Los paseos fantasma o panoramas fantasma fueron uno de los primeros géneros cinematográficos populares en Gran Bretaña y Estados Unidos a finales del . Se denomina así el género de películas del cine temprano conocidas también como “películas ferrocarriles”. Las películas, que son anteriores a la verdadera narrativa, simplemente muestran el progreso de un vehículo que se mueve hacia adelante, generalmente filmado atando a un camarógrafo al frente de un tren en movimiento. El término viaje fantasma se aplicó porque la posición de la cámara significaba que solo se podían ver la pista y el paisaje y el movimiento parecía provenir de una fuerza invisible. Se trataba de una nueva experiencia visual para el público, como si se tratase de los ojos de un fantasma atravesando velozmente el aire. Aunque muchas de las primeras películas mostraban pistas locales, la demanda de nuevas imágenes llevó a la filmación de lugares más exóticos. Esto trajo una nueva dimensión al género, mostrando tierras extranjeras a aquellos que de otra manera nunca las verían. El género también es significativo, a pesar de su popularidad efímera, debido al papel que jugó en el desarrollo de la toma de seguimiento (travelling), las películas más largas y el montaje, así como su resurgimiento en la simulación y el cine 4D .Hayes, Christian. Phantom Rides, BFI Screen Online. Accessed 30 August 2011. miniaturadeimagen|Cecil M. Hepworth, uno de los principales impulsores del género paseo fantasma.

Historia Tanto cine como ferrocarril fueron innovaciones tecnológicas de finales del ; símbolos de la época de la industrialización, las nuevas tecnologías y los cambios sociales. Las películas tempranas estuvieron vinculadas a los ferrocarriles como símbolo de la modernidad, cambios sociales, económicos y culturales. Por eso no es extraño que cámara y ferrocarril se unieran en los inicios del cine en los conocidos paseos fantasma.

El tren como sujeto dentro del plano fue introducido por los hermanos Lumière con su película Llegada del tren a la ciudad (1895) grabada con su cinematógrafo. A partir de éxito generado por este filme empezaron a surgir muchas copias, y en 1896 los Lumière filmaron en Rennes una película desde el frente de una locomotora. De esta manera se podía filmar el movimiento del tren pasando por diferentes paisajes, y de esta manera surgió el concepto de paseo fantasma. Autores como Mark Cousins dirían que el primero en rodar un paseo fantasma sería George Albert Smith en 1898.

La mayoría de las películas antes de los paseos fantasmas usaban cámaras estáticas con toda la acción dentro de la escena. Este nuevo estilo de realización de películas popularizó la idea de movimiento creado por el movimiento de la cámara. El túnel Haverstraw (1897) de la compañía American Mutoscope, que muestra un tren que viaja a lo largo del West Shore Railroad en Nueva York y luego a través del túnel del mismo nombre, y Saliendo de Jerusalem en tranvía (1897) de los hermanos Lumière, que presenta un tren que sale de Jerusalén, se consideran otros de los primeros ejemplos del género del viaje fantasma. El público quedó cautivado por la velocidad y las perspectivas únicas que presentaron estas películas, experimentando por primera vez la perspectiva de viajar sentado en una pequeña sala. Fue en este año cuando un periodista de la revista Phonoscope acuñó el término phantom ride (paseo fantasma) por primera vez mientras escribía la reseña de la película El túnel Haverstraw en la que remarcó que se había sentido como el pasajero en un viaje espantoso en ferrocarril, un pasajero en un viaje de un tren fantasma, sensación producida por la falta de ruido, del humo, del chasis y de las ruedas.

Las proyecciones de El túnel Haverstraw (1897) en Londres en octubre de ese año demostraron ser un éxito instantáneo con un crítico de The Era que escribió que "Nunca se ha presentado a una audiencia una pieza de realismo más emocionante y sensacional". A partir del año siguiente, la filial británica de Mutoscope filmó y lanzó sus propios paseos fantasma, incluido El Castillo Conway - Vista Panorámica de Conway (1898) y A través del túnel Chee Tor en Derbyshire - Tranvía del interior, al igual que empresas rivales como Warwick Trading Company.

El género del paseo fantasma contribuyó a la aparición de películas más largas, ya que los distribuidores agruparon sus películas para formar viajes individuales, como Vista desde un motor delantero - a través de Morthoe (1898) de Warwick Trading Company y Vista desde un motor delantero - Inclinación Ilfracombe (1898) que se pusieron a disposición juntos como una sola película continua. Los desarrollos tecnológicos simultáneos dieron como resultado la épica película De Dalmeny a Dunfermline, Escocia, a través del puente Firth of Forth (1899) de 12 minutos de Cecil Hepworth, uno de los principales productores de este nuevo género, y catalogada como "la película cinematográfica más larga, pintoresca e interesante jamás producida".

