miniaturadeimagen|Sala de exposiciones en el Museo de Artes y Oficios de Hamburgo con piezas de origen poco claro. Como arte expoliado por los nazis o expolio nazi, en alemán Raubkunst, se denomina a una serie de obras de arte robadas durante el período del nacionalsocialismo o «enajenadas debido a la persecución de los nazis». Las víctimas del robo fueron principalmente judíos y aquellos perseguidos como judíos, tanto dentro del Reich de 1933 a 1945, como en todas las áreas ocupadas por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.Hartung (2004), pp. 60 s. El robo se llevó a cabo sobre la base de una gran cantidad de nuevas regulaciones legales y con la participación de varias autoridades e instituciones establecidas específicamente para ese propósito. Fue clasificado como un crimen de lesa humanidad en la Carta de Londres del Tribunal Militar Internacional (Estatuto IMT) de 1945.Declaración Conjunta de Londres de los aliados del 5 de enero de 1943, párrafo 3; citado aquí según: La extensión se estima en 600 000 obras de arte que fueron robadas por los alemanes en Europa entre 1933 y 1945: 200 000 en Alemania y Austria, 100 000 en Europa occidental y 300 000 en Europa del este. El número de obras de arte que no han sido devueltas a sus legítimos propietarios y que aún pueden ser identificables, que se suponen diseminadas por todo el mundo en colecciones públicas y privadas, se estima en hasta 10 000.Hartung (2004), pp. 44 s. Con la llamada Declaración de Washington en 1998, se establecieron regulaciones internacionales para ubicar el arte saqueado y para su restitución a los propietarios o sus herederos.

Término «Raubkunst» miniaturadeimagen|Carl Spitzweg: Justitia perteneciente a la antigua colección de Leo Bendel, es un ejemplo de arte saqueado: vendido en 1937 para financiar la emigración, hasta 2006 permaneció en la Villa Hammerschmidt, en Bonn; restituido por la Oficina del Presidente Federal en 2007. El término «arte expoliado», «Raubkunst», se refiere a los bienes culturales confiscados como resultado de la persecución y, por lo tanto, incluye la confiscación de obras de arte «que pertenecen a un grupo de personas que fueron perseguidas por los nacionalsocialistas entre 1933 y 1945 por razones raciales, religiosas y políticas».Hartung (2004), p. 60 Difiere del concepto de arte saqueado, «Beutekunst», que se refiere a los bienes culturales obtenidos durante la guerra, es decir, se refiere al botín de un ocupante en la guerra.Hartung (2004), p. 59 El término arte expoliado va más allá del arte saqueado, ya que incluye el robo de arte de ciudadanos del propio país y anterior a la Segunda Guerra Mundial. En el caso del robo durante la guerra, en las áreas ocupadas por los alemanes, a la población local y perseguida judía, hay una superposición de los términos. En este caso, se habla comúnmente del arte expoliado y el enfoque se centra en el aspecto de la persecución.

Basado en la expresión inglesa, nazi looted art (arte saqueado nazi), el término NS-Raubkunst se usa en la literatura alemana relevante para todo el arte robado por los nazis.Schnabel y Tatzkow, p. 503 Por lo tanto incluye el botín artístico de guerra, además de ser un término genérico para el robo por parte del estado alemán a su propia población y sus propias colecciones públicas en el caso del llamado «arte degenerado».

Legalmente, bajo la sustracción atribuida a la persecución no solo se incluye la toma o incautación, sino también la renuncia a la propiedad o el regalo debido a esa persecución. Ya en el período inmediatamente posterior a la guerra y durante la ocupación aliada, la legislación, en particular con la Ley N.º 59 del Gobierno Militar aliado, se tuvo en cuenta el hecho de que grupos de personas perseguidas ya estaban en una situación desesperada desde 1933, después de que los nacionalsocialistas llegaran al poder, y no podían disponer libremente de sus bienes. Por ejemplo, la venta de obras de arte para apoyar el sustento familiar, después de que los fundamentos de su existencia les hubiesen sido retirados, o para financiar la emigración, las llamadas «ventas de huida», «Fluchtverkäufe», pueden considerarse como expolio de arte.Bertz y Dorrmann, p. 9

