miniaturadeimagen|400px|‘Ceremonia de quemar una viuda hinduista con el cuerpo de su esposo fallecido’. Publicado en el libro Pictorial History of China and India; comprising a description of those countries and their inhabitants, de Robert Sears (editor). Nueva York: Robert Sears, 1851.

La palabra sánscrita sati se refiere al rito o acto (sati o suttee) en el cual una mujer se inmola en la pira funeraria del recién fallecido marido, o al sujeto (en la mayoría de los casos una mujer) que ejecuta la acción de inmolarse.

De acuerdo con algunos expertos, el origen de este rito se remonta siglos antes de Cristo (las crónicas de viajeros griegos, como Aristóbulo, Estrabón y Diodoro de Sicilia, son la principal evidencia de la existencia de este ritual en territorio indio en los primeros siglos después de Cristo). Si bien es cierto que no se tiene certeza de cuándo exactamente y quién originó el ritual, existe literatura histórica diversa que sitúa su apogeo a partir del después de Cristo. Sin embargo, las cifras son escasas e incompletas sobre el número de viudas que murieron por Sati antes del advenimiento del período británico.

La práctica del sati en India estuvo vigente hasta su abolición en 1829 por lord William Bentinck durante la ocupación británica en el este de la península. No obstante, se han notificado casos de sati efectuados en la clandestinidad en la India moderna.

En Nepal, Jung Bahadur Rana (primer dictador de Nepal) hizo la primera restricción en 1853 del ritual prohibiéndolo cuando la viuda era menor de 16 años o cuando tenían hijos menores de 9 años. En 1920 fue completamente abolida por el dictador Chandra Shamsher.

Se cree que la práctica de sati era distintiva de las castas guerreras (chatrías), principalmente de los rashput. Poco a poco, otros círculos sociales adoptaron el sacrificio como parte de sus costumbres, tal es el caso de la casta alta de los brahmanes. No hay pruebas de que el ritual se llevara a cabo entre las comunidades jainistas, budistas y sij.

El acto de inmolación por fuego (sati) ha despertado el interés, la admiración o el repudio de grupos dentro y fuera de la India. En las últimas décadas, varios intelectuales han depositado sus esfuerzos al estudio serio de sati incorporando al análisis el significado simbólico, religioso, histórico y político de sati, con el objeto de ofrecer a la audiencia un panorama más amplio y tanto menos cargado de prejuicios que caracterizó el discurso colonial. Aun así, el tema continúa tan controversial como en el , mas no por ello menos vigente y poderoso en el imaginario religioso hinduista moderno.

miniaturadeimagen|500px|Las pinturas realizadas por artistas indios para los británicos en la India se llaman Company paintings (‘pinturas de la Compañía’). Este cuadro representa la práctica del ritual sati. Aunque se suprimió en el siglo XIX, en la India todavía se producen casos aislados de asesinatos sati.

Etimología

El campo semántico de la palabra sati es amplio y cambió sobre todo, durante la época colonial. Los ingleses denominaron suttee al rito en el que una viuda se inmolaba arrojándose viva al fuego de la pira funeraria de su marido. Los misioneros cristianos y los administradores británicos atrajeron la atención de occidente cuando describieron tal práctica o ritual bajo el término suttee, acotando así su campo semántico trasladándolo de la persona y significado intrínseco simbólico-religioso al acto o evento de inmolación.

Por otro lado, de acuerdo con la etimología del idioma hindi, suttee se refiere a la persona que comete el acto de inmolarse y no a la práctica o al rito. En la tradición hinduista, sati está relacionado con sadhwi (‘mujer santa’), que ha jurado el pati-vrata (‘voto’ de ser fiel al ‘patrón’ [el esposo]). Es importante mencionar que dentro etimológicamente, sati no hace referencia a una mujer viuda. En el idioma sánscrito, sati es el participio femenino del verbo «ser»; la raíz sat significa ‘verdad’. De ahí que sati signifique ‘mujer virtuosa’, ‘mujer casta’, ‘mujer fiel’.

Una mujer en estado sati, como cualidad manifiesta de fidelidad y pureza, es en gran medida responsable del bienestar del esposo. De acuerdo con la tradición, la esposa se esforzará en adquirir estas cualidades. Toda mujer es una potencial sati, que es un símbolo auspicioso y de buena fortuna, altamente valioso a juicio de la sociedad hindú. El significado de sati está entonces en contraposición al estado de viudez. En el imaginario hinduista, la viudez es un estado no auspicioso. Si el marido muere antes que la esposa, el hecho se considera sospechoso y de mal augurio de la mujer hacia su marido, por lo que ella deberá corregir este estado poco deseable mediante penitencias (ayuno, ascetismo o inmolación). Es importante recalcar que una mujer sati y una mujer viuda son mutuamente excluyentes; sati se refiere a una mujer en estado de no viudez (avidhava nari). Para los adeptos de sati, el acto de inmolarse en el fuego de la pira mortuoria es la culminación y prueba más fehaciente de la virtud y lealtad de la esposa hacia su marido.

El idioma sánscrito es más preciso al definir los términos sahagamana como el acto de ‘unirse con el esposo’ y anumarana como el acto de ‘seguir al esposo al más allá’. El anumarana se refiere al acto de inmolación que involucraba no solo a la esposa, sino a los consejeros, amigos de confianza, servidumbre y animales que garantizaban el bienestar, la felicidad y la preservación del honor del difunto en el más allá. Los casos más populares de anumarana son los sepulcros de los faraones del antiguo Egipto, en los cuales el séquito de esposas y servidumbre acompañaba al difunto para ser enterrados vivos y hacerle compañía al faraón en el más allá. Así, el acto de inmolarse para acompañar al difunto esposo efectuado por una mujer y esposa es lo que se denomina sati, el cual podría considerarse una derivación de anumarana.

