El envenenamiento de Alekséi Navalni, figura de la oposición rusa y activista anticorrupción, se produjo el 20 de agosto de 2020, cuando, mediante el uso de un agente nervioso, fue envenenado y hospitalizado en estado grave. La sospecha inicial de que uno de sus objetos anuales había sido envenenado antes de su vuelo de Tomsk a Moscú fue confirmada cuando una investigación reveló que el veneno se había aplicado en su ropa interior. Durante el vuelo, Navalni enfermó violentamente y fue llevado de urgencia a un hospital en Omsk después de un aterrizaje de emergencia allí, donde se le aplicó un coma inducido. Fue evacuado al hospital Charité en Alemania dos días después. Navalni permaneció en coma inducido hasta el 7 de septiembre, cuando empezó a responder a estímulos verbales. Recibiría el alta el 23 de septiembre, pero continuiría su estancia en Alemania hasta completar su rehabilitación física.
Otras figuras rusas excelentemente encontradas, incluidos activistas, periodistas y ex espías, especialmente los críticos del Kremlin, han sufrido ataques por envenenamiento en las últimas décadas, como lo fue en el caso de los exespías Aleksandr Litvinenko y Serguéi Skripal, cuyos ataques fueron atribuidos a agencias de inteligencia rusas. El Kremlin ha negado su participación en el envenenamiento de Navalni y los ataques anteriores.
A principios de septiembre de 2020, el gobierno de Alemania confirmó mediante pruebas de laboratorio que el envenenamiento de Navalni se había realizado inequívocamente con el agente nervioso Novichok, un compuesto históricamente elaborado y empleado por el gobierno ruso y empleado en operaciones similares.Statement by the Federal Government on the Navalny case. 2 septiembre 2020 Navalni fue envenenado con Novichok, Merkel exige respuestas a Moscú. Euronews, 2 septiembre 2020El opositor ruso Navalni fue envenenado con el mismo agente que el exespía Skripal. El País, 2 septiembre 2020 El gobierno alemán, junto con otros de Europa, exigió inmediatamente explicaciones al gobierno de Rusia.Merkel exige explicaciones a Putin. Deutsche Welle, 2 septiembre 2020
El 17 de enero de 2021, Navalni volvió a Rusia en avión desde Alemania y fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Moscú-Sheremétievo. A consecuencia de su detención y a raíz de la publicación del documental El palacio de Putin: historia del mayor soborno por parte del equipo de Navalni el 19 de enero, se dieron protestas generalizadas en toda Rusia. El 2 de febrero fue condenado a dos años y ocho meses de prisión por, según la policía rusa, violar los términos de una libertad condicional emitida en una sentencia por supuesto fraude en 2014.
Contexto Navalni tras ser atacado por verde brillante en 2017|miniatura|derecha Alekséi Navalni había sido previamente atacado por sustancias químicas. El 27 de abril de 2017, Navalni fue atacado por desconocidos en el exterior de su oficina en la Fundación Anticorrupción, los cuales rociaron una mezcla de verde brillante, un colorante derivado del triarilmetano, posiblemente junto con otros componentes, en su rostro. Posteriormente Navalni afirmaría que el incidente le había causado la pérdida del ochenta por ciento de la vista en su ojo derecho. También comentó que su médico sospechaba de la presencia de una segunda sustancia corrosiva en el líquido pero que «había esperanza» de que recuperase totalmente la vista perdida. Asimismo, alegó que el perpetrador del ataque había sido Aleksandr Petrunko y que este guardaba vínculos con el vicepresidente de la Duma estatal, Piotr Tolstói. Más tarde Navalni acusaría al Kremlin de haber orquestado el ataque.
Otro incidente ocurrió en julio de 2019, cuando Navalni fue arrestado y enviado a prisión. El 28 de julio fue hospitalizado con graves daños en los ojos y la piel. En el hospital le diagnosticaron una reacción alérgica, aunque este diagnóstico fue cuestionado por Anastasia Vasílieva, una de sus médicas personales. Vasílieva sugirió la posibilidad de que la condición de Navalni fuera el resultado de «los efectos dañinos de sustancias químicas indeterminadas». El 29 de julio de 2019, Navalni fue dado de alta del hospital y devuelto a prisión, a pesar de las objeciones de su médico personal, que cuestionó los motivos del hospital. Partidarios de Navalni y periodistas se reunieron fuera del hospital y luego fueron dispersados por la policía, que arrestó a varios participantes.
En agosto de 2020, en los días previos al presunto envenenamiento, Navalni había estado publicando videos en su canal de YouTube en los que expresaba su apoyo a las protestas en Bielorrusia de 2020 a favor de la democracia, desencadenadas por las controvertidas elecciones presidenciales de Bielorrusia de 2020. Navalni también había escrito que el tipo de «revolución» que estaba teniendo lugar en la vecina Bielorrusia podría ocurrir en Rusia. El sitio de noticias local Tayga.Info informó que durante su viaje a Siberia, Navalni había estado llevando a cabo una investigación, además de reunirse con candidatos y voluntarios locales. Cuando se le preguntó si estaba preparando una exposición, la abogada de la Fundación Anticorrupción Liubov Sóbol dijo: «No puedo revelar todos los detalles, pero Navalni estaba en un viaje de trabajo. No estaba de vacaciones por la zona».
