mini|250px|Placa en memoria del escritor Miguel de Cervantes en su casa de Madrid, obra del escultor Esteban de Ágreda (1834) thumb|Placa en memoria de Claude Bernard, en el Collège de France en París, Francia thumb|Un ejemplo de un panel ilustrado utilizado como placa conmemorativa thumb|right|Esta señal colocada en Dickson, Territorio de la Capital Australiana, conmemora el establecimiento del primer aeródromo de Canberra y del primer siniestro sucedido allí en la década de 1920

Una placa conmemorativa (también denominada en algunos países marcador histórico o placa histórica) es una plancha de metal, cerámica, piedra, madera u otro material, normalmente adherido a una pared u otra superficie vertical, que contiene un texto o imagen en relieve (o ambos), con el fin de perpetuar la memoria de una o más personas, de un evento, de un uso anterior del lugar, o de alguna otra circunstancia.

Visión general Las placas conmemorativas son letreros permanentes instalados en lugares públicamente visibles, tales como edificios o monumentos, o en lugares con una especial significación histórica. Muchas placas y marcadores modernos se utilizan para asociar el lugar donde se instalan con la persona, evento o elemento conmemorado, señalándolo como un lugar digno de visitarse.

Por lo general, no se consideran estrictamente placas conmemorativas las lápidas que forman parte de monumentos funerarios (salvo que se hubiesen añadido a posteriori); las ligadas a grupos escultóricos; o aquellas inscripciones integradas en distintos tipos de edificios que dan cuenta directamente del origen de los mismos. En este sentido, las placas conmemorativas se pueden considerar elementos ajenos en sí mismos al lugar que señalan, condición que no cumplen los otros tipos de inscripciones comentadas.

mini|Placa que señala uno de los escenarios en Dublín de la novela Ulyses de James Joyce

Una figura intermedia son las placas con referencias a lugares relacionados con obras literarias célebres, tales como sucede con El Quijote de Miguel de Cervantes en España, o con el Ulyses de James Joyce en Dublín. Esta circunstancia es propiciada por el desarrollo de este tipo de relatos, en los que el hilo conductor de la trama es un viaje o un recorrido por un territorio o ciudad con escenarios perfectamente identificables. La señalización de estos itinerarios se potencia desde instituciones públicas y organismos privados para la promoción de actividades turísticas y culturales.

Las placas de bronce y de latón han sido y son un objetivo habitual de los ladrones, que revenden el metal a cambio de dinero en efectivo.

Historia Pueden encontrarse precedentes remotos a las placas conmemorativas en las inscripciones del antiguo Egipto, en las estelas de las culturas mesopotámicas y, sobre todo, en la época grecorromana, donde eran habituales los monumentos con textos en los que se hacía constar la fecha de construcción y el autor de los mismos. Algunos ejemplos conocidos de inscripciones romanas aparecen en el Panteón de Roma (donde figura el texto "M.AGRIPPA.L.F.COS.TERTIVM.FECIT", que significa "Marco Agrippa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, lo construyó") o en el puente de Alcántara en España (donde se combinan inscripciones romanas originales con lápidas que datan de la época de los Reyes Católicos).

Así mismo, las placas conmemorativas están indirectamente relacionadas con tradiciones centenarias en Europa, como la colocación de escudos de armas esculpidos en todo tipo de edificaciones, o como la colocación de esculturas o grupos escultóricos conmemorativos de mandatarios, algo habitual desde la más remota antigüedad clásica, y que a partir del Renacimiento volvió a ser algo cada vez más habitual en numerosas ciudades. Otros elementos en ocasiones conectados con las placas conmemorativas son los carteles indicadores de los nombres de las calles, que en algunos casos incluyen textos y también imágenes alusivas al personaje al que hacen referencia.

Sin embargo, las placas conmemorativas modernas tienen su origen directo en el , cuando la sociedad civil en Europa tomó conciencia de la necesidad de dejar constancia para las generaciones futuras de la vinculación de determinados lugares de las ciudades con personajes, eventos, o hechos destacables. En este sentido, la placa conmemorativa se caracteriza por ser un elemento añadido a posteriori (y por lo tanto ajeno) al elemento al que hace referencia. Esta característica hace a las placas distintas de otros elementos epigráficos, que suelen tener una función principal no accesoria. Independientemente de la instalación incidental de placas conmemorativas en diversos lugares a comienzos del , la primera ciudad en formalizar la colocación de placas de una forma sistematizada fue Londres, que en 1866 se hizo eco de la iniciativa que se convertiría en el actual sistema de placas azules.Hansard vol 172 17 July 1863 quoted in 'The commemoration of historians under the blue plaque scheme in London' by author Howard Spencer

Mientras tanto, el hábito de colocar placas conmemorativas, tanto promovidas por organizaciones públicas como privadas, se extendió por todo el mundo, y a finales del y a comienzos del , eran habituales este tipo de marcadores históricos, que con el paso del tiempo se han ido formalizando una vez que las entidades municipales se han ido encargando directamente de su gestión. Esta circunstancia ha hecho que en muchas ciudades convivan placas antiguas (normalmente de aspecto heterogéneo), con nuevas placas de aspecto uniforme y normalizado. Un ejemplo que refleja esta situación es la ciudad de Madrid en España, donde conviven las antiguas placas instaladas hasta el año 1990, con aquellas cuyo aspecto normalizó a partir de entonces el Ayuntamiento de la capital.

