La Court of Chancery (Tribunal de la Cancillería en español) fue un tribunal de Inglaterra y Gales. Surgió en el en respuesta a la necesidad de sortear la resistencia al cambio y la rigidez (o falta de equidad) del derecho común o common law (el sistema jurídico instaurado en Inglaterra en el bajo el reinado de Enrique II). La Cancillería tenía competencia sobre todas las cuestiones de equidad, incluyendo los fideicomisos (trusts), el derecho de propiedad, la tutela del patrimonio de los enfermos mentales (estates of lunatics) y la protección de los menores. Sin embargo, su función inicial era diferente: como prolongación de la función del Lord Canciller en tanto que guardián de la conciencia del Rey, el Tribunal era un órgano administrativo que conocía principalmente del derecho natural. Como tal, sus competencias eran más amplias que las de los tribunales del derecho común, con capacidad para revocar las sentencias que éstos dictaban, y era además mucho más flexible. Hasta el , el Tribunal de la Cancillería tuvo la potestad de aplicar soluciones judiciales (remedies) mucho más diversas que los tribunales de derecho común, como el requerimiento para el cumplimiento específico de los contratos (specific performance), interdictos, así como la condena a indemnizar por daños y perjuicios en determinadas circunstancias. Con la configuración del Exchequer of Pleas como tribunal de derecho común, y la pérdida de su jurisdicción como tribunal de equidad tras la Ley de Administración de Justicia (Administration of Justice Act) de 1841, la Cancillería quedó como el único organismo competente para conocer los casos de equidad en el sistema legal inglés. miniaturadeimagen|El Tribunal de la Cancillería en el Reinado de Jorge I de Inglaterra Los académicos creen que el Tribunal de la Cancillería adquirió su independencia hacia 1345, tras escindirse de la curia regis; en aquella época estaba integrado por el Lord Canciller y sus asistentes. Aunque inicialmente era un mero órgano administrativo con algunas funciones judiciales, durante el conoció un gran aumento de trabajo, sobre todo durante el reinado de la Casa de York, debido, según los académicos, a su conversión en órgano judicial casi en su integridad. Desde el reinado de Isabel I en adelante, el Tribunal recibió severas críticas por su lentitud, su acumulación de trabajo atrasado y sus altos aranceles, problemas que persistieron hasta su disolución, si bien se mitigaron en parte gracias a diversas reformas legales, sobre todo en el . Los primeros intentos de fusionar la Cancillería con los tribunales de derecho común tuvieron lugar en la década de 1850, culminando finalmente en los años 1873 y 1875 con las leyes (Supreme Court of Judicature Acts) por las que se disolvió la Cancillería y se creó un único Alto Tribunal de Justicia para Inglaterra y Gales, cuya Sección Chancery (Chancery Division) sucedió al Tribunal de la Cancillería como órgano de equidad.
Durante buena parte de su existencia, el Tribunal estuvo formalmente dirigido por el Lord Canciller, quien estaba asistido por los jueces de los tribunales de derecho común. Su personal incluía un amplio número de escribanos bajo las órdenes del Master of the Rolls, que era quien a menudo conocía de los procesos judiciales. En 1813 se nombró un Vicecanciller que debía ocuparse del trabajo pendiente de la Cancillería, designándose otros dos más en 1841. El propio Lord Canciller ponía a la venta los distintos cargos de la Cancillería durante buena parte de su historia, de los que obtenía grandes sumas de dinero. Muchos de los escribanos y oficiales imponían aranceles cada vez más exorbitantes para tramitar los procesos judiciales, siendo ésta una de las principales razones por las que el coste de interponer una demanda ante la Cancillería fuese tan alto. En el muchas de estas sinecuras se eliminaron, y se fijó una retribución para el Lord Canciller con la intención de frenar la venta de cargos. Posteriormente, la potestad de nombrar oficiales se transmitió del Canciller a la Corona.
