La hipótesis del Egipto Negro afirma que el antiguo Egipto era una civilización predominantemente negra, tal y como se entiende actualmente el término en la percepción étnica moderna americana. Incluye un enfoque particular en la identificación de los vínculos con las culturas subsaharianas y el cuestionamiento de la raza de determinados personajes importantes de la época dinástica, incluyendo Tutankamón, el rey representado en la Gran Esfinge de Guiza, y la reina ptolemaica griega Cleopatra.
La hipótesis se considera como una teoría marginal. Los eruditos convencionales rechazan la noción de que Egipto era una civilización negra (o blanca); sostienen que, a pesar de la diversidad fenotípica de los egipcios antiguos y actuales, la aplicación de nociones modernas de razas negra o blanca al antiguo Egipto es anacrónica. Además, los eruditos rechazan la noción, implícita en la hipótesis del Egipto negro, de que el Antiguo Egipto era racialmente homogéneo; en cambio, el color de la piel variaba entre los pueblos del Bajo Egipto, el Alto Egipto y Nubia, quienes en varias épocas llegaron al poder en el Antiguo Egipto. Una hipótesis alternativa es la teoría de la raza dinástica, sobre un origen mesopotámico de los egipcios.
En el simposio sobre el poblamiento del antiguo Egipto y el desciframiento de la escritura meroítica de la UNESCO, celebrado en El Cairo en 1974, la hipótesis del Egipto Negro se encontró con un profundo desacuerdo. Casi todos los participantes concluyeron que la antigua población egipcia era indígena del valle del Nilo, y estaba compuesta por personas del norte y del sur del Sahara que se diferenciaban por su color. En 2017, un estudio genético de momias del norte de Egipto (cerca del El Cairo actual) mostró que los antiguos egipcios tenían mayor parecido con las poblaciones modernas de Oriente Medio (árabe, levantina y de Anatolia), y tenían significativamente más parecido con los europeos del sureste que con los africanos subsaharianos. Otros estudios genéticos muestran niveles mucho mayores de ascendencia del África subsahariana en las poblaciones actuales del sur que en las del norte de Egipto, y anticipan que las momias del Alto Egipto (sur) contendrían mayores niveles de ascendencia del África subsahariana que las momias del Bajo Egipto. Historia Algunos eruditos modernos como W. E. B.Du Bois, Chancellor Williams, Cheikh Anta Diop, John G. Jackson, Ivan van Sertima, Martin Bernal y Segun Magbagbeola han apoyado la teoría de que la antigua sociedad egipcia era principalmente negra. La frecuentemente criticada Journal ef African Civilizations (revista de civilizaciones africanas) ha defendido continuamente que Egipto debería ser visto como una civilización negra.
El debate fue popularizado a lo largo del por los académicos mencionados, con muchos de ellos usando los términos "negro", "africano" y "egipcio" indistintamente, a pesar de lo que Frank Snowden llama "copiosas pruebas antiguas de lo contrario". En el simposio sobre el poblamiento del antiguo Egipto y el desciframiento de la escritura meroítica de la UNESCO celebrado en el Cairo en 1974, la hipótesis del Egipto Negro se encontró con un profundo desacuerdo. Aunque los dos defensores de la hipótesis del Egipto Negro presentaron lo que G. Mokhtar denominó como evidencia "extensa" y "minuciosamente investigada" para respaldar sus opiniones que contrastaban fuertemente con los puntos de vista predominantes sobre la sociedad egipcia antigua.
Casi todos los participantes concluyeron que la población egipcia antigua era indígena del valle del Nilo, y estaba compuesta por gente del norte y del sur del Sahara que se diferenciaban por su color. Diop y otros creían que las opiniones predominantes estaban alimentadas por el racismo científico y basadas en una erudición deficiente. Posición de la erudición moderna Desde la segunda mitad del , la mayoría de los eruditos han sostenido que aplicar las nociones modernas de raza al antiguo Egipto es anacrónico. El enfoque de algunos expertos que estudian biología de poblaciones ha sido considerar si los antiguos egipcios eran principalmente norteafricanos biológicamente, en lugar de considerar la raza a la que pertenecían. En 2008, S. O. Y. Keita escribió que "No hay razón científica para creer que los antepasados primarios de la población egipcia emergieran y evolucionaran fuera del noreste de África...El perfil genético general básico de la población moderna es consistente con la diversidad de las poblaciones antiguas que habrían sido indígenas del noreste de África y estarían sujetas a la gama de influencias evolutivas con el tiempo, aunque los investigadores difieren en los detalles de sus explicaciones sobre esas influencias". Stuart Tyson Smith escribe en la enciclopedia Oxford 2001 sobre el antiguo Egipto que "Cualquier caracterización de la raza de los antiguos egipcios depende de definiciones culturales modernas, no del estudio científico.