La principal sospecha gira en torno al hecho de que el envenenamiento de Navalni pudo haber sido un ataque por motivos políticos relacionado con su trabajo de oposición. Otras figuras destacadas en Rusia, incluidos activistas, periodistas y exespías, han sufrido ataques por envenenamiento en las últimas décadas, como Aleksandr Litvinenko en 2006 y Serguéi Skripal en 2018, ambos en el Reino Unido. En el primer caso, el veneno se administró colocándolo en el té de Litvinenko. Las autoridades británicas culparon de ambos ataques a las agencias de inteligencia rusas y una investigación concluyó que el presidente ruso Vladímir Putin había «probablemente» aprobado el asesinato de Litvinenko. La periodista y defensora de los derechos humanos Anna Politkóvskaya, conocida por sus críticas a Putin y su cobertura de la Segunda guerra chechena, cayó enferma durante un vuelo para cubrir la masacre de la escuela de Beslán en 2004 después de beber té en un aparente intento de envenenamiento. Más tarde fue asesinada en 2006. El Kremlin negó su participación en tales ataques.
Según el activista Ilyá Chumakov, quien se reunió con Navalni junto con otros seguidores el día antes de su vuelo, cuando se le preguntó a Navalni por qué no estaba muerto, dijo que su muerte no sería beneficiosa para Putin y que lo convertiría en un héroe.
Envenenamiento y hospitalización Estructura química del Novichok|miniatura|derecha El 20 de agosto de 2020, Navalni enfermó durante un vuelo de Tomsk a Moscú, requiriendo su hospitalización en urgencia en el Hospital de Emergencias Clínicas de la Ciudad n.º 1 en Omsk, donde el avión realizó un aterrizaje de emergencia. La degradación de su estado en el avión fue repentina y violenta, e imágenes en video mostraron a los miembros de la tripulación en el vuelo corriendo hacia él y a Navalni gritando de dolor.
Posteriormente, ese mismo día, su portavoz declaró que se encontraba en coma en el hospital y que requería de ventilación mecánica para respirar. Asimismo afirmó que Navalni solo había bebido té desde esa mañana y que se sospechaba que algún tipo de sustancia había sido añadida a su bebida. En unas declaraciones del hospital de Omsk se confirmó que Navalni se encontraba en condición estable dentro de la gravedad. Igualmente, profesionales de esta institución reconocieron inicialmente que Navalni había sido probablemente envenenado, aunque posteriormente el médico jefe adjunto del hospital declaró a los periodistas que el envenenamiento era «un escenario entre muchos» que se estaban considerando. Los médicos también habían barajado inicialmente la hipótesis de que Navalni padecía un trastorno metabólico causado por un nivel bajo de azúcar en sangre, aunque más tarde reafirmaron que lo más probable es que hubiera sido envenenado por agentes antipsicóticos o neurolépticos, añadiendo que se habían encontrado productos químicos industriales como 2-etilhexil difenil fosfato en los análisis serológicos. Una fotografía en las redes sociales tomada por un fan parecía mostrar a Navalni bebiendo té en un café del aeropuerto de Tomsk previo al vuelo. La agencia de noticias Interfax informó que los propietarios del café estaban revisando las imágenes de CCTV para comprobar si se podía proporcionar alguna evidencia al respecto.
Por la tarde, la esposa de Navalni, Yulia, llegó al hospital desde Moscú junto con su médico personal, Anastasia Vasílieva. Sin embargo, las autoridades inicialmente se negaron a permitirles entrar en la habitación, exigiendo una prueba en forma de certificado de matrimonio que atestara que Yulia era su esposa. Ese mismo día, un avión fletado pagado por la Cinema for Peace Foundation fue enviado desde Alemania para evacuar a Navalni de Omsk, Rusia, con el objetivo de proporcionar tratamiento a Navalni en el hospital Charité en Berlín. Aunque los médicos que lo trataron en Omsk inicialmente declararon que Navalni estaba demasiado enfermo para ser transportado, finalmente accedieron al traslado. Navalni llegó a Berlín el 22 de agosto. Unos días más tarde, el 24 de agosto, Aleksandr Murajovski, médico jefe del hospital de Omsk, afirmó a medios de Reuters que lo habían salvado pero que no encontraron rastros de veneno en su sistema, difiriendo con las declaraciones oficiales del día 21. Ante la pregunta, los médicos del hospital negaron igualmente haber sido presionados por funcionarios rusos. El equipo médico de la Charité en Berlín, sin embargo, anunciaría más tarde ese mismo día que las indicaciones clínicas apuntaban a que había sido envenenado con lo que a priori parecía un inhibidor de colinesterasa y que se realizarían más pruebas para descubrir la sustancia exacta. La evidencia podría venir con la publicación de las pruebas de laboratorio iniciadas.
A 25 de agosto, Navalni permanecía en un coma inducido médicamente. En un comunicado oficial del hospital, los médicos mencionaron la posibilidad de una recuperación, pero que esta acarrearía un probable daño irreversible en su sistema nervioso. Posteriormente el Dr. Murajovski desde Omsk redactaría una carta a dirigida al equipo de la Charité, en la que solicitaba datos de laboratorio sobre su envenenamiento con un inhibidor de colinesterasa, indicando que los médicos de su hospital en Rusia no habían encontrado evidencia de tal sustancia. Añadía, además que la disminución de la colinesterasa podía haberse dado como consecuencia de la ingesta de un compuesto o naturalmente. La misiva incluía como elemento adjunto el análisis del hospital en el que supuestamente no se habían detectado inhibidores de colinesterasa. Sin embargo, Murajovski confirmó que en Omsk se le había administrado atropina, empleada para contrarrestar ciertos agentes nerviosos y en casos de envenenamiento por plaguicidas, pero cuestionó estos hechos tuvieran relación alguna con un supuesto envenenamiento.