Historia Origen El origen del Tribunal de la Cancillería se remonta, como los demás Altos Tribunales ingleses anteriores a 1875, a la curia regis normanda, esto es, el Consejo Real que encarnaba la autoridad del rey frente a los señores feudales, y que la mayoría de los monarcas conservaron tras la conquista normanda de Inglaterra en el año 1066.Marsh (1890) p. 6 Bajo el sistema feudal, el Consejo estaba constituido por el monarca, los grandes consejeros de la Corona (el Chief Justiciar, el lord canciller y el lord chambelán) y cualquiera a quien el monarca permitiese la asistencia. Su jurisdicción era casi ilimitada y agrupaba los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.Carne (1927) p. 391 Este gran organismo reunía a juristas, nobles y miembros del clero, muchos de los cuales vivían lejos de Londres. No tardó en revelarse su dificultad para tratar todos los asuntos cotidianos de la nación, lo que provocó que surgiese una curia más pequeña que tratase de los asuntos corrientes del país; esta curia, a su vez, pronto se dividió en diversos tribunales: primero, el Exchequer of Pleas, dedicado a las finanzas, y después el Tribunal de las Peticiones Comunes (Court of the Common Pleas) para conocer de los procesos comunes.Carne (1927) p. 392 miniaturadeimagen|Eduardo I de Inglaterra, bajo cuyo reinado se estableció la jurisdicción de la Cancillería Inicialmente, la Cancillería estaba formada por los asistentes personales del Lord Canciller y era descrita como “una gran secretaría, un ministerio de interior, un ministerio de exteriores, y una secretaría de justicia”.Carne (1927) p. 400 Las referencias más tempranas sobre los asuntos legales que le fueron enviados datan de 1280, cuando Eduardo I de Inglaterra, enojado con la cantidad de litigios que le llegaban, y que podían ser resueltos por otros departamentos de su Administración, aprobó una ley que establecía que: todas las demandas relativas al Sello deberán dirigirse en primer lugar al Canciller; y aquellas relativas a la Hacienda (Exchequer), deberán dirigirse a la Hacienda, y aquellas relativas a los Jueces, o la ley de las tierras de los Jueces, a los Jueces; y aquellas relativas a los Judíos, a los Jueces de los Judíos. Y si los asuntos son de tanta Importancia, o si son de Gracia, que el Canciller y los demás no pueden deliberar sin el Rey, entonces ellos mismos los traerán con sus propias manos al Rey para conocer su voluntad; de forma que ninguna demanda se presentará ante el Rey, y su Consejo, sino por las manos de dicho Canciller, y de los otros ministros; y así el Rey y su Consejo podrán, sin la carga de otros asuntos, vigilar los asuntos importantes de su Reino, y los de otros países extranjeros.Parkes (1828) p. 29-30
En los registros constan innumerables demandas enviadas al Lord Canciller y al Master of the Rolls, a pesar de que en aquella época el Canciller no tenía competencia específica para enjuiciarlas; las demandas se le enviaban por razones de organización.Kerly (1890) p. 26 Con Eduardo II, el Canciller dedicaba determinados días a escuchar alegatos, tal y como está documentado en los registros del Parlamento de Lincoln en 1315, los cuales muestran también que algunos procesos eran conocidos por sus asistentes en la Cancillería.Kerly (1890) p. 27 Hacia 1320, las demandas se enviaban habitualmente a la Cancillería, donde jueces de los tribunales de derecho común se encargaban de dirimirlas mediante las normas llamadas de “ley o razón”, y a veces sólo de «razón», una fórmula mucho más liberal y adaptable que el derecho común.Kerly (1890) p. 28
Desarrollo y primeros años La Cancillería ganó importancia tras el declive del Exchequer, cuando pasó a conocer del derecho de equidad, más flexible y dúctil que el derecho común. Inicialmente, el Tribunal de la Cancillería conocía de contratos verbales, de litigios de propiedad inmobiliaria y de fideicomisos (trusts), con unos criterios laxos para desestimar las demandas; la pobreza, por ejemplo, podía constituir una causa aceptable para anular un contrato u obligación.Carne (1927) p. 403 Las demandas se presentaban normalmente mediante escrito o instancia, exigiéndose para su admisión que se justificase que el derecho común no podía dar una solución jurídica al problema. Las resoluciones de la Cancillería eran en francés, y posteriormente en inglés, y no en el latín que se usaba para los escritos del derecho común.Carne (1927) p. 404 Bajo el reino de Eduardo III de Inglaterra, el Tribunal fijó su sede en el Salón de Westminster, lugar donde estuvo ubicado de forma casi continuada hasta su disolución.Kerly (1890) p. 30 Con anterioridad, el ejercicio de la justicia había sido dificultoso porque el Lord Canciller debía ir allí donde el Rey viajase.Kerly (1890) p. 31
Hacia 1345, el Lord Canciller empezó a ser considerado el jefe del Tribunal de la Cancillería, más que el representante del Rey, por lo que se dirigían a él directamente las demandas e instancias. Bajo el reinado de Ricardo II de Inglaterra llegó a ser habitual distinguir la Cancillería de la curia, razón por la que el académico William Carne señala que este reinado es un período clave en el que se consolidó la independencia del Tribunal de la Cancillería.Carne (1927) p. 405 El Canciller y sus secretarios dilucidaban a menudo los procesos judiciales de forma directa, en vez de remitirlos al Consejo; ocasionalmente, su enjuiciamiento correspondía a un comité compuesto de laicos y clérigos asistidos por los jueces de los Tribunales del derecho común.Carne (1927) p. 410 John Baker señala que fue al final del cuando el procedimiento de la Cancillería quedó fijado, y menciona el trabajo de John Waltam como Master of the Rolls entre 1381 y 1386, período en el que surgieron las primeras quejas sobre la Cancillería.Baker (2002) p. 103 miniaturadeimagen|El Salón de Westminster, sede del Tribunal casi ininterrumpidamente desde el Reino de Eduardo III hasta su disolución en 1875