Las selecciones deportivas catalanas son los equipos de deportistas catalanes que representan a las federaciones catalanas en las competiciones de sus respectivas disciplinas deportivas a nivel autonómico y, en algunos casos a nivel internacional. Las selecciones catalanas nacieron el 6 de abril de 1904 cuando la selección de fútbol de Cataluña disputó su primer partido.

Actualmente tienen selecciones catalanas -masculinas y femeninas- las 69 federaciones catalanas existentes de diferentes disciplinas deportivas, aglutinadas en la Unión de Federaciones Deportivas de Cataluña (en catalán, “Unió de Federacions Esportives de Catalunya").

Las selecciones catalanas suelen competir, en la mayoría de los casos, en competiciones españolas de ámbito autonómico, contra las selecciones de otras comunidades autonómicas.

Sin embargo, hay doce federaciones deportivas catalanas oficialmente reconocidas por las federaciones internacionales correspondientes que cuentan con selecciones en catorce disciplinas deportivas que participan a nivel internacional de manera oficial representando a Cataluña y que por esta razón algunos sectores postulan como "país deportivo", un concepto político promovido por una entidad con sede en Barcelona sin reconocimiento internacional.

La Ley del Deporte, aprobada en 1990, especifica que son las federaciones españolas las que ostentan la representación de España en las competiciones internacionales, y que ningún deportista federado puede negarse a ser seleccionado. Los partidarios de las selecciones catalanas arguyen que las federaciones deportivas son entidades privadas por lo que los acuerdos entre las federaciones catalanas y sus respectivas federaciones internacionales entran en el estricto campo de los acuerdos entre entidades privadas, y que las secciones catalanas representan a Cataluña, no a España.

Las quince selecciones catalanas oficiales a nivel internacional son las de fútbol sala, corfbol, pitch & putt, fútbol australiano, fisicoculturismo, taekwondo, twirling, kickboxing, kárate, icestock, raquetball, carreras de montaña, esquí de montaña, escalada y bolos.

El hecho que una federación catalana sea reconocida internacionalmente conlleva que tenga su propia competición de clubes independiente. Estos clubes además compiten a nivel internacional con los mejores de Europa y del mundo con la consiguiente repercusión mediática y beneficios económicos, que en el caso de algunos deportes aún sin reconocimiento internacional asegurarían la viabilidad económica.

Historia La historia de las selecciones deportivas catalanas se remonta a los primeros años del . Eran años en los que el deporte estaba más arraigado y organizado en Cataluña que en el resto de España. A causa de ello, nacieron en Cataluña federaciones catalanas de diferentes deportes mucho antes de que se crearan las respectivas federaciones españolas. Un ejemplo es la Federación Catalana de Fútbol creada en 1900, 13 años antes del nacimiento de la Federación Española de Fútbol, creada en 1913. Ese caso también se dio en otros deportes en los que las federaciones catalanas fueron pioneras en España, fundándose antes de la creación de las respectivas federaciones españolas. Fue el caso de la Federación Catalana de Tenis (fundada en 1903), la de atletismo (1915), rugby (1922), esgrima (1922), hockey sobre hierba (1922), lucha (1924), baloncesto (1927) o béisbol (1929).

En ese contexto de ausencia de federaciones españolas, las federaciones catalanas eran las únicas que podían articular la participación de los deportistas catalanes en competiciones internacionales. Por ello, durante las primeras décadas del era frecuente que las federaciones catalanas participasen directamente en organismos deportivos internacionales, y que sus selecciones tomaran parte en competiciones oficiales de carácter internacional.

1913-1923: en busca del reconocimiento olímpico En 1913 se creó una comisión denominada Consejo de las Olimpidas Catalanas (Consell de les Olimpíades Catalanes) a fin de organizar el Comité Olímpico de Cataluña (Comité Olímpic Català). Por entonces no existía un comité olímpico permanente en España (el Comité Olímpico Español fue creado en 1912, pero se disolvió tras los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912), y la comisión recibió la autorización del representante del Comité Olímpico Internacional (COI) en España Gonzalo Figueroa y Torres, marqués de Villamejor para constituirse como delegación regional del COE. El 18 de diciembre de 1913 el atleta y periodista José Elías Juncosa, escribió al presidente del Comité Olímpico Internacional, Pierre de Coubertin, para solicitarle el reconocimiento del Comité Olímpico de Cataluña.

Se iniciaron entonces conversaciones con el COI con el objetivo de que Cataluña pudiese presentar delegación propia en los Juegos Olímpicos de Berlín 1916. En 1914, sin embargo, estalló la Primera Guerra Mundial que supuso la anulación de los Juegos de 1916, y se interrumpieron las conversaciones.

Tras la finalización de la guerra, la comisión para la creación del Comité Olímpico de Cataluña reanudó las conversaciones con el COI. En junio de 1920 una delegación del COC viajó a la sede del COI a Lausana, Suiza. Liderada por el presidente del Fútbol Club Barcelona, el suizo Hans Gamper. El objetivo era poder participar en los Juegos Olímpicos de Amberes 1920, que tenían lugar ese mismo verano, pero la premura de tiempo hizo inviable esa posibilidad, como indica José María Raduá en el libro "Historia de todas las selecciones deportivas catalanas". Dieron su apoyo a la iniciativa deportistas catalanes como el nadador Bernardo Picornell, el atleta Jaime García Alsina o el tenista J.Mesalles.

