El Nonhuman Rights Project (Proyecto de Derechos no Humanos, NhRP por sus siglas en inglés) es una organización estadounidense sin ánimo de lucro por los derechos de los animales que persigue cambiar el estatus legal de al menos ciertos animales no humanos al cambiar de propiedad a persona, con el objetivo de garantizar derechos como el de libertad física (el derecho a no ser encarcelado) y el de integridad física (el derecho a no ser objeto de experimentación). El NhRP trabaja en gran medida a través de litigios en distintos estados de EE. UU., en lo que define como la jurisdicción más apropiada según el derecho anglosajón, y basa sus argumentos en pruebas científicas ya existentes acerca del autoconocimiento y la autonomía de animales no humanos. El artífice de su campaña continua, basada en la litigación estratégica, es gran medida un equipo de abogados, expertos legales y estudiantes de Derecho voluntarios que llevan a cabo una investigación en profundidad sobre precedentes legales relevantes. El NhRP presentó sus primeras demandas en diciembre de 2013, en nombre de cuatro chimpancés retenidos en cautividad en el estado de Nueva York. A finales de 2014, el presidente de la organización, Steven Wise, junto a su directora ejecutiva, Natalie Prosin, anunciaron en la revista Global Journal of Animal Law que el Nonhuman Rights Project iba a ampliar su área de trabajo a otros países, comenzando por Suiza, Argentina, Inglaterra, España, Portugal y Australia. El Nonhuman Rights Project es, en la actualidad, una de las organizaciones benéficas destacadas por la entidad Animal Charity Evaluators. Historia Fundada por el abogado Steven M. Wise, el Nonhuman Rights Project comenzó en 2007 como un proyecto del Center for the Expansion of Fundamental Rights (Centro para la Expansión de los Derechos Fundamentales, en inglés). En 2012, el Center for the Expansion of Fundamental Rights pasó a llamarse oficialmente Nonhuman Rights Project. Misión y objetivos Según el sitio web del NhRP, la misión del Nonhuman Rights Project es, mediante la educación y pleitos, cambiar el estatus de al menos algunos animales no humanos según el derecho anglosajón de meras «cosas», sin la capacidad de poseer derechos legales, a «personas», que poseen derechos fundamentales como los de integridad física y libertad física, además de aquellos derechos legales que les correspondan según los estándares de moralidad, descubrimientos científicos y experiencia humana, todos ellos en evolución constante. Los objetivos específicos planteados por la organización para progresar en su misión son:
1. Convencer a un tribunal superior de un estado de los Estados Unidos para que declare que un determinado animal no humano es una persona jurídica que posee la capacidad de un derecho legal específico.
2. Convencer a tribunales superiores de los distintos estados de los Estados Unidos de que aumenten el número de derechos legales de cualquier animal no humano que sea declarado persona jurídica en el grado en que debería tener derecho a ellos.
3. Convencer a tribunales superiores de los distintos estados de los Estados Unidos de que declaren que los animales no humanos apropiados poseen la capacidad de tener derechos legales, así como de que amplíen sus derechos legales en consecuencia.
4. Educar a la profesión jurídica y al poder judicial sobre la justicia legal, social, histórica y política de los argumentos expuestos por el Nonhuman Rights Project.
5. Comunicar al público y a los medios de comunicación la misión del NhRP y la justicia de reconocer a determinados animales no humanos como personas jurídicas.
6. Educar a los tribunales, la profesión jurídica, los medios de comunicación y al público sobre el estado de los conocimientos actuales acerca de la cognición de aquellos animales no humanos que son, o podrían llegar a ser, demandantes en los juicios del Nonhuman Rights Project. Reclamaciones legales El NhRP sostiene que los animales no humanos de los que se ha demostrado científicamente que son seres autónomos y conscientes de sí mismos, como los grandes simios, los elefantes, los delfines y las ballenas, deben reconocerse como personas jurídicas en virtud del derecho anglosajón de los Estados Unidos, con el derecho fundamental a la libertad física. Según el NhRP, no hay nada en el derecho anglosajón que sugiera que la personalidad jurídica se limita únicamente a los seres humanos, y ciertas especies encajan en el perfil que los tribunales han utilizado en el pasado para reconocer la condición de persona jurídica. El NhRP hace hincapié en el hecho de que actualmente todos los animales no humanos se consideran meras propiedades, o «cosas» legales, sin capacidad de derechos. En un artículo publicado cinco meses antes de que el NhRP presentara la primera demanda, Chris Berdick explicó en el periódico Boston Globe las reivindicaciones y la estrategia de la organización de la siguiente manera: «Armado con declaraciones juradas de científicos, Jane Goodall incluida, sobre las capacidades de los chimpancés, [el NhRP] argüirá que su demandante merece el derecho a la libertad, y que su cautiverio es una violación de este derecho. Ganen o pierdan, planean presentar más peticiones de habeas en nombre de otros animales, con la esperanza de ganar suficientes pequeñas victorias que sienten las bases de un precedente para la condición de persona animal. Si bien la lucha probablemente no será ni rápida ni fácil, Wise reconoce haber aceptado que el camino a la condición de persona animal es de largo recorrido. "Esta es una campaña a largo plazo, estratégica y de duración indefinida", afirma Wise». Caso Somerset contra Stewart Las reclamaciones legales del NhRP