La Archicofradía de la Virgen del Rosario Coronada, es una hermandad de culto católico que tiene su sede canónica en la Iglesia de Santo Domingo, en el barrio del Realejo de la ciudad española de Granada.

Esta cofradía, por su naturaleza, pertenece a la Orden de Predicadores, teniendo como ámbito territorial de actuación el de la archidiócesis de Granada. Su denominación, acuñada durante más de cinco siglos de historia es Muy Antigua, Pontificia, Real, Ilustre y Venerable Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario Coronada.

Fines Su principal misión es dar culto a la milagrosa y venerada imagen de la Santísima Virgen del Rosario Coronada, Copatrona de la ciudad de Granada, Patrona del Barrio del Realejo y Capitán General de la Armada Española, así como extender y promover la devoción al santísimo Rosario entre los cofrades y granadinos.

Historia Orígenes miniaturadeimagen|Los Reyes Católicos venerando la Santa Cruz|alt=|izquierda|259x259px|borde Su fundación data del mismo año de la Reconquista, en concreto el día 5 de abril de 1492, en que se funda el Convento de Santa Cruz la Real por real cédula de los Reyes Católicos, siendo administrador apostólico Fray Hernando de Talavera. Según consta en un pleito del año 1558,Archivo Histórico Diocesano de Granada, legajo nº 23F, piezas 1 y 3 la Archicofradía fue fundada en tiempos del primer prior del Convento de Santa Cruz la Real, Fray Alberto Aguayo, con la aprobación del Arzobispo Talavera y teniendo por primeros cofrades a sus católicas majestades, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón.

Aunque no se conserva el libro fundacional, la fuente indirecta más antigua que se ha descubierto hasta el momento data del año 1508 y se trata del testamento de Elvira de Luque.Archivo Protocolos Notariales de Granada, P.G.A.; fols. 269r-270r. En las mandas que lo conforman esta señora deja constancia de que quiere ser enterrada en el Convento de Santa Cruz la Real, y que la acompañe en el sepelio la Archicofradía del Rosario. Del mismo modo, gracias a una bula promulgada en el año 1527, sabemos que el papa Cemente VII da permiso a Gaspar Muñoz para erigir en dicho templo la Capilla del Rosario, la cual, en documentación posterior, constará como propiedad de la Archicofradía. En la misma se enterrarían los cofrades desde época muy temprana, tal y como queda constancia en los testamentos publicados por la Dra. Amalia García Pedraza en su tesis doctoral.García Pedraza, A. (2002). Actitudes ante la muerte en la Granada del siglo XVI: los moriscos que quisieron salvarse. Granada: Fundación El legado andalusí.

Hablar de la Archicofradía del Rosario es hablar de la Orden de Predicadores en Granada, ya que los frailes dominicos del Convento de Santa Cruz la Real al mismo tiempo que iban evangelizando todo el Reino de Granada, tal y como les encomendaron los Reyes Católicos, iban expandiendo la devoción al Santo Rosario y fundando Cofradías adscritas a dicho convento y que tenían por “matriz” a la Archicofradía granadina.Archivo de la Archicofradía del Rosario, Caja 2, 3 Registro Cofradías, 1775. Este hecho supone, en la actualidad, que la devoción a la Virgen del Rosario sea la más extendida por la provincia, donde es patrona de innumerables localidades.miniaturadeimagen|189x189px|Lienzo de la Batalla de Lepanto que se encuentra en el Camarín de la Santísima Virgen

Según relata la tradición, la imagen de la Santísima Virgen de Rosario fue donada a esta corporación en 1552 por D. Diego de Castilla y Enríquez, IV Señor de Gor, y su esposa Dña. Beatriz Mendoza,SANCHEZ GARCIA, M. Los Señores de Gor. Puerta de la Villa, nº 49, 2005, p. 32. así como, que fue llevada por el almirante granadino don Álvaro de Bazán en su galera "la loba" a la contienda acaecida el día 7 de octubre de 1571, la Batalla de Lepanto.

Para esto, fue fundamental la figura del conocido como Papa del Rosario, San Pío V, que lideró la creación de la Liga Santa, coalición militar formada por las principales potencias católicas del momento, que evitó la invasión turca a través del golfo de Lepanto. Gracias al pontífice, que era fraile dominico, el rezo del Rosario sirvió como eficaz arma para superar la contienda, instaurándose el 7 de octubre la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias. Su sucesor, el papa Gregorio XIII, cambiaría esta advocación por la de Nuestra Señora del Rosario.

Este singular acontecimiento, provocó que la devoción en la ciudad y la provincia de Granada por el rosario y la Santísima Virgen crecieran de forma desmesurada. Tanto es así, que el 20 de septiembre de 1588, Felipe II otorga por real cédula el privilegio del toque de la campana de la Torre de la Vela de la Alhambra a la Archicofradía en la víspera y fiesta del Rosario. El toque, como parte del patrimonio inmaterial granadino, sigue realizándose en la actualidad cada 7 de octubre.

miniaturadeimagen|242x242px|Nuestra Señora con el vestido de plata y el manto donado por Felipe V.|alt=|izquierda En el año 1628, unas terciarias dominicas deciden regalar un vestido de plata, piedras preciosas y esmaltes a la imagen, siguiendo el patrón de los que se usaban en el momento en la corte española de los Austrias.Tal y como reza una losa de mármol colocada en el camarín (1725-73) de la imagen de la Virgen del Rosario de Granada. En ella constan los nombres de las donantes y la fecha de ejecución del traje.

