La masacre de San Patricio, también conocida como masacre de los Palotinos,Procesan a un juez de la dictadura por encubrir la masacre del Pabellón Séptimo 27-11-2025, Página/12 fue una serie de asesinatos perpetrados por militares argentinos contra tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos el 4 de julio de 1976, durante la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983). El crimen fue realizado en la iglesia de San Patricio, ubicada en el barrio de Villa Urquiza de la Ciudad de Buenos Aires. Es el mayor atentado contra la Iglesia católica argentina en toda su historia.
Los religiosos asesinados fueron los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau, y los seminaristas fueron Salvador Barbeito Doval y Emilio Barletti.
Los hechos thumb|250px|Foto forense de los cuerpos de los Padres Palotinos al ser hallados, y una caricatura de Mafalda dejada por los perpetradores. 250px|miniaturadeimagen|derecha|Iglesia de San Patricio en el porteño barrio de Villa Urquiza, donde ocurrió la masacre.
Aproximadamente a la 1 a. m. del 4 de julio, tres jóvenes, Luis Pinasco, Guillermo Silva y Julio Víctor Martínez, vieron cómo dos automóviles estacionaban frente a la iglesia de San Patricio. Como Martínez era hijo de un militar y pensó que podría tratarse de un atentado contra su padre, fue a la Comisaría n.º 37 para hacer la denuncia. Minutos después un automóvil policial llegó al lugar y el oficial Miguel Ángel Romano habló con las personas que estaban en los autos sospechosos y se retiró. A las 2 de la mañana Silva y Pinasco vieron cómo un grupo de personas con armas largas salían de los autos sospechosos y entraban a la iglesia a la fuerza.
A la mañana siguiente, a la hora de la primera misa, un grupo de fieles esperaba frente a la puerta de la iglesia, que se encontraba cerrada. Extrañado por la situación, el joven Rolando Savino, organista de la parroquia, decidió entrar por una ventana y encontró en el primer piso los cuerpos acribillados de los cinco religiosos, boca abajo y alineados, en un enorme charco de sangre sobre una alfombra roja. Los asesinos habían escrito con tiza en una puerta:
También escribieron en una alfombra:
La sigla MSTM corresponde al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, en tanto que la primera frase sobre «Seguridad Federal» está evidentemente referida al atentado con explosivos que Montoneros había realizado dos días antes en el comedor de esa dependencia policial causando la muerte de 20 policías. Sobre el cuerpo de Salvador Barbeito los asesinos pusieron un dibujo de Quino, tomado de una de las habitaciones, en el que Mafalda aparece señalando el bastón de un policía diciendo: «Este es el palito de abollar ideologías».
Al día siguiente, el diario La Nación publicó una crónica sobre la masacre que incluía el texto de un comunicado del Comando de la Zona I del Ejército que decía:
Ese mismo día, 5 de julio de 1976, se celebró en la iglesia de San Patricio una misa por los religiosos asesinados. A la misma se presentaron altas autoridades militares y más de tres mil fieles. En el sermón pronunciado por el padre asuncionista Roberto Favre, parcialmente publicado al día siguiente por el diario Clarín, aquel dijo:
El entonces nuncio apostólico en la Argentina, Pío Laghi, concelebró la misa y le dijo ese mismo día a Robert Cox, director del diario Buenos Aires Herald:
En agosto de 1976 un grupo armado secuestró por unas horas a Mariano Grondona, conocido abogado y periodista. Al liberarlo sus captores le indicaron que debía llevar un mensaje a los obispos: que si seguían tolerando a sacerdotes de izquierda «proseguirían los episodios como el de los palotinos y sufrirían una escalada hacia la jerarquía eclesiástica». Grondona comunicó el mensaje al nuncio Pío Laghi y al vicario castrense Monseñor Tortolo, pero no hizo denuncia alguna del secuestro ni puso el hecho en conocimiento de la justicia hasta 1984.Seisdedos, 1996.
Víctimas
Los asesinados, cuatro de nacionalidad argentina y un español, pertenecían a la congregación Sociedad del Apostolado Católico, y fueron:
Pedro Eduardo Dufau, sacerdote, nacido el 13 de octubre de 1908 en la ciudad de Mercedes (provincia de Buenos Aires); Alfredo Leaden, sacerdote, nacido el 23 de mayo de 1919 en la ciudad de Buenos Aires; Alfredo José Kelly, sacerdote, nacido el 5 de mayo de 1933 en la ciudad de Suipacha (provincia de Buenos Aires); Emilio José Barletti, seminarista, nacido el 22 de noviembre de 1952 en San Antonio de Areco (provincia de Buenos Aires). Salvador Barbeito Doval, seminarista, nacido el 1 de septiembre de 1951 en la ciudad de Pontevedra (España);Otras fuentes mencionan que habría nacido el 1 de septiembre de 1946. Véase «Construyamos juntos con esperanza», en la página "Mártires Palotinos" del sitio de la Parroquia San Patricio de Buenos Aires.
Memoria y canonización de las víctimas En 2005 el Cardenal Jorge Bergoglio, quien ocho años después sería electo Papa con el nombre de Francisco, inició el proceso de canonización de las víctimas de la masacre, refiriéndose a las víctima en estos términos:
Esta iniciativa fue criticada en aquel momento como interesada. El periodista Horacio Verbistsky expresó en aquel momento:
200px|miniaturadeimagen|derecha|Baldosas en homenaje a las víctimas de la masacre, instaladas en 2018, en la vereda de la parroquia.