en nombre de animales no humanos en cautividad se basan en parte en el caso Somerset contra Stewart. En ese caso de 1772, William Murray, primer conde de Mansfield y presidente del tribunal King’s Bench (sala de lo civil del tribunal superior de justicia de Inglaterra y Gales), emitió una orden de habeas corpus en nombre de un esclavo llamado James Somerset, quien fue liberado posteriormente. Según el NhRP, esta fue la primera vez que se consideró a un esclavo humano como una persona y que se le permitió solicitar y obtener el recurso de habeas corpus, habiéndose tomado la resolución a pesar de no existir ningún precedente en el que se apoyara. El NhRP considera el recurso de habeas corpus como una forma de compensación eficaz por la negación del derecho a la libertad física de sus demandantes. Al comentar la importancia del caso Somerset para el NhRP en un artículo de Charles Siebert en 2014 para el suplemento The New York Times Magazine, Wise señaló: «Una persona jurídica no es sinónimo de un ser humano. Una persona jurídica es una entidad que el sistema jurídico considera lo suficientemente importante como para que sea visible y tenga tanto intereses como ciertos tipos de derechos. A menudo pregunto a mis estudiantes: "Díganme, ¿por qué debería un ser humano tener derechos fundamentales?". No hay una sola persona en el planeta a la que le haya hecho esa pregunta que pueda responder sin referirse a ciertas cualidades propias de un ser humano». Oposición y contraargumentos Algunos juristas se han opuesto públicamente a la misión y objetivos del NhRP. El juez del tribunal federal de apelaciones de EE. UU. Richard Posner, por ejemplo, se opone a la personalidad jurídica de los animales no humanos basándose en que la ley otorga a los humanos un estatus especial no por su inteligencia sino por poseer «una intuición moral más profunda que cualquier razón que pudiera darse para ella, además de inmune a cualquier razón que usted o cualquiera pudieran dar en su contra». El abogado y profesor de Derecho de la Universidad Pepperdine Richard Cupp ha defendido que las leyes de bienestar animal deberían ser suficientes para asegurar el bienestar de los animales no humanos en cautiverio y que la estrategia del NhRP es demasiado extrema. En una entrevista con James Gorman del periódico New York Times después de los primeros juicios de la organización, Cupp añadió: «Para que los casos tuvieran éxito, los tribunales tendrían que ampliar drásticamente el derecho anglosajón existente». A modo de respuesta, el NhRP argumenta que un enfoque de bienestar animal es insuficiente e ineficaz para poner fin a la práctica de mantener en cautividad a los chimpancés y otros animales no humanos de gran complejidad cognitiva, además de que tampoco hace nada por abordar la cuestión más amplia de su condición de propiedad legal. Causas judiciales Tommy, Kiko, y Hercules y Leo El NhRP presentó sus primeras demandas el 2 de diciembre de 2013 en el Estado de Nueva York en nombre de cuatro chimpancés en cautiverio, exigiendo que los tribunales les concedieran el derecho a la libertad física mediante el recurso de habeas corpus y que los enviaran inmediatamente a un santuario miembro de la North American Primate Sanctuary Alliance. Los demandantes del NhRP en el Estado de Nueva York fueron Tommy, un chimpancé de propiedad privada que vivía en una jaula dentro de un cobertizo situado en un concesionario de caravanas usadas en Gloversville, Nueva York; Kiko, un chimpancé también propiedad de un particular y que vivía en una propiedad privada en Niagara Falls, Nueva York; y Hercules y Leo, dos chimpancés propiedad del Centro de Investigación de Nueva Iberia y prestados al Departamento de Anatomía de la Universidad de Stony Brook para su uso en la investigación de la locomoción. Tras la demanda, el propietario de Tommy, Patrick Lavery, defendió las condiciones de vida del chimpancé: «Le va muy bien. Tiene mucho con que entretenerse: televisión en color, por cable y un equipo de música». Se denegaron todas las solicitudes y se volvió a presentar el caso de Hércules y Leo el 19 de marzo de 2015. Y el 20 de abril de 2015, la jueza Barbara Jaffe emitió una orden judicial de comparecencia para fundamentar los motivos y un recurso de habeas corpus. Se convocó una audiencia en la que se ordenó a la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook que mostrara por qué Hercules y Leo no debían ser liberados y trasladados al santuario Save the Chimps. Al incluir la orden la expresión «recurso de habeas corpus», llegó a los titulares de todo el mundo y fue malinterpretada como la concesión del derecho a la libertad de un chimpancé. La orden de la jueza Jaffe se enmendó y se volvió a presentar con la expresión «recurso de habeas corpus» tachada a mano. Se celebró una audiencia el 27 de mayo y, el 29 de julio de 2015, la jueza Jaffe emitió una orden en la que desestimaba la solicitud de Hercules y Leo. Debido al hecho de que se revisó la solicitud así como al razonamiento de la decisión, el NhRP consideró que se trataba de «un gran salto para el Nonhuman Rights Project en su lucha por los derechos fundamentales de los animales no humanos». Solicitud de orden judicial de habeas corpus Las solicitudes presentadas por el NhRP perseguían los siguientes objetivos: 1. Que se reconozca a los chimpancés como seres similares a los humanos con derecho a la libertad según el derecho anglosajón. En concreto, que se les reconozca como seres autónomos y autodeterminados que no puedan considerarse legalmente como una propiedad. 2. Que se libere a los chimpancés y se los traslade a un santuario miembro de la North American Primate Sanctuary Alliance (NAPSA).