Pérdidas relacionada con la persecución Junto con la persecución y represión de los judíos en la sociedad alemana, comenzó su robo y explotación. La prohibición de realizar determinadas profesiones, el chantaje comercial y el control —y más tarde la confiscación— de bienes destrozaron la existencia económica de los perseguidos, además de su estatus social.Stengel (2007), pp. 10 s. Por ejemplo, la «Ley para la Restauración de la Función Pública» del 7 de abril de 1933 provocó el despido de todos los judíos funcionarios; el despido en el sector privado se apoyó en esa ley, incluyendo el desplazamiento violento de directivos del consejo de administración. La «Ley de Admisión a la Abogacía», publicada esos mismos días, expulsaba de la profesión a todos los abogados judíos con efecto el 30 de septiembre de 1933. Con la quinta ordenanza de la «Ley de ciudadanía del Reich» de 1938, se impidió casi cualquier actividad de los abogados judíos. En 1938 otras ordenanzas prohibieron la práctica de médicos y abogados de patentes; en 1939 se prohibió a los dentistas, farmacéuticos y veterinarios judíos ejercer su profesión. La «Ordenanza para la Eliminación a los Judíos de la Vida Comercial Alemana» prohibía a los judíos operar tiendas minoristas y administrar independientemente un negocio artesanal o un taller de oficios.

En estrecha cooperación entre la administración financiera, las oficinas de cambio de divisas y la Gestapo, la riqueza de los judíos adinerados fue registrada, controlada y su poder de disposición restringido. Basado en la sospecha general de «fuga de capitales», el acceso a la cuenta propia podía bloquearse mediante una orden.; «Ley para la Modificación de la Ley de Explotación de Divisas» del 1 de diciembre de 1936 (RGBl. I, p. 1000) Los límites de disponibilidad del dinero se redujeron repetidamente, de modo que los emigrantes fueron parcialmente expropiados por el «impuesto de huida del Reich». Para bienes adquiridos después del 1 de enero de 1933, si se querían llevar a la emigración, había que pagar un tributo al Golddiskontbank, que generalmente correspondía al valor de la compra. A partir de 1934 solo se permitió llevar diez Reichsmarks al exilio. Los saldos bancarios y de valores, que había que tener en cuentas especiales, solo se podían cambiar por moneda extranjera con unos descuentos importantes. Al mismo tiempo, los judíos se encontraban en desventaja frente a la ley tributaria convencional: se agrupaban en tramos de impuestos más altos, se les recortaron los subsidios y descuentos por hijos, y las comunidades judías no fueron reconocidas como «sin fines de lucro».

Robo de arte dentro del Reich miniaturadeimagen| Otto Mueller: Dos semidesnudos femeninos (1919), Colección Ismar Littmann, Breslavia, incautado en 1935, restituido en 1999 Desde el principio, estas intervenciones en la propiedad privada de los judíos también afectaron sus obras y colecciones de arte. Para asegurar su sustento o para financiar su emigración, los afectados se vieron obligados a vender o subastar no solo una gran cantidad de pinturas, dibujos, gráficos y esculturas, sino también libros y antigüedades. Colecciones importantes y asentadas de antiguo fueron disueltas. Personas que habían sido benefactores y mecenas de la vida cultural unos pocos años antes fueron chantajeadas y las codiciadas obras de arte fueron sustraídas a sus propietarios. El comercio de arte y las subastas experimentaron un nuevo florecimiento tras la Gran Depresión de 1933, por lo que, además del exceso de oferta, la presión sufrida por los judíos para vender sus posesiones causaron una caída en los precios, y en consecuencia muchas obras se vendieron muy por debajo de su valor. Un ejemplo destacado de esta «pérdida de propiedad privada por venta»Schnabel y Tatzkow (2007), p. 33 es la disolución de la colección de arte del abogado de Breslavia, Ismar Littmann. Después de que se le prohibiera practicar su profesión, se suicidó en 1934, y su viuda se vio obligada a vender parte de la colección de arte a través de la casa de subastas de Berlín Max Perl para asegurar su sustento. Sin embargo, antes de la subasta, la Gestapo confiscó dieciocho cuadros debido a la «típica representación cultural bolchevique del personaje pornográfico», incluidas dos pinturas de Otto Mueller, Dos semidesnudos femeninos y Niño frente a dos niñas de pie y una sentada. El resto del lote, conocido como la «subasta judía», solo alcanzó una fracción del valor estimado.Bertz y Dorrmann (2008), pp. 69 ss