Sati en la época védica miniaturadeimagen|400px|Esposa que se quema en la pira de su marido. Pintura de Muhammad Qasim, en la primera mitad del siglo  XVII.

En los antiguos textos védicos no hay pasajes en donde se especifique o se den instrucciones explícitas relacionadas con la inmolación de la esposa en el caso de fallecimiento del marido, exceptuando un par de pasajes del Rig-veda y Átharva-veda. Todo parece indicar que entre la comunidad védica el rito era más bien de naturaleza puramente simbólica. Después de morir el marido, la exesposa se convertía en la compañera de algún familiar, ya sea hermano o pariente cercano. Sin embargo, es un error asumir que la literatura védica cubría la realidad del subcontinente indio en aquella época. Es posible que el ritual se llevara a cabo entre las tribus locales aunque no haya vestigios literarios que den prueba de su existencia. No hay certeza de la fecha en que se produjo el cuerpo devocional y filosófico védico, no obstante la mayor parte de este se sitúa varios siglos antes de la era común (aprox. 1200-700 a. C.).

Sati en los Dharmasūtras

De la misma manera que los textos védicos, datar los Dharmasūtras es riesgoso pues no se tiene evidencia de cuándo exactamente fueron escritos. En uno de los primeros libros que contienen tratados sobre ética y moral (Baudaiana) se establece que después de la muerte de su esposo «la viuda deberá evitar en el transcurso de un año el consumo de miel, carne, licor, sal, y deberá dormir en el suelo. Al transcurrir un año, con el consentimiento de los sabios y en el caso de que no tenga progenie, podrá engendrar un hijo con el hermano del difunto esposo».

En el tratado de Vasista se establece que «la viuda deberá dormir en el suelo por seis meses, deberá también realizar votos religiosos y austeridades tales como omitir condimentos y sal en la comida». Tanto en el tratado de Baudhāyana como en el de Vaśistha se le prescribe a la viuda llevar a cabo austeridades por seis meses y pasado este período, hacer una oblación en memoria del difunto esposo antes de unirse a otro hombre, en la mayoría de los casos el hermano o pariente cercado del difunto.

Sati en las leyes de Manu

En las Leyes de Manu se establece que la viuda no podrá cohabitar ni procrear con otro hombre en caso de que haya fallecido el marido: «Una esposa virtuosa que permanece casta, después de muerto su esposo, alcanza el cielo como aquellos hombres castos y virtuosos llamados Brahmacāris. Pero la mujer que, por deseo de descendencia quebranta su deber hacia su marido, trae para ella la desgracia en este mundo y pierde su lugar en el cielo junto a su marido».

En el Manu-samhitā se establece que ante la muerte del marido, la viuda deberá practicar ascetismo por el resto de su vida. Estos tratados datan aproximadamente del 200 a. C. - 300 d. C. Hasta aquí, no se hace mención alguna de inmolación de la viuda.

Sati en el Mahābhārata En el Mahābhārata (escrito aproximadamente entre 200 a. C. – 200 d. C.) se menciona el que quizá es uno de los ejemplos más tempranos de sati en la literatura sánscrita. La epopeya cuenta que Pandu, padre de los príncipes pandavas, un día se encontraba caminando en compañía de su esposa más bella y joven, Madri, en un claro ubicado en la espesura del bosque. De pronto, inundado por un ávido deseo sexual y en contra de la voluntad de Madri, Pandu logra consumar el acto al mismo tiempo que perece. Previamente, el rey Pandu había recibido una maldición que le prevenía de sostener relaciones sexuales a cambio de no perder la vida. Consciente de las consecuencias nefastas que el acto sexual traería, Madri se resistió sin éxito, para en seguida observar que Pandu yacía a su lado inerte. Con un inmenso sentimiento de culpa y después de deliberar con Kunti, primera esposa de Pandu, Madri decidió cruzar el umbral de la muerte para seguir a Pandu en el más allá. Así, ella cumple con el mérito religioso de arrojarse al fuego de la pira funeraria de su amado esposo. Kunti, afligida por la pérdida del rey, se queda para criar a los príncipes pandavas. Por su culpa, Madri observa, Pandu olvidó la terrible maldición y fue presa de sus deseos carnales, es ella la más indicada para expiar su falta ardiendo en sati y unirse a Pandu con el objeto de satisfacerlo en el más allá.

En otro pasaje del Mahābhārata (Mausalaparva), las cuatro esposas de Vasudeva, padre de Krishna, suben a la pira funeraria para inmolarse ante la partida de su señor.

Sati en el Brijaspati-smriti

miniaturadeimagen|En la pared de la puerta Daulat (en Bikaner) se encuentran 41 grabados de las manos de las esposas de los majarás de Bikaner, las cuales fueron sometidas al rito sati de su marido muerto en batalla. La pared está manchada por el polvo rojo como una señal de respeto y se siguen honrado ―como lo demuestran los pétalos de flores y los dulces que se les depositan en la palma de las manos, y se les frota aceite perfumado―.

Se trata de leyes contemporáneas a la dinastía Gupta (500 - 600 d. C), en ellas se establece que «una viuda es la mitad del cuerpo de su esposo, por lo que compartirá el resultado de sus buenos o malos actos. En caso de muerte que anteceda a la esposa, ella puede decidir subir a la pira con él o sobrevivir a cambio de llevar una vida de virtuoso ascetismo, ella así promueve, en uno u otro caso, el bienestar de su marido».

Todo parece indicar que estas son las primeras referencias a la práctica de sati. Aun así, aquí se prescribe sati como una alternativa para la viuda. Ella podía elegir subir a la pira funeraria o elegir una vida de austeridad.

Sati en el Parāsara-samhitā