thumb|La Gran Esfinge de Guiza. thumb|Escultores en la Antigua Roma, pintura histórica de Lawrence Alma-Tadema (1877). Se denomina coloso (del latín colossus ‘estatua de mayor tamaño que el natural’, y este del griego kolossos ‘estatua gigantesca’) a la estatua de gran magnitud, aquella que excede mucho del tamaño natural, aunque también se utiliza el adjetivo «colosal» para calificar un elemento arquitectónico de tamaño desproporcionado (sillares ciclópeos, órdenes gigantes o colosales) o un edificio de dimensiones gigantescas (colosalismo arquitectónico).

La etimología de la palabra griega es desconocida, y sólo aparece en los textos a partir de la descripción que hace Heródoto de las estatuas egipcias. Las fuentes romanas utilizaron la palabra para designar a la estatua de bronce del dios Helios que se levantaba a la entrada del puerto de Rodas (el coloso de Rodas, que según Plinio el Viejo tenía 70 codos de altura —unos 32 metros—), y también llamaron así a la gran estatua del emperador Nerón, junto a la que se levantó posteriormente el anfiteatro Flavio (el Coliseo). El DLE recoge como segunda acepción de «coloso» en castellano ‘persona o cosa que por sus cualidades sobresale muchísimo’.

Estatuaria colosal thumb|Estatua de Baal-Hadad proveniente de Zinjirli (Sam'al), vinculada a las civilizaciones hitita, fenicia y aramea. Museo de Pérgamo. Próximo Oriente antiguo La mayor parte de las numerosas civilizaciones del Próximo Oriente Antiguo desarrollaron estatuaria monumental, desde las más tempranas (Göbekli Tepe, X-VIII milenio a. C., vinculado al megalitismo -algunas de las manifestaciones megalíticas son figurativas e incluso antropomórficas-) hasta las más tardías, como los gálatas, que la tuvieron al menos en la ciudad de Tavium, donde hubo una estatua colosal de un dios al que las fuentes romanas equiparan a Júpiter ()

Arqueólogos desentierran una colosal escultura humana en Turquía - Creen que llegó a medir 4 metros y que formaba parte de la puerta de entrada a un reino 1.000 años antes de Cristo, ABC,31/07/2012

Escultura egipcia thumb|La estatua colosal del templo de Karnak. Representaba inicialmente a Ramsés II y fue posteriormente usurpado por Pinedyem I. thumb|Panorama de la sala XII del Museo del Louvre, con la cabeza de una estatua colosal de Amenofis III. La llamada Esfinge de Giza, que podría representar a Kefrén Estatua colosal del rey Micerino (sedente, de casi dos metros y medio de altura -compárese con la Tríada de Micerino, de menor tamaño del natural-) Colosos de Memnón, que representan a Amenofis III Colosos de Ramsés II Coloso de Ramsés II de Menfis Colosos de la entrada del templo mayor de Abu Simbel Colosos de la entrada del templo menor de Abu Simbel (cuatro de Ramsés II y dos de Nefertari) Colosos del Ramesseum Colosos de la entrada del templo de Lúxor Coloso del templo de Karnak, posteriormente usurpado por Pinedyem I El llamado "joven Memnón" (younger Memnon) del Museo Británico (su pareja sigue en el Ramesseum de Tebas) Colosos de Pi-Ramsés, de los que sólo quedan vestigios Cabeza colosal de Amenhotep III (en granito rosa; hay al menos otra, en cuarcita) Estatuas colosales de Akenatón en Karnak este (Akenatón, amarniense) Estatua colosal de la reina Tuya - ficha en la web de los Museos Vaticanos. Colossal statue of Mentuhotep II - ficha en la web del Met

Escultura asiria y persa aqueménida

Escultura griega thumb|left|Kurós de Flerio. thumb|Copia romana del Serapis de Briaxis. thumb|left|Thermenherrscher ("gobernante de las Termas" -por el Palazzo Massimo alle Terme, donde se conserva-), bronce a la cera perdida de 204 cm hasta la cabeza, donde llevaría una corona hoy desaparecida. Se ha propuesto identificarlo con distintos gobernantes helenísticos, como Atalo II, o con el general romano Quinto Cecilio Metelo Macedónico. Se le considera inspirado en uno de los retratos de Alejandro de Lisipo. thumb|Modelo en escayola del llamado "Toro Farnese", de Taurisco y Apolonio de Tralles (ca. 130 a. C.), de 370×295×300 cm. Podría ser una copia romana del original griego, pero en todo caso se la considera la escultura en bulto redondo de mayor tamaño que se ha conservado de la época. Desde la época arcaica, muy influida por la estética egipcia, destacadas obras de la escultura griega tuvieron dimensiones colosales, como el Coloso de los naxios en el santuario de Delos (un kurós de entre 11 y 15 metros), el kurós de Flerio o de Melanes (roto durante su transporte, de 10,7 m), el kurós de Apollonas o Coloso de Dionisos (abandonado a medio tallar en la cantera, de 10 m), el kurós de Samos (más de cinco metros), el kurós de Sunión (más de tres metros), Cleobis y Bitón (216cm) y la Hera de Samos (192cm sin cabeza). Ya en la época del estilo severo, los atlantes o telamones del templo de Zeus Olímpico en Agrigento medían más de siete metros y el dios del cabo Artemisio 210cm, mientras que los bronces de Riace (197 y 198cm), el grupo de los tiranicidas (183cm) o el auriga de Delfos (180cm) no se alejan mucho de lo que puede considerarse un tamaño natural para un hombre muy alto, aunque tales tallas serían excepcionales entre los antiguos griegos.