En este siglo acontecerán otros dos sucesos fundamentales para la consolidación de la Virgen del Rosario, como gran devoción de la capital granadina y todo el Reino. Se trata de los milagros de las lágrimas y de la estrella, acontecidos en 1670 y 1679 respectivamente. miniaturadeimagen|217x217px|Portada del proceso canónico del Arzobispado de Granada del año 1679, editado en 1680. El milagro de la Estrella consistió en la aparición de una luz misteriosa en el entrecejo de la sagrada imagen. El Arzobispo de Granada, Fray Alonso Bernardo de los Ríos, pidió a las cofradías granadinas que realizaran rogativas para pedir por el cese de la terrible epidemia de peste bubónica que asolaba la ciudad. Por este motivo, la Archicofradía decide colocar a la Santísima Virgen en el altar mayor del templo dominico, comenzándose un piadoso octavario el día 24 de junio. Dos días después, el 26 de junio, se manifestó entre las cejas de la imagen una misteriosa luz en forma de estrella que pudo observarse hasta la primera mitad del mes de agosto, proclamándose la salud de la ciudad en la víspera del 7 de octubre. Este inexplicable suceso fue sancionado por la autoridad eclesiástica el día 12 de octubre de 1679, una vez efectuado el proceso de estudio pertinente, realizado por el vicario general del Arzobispado, el Dr. Francisco Ruiz Noble.VV. AA. (2011). Nuestra Señora del Rosario, historia arte y devoción. Archicofradía del Rosario. Depósito Legal: 1708/GR. 2011. Págs. 77-80

A partir de estos sucesos, la devoción hacia la Virgen del Rosario se expandió notablemente, lo que provocaría el traslado de la imagen desde su primitivo emplazamiento, en la actual capilla del Dulce Nombre de Jesús, hasta la cabecera de la Iglesia. Esto supuso que se llevara a cabo una reforma en el crucero de la misma hacia 1690, con el objetivo de colocar la milagrosa imagen en un lugar de mayor importancia dentro de la Iglesia de Santo Domingo. También cabe destacar en este siglo, la creación del Patronato fundado en 1609 por Don Pedro Cajal y Herrera, para dar dotes a religiosas y casar a doncellas pobres.

Este será uno de los períodos de mayor esplendor para la Archicofradía, puesto que es el momento en el que aporta a la Historia del arte universal, el que es sin duda el culmen de los camarines barrocos hispanos. Se trata de un monumento que se construye entre 1726 y 1773, y cuyo esplendor no es más que la materialización del amor y devoción de Granada por la Virgen del Rosario. Cabe destacar la labor del destacado miembro y benefactor de la cofradía, D. Pedro Pascasio de Baños, caballero veinticuatro de la ciudad y primer comisario de las obras de construcción del camarín.

En este recinto, anexo a la Iglesia de Santo Domingo, se creó un pequeño palacio para albergar la imagen de la Virgen, articulándose un auténtico joyero arquitectónico donde materiales como el yeso, el espejo, el vidrio o el mármol, conforman un espacio único, que lo convierten en "el más espléndido de los edificios de camarín." KUBLER, George (1957): «Arquitectura española en los siglos y », Ars Hispaniae, núm.14, pp. 285-291. Esta construcción, que representa el cielo en la tierra, está formada por una entrada, que fue antigua cripta de los miembros de la Archicofradía, un patio, una escalera, sala capitular, transparente, dos antecamarines y la sala principal o de la reina, donde recibe culto la imagen de la Virgen. Las estancias se construyeron sobre unas casas propiedad de la cofradía, las cuales fueron conectadas a la Iglesia de Santo Domingo por medio de un cobertizo o bóveda de ladrillo sobre la que se asienta parte de la edificación. Esto permite contemplar la imagen desde el interior del templo, y a la vez, la circulación de los ciudadanos por la calle anexa al templo conventual. Esta vía recibe en la actualidad el nombre de calle Cobertizo de Santo Domingo, habiéndose denominado en el pasado también como calle "del Camarín." En la ejecución del edificio intervinieron artistas de la talla de Domingo Chavarito, los escultores Valero, Agustín de Vera Moreno o Blas Moreno, que será el encargado de continuar la ejecución del nuevo retablo, en el que se representa la Coronación de la Virgen, quinto misterio glorioso del rosario.

Unos años antes de finalizarse las obras de construcción del Camarín, nacería en Baena (Córdoba), Domingo de Henares. Siendo niño se trasladaría junto a su humilde familia al barrio del Realejo de Granada, donde su devoción al rosario le hizo ingresar en la nómina de hermanos de la Archicofradía. Su vocación al sacerdocio, le haría profesar como fraile dominico en 1783, siendo ordenado en 1789. Fue Obispo de Fez, en Vietnam, siendo perseguido y martirizado en 1838. León XIII lo declaró beato en 1900, siendo San Juan Pablo II quien lo canonizó en 1988, por lo que se trata del primer hermano de la Archicofradía que goza de la gloria de los altares.

Durante la estancia en Granada del rey Felipe V y su esposa doña Isabel de Farnesio en 1730, los monarcas obsequiaron a la Santísima Virgen con un rico manto tejido con hilos de oro, como consta en el archivo de la Archicofradía.

La centuria estuvo marcada por varios avatares que afectarían a la corporación, el primero de ellos la Ocupación Napoleónica en 1810, que supuso el expolio de gran parte del patrimonio de la Archicofradía.VV. AA. (2011). Nuestra Señora del Rosario, historia arte y devoción. Archicofradía del Rosario, p. 23. por parte de las tropas francesas del General Sebastiani. El Convento de Santa Cruz la Real, que sirvió como almacén de artillería, sería reabierto al culto en 1814.