Un estudio publicado en 2017 describió la extracción y análisis del ADN de 151 individuos momificados del antiguo Egipto, cuyos restos fueron recuperados de Abusir el-Meleq de la gobernación de El Cairo. Los científicos dijeron que la obtención de ADN bien conservado y no contaminado de momias ha sido un problema en este campo y que estas muestras proporcionaron "el primer conjunto de datos fiables obtenido de los antiguos egipcios usando métodos de secuenciación de ADN de alto rendimiento". El estudio mostró que los antiguos egipcios tenían un mayor parecido con las poblaciones modernas de Oriente Medio (árabe, levantina y de Anatolia), y tenían significativamente más parecido con los europeos del sureste que con los africanos subsaharianos. Sin embargo, hubo un pequeño componente del África subsahariana en la ascendencia de las tres momias examinadas: "las estimaciones absolutas de ascendencia africana utilizando estos dos métodos en los tres individuos antiguos oscilan entre el 6 y el 15 %". Este nivel de ascendencia del África subsahariana es significativamente más bajo que el de los egipcios modernos de Abusir, que "oscilan entre el 14 y el 21 %". Los autores del estudio advirtieron que las muestras de las momias, que fueron tomadas de una región que (aunque técnicamente forma parte del Medio Egipto) está geográficamente en el extremo norte de Egipto, no pueden ser representativas del Antiguo Egipto en su conjunto. Los estudios genéticos contemporáneos muestran niveles mucho mayores de ascendencia del África subsahariana en las poblaciones actuales del sur que en las del norte de Egipto. En sus poblaciones de referencia para su estudio genográfico de ADN, National Geographic afirmó que el 68 % de los egipcios modernos proceden de la etnia norteafricana, con invasiones extranjeras que tienen poco efecto en la mayoría de la genética de los egipcios modernos. Otros grupos étnicos que completan a los egipcios modernos fueron los del suroeste de Asia y el Golfo Pérsico con un 17 %, la diáspora judía con un 4 %, Asia Menor con un 3 %, África Oriental con un 3 % y Europa del Sur con un 3 %.
Historiadores griegos El modelo africano negro se basó en gran medida en la interpretación de los escritos de los historiadores clásicos. Varios historiadores griegos antiguos señalaron que los egipcios tenían un aspecto "melanchroes". Hay considerable controversia sobre la traducción de melanchroes. La mayoría de los eruditos lo traducen como negro. Alan B Lloyd escribió que "no hay justificación lingüística para relacionar esta descripción con los negros. Melanchroes podría denotar cualquier color de bronceado a negro y los negros no son el único tipo físico que muestra cabello rizado. Estas características ciertamente se encontrarían en muchos Egs [egipcios], antiguos y modernos, pero están en desacuerdo con lo que deberíamos esperar entre los habitantes del área del Cáucaso. Algunos de los historiadores más citados son Estrabón, Diodoro Sículo y Heródoto.
Heródoto afirma en algunos pasajes que los egipcios eran negros/oscuros. Según la mayoría de traducciones, Heródoto afirma que se sabía que un oráculo griego provenía de Egipto porque era "negro", que los nativos de la región del Nilo son "negros por el calor ", y que los egipcios eran "de piel negra con pelo lanoso". Lucian observa a un niño egipcio y nota que no es simplemente negro, sino que tiene los labios gruesos. Diodoro Sículo mencionó que los aetiopianos consideraban a los egipcios como una colonia. Apolodoro, un griego, llama a Egipto el país de los de los pies negros. Esquilo, un poeta griego, escribió que los marineros egipcios tenían "extremidades negras ". Los griegos a veces se referían a los egipcios como aetiopianos – no se deben confundir con los habitantes de la nación moderna de Etiopía que en su lugar eran llamados abisinios o habesha y su tierra como Abisinia. Gaston Maspero afirma que "por el testimonio casi unánime de los antiguos historiadores [griegos], ellos [antiguos egipcios] pertenecían a la raza africana que se asentó en Etiopía". Simson Najovits afirma que Heródoto "dejó claras distinciones étnicas y nacionales entre aigyptios (egipcios) y los pueblos a los que los griegos llamaron aithiops (etíopes)".Muchos eruditos (Aubin, Heeren, Davidson, Diop, Poe, Welsby, Celenko, Volney, Montet, Bernal, Jackson, Dubois, Estrabón), antiguos y modernos, regularmente citan a Heródoto en sus obras sobre el valle del Nilo. Algunos de estos eruditos (Weluso, Heeren, Aubin, Diop, etc.) mencionan explícitamente la fiabilidad del trabajo de Heródoto en el valle del Nilo y demuestran la corroboración de los escritos de Heródoto por los eruditos modernos. Welsby dijo que "la arqueología confirma gráficamente algunas de las observaciones de Heródoto". A.H.L. Heeren (1838) citó a Heródoto a lo largo de su trabajo y proporcionó la corroboración de los estudiosos de su época con respecto a varios pasajes (fuente del Nilo, ubicación de Meroe, etc.). Para avanzar en su trabajo sobre los egipcios y asirios, Aubin utiliza los apuntes de Heródoto en varios pasajes y defiende la posición de Heródoto contra los eruditos modernos. Aubin dijo que Heródoto fue "el autor de la primera historia narrativa importante del mundo" y que Heródoto "visitó Egipto". Diop proporciona varios ejemplos (p. ej., las inundaciones del Nilo) que afirma que apoyan su opinión de que Heródoto era "muy escrupuloso, objetivo, científico para su época".Diop también afirma que:
Heródoto "siempre distingue cuidadosamente entre lo que ha visto y lo que se le ha dicho"; "Hay que admitir que al menos era capaz de reconocer el color de la piel de los habitantes". "Para todos los escritores que precedieron a las falsificaciones ridículas y atroces de la egiptología moderna, y los contemporáneos de los antiguos egipcios (Heródoto, Aristóteles, Diodoro, Estrabón y otros), la identidad negra del egipcio era un hecho evidente". Snowden afirma que Diop "no solo deforma sus fuentes clásicas sino que también omite la referencia a autores griegos y latinos que expresamente llaman la atención sobre las diferencias físicas entre egipcios y etíopes". Diop también afirma que Estrabón corroboró las ideas de Heródoto sobre los egipcios negros, etíopes y colcos. Sobre la afirmación de Heródoto de que el Faraón Sesostris hizo campaña en Europa, y que dejó una colonia en Cólquida, Fehling afirma que "no hay el más mínimo rastro en la historia detrás de esa versión". Muchos eruditos consideran que las obras de Heródoto son poco fiables como fuentes históricas.