En 1920 se planteó por primera vez, además, la idea de que Barcelona fuese sede organizadora de unos Juegos Olímpicos. El anhelo de los deportistas y entidades catalanes de participar con delegación propia en unos Juegos Olímpicos confluyó con el interés del Ayuntamiento de Barcelona de organizar un gran evento internacional. Así, en 1921 el Ayuntamiento de Barcelona solicitó formalmente al COI la organización de los Juegos de 1924, e incluso inició el proyecto de construcción del Estadio de Montjuic, que sería el estadio olímpico. Barcelona se convirtió en ciudad candidata a los Juegos, y muchos vieron más cercana la posibilidad de que las selecciones deportivas catalanas pudieran obtener el reconocimiento oficial del COI, a pesar de que el 17 de mayo de 1921 Pierre de Coubertain dimitió como presidente de los Juegos de 1924, y pidió formalmente que esos juegos fueran concedidos a su ciudad natal, París, Francia.

El 21 de enero de 1922, 24 entidades y personalidades catalanas pertenecientes a la Federación de Sociedades Deportivas de Barcelona (fundada en 1911) y del Consejo de ls Olimpiadas Catalanas decidieron en asamblea constituir el Comité Olímpico de Cataluña, aunque finalmente la nueva organización fue denominada Confederación Deportiva de Cataluña (Confederació Esportiva de Catalunya). Estaba integrada por 19 federaciones deportivas catalanas. Formaron parte del nuevo organismo el Barón Santiago Güell y López, José Elías y Juncosa, José María Có y de Triola y fue presidida por Juan Ventosa.

En junio de 1922 el Comité Olímpico Internacional concedió a la Confederación Deportiva de Cataluña la Copa Olímpica, el máximo galardón con el que el COI reconocía la labor por el deporte del organismo catalán. Muchos medios de comunicación, políticos y entidades vieron en ese premio la antesala al reconocimiento e integración del Comité Olímpico Catalán en el seno del COI.

Tal era la independencia de las federaciones catalanas que, en 1922, la Federación Catalana de Rugby fue una de las seis federaciones fundadoras (junto a las federaciones de Francia, Italia, Alemania, Checoslovaquia y Rumanía) y miembro de pleno derecho de la Federación Internacional de Rugby Amateur (FIRA). Un año más tarde, en 1923 se fundó la Federación Española de Rugby, y se creó una fuerte polémica política ya que también quería formar parte de la Federación Internacional. Finalmente, la Federación Española fue admitida en condición de miembro adherido. Fue la primera gran polémica entre una federación catalana y una española por la presencia en los organismos internacionales y las selecciones deportivas.

Finalmente, los Juegos Olímpicos de 1924 no fueron concedidos a Barcelona, España sino a París, Francia. Este hecho, junto a los que sucedieron a partir de 1923 tras el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera supusieron un freno a las aspiraciones de las selecciones deportivas catalanas de ser reconocidas internacionalmente.

1923-1931: bajo la dictadura de Primo de Rivera El golpe de Estado del Capitán General de Cataluña, Miguel Primo de Rivera el 13 de septiembre de 1923 y la implantación de la dictadura de Primo de Rivera en toda España, supuso un freno a los anhelos del Comité Olímpico de Cataluña. En 1924 se fundó en Barcelona el Comité Olímpico Español que, liderado por el barón Santiago Güell y López y apoyado por el gobierno estatal, se convirtió en el único interlocutor en España del Comité Olímpico Internacional, abortando las intenciones del COC.

A pesar de eso, y de que durante los años 1920 se fueron creando federaciones españolas en diferentes deportes, las federaciones catalanas pudieron seguir manteniendo una independencia jurídica que les permitía participar en diferentes eventos, incluso de carácter internacional. El 13 de marzo de 1924, incluso, se disputó un partido de fútbol amistoso entre las selecciones de fútbol de Cataluña y España en el Estadio de Les Corts de Barcelona, España. Una de las condiciones del partido fue que los jugadores catalanes que fuesen convocados por el seleccionador español deberían jugar con España. Así lo hicieron tres futbolistas: Zamora, Piera y José Samitier, autor de dos goles. Ganó España por 7 a 0.

1931-1939: las selecciones durante la Segunda República El fin de la restauración borbónica en España y la proclamación de la Segunda República Española significó un nuevo impulso para las actividades de las selecciones deportivas catalanas. El Estatuto de autonomía de Cataluña de 1932, aprobado por el congreso de la Segunda República Española, reconocía el derecho de las selecciones catalanas a participar en competiciones internacionales. Así, las selecciones deportivas catalanas incrementaron su participación en eventos internacionales, excepto en los Juegos Olímpicos, en los que solo participaban selecciones representantes de estados. En otros eventos, sin embargo, el gobierno de la Segunda República Española permitió la participación directa de las selecciones deportivas catalanas, incluso cuando en el mismo evento participaba una selección española.

El 6 de julio de 1933 la Confederación Deportiva de Cataluña pasó a denominarse Unión Catalana de Federaciones Deportivas, ampliando el número de federaciones asociadas.

El 14 de febrero de 1934 se disputó el segundo encuentro amistoso de la historia en que se enfrentaron en Barcelona las selecciones de fútbol de Cataluña y España, con victoria de la selección española por 0 a 2. En junio de ese mismo año la selección catalana de fútbol se enfrentó en dos ocasiones a la selección nacional de fútbol de Brasil: en el Estadio de Les Corts de Barcelona Cataluña venció a Brasil por 2 a 1, y tres días después, en Gerona, España. Empataron a dos.

En la Olimpiada Popular que debía celebrarse en Barcelona en 1936, con el apoyo del gobierno de la Segunda República Española, estaba prevista la participación simultánea de los equipos de Cataluña, País Vasco, Galicia y España, como cuatro delegaciones diferentes. Estas olimpíadas no llegaron a celebrarse ya que el mismo día de su prevista inauguración, el 18 de julio de 1936, estalló el inicio de la guerra civil española.

1939-1975: la situación durante el franquismo