Reino de Benín

El Reino de Benín, que floreció en la actual Nigeria entre los siglos XIII y XIX, tenía una tradición escultórica sumamente rica. Uno de los principales lugares de producción cultural del reino fue la elaborada corte ceremonial del Oba (rey divino) en el palacio de Benín. Entre la amplia gama de formas artísticas producidas en la corte se encontraban placas rectangulares de latón o bronce. Al menos una parte de estas placas, que fueron creadas principalmente entre los siglos XIII y XVI, conmemoran a personas y eventos importantes asociados con la corte de Oba, incluyendo los lugares escenario de importantes batallas durante el período expansivo de Benín del .

Europa medieval

Las placas conmemorativas de latón o bronce se produjeron en toda la Europa medieval desde al menos principios del hasta el como una forma de arte funerario. Generalmente estaban insertadas en las paredes de las iglesias o en la superficie de las tumbas. Se conservan numerosos ejemplos, realizados con planchas de bronce o de latón, muy ocasionalmente coloreadas con esmaltes, y tienden a representar figuras convencionales con breves inscripciones.

Época moderna thumb|left|upright|Sir Henry Cole contribuyó a establecer el primer plan de marcadores históricos en 1866

Las placas suelen señalar elementos patrimoniales relacionados con la preservación histórica, catalogados por agencias nacionales, como el Registro Nacional de Lugares Históricos (en Estados Unidos), la Fundación Nacional para Lugares de Interés Histórico o Belleza Natural (en el Reino Unido), An Taisce (en Irlanda), la Comisión Histórica Nacional de Filipinas (en Filipinas), o distintos ayuntamientos en diversos lugares de todo el mundo; así como distintos organismos públicos y privados de otros países.

Otros marcadores históricos son promovidos por organizaciones sin ánimo de lucro, empresas, asociaciones locales o particulares. Además de iniciativas ligadas a regiones geográficamente definidas (como por ejemplo, ciudades o regiones), también existen organizaciones como la Asociación de Ingenieros Mecánicos que mantienen un conjunto nacional de marcadores históricos que se ajustan a un tema determinado.

La Royal Society of Arts estableció en 1866 el primer plan en el mundo para la colocación de placas conmemorativas históricas. La iniciativa partió del político británico William Ewart y del funcionario Henry Cole. La primera placa se colocó en 1867 para conmemorar a Lord Byron en su lugar de nacimiento, en el 24 de Holles Street, Cavendish Square. El marcador histórico más antiguo que se conserva, conmemora a Napoleón III Bonaparte en King Street, St James's, y también se colocó en 1867.

El color original de las placas era azul, pero el fabricante Minton, Hollins & Co lo cambió a marrón chocolate para ahorrar costes. En 1901, la gestión de las placas pasó por primera vez a una autoridad del gobierno local: el Consejo del Condado de Londres.

Numerosas ciudades de todo el mundo, así como entidades gubernamentales y no gubernamentales, siguiendo la idea pionera de Londres, se encargan cada vez más de regular la colocación de este tipo de indicadores, que en muchos casos han pasado a considerarse un elemento más del mobiliario urbano.

Algunas organizaciones que gestionan sistemas de placas conmemorativas

Alemania Deutsche Stiftung Denkmalschutz Kulturdenkmal (Lugares del Patrimonio Nacional)

Austria Bundesdenkmalamt

Bélgica Institut du Patrimoine

Canadá Sitios históricos nacionales de Canadá

Chile Monumentos nacionales de Chile

España Ayuntamiento de Madrid Ayuntamiento de Barcelona

Estados Unidos National Trust for Historic Preservation Registro Nacional de Lugares Históricos California Register of Historical Resources

Filipinas Comisión Histórica Nacional de Filipinas

Francia Monumento histórico de Francia

Hong Kong Monumentos declarados de Hong Kong

Italia Fondo Ambiental Italiano

Nueva Zelanda New Zealand Historic Places Trust

Países Bajos Rijksmonument

Reino Unido English Heritage en el Gran Londres National TrustMarkeroni.com , Information about historical markers and historical plaques, and historic preservation in England, British Isles.

Singapur National Monuments of Singapore

Suiza Kulturgüterschutz - o: Protection des biens culturels; Protección del patrimonio cultural en Suiza; o Protezione dei beni culturali

Ejemplos Alemania thumb|Löwenberger Land (Alemania)

Desde el comienzo de la era burguesa se han colocado placas conmemorativas de personalidades destacadas en las casas en las que nacieron o vivieron. Por ejemplo, Carl Friedrich Gauss tiene tres placas en Gotinga. Sin embargo, también se pueden colocar generalmente en edificios como lugares de trabajo o en obras públicas, así como en letreros con nombres de calles o cementerios.

Las diferentes ciudades tienen su propia serie de placas conmemorativas, que están diseñadas de manera uniforme y están gestionadas oficialmente por la ciudad: En Jena comenzaron a colocarse con el jubileo universitario de 1858, cuando se instalaron las primeras 204 placas de esmalte. Gotinga se hizo eco de la idea en 1874, pero utilizó mármol blanco como material. En Berlín se introdujeron con motivo del 750 aniversario de la ciudad en 1986. Están fabricadas con porcelana de la Real Fábrica de Porcelana de Berlín.

España mini|Placa conmemorativa de la estancia en 1808 de Napoleón Bonaparte en Chamartín (Ayuntamiento de Madrid)