El beso en el túnel de George Albert Smith (1899) fue una toma única de una pareja que comparte un breve beso mientras su tren pasa por un túnel, que fue producida para combinar una secuencia interior (la del beso) con una secuencia exterior de un paseo fantasma, como es el caso de Vista desde una locomotora frontal - Tren que sale del túnel de Cecil Hepworth (1899), para agregar interés al género . Esta inserción de una sola toma en otra película indica, según el historiador de cine Frank Gray, "una nueva comprensión del montaje de continuidad en las películas", que "tendría un impacto profundo en el desarrollo de estrategias de montaje y se convertiría en una práctica dominante". Según el historiador del cine Mark Cousins la combinación de una secuencia interior i otra exterior también fue uno de los primeros intentos del cine de decir: “mientras tanto...” y de empezar a realizar películas con más de una secuencia que empezaron a rodarse en los últimos años de la década de 1890. miniaturadeimagen|Recorridos por el Mundo de Hales en 1906. El concepto de los paseos fantasma cambiaría drásticamente con la inauguración de Recorridos por el Mundo de George C. Hale en 1906 en Electric Park, Kansas City. Este concepto de representación tuvo sus inicios en la presentación de Hales Tours en la Exposición de Sant Louis en el año 1904. Un predecesor de los simuladores modernos y las películas en 4-D, estos programas incluían más que solo el metraje de la película proyectada. El cine de Hale en sí fue diseñado para imitar físicamente la experiencia de estar en el vagón de un tren, con sonidos de silbidos de trenes y vapor que se suma a las imágenes. El banco donde se sentaba el espectador incluso fue diseñado para temblar para agregar realismo a la sensación de movimiento a lo largo de la pista. Los Hales Tours tuvieron el éxito suficiente para abrir cuatro lugares de eventos en Londres y varios otros en el Reino Unido. Luego de un año ya había más de 500 “Hale’s Tours” en los EE. UU., en Canadá y en algunas ciudades europeas. Se podría decir que Hale's Tours se convirtió en un fenómeno que revivió los paseos fantasma.

El rápido desarrollo de las técnicas de realización de películas significó que la audiencia pasó rápidamente a otras cosas y en 1910 ya no aceptaba estas imágenes de un solo plano. Aun así, fue en este año cuando salió una de las películas más paradigmáticas de este género, Un viaje en el tren metropolitano de Baker St a Uxbridge y Aylesbury. Fue durante estos años cuando la narrativa en la película empezó a progresar y los paseos fantasmas fueron degradados a una escena entre varias en películas basadas más en historias que en la sensación de movimiento.Hayes, Christian. Phantom Rides, BFI Screen Online. Accessed 30 August 2011.

Finalmente, el mismo director que había impulsado poco tiempo atrás la creación de este nuevo género que ha pasado a la historia como phantom ride o paseo fantasma, G. A. Smith, contribuyó a la aportación de nuevas técnicas como la utilización en el montaje del corte invisible que sería tan utilizado en el cine clásico, y que serviría a diferentes cineastas como Edwin S. Porter para crear películas como "A Romance of the Rail" (1903) y "The Great Train Robbery" (1903) que serían importantísimas contribuciones para el cine narrativo y significarían el final del paseo fantasma como género.

Métodos y evolución En los inicios de este método de grabación, la producción se lograba mediante una cámara que era armada en el frente de una locomotora que luego grababa el viaje desde un enfoque point-of-view, observando el paisaje (rural o urbano), los rieles, a veces la misma locomotora y los túneles por los que pasaba el tren. Dado que en este período inicial la cámara utilizada era inmóvil, esta primera utilización de los paseos fantasma tuvieron como principal objetivo dar dinamismo al cine. La velocidad, la perspectiva única y el movimiento fueron los atractivos principales, aunque también se tenía en cuenta la elección de los sujetos del paisaje y el paisaje. De esta manera se puede decir que los paseos fantasmas fueron precursores del cine documental e impulsor del uso de la cámara subjetiva.

Más tarde, estos jugarían un papel importante en el desarrollo del cine narrativo(gracias a este género Edwin S. Porter haría algunas de sus películas) que surgiría, según Mark Cousins, en 1903. Para la grabación de los phantom rides se empezaron a utilizar otros medios como metros (New York subway, 14th Street to 42nd Street (1905)), buses, trolleys (Ride Down Market (1905)), automóviles, carruajes ( Panoramic view of the Morecambe sea front (1901)), tranvías (Panorama of Ealing from a moving tram (1901)) o barcos (Panorama of Calcutta, India, from the river Ganges (1898)), siempre con el enfoque point-of-view. Estos vehículos eran los primeros vagones de cámara. Por ejemplo, Edison en su viaje a París utilizó barcos, tanvías, carruajes y el ascensor que sube a la Torre Eiffel para grabar sus películas. (gracias a este género Edwin S. Porter haría algunas de sus películas)

Una vez estas primeras experiencias de paseo fantasma empezaron a aburrir al público y la demanda de este tipo de género decayó, en 1903 Hale presentaría Hales Tours al mundo en la exposición de Sant Louis. La representación del género cambió de forma drástica y este se contempló más como una atracción que como una sala de cine o un nickeldeon, ya que eran espacios especialmente diseñados para la proyección solamente de paseos fantasma para crear experiencias inmersivas. Las películas y su forma de grabación eran las mismas, con un camarógrafo enfrente de la locomotora del tren, pero el espacio consistía de unos bancos que se movían y temblaban de acuerdo con el movimiento que se veía en pantalla y durante la proyección había efectos de sonidos reales como silbidos de trenes o de locomotoras, viento y vapor real. Llamó a estos espectáculos "pleasure railway" y sus experiencias duraban unos 20 minutos con capacidad para unas 70 personas.

En algunas de las películas contemporáneas del todavía se retoman partes de los antiguos paseos fantasma en forma de películas found footage. Ejemplos son "Eureka" (1974) de Ernie Gehr, o "Opening the Nineteenth Century": 1896" (1991) de Ken Jacobs.

Por otra parte, los Hale's Tours han influenciado muy notablemente los formatos de pantalla amplia de Cinerama y de IMAX, que son una prolongación de la estrategia de comercialización de los paseos fantasma. La cápsula de simulador de movimiento funciona de la misma manera que el vagón de Hale, aunque con una tecnología más avanzada y recurriendo a gráficos 3D generados por un ordenador.

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