En 1949, tuvieron lugar varias deportaciones masivas llevadas a cabo en las repúblicas bálticas por parte de las autoridades soviéticas durante la Operación Pribói (операция «Прибой» en ruso, Operación Oleaje), también conocidas como deportaciones de marzo (en estonio: märtsiküüditamine, en letón: marta deportācijas, en lituano: Bangų mūša y en ruso: мартовская депортация, transl.: mártovskaya deportátsiya) por historiadores bálticos. Más de 94.000 habitantes de los tres estados bálticos, considerados "enemigos del pueblo" fueron deportados a diversas áreas inhóspitas de la Unión Soviética. Alrededor del 70% fueron mujeres y niños menores de 16 años.

Pensada en primer lugar como una campaña de deskulakización, el objetivo inicial fue facilitar la colectivización y erradicar la organización Hermanos del Bosque, los cuales contaban con gran apoyo como parte de la resistencia contra el gobierno soviético. A finales de 1949, el 93% de las granjas de Letonia fueron colectivizadas, mientras que en Estonia el porcentaje fue del 80%. En cambio en Lituania el resultado fue más deficiente y en 1951 los soviéticos organizaron otra deportación masiva conocida como Operación Osen (Operación Otoño). Ser deportados significaba la posibilidad de no regresar jamás a sus hogares. No obstante, durante la desestalinización y el deshielo de Jrushchov los deportados empezaron a ser liberados de manera gradual y algunos de ellos regresaron finalmente, mientras que el resto optó por asentarse en varias localidades siberianas.

Puesto que la situación general de la Unión Soviética había mejorado tras el final de la guerra, en estas deportaciones no se produjeron tantas muertes como en anteriores reubicaciones forzosas. Se estima que fallecieron menos del 15%, Sin embargo, a causa de la gran mortandad entre los deportados en los primeros años del exilio en Siberia a causa del fallo de las autoridades soviéticas en proveerles de condiciones adecuadas para la vida en su punto de destino, ya sea por negligencia o por premeditación, algunas fuentes consideran que estas deportaciones constituyeron un acto de genocidio. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos también se pronunció al respecto y declaró que, basándose en la Cláusula Martens y los principios de la Carta de Londres, tales acciones constituyeron un crimen contra la humanidad.

Decisiones thumb|right|200px|Cartel propagandístico contra los kuláks A principios de 1947, se introdujo la colectivización en los países bálticos con resultados infructuosos. A pesar de sancionarse nuevos impuestos y el propagandismo, solo un 3% de las granjas de Lituania y Estonia se unieron a los koljoses a finales de 1948. Finalmente se optó por aplicar las políticas de los años 30 y los kuláks (propietarios agrícolas) fueron considerados un obstáculo y por ende objetivos de la represión política.

No está claro cuándo surgió la idea de recurrir a la deportación masiva. El 18 de enero de 1949, los líderes de las tres repúblicas socialistas bálticas fueron llamadas para informar a Iósif Stalin. Aquel día, durante una sesión del Politburó del PCUS se dio luz verde a las deportaciones. El 29 del mismo mes, el Consejo de Ministros acató la decisión secreta: N.º390-138 ssПостановление Совета Министров СССР № 390-138сс «О выселении с территории Литвы, Латвии и Эстонии кулаков с семьями, семей бандитов и националистов. Sociedad Histórica Rusa, Biblioteca electrónica de documentos históricos. en la que se aprobaba la deportación de kuláks, nacionalistas, bandidos, población simpatizante con los mencionados anteriormente y sus respectivas familias. Cada república tenía sus cuotas:

RSS de Lituania: 8.500 familias o 25.500 personas RSS de Letonia: 13.000 familias o 39.000 personas RSS de Estonia: 7.500 familias o 22.500 personas

Los listados de los kuláks a deportar eran administrados por cada república y aprobados por cada uno de los Concejos Ministeriales. También se hacía responsable a cada ministerio soviético: el Ministerio de Seguridad del Estado (MGB) se encargaba de reunir a aquellos que debían ser deportados y finalmente trasladados a las estaciones férreas; Interior (MVD) se encargaba del traslado definitivo a los asentamientos, de ofrecer trabajo en el punto de destino, vigilancia y administración; el Ministerio de Finanzas recaudaba fondos suficientes (5,60 rublos por persona y día de viaje); el Ministerio de Comunicaciones proveía los ferrocarriles y los Ministerios de Comercio y de Sanidad gestionaba la comida y la salud de los deportados en ruta.

Preparativos El 28 de febrero de 1949, Víktor Abakúmov, Ministro del MGB, firmó la orden n.º0068 para proceder a los preparativos y ejecución de las deportaciones masivas. Piotr Burmak (desde Riga), Teniente General, fue el encargado de comandar a las tropas del MGB, mientras que Serguéi Ogoltsov, del mismo rango estuvo supervisando el procedimiento.

El éxito de la operación dependía de la rapidez a la hora de prevenir el pánico colectivo, los intentos de fuga y/o las acciones de los Hermanos del Bosque. Razón por la que el secretismo era de suma importancia.

Recopilación de listas de deportados Varios representantes especiales del MGB fueron trasladados a diversas oficinas locales del Ministerio de Seguridad del Estado para formar equipos con los que llevar a cabo la selección de deportados y recopilar información de sus respectivas familias. La información se recogía de diversas fuentes, ya sea del MGB local (bandidos) o del comité ejecutivo, aunque también había registros de impuestos (a los kuláks) además de documentos fronterizos o de la armada (inmigrantes). Debido al escaso margen de tiempo para realizar las investigaciones oportunas sobre el proceder de la población o de las actividades durante la invasión alemana, se produjeron casos en el que varios activistas comunistas fueron deportados por error en lugar de los colaboracionistas nazis. Esto condujo a la confusión y a la incertidumbre sobre el proceder y las acciones que había que tomar. A menudo, los deportados culpaban a los informantes locales del MGB, a los cuales acusaban de actuar por rencores o avidez, sin embargo, varios investigadores estonios descubrieron que las listas de deportados se hicieron con el mínimo de información local.

