María Isabel de Francia (en francés, Marie-Élisabeth de France; París, 27 de octubre de 1572-ibidem, 2 de abril de 1578), fue la primera y única hija del rey Carlos IX de Francia y de la archiduquesa Isabel de Austria. La princesa fue bautizada casi cuatro meses después de su nacimiento, el 2 de febrero de 1573, en la iglesia de Saint-Germain-l'Auxerrois de París, como María Isabel, en honor a su abuela materna, la emperatriz María, y la reina Isabel I de Inglaterra, que eran sus madrinas. Su padrino era Manuel Filiberto, duque de Saboya.
Fue nieta de Enrique II de Francia y de Catalina de Médici, por línea paterna, y de Maximiliano II de Habsburgo y María de Austria por línea materna, lo que la vinculaba con dos de las principales dinastías reinantes de Europa.
Primeros años El matrimonio de sus padres, formó parte de la política de acercamiento entre la Casa de Valois y la Casa de Habsburgo, tras el final de las Guerras Italianas. La unión fue acordada durante las negociaciones que culminaron en la Paz de Cateau-Cambrésis (1559), aunque no llegó a celebrarse hasta el 26 de noviembre de 1570, cuando Isabel contrajo matrimonio por poderes en Espira. La ceremonia presencial tuvo lugar un mes después, el 26 de diciembre, en Mézières. El enlace respondía tanto al propósito de consolidar las relaciones entre ambas dinastías, como al deseo de asegurar la continuidad de la línea sucesoria francesa, mediante el nacimiento de un heredero.
En vísperas del nacimiento de la princesa, la situación política de Francia era particularmente delicada. Aunque el rey Carlos IX contaba con sus hermanos Enrique, entonces duque de Anjou, y Francisco, duque de Alençon, como herederos presuntos, la ausencia de un descendiente varón mantenía la incertidumbre sobre la continuidad de la línea directa de la dinastía Valois.
Mientras la reina Isabel de Austria cursaba el séptimo mes de embarazo, el 24 de agosto de 1572, tuvo lugar la matanza de San Bartolomé, uno de los episodios más sangrientos de las Guerras de Religión en Francia. Para cuando nació María Isabel, la salud del rey Carlos IX de Francia se encontraba gravemente deteriorada. La expectativa del nacimiento de un heredero varón, hizo que la llegada de una hija no colmara las aspiraciones sucesorias de la corona francesa. No obstante, las fuentes contemporáneas indican que la princesa recibió el afecto de sus padres. Cuando nació, la princesa fue recibida con todos los honores propios de su rango, aunque persistió la expectativa de que la reina diera posteriormente a luz un hijo. Fue criada bajo la supervisión de su institutriz, Isabelle de Crissé.
Con apenas un año y medio de edad, María Isabel enfrentó la primera gran tragedia de su vida: la muerte de su padre, el rey Carlos, tras varios meses de una enfermedad respiratoria que las fuentes atribuyen, generalmente, a la tuberculosis, probablemente agravada por una pleuresía. El fallecimiento del monarca, el 30 de mayo de 1574, no solo modificó el orden sucesorio del reino, sino también el futuro de la princesa y de su madre, la reina viuda Isabel de Austria.El trono pasó a su tío, Enrique III de Francia.
El matrimonio de sus padres, Carlos e Isabel, había quedado regulado por un contrato celebrado el 14 de enero de 1570, conservado actualmente en el Archivo Estatal Austríaco, en el que se establecían las condiciones económicas de la unión y se detallaba la dote aportada por la familia de Isabel, así como las disposiciones relativas a su restitución. Tras la muerte de Carlos, Isabel quedó viuda y dejó de desempeñar el papel que había tenido como reina consorte de Francia. En este nuevo contexto, y una vez resueltos los asuntos económicos derivados de su matrimonio, lo más conveniente para ella era regresar a Viena, donde se encontraba su familia y la corte de los Habsburgo. Así, al año siguiente, Isabel abandonó Francia y regresó a Viena, mientras su hija María Isabel permaneció en Francia bajo el cuidado de la corte real. Madre e hija se despidieron en el castillo de Amboise, el 28 de agosto de 1575 para no volver a verse.
Pierre de Bourdeille, señor de Brantôme, cuya tía, Isabelle Chabot, estaba encargada de la crianza y educación de la princesa, dejó varios testimonios sobre María Isabel. Según Brantôme, la niña destacaba por su inteligencia, su interés por el aprendizaje y una madurez poco habitual para su edad. Conocía los nombres y los linajes de sus antepasados de las casas de Valois y de Habsburgo, y se mostraba orgullosa de pertenecer a ambas dinastías. El cronista también resaltó su desenvoltura en la corte, donde seguía las normas de etiqueta y recibía a los visitantes con una compostura que reflejaba la temprana formación propia de una princesa.