Inmediatamente después de la anexión de Austria el 12 de marzo de 1938, en unos pocos días, las colecciones de arte más conocidas fueron incautadas y almacenadas en un depósito central en el Palacio Imperial de Hofburg, en Viena, que se había creado específicamente para este propósito. Adolf Hitler se aseguró el acceso antes que nadie a los tesoros artísticos y las antiguas obras maestras, incluida la colección de Louis Rothschild. El resto, lo que Hilter no había reclamado para sí, se distribuyó bajo masivas disputas entre representantes especiales y museos. Louis Rothschild mismo fue detenido el 14 de marzo de 1938 y liberado después de más de un año, solo después de haber acordado la transferencia de sus propiedades al Reich alemán. Para otoño de 1938, 10 000 obras de arte habían sido inventariadas en el depósito de Viena.Schnabel y Tatzkow (2007), p. 62

Esta «pérdida de propiedad por acción del Estado soberano»Schnabel y Tatzkow (2007), p. 36 fue legitimada posteriormente, el 26 de abril de 1938, con la «Ordenanza sobre el Registro de la Propiedad de los Judíos». Este título burocrático esconde restricciones sobre la disposición de activos y la capacidad de incautarlos. Esta ley, que inicialmente formaba parte de la «política de arianización» de Austria, fue acogida de forma tan positiva por los dirigentes nazis, que se decidió extenderla a todo el Reich. La intensificación del antisemitismo, los ataques similares a pogromos contra los ciudadanos judíos y las detenciones arbitrarias provocaron la huida de muchas de las personas perseguidas, dejando atrás sus pertenencias. Por ejemplo, la extensa colección de arte del cabaretista vienés Fritz Grünbaum, que incluía un número considerable de obras de Egon Schiele, fue dispersada, robada o llevada al extranjero de manera que no se ha podido reconstruir. Hasta la fecha, los cuadros se consideran en gran medida perdidas. Fritz Grünbaum fue arrestado por la Gestapo después de fracasar en su intento de huida, fue deportado a varios campos de concentración y finalmente asesinado en el campo de concentración de Dachau en 1941. Su esposa, Lilly Grünbaum (Elisabeth Herzl), murió en 1942 después de ser deportada al campo de exterminio de Maly Trostinez.Schnabel y Tatzkow (2007), p. 392

Tras los pogromos de noviembre de 1938 se aceleró el saqueo de la población judía. Con el decreto del 12 de noviembre de 1938 sobre la «tasa de propiedad judía» se introdujo un impuesto especial por un total de mil millones de marcos alemanes. Muchos solo pudieron pagar disolviendo y vendiendo sus colecciones. La «11° Ordenanza de Ciudadanía del Reich» de noviembre de 1941 se encontraba al final de esta cadena de saqueos sistemáticos. Según esta ley, cuando un judío cruzaba la frontera del Reich al extranjero desaparecía su derecho a la propiedad. Con amargo cinismo y «consistencia burocrática, las autoridades fiscales aplicaron de inmediato la regulación a la deportación en curso de los judíos alemanes.» Tan pronto como los trenes cruzaban la frontera del Reich, bajo el nombre en clave «Aktion 3», en colaboración con la Gestapo y las autoridades financieras, se utilizó el inventario dejado en las casas y se confiscaron los activos restantes de los deportados.