Las listas de los kuláks fueron preparadas por el comité local y aprobadas por el Consejo de Ministros, pero a causa del apretado horario y que estaba considerado de alto secreto, las oficinas locales del MGB organizaban sus propias listas. Esto causó bastante confusión durante la operación. También prepararon certificados sumarios para las familias a deportar para posteriormente mandarlas a la oficina de mayor rango quienes aprobaban el trámite. Por ejemplo, el 14 de marzo, el MGB de Estonia aprobó certificados para 9.407 familias (3.824 kuláks y 5.583 nacionalistas y bandidos), 1.907 familias sobre la cuota acordada. En general, a causa de la falta de tiempo, algunos documentos estaban incompletos o la información era incorrecta. En consecuencia, se hicieron correcciones retrospectivas - se hicieron nuevos documentos para la gente deportada, pero no aparecían en las listas de deportados, en cuanto a los que escaparon, los documentos fueron eliminados.

Despliegue de tropas Unidades adicionales de Tropas Internas En Estonia En Letonia 1.ª División Motorizada de Infantería (Moscú) 850 2.000 13.ª División Motorizada de Infantería (Leningrado), un regimiento 700 7.ª División (Minsk), un regimiento 1.000   4.ª División (Lituania), un regimiento   1.000 Cuerpos de Oficiales de la Escuela de Entrenamiento (Sortavala, Carelia) 400   Escuela Militar Especializada de Secundaria (Sarátov)   1.000 Sargentos del Cuerpos de Seguridad 1.400 500 Total 4.350 4.500 Debido a la inmensa escala de la operación Pribói que abarcaba las tres repúblicas bálticas, fueron necesarios más recursos. El MGB necesitaba más personal, vehículos de transporte y equipo de comunicación mientras mantenían el secretismo de la operación. También pidieron planos para los grupos operativos que debían ser desplegados y en el que se especificase cómo debían ser trasladados los deportados a las estaciones ferroviarias. El número de oficiales del MGB, 635 en Estonia, fueron insuficientes, por lo que tuvieron que venir 1.139 agentes de otras partes de la Unión Soviética. La misma situación se dio en Letonia y Lituania. Los refuerzos llegaron desde el día 10 al 15 de marzo bajo el pretexto de realizar "ejercicios militares".

Aparte del personal, se adquirieron 5.025 subfusiles para asegurarse de que los operativos iban suficientemente armados. Las telecomunicaciones también fueron un componente vital para asegurarse el éxito de la misión, por lo que el MGB procedió a requisar todos los teléfonos a la población civil. Esto supuso que llegasen otros 2.210 miembros de telecomunicaciones del MGB. En cuanto a vehículos, dispusieron de 4.437 vagones de mercancías, 8.422 tractores (de los cuales 5.010 fueron requisados). Dichos vehículos estuvieron estacionados en la frontera para no levantar sospechas entre la población.

Los preparativos del MVD fueron más lentos. La orden n.º 00225 que instruía varias ramas de Interiores para organizar las deportaciones y asistir al MGB fue entregada el 12 de marzo. Este retraso fue criticado en una comisión interna. En cuanto a los representantes especiales del MVD, estos llegaron a los distritos locales a partir del 18 al 22 de marzo.

Ejecuciones Organización de equipos operativos Personal involucrado Cantidad Proporción (%) Personal del MGB 8.215 10,8 Tropas Internas 21.206 27,8 Tropas del Batallón de Destrucción 18.387 24,1 Activistas del Partido Comunista 28.404 37,1 Total 76.212 100,0

En un principio, el Consejo de Ministros aprobó que las deportaciones diesen comienzo a partir del 20 al 25 de marzo; sin embargo, la operación tuvo que retrasarse cinco días. El día 21, se desplegaron varios operativos a lo largo de la frontera. Cada equipo operativo estaba formado por nueve miembros, de los cuales tres eran agentes del MGB ("troika"), dos soldados del Batallón de Destrucción y cuatro o cinco activistas del Partido Comunista armados por el MGB. Puesto que los equipos estaban formados por miembros de diversas partes de la Unión Soviética, estos desconocían el territorio y con frecuencia fracasaban en su intento de localizar a la familia a deportar. Al menos cada equipo tenía un miembro que bien era del PCUS o del Komsomol, el cual debía actuar como supervisor ideológico.

El último paso consistía en reclutar activistas del Partido Comunista local. Dicha responsabilidad recaía sobre los partorgs (organizadores del Partido). Puesto que necesitaban organizar a los equipos en poco tiempo, recurrían a varias excusas para atraer a nuevos miembros a las reuniones del Komsomol. Una vez finalizado los mítines, a algunos se les ordenaba directamente trabajar en las deportaciones, mientras que los que no eran seleccionados fueron arrestados para preservar el secretismo de la operación. Los activistas permanecían en los hogares haciendo inventario al tiempo que los soldados escoltaban a las familias hasta las estaciones férreas. Otras de sus funciones fue justificar las razones de las deportaciones. Estos, al ser ciudadanos locales, eran reconocidos por los deportados generando tensiones sociales.

Cercos a las familias