La princesa María Isabel fue la única hija legítima de Carlos y de la archiduquesa Isabel de Austria. Su posición dentro de la familia real, también debe distinguirse de la de los hijos nacidos de las relaciones extramatrimoniales del monarca. Carlos mantuvo una relación con Marie Touchet, con quien tuvo un hijo, Carlos de Valois-Angulema, nacido el 28 de abril de 1573, pocos meses después de María Isabel. El niño fue legitimado por su padre y posteriormente recibió los títulos de conde de Auvernia y duque de Angulema. Algunas fuentes secundarias han atribuido asimismo a Carlos IX, una supuesta unión con Isabel Rangel y la existencia de otros dos hijos. Sin embargo, estas afirmaciones no han podido ser corroboradas mediante documentación contemporánea ni por estudios historiográficos de suficiente autoridad. Por esta razón, no existe evidencia documental sólida que permita reconocer a esos presuntos descendientes como hermanos de María Isabel.
Últimos años y muerte izquierda|miniaturadeimagen|La princesa María Isabel, durante su infancia. Tras la muerte de su padre en 1574, María Isabel permaneció bajo el cuidado de la corte francesa, por el resto de su vida. Durante sus primeros años, residió principalmente en Amboise y posteriormente en Blois, antes de regresar a París.Su salud fue descrita como frágil y, durante sus últimos meses, su estado se deterioró progresivamente. El 2 de abril de 1578, cuando tenía cinco años, falleció en el Hôtel d'Anjou, en París. La noticia fue recogida por el memorialista Pierre de L'Estoile, quien señaló que la princesa fue llorada y recordada por su inteligencia, bondad y dulzura, cualidades que atribuía a la influencia de su madre, Isabel de Austria. La muerte de la princesa, dio lugar posteriormente a especulaciones acerca de un posible envenenamiento, probablemente relacionadas con el clima de intrigas y conflictos políticos que caracterizaba a la corte francesa durante las Guerras de Religión. Sin embargo, la documentación médica conservada no proporciona elementos que permitan sostener esta hipótesis. Tras su fallecimiento, se realizó un examen post mortem, cuyo informe fue redactado por Filippo Cavriani, médico vinculado a la corte. El estudio de los restos y de las vísceras descrito en dicho documento, no reveló indicios compatibles con una muerte provocada deliberadamente por veneno.
Tras su muerte, el cuerpo de María Isabel fue trasladado desde el Hôtel d'Anjou a Notre-Dame de París, donde se celebraron las exequias solemnes. El predicador del rey, Arnaud Sorbin, pronunció allí una oración fúnebre en su memoria. Posteriormente, sus restos fueron trasladados a la basílica de Saint-Denis, necrópolis de los reyes de Francia, donde fueron sepultados junto a los de su padre, Carlos IX.
Su sepultura permaneció en Saint-Denis durante más de dos siglos, hasta que los acontecimientos de la Revolución francesa, provocaron la profanación de las tumbas reales, en octubre de 1793. Los restos depositados en las sepulturas reales, fueron exhumados y trasladados a fosas comunes, situadas en las inmediaciones de la basílica. Durante la restauración, los restos anónimos recuperados de aquellas fosas, fueron reunidos nuevamente en el osario de Saint-Denis, donde permanecen junto a los de otros miembros de la familia real. alt=La excepción de Isabel de Francia, muerta durante la Revolución, enterrada en las catacumbas de París y no trasladada a Saint-Denis.|miniaturadeimagen|Interior de la Basílica de Saint-Denis, donde reposan los restos de la princesa María Isabel. Es el lugar de sepultura de la mayor parte de los reyes de Francia, así como los Hijos de Francia (Fils de France) y Nietos de Francia (Petit-fils de France), muertos en la infancia o que no contrajeron matrimonio con nobles o príncipes extranjeros. Desde una perspectiva dinástica, la supervivencia de María Isabel podría haber tenido importantes implicaciones para el futuro de la Casa de Valois. De haber sido varón, habría ocupado una posición privilegiada dentro del orden sucesorio de la Corona francesa, aunque su condición de hija de Carlos IX, no le habría otorgado por sí misma derechos hereditarios bajo la tradición sucesoria basada en la ley sálica. Su supervivencia hasta la edad adulta también habría permitido a la monarquía francesa disponer de una princesa estrechamente vinculada tanto con la Casa de Valois, como con los Habsburgo, lo que habría convertido su eventual matrimonio en un instrumento potencial de la política dinástica y diplomática europea.
En el contexto de las crecientes dificultades sucesorias que atravesaba la dinastía Valois, un matrimonio de María Isabel podría haber contribuido a establecer o reforzar una alianza con otra casa reinante. Incluso existía la posibilidad de que, mediante un eventual enlace con un miembro de la familia real francesa, llegara a desempeñar el papel de reina consorte. Algunas fuentes sugieren su muerte prematura, fue una causa indirecta contribuyente de al menos parte de la lucha que siguió durante el reinado de su tío, Enrique. Sin embargo, estos conflictos respondieron a una compleja combinación de factores políticos, religiosos y dinásticos que precedieron y trascendieron la breve vida de la princesa. Su fallecimiento debe entenderse, más prudentemente, como la pérdida de una posible vía de alianza y continuidad dinástica, cuya importancia histórica solo puede valorarse en términos potenciales.
Referencias
Categoría:Fallecidos en París Categoría:Niños fallecidos Categoría:Hijas de Francia del siglo XVI de la dinastía de Valois