su propia madre.
Acusaciones contra Creonte Entre los ancianos tebanos cunde la duda por las confusas palabras de Tiresias. Creonte aparece indignado ante las acusaciones que ha hecho Edipo de conspiración para usurpar el trono. Él señala que resulta inexplicable que Tiresias, que estaba en la ciudad en el momento del asesinato de Layo, no declarara entonces lo que sabía, y haya esperado hasta ahora para acusarle de aquel crimen. Creonte replica que, como cuñado y amigo de Edipo, ya tiene suficiente poder en Tebas y que nunca desearía las preocupaciones y problemas que debe afrontar un rey. Además, señala a Edipo que no se debe acusar sin pruebas y que si no cree que lo que ha dicho el oráculo de Delfos sea cierto, puede ir él mismo a comprobarlo. También le dice que si Edipo tiene pruebas de que él se ha confabulado con el adivino Tiresias, él mismo se condenará a muerte. El rey exige que Creonte sea ejecutado; sin embargo, el coro le convence de que deje vivir a Creonte.
Revelaciones de Yocasta Yocasta, esposa primero de Layo y luego de Edipo, ejerce de mediadora en la disputa. Intenta reconfortar a Edipo. Tras conocer los motivos, dice a Edipo que no debe hacer ningún caso de las adivinaciones proféticas y pone como ejemplo un oráculo de Apolo que no se cumplió. La profecía afirmaba que Layo moriría asesinado por su propio hijo. Sin embargo, Layo murió de otra forma, asesinado por unos bandidos en un cruce de tres caminos de camino a Delfos. El único hijo que tuvieron murió poco después de nacer, pues se lo dieron a un criado para que lo matara. Por tanto, señala Yocasta, el oráculo no se cumplió en modo alguno.
La mención de este cruce de caminos hace que Edipo se pare un momento y pida más detalles. Le pregunta a Yocasta qué aspecto tenía Layo, y Edipo de repente empieza a sospechar que sean ciertas las acusaciones de Tiresias. Exige que traigan a su presencia al único testigo del asesinato de los campos donde ahora trabaja de pastor. Hay un gran suspenso porque Yocasta no conoce los motivos de ese miedo de Edipo.