El 4 de julio de 2016, se realizó una misa por el 40 aniversario de la masacre de San Patricio a las 20:00 h en la Iglesia de San Patricio, que fue presidida por el cardenal primado de la Argentina Mario Aurelio Poli. En la iglesia San Silvestro, de la orden de los Palotinos, ubicada en Roma, se colocó una placa en memoria de los cinco religiosos de la orden. En la misma iglesia se guarda la cabeza de San Juan Bautista. En la iglesia de San Patricio se colocó un monumento en memoria de los religiosos, a quienes la orden ya ha considerado como mártires.
En 2001 el padre Juan Sebastián Velasco, responsable de la orden Palotina, y el laico Francisco Chirichela postularon la canonización de los cinco religiosos, y en junio de 2005 el entonces cardenal Jorge Bergoglio autorizó la apertura de la causa de canonización. Debido al hecho de que para que la misma prospere en este caso, es necesario probar que se trata de un caso de martirio, Bergoglio realizó dos consultas entre los obispos en 2009 y 2011, en la que algunos obispos se manifestaron contrarios a considerarlos mártires.
El 3 de julio de 2016 la congregación organizó por primera vez el “Camino de Martirio” de los cinco religiosos. La procesión se realizó uniendo cinco puntos, en memoria del martirio de cada uno de los palotinos, partiendo de la capilla Stella Maris-Espacio Patrick Rice, en la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), de donde los testimonios indican que partió el grupo de tareas que asesinó a los palotinos, donde se recordó a Barletti. El camino continuó por la parroquia San Bonifacio, Centro de Espiritualidad Palotina, en la calle Cuba 2981, donde se recordó a Barbeito; la parroquia Inmaculada Concepción, en Vuelta de Obligado y Juramento, donde se recordó el padre Leaden; la parroquia Nuestra Señora de Lourdes en Monroe y Freire, donde se recordó al padre Dufau, y finalmente parroquia San Patricio, donde se recordó al padre Kelly.
En 2015, el sobreviviente Roberto Killmeate opinó que la beatificación estará bien para un gran sector creyente, pero no resulta reivindicativa, ya que se vacía el hecho de contenido histórico: “Me parece que tenemos que profundizar y preguntar por qué murió esta gente. Porque hay un testimonio concreto de otro estilo de Iglesia que tiene que prevalecer, y eso no está”, concluyó.
El 4 de julio de 2016 el cardenal Mario Aurelio Poli presidió la misa en la parroquia San Patricio haciendo referencia al martirio en su sermón:
Ideas de las víctimas
Las cinco víctimas de la masacre de San Patricio pertenecían a la comunidad palotina, fundada en 1835 por el sacerdote romano Vicente Pallotti. Los palotinos establecieron una espiritualidad y un accionar cristiano basado en el apostolado, a partir de un activo vínculo y compromiso con la comunidad laica, marcando una íntima conexión entre la vida activa y la contemplativa. El carisma de la comunidad ha sido definido como "Santificarse para santificar", entendiendo como San Vicente Pallotti que "cada persona está llamada a colaborar, según sus propias posibilidades, su propio estado de vida y vocación; a unirse con los demás, a revivir la fe, a reavivar la caridad y a evangelizar a la humanidad en todo el mundo, para que sólo haya un solo rebaño bajo un solo pastor". De manera condensada los rasgos esenciales de la espiritualidad palotina se expresan en la Ley n°10 de la Sociedad del Apostolado Católico: “El espíritu con el que viven todos los miembros de nuestra Sociedad saca siempre nuevo ardor del amor que Cristo trajo a la tierra. Apóstol del Padre Eterno, ha manifestado al mundo que Dios es Amor Infinito y llama al hombre, creado originalmente a imagen de Dios y generado nuevamente por gracia con su muerte, a entregarse sin reservas a Dios y al servicio de los demás y cooperar en la salvación del mundo". Los miembros de la Compañía “toman como norma la caridad generosa, que ama servir y no busca el propio interés (ver 1 Cor 13)". Esta caridad, que también está presente en el carisma de muchas otras agrupaciones católicas, es considerada por los palotinos "fuente y fuerza de nuestro trabajo apostólico y de nuestra vida común" y, en principio, no se vincula con un paso a la participación política. De hecho, la Sociedad del Apostolado Católico, desde su fundación en 1835, ha extendido su presencia hasta en 16 países, sin que se registren, fuera de Argentina, otros casos de militancia política de sus miembros. En todos los demás casos los palotinos se han ajustado fielmente a las mandas del Código de Derecho Canónico, que en su canon 287 inc. 2 establece para todos los sacerdotes: "No han de participar activamente en los partidos políticos ni en la dirección de asociaciones sindicales, a no ser que según el juicio de la autoridad eclesiástica competente, lo exijan la defensa de los derechos de la Iglesia o la promoción del bien común".
En la primera mitad de la década de 1970 los padres Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Kevin O´Neil, los tres de orígenes irlandeses, establecieron un noviciado para formar sacerdotes palotinos, llegando a establecer un estrecho vínculo con la comunidad irlandesa. Por esa misma época se estaba produciendo, en la Argentina, un intenso debate acerca de esa prohibición eclesiástica a los sacerdotes para participar en política, debate que había sido planteado por el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, al que hacen referencia las siglas (MSTM) nombradas en las leyendas dejadas en la escena del crimen por los victimarios.