En la escultura clásica se siguió prefiriendo el tamaño natural ligeramente incrementado (copias romanas del Doriforo, el Diadumeno —ambas de Policleto—, el Hermes con el niño Dioniso, la Afrodita Cnidia —ambas de Praxíteles— y el Apoxiomenos —de Lisipo—, miden 212, 202, 212, 205 y 205cm respectivamente, mientras que el Apolo del Belvedere —quizá de Leocares— mide 224cm y el Ares Ludovisi 156cm sentado), pero las más destacadas obras de Fidias eran de mucho mayores dimensiones (dos crisoelefantinas: el Zeus de Olimpia y la Atenea del Partenón —de 26 codos, unos 12 metros— y una de bronce: la Atenea Promacos —unos 15 metros—);Minerva Ingres (260 cm sin cabeza), Louvre : Cette statue colossale compte parmi une série nombreuse de répliques romaines inspirées des créations du sculpteur athénien Phidias (actif entre 460 et 435 avant J.-C.). Le type statuaire, qui dérive de celui de l'Athéna Parthénos, reproduirait l'Athéna Promachos en bronze de l'Acropole d'Athènes ou l'Athéna Areia de Platées. La technique des pièces rapportées adoptée par le copiste afin, probablement, d'imiter la technique acrolithe de l'original, conforte volontiers cette dernière hypothèse. Palas de Veletri (305 cm), Louvre: Cette statue colossale d'Athéna, trouvée à Velletri au XVIIIe siècle, reproduit une effigie de bronze, disparue, dont des répliques romaines et des fragments de moulages antiques découverts à Baïes près de Naples gardent le souvenir. Créé vers 430 avant J.-C., l'original est généralement attribué à Crésilas : le sculpteur crétois est l'auteur d'un portrait de Périclès dont une copie, conservée au British Museum, présente un visage ovale et une acuité des traits identiques à ceux de la déesse. y también colosales fueron las del Mausoleo de Halicarnaso (donde trabajaron Scopas, Leocares, Timoteo y Briaxis —quien también realizó cinco esculturas colosales para Rodas y el Serapis del Serapeum de Alejandría)—.Miguel Ángel Elvira: Leócares y Briaxis tras el Mausoleo en Artehistoria: "... de él [Briaxis] se citan estatuas colosales en Rodas, un gran Apolo en Dafne (junto a Antioquía), un retrato de bronce de Seleuco Nicátor, rey de Siria, y otras obras más, que acreditan una actividad profusa. Lo que ocurre es que, por desgracia, ninguna copia ha podido ser identificada hasta hoy. Incluso su escultura más famosa, la imagen de culto que será adorada como Serapis en Alejandría, se halla sujeta a discusión: frente a la teoría tradicional, que quería reconstruirla a través de las múltiples representaciones romanas del dios, con bucles verticales cayendo sobre la frente, parece que debe adoptarse un criterio distinto: el Serapis romano no es el elaborado por Briaxis, pues éste se hallaba más cerca de los Asclepios u otros dioses barbados de su época: el llamado Asclepio de Alejandría es quizá el mejor candidato a la identificación, y nos daría una obra de estética grandiosa, pero suave a la vez, casi más cercana a Praxíteles que a Escopas."

Entre las esculturas colosales de época helenística (el Toro Farnese de 370cm, la Victoria de Samotracia, que aun descabezada mide 245cm, el Laocoonte y sus hijos, de 245cm, el Galo suicida, de 211cm —el impresionante friso del Altar de Pérgamo está compuesto por figuras de tamaño cercano al natural—) destacó por su tamaño el Coloso de Rodas (70 codos, unos 32 metros), del escultor Cares de Lindos. Su maestro (Lisipo, que se ubica cronológica y estilísticamente en la transición entre el periodo clásico y el helenístico) había realizado una escultura de Zeus de cuarenta codos (unos 22 metros) para el templo de este dios en Tarento; y algunas de sus esculturas conocidas por copias romanas también tienen grandes dimensiones, como la Flora y el Hércules Farnese (317cm) o el Ares Ludovisi. Sus retratos de Alejandro tuvieron una gran influencia posterior. Deinócrates proyectó una ciudad que se ubicaría sobre la mano de una escultura colosal de Alejandro tallada en una montaña, y que no llegó a construirse.

Los datos citados de las esculturas desaparecidas los proporciona la obra de Plinio el Viejo (Naturalis historia).

Escultura romana thumb|left|Los Dioscuros del Campidoglio. Con el nombre de Colossi se conocían a los dos grupos escultóricos dobles, de caballo y domador, que hoy se identifican como Cástor y Pólux. Estos Dióscuros capitolinos se descubrieron en 1560, mientras que los Colossi o Dioscuri del Quirinale se conservaban en la colina de ese nombre desde la Edad Media, con distintas identificaciones. Hay testimonios literarios de que en el año 299 a. C. el cónsul Espurio Carvilio Máximo mandó realizar una estatua de Júpiter en el Capitolio con las armaduras capturadas a los samnitas. Su tamaño era tal que podía verse desde el monte Albano; y con el material sobrante que se recogió tras pulimentarla se le levantó a él mismo una estatua de bronce, que se puso a los pies de la del dios. Anterior incluso debía ser "el Coloso del Apolo toscano" (es decir, etrusco) que, según Plinio el Viejo "se ve en la biblioteca del templo de Augusto, con una altura de cincuenta pies, y que hace que dudemos si es más admirable el bronce o la belleza";Naturalis historia, 73, citado en Giovanni Battista Piranesi, De la magnificencia y arquitectura de los romanos, y otros escritos, pg. 95 y el "Júpiter de los leontinos", de siete codos de alto.Bastús, op. cit.