derecha|miniaturadeimagen|280x280px|Fotografía de personas mirando al sol durante el evento, el 13 de octubre de 1917. La imagen fue tomada por Judah Ruah, fotógrafo del diario O Seculo y publicada por Ilustração Portugueza el 29 de octubre de 1917 miniaturadeimagen|280x280px|La multitud reunida en Fátima durante el «Milagro del sol» El Milagro del sol (en portugués: Milagre do Sol), también conocido como Milagro de Fátima, fue un evento ocurrido el 13 de octubre de 1917 cuando una muchedumbre se reunió en Cova da Iria, cerca de la localidad portuguesa de Fátima, en respuesta a una profecía hecha por tres niños pastores, Lucía dos Santos, Francisco Marto y Jacinta Marto, para contemplar el sol. La profecía predecía que la Virgen María, conocida aquí bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, aparecería y realizaría milagros en la fecha señalada. Un gran número de personas que acudieron al lugar dijeron haber presenciado actividades solares extraordinarias, como ver al sol «danzar» o «zigzaguear», girar hacia la Tierra o emitir luz multicolor y colores radiantes.

Según el testimonio de los niños, las apariciones marianas comenzaron el 13 de mayo de 1917, luego de ser precedidas de seis diferentes apariciones de un ángel en los meses anteriores quien los invitó a rezar por los pecadores, a tomar la Eucaristía.... El 13 de mayo, según el testimonio de la hermana Lucía, la Virgen les pidió que vinieran "aquí seis meses seguidos, el día 13 a esta misma hora". Cada mes la Virgen volvía y cada vez más personas se venían a acompañar a los niños: el 13 de junio llegaron severas docenas, el 13 de julio, de cuatro a cinco mil , el 13 de agosto llegaron 18 mil personas pero los niños fueron impedidos de llegar al ser detenidos por las autoridades por lo que la virgen se les apareció el 19 sin previo aviso, con solamente su hermano João como testigo adicional. El 13 de setiembre llegaron más de 30000 personas. Por último, el 13 de octubre, día del milagro, se estima que llegaron hasta 70000.

Cabe destacar que aunque en solamente Lucía, Jacinta y Francisco veían a la Virgen, en todas las apariciones otras personas presentes relatan haber visto fenómenos extraños. En la de junio, algunos de los pocos que vinieron escucharon como una voz muy baja o el sonido de una abeja mientras la Virgen hablaba a Lucía y Jacinta. Al final de la aparición, esucharon un sonido como de explosión y una nube como de humo que ascendía desde el árbol de la aparición por la dirección que Lucía apuntaba. Además, la señora María Carreira al analizar el árbol vio que los brotes se orientaron hacia el este, dirección donde estaba la Virgen. El 13 de julio, algunos de los espectadores volvieron a escuchar el zumbido, el fuerte sonido y vieron la nube blanca en el árbol . Los testigos también narran que el brillo del sol decreció significativamente junto con la temperatura . El 13 de agosto, muchos peregrinos que en vano esperaron a los niños vieron la nube blanca del árbol y las nubes del cielo cambiar de rojo a rosado a amarillo a azul . El 19 de agosto, Teresa, hermana de Lucía junto a su esposo vieron el sol teñir de diversos colores el paisaje y la temperatura decrecer mientras caminaban hacia Fátima y João escuchó el fuerte sonido. Por último, el 13 de setiembre el sol volvió a perder su brillo, hasta el punto de que algunos pudieron ver la luna y las estrellas y muchos vieron un globo de luz cuando Lucía anunció que la Virgen venía y luego cuando se iba . Fue en la aparición de julio cuando Lucía pidió un milagro para que le creyeran y la Virgen asintió diciendo "[e]n octubre diré quién soy, y lo que quiero y haré un milagro que todos han de ver para creer.". La Virgen volvió a reafirmar su promesa en la aparición de agosto.

La situación política en Portugal en ese momento se caracterizaba por fuertes tensiones en el plano religioso tras la reciente revolución de 1910 y los intentos de secularización del Estado y la sociedad. En parte debido a ello, se produjo una avalancha de artículos en la prensa portuguesa durante las semanas posteriores a las primeras apariciones en Fátima –la primera aparición se produjo cinco meses antes del milagro–. Las reseñas en esos meses previos se caracterizaron por ser muy entusiastas o muy críticas con los sucesos, desde artículos de gran devoción y alabanzas a la Virgen María, hasta artículos que hablaban de que todo lo concerniente a las apariciones de Fátima era un fraude. A nivel científico, las supuestas apariciones no despertaron interés y no fueron objeto de estudio hasta varias décadas después. Algunos periódicos guardaron silencio sobre las apariciones para evitar difundir lo sucedido, mientras que los periódicos católicos tampoco informaron del suceso hasta meses después, ya fuera por temor a un fiasco, falta de interés o miedo a que la Iglesia saliera desacreditada. Una parte significativa de la jerarquía católica también dudaba por entonces de la veracidad de las apariciones y pensaba que era simple superchería. Debido a esto, muy pocos clérigos estuvieron presentes el 13 de octubre y numerosos sacerdotes se mostraron relativamente críticos con los testimonios recogidos.

Una vez sucedido el evento, el obispo local abrió una investigación canónica en noviembre de 1917 para analizar los testimonios y comprobar que las supuestas apariciones de María a los niños eran compatibles con la teología católica. El sacerdote del pueblo, encargado de la investigación, estaba particularmente convencido de la existencia del fenómeno solar debido a los testimonios de reporteros seculares, funcionarios gubernamentales y escépticos. Los sucesos fueron aceptados oficialmente como un milagro por la Iglesia católica el 13 de octubre de 1930, cuando el obispo José da Silva declaró al milagro «digno de creencia» y permitió oficialmente el culto a Nuestra Señora de Fátima. El 13 de octubre de 1951, el legado apostólico Federico Tedeschini dijo ante varios millones de personas que los días 30 y 31 de octubre y 1 y 8 de noviembre de 1950, el papa Pío XII había sido testigo del milagro del sol desde los jardines vaticanos. Este supuesto evento y las profecías que lo rodean han sido objeto de un profundo y duradero interés que ha tenido un impacto significativo en la devoción y prácticas de numerosos católicos.

Debido a que varias decenas de miles de personas, incluidos numerosos periodistas, fotógrafos y personas ateas y escépticas, acudieron a presenciar el profetizado suceso, este ha sido objeto de numerosos análisis. En términos científicos, los conocimientos actuales en astrofísica descartan la posibilidad de que el sol pudiera tener tal comportamiento y en todo caso, de haber sucedido, este fenómeno se habría tenido que ver en muchos otros lugares del mundo. Por otro lado, algunos teorizan que aquellos que dijeron haber visto «fenómenos extraordinarios» pudiera deberse a efectos ópticos producto de una exposición prolongada de la vista al sol u otros fenómenos atmosféricos. o por sugestión psicológica.Sin embargo, testigos relatan que el fenómeno se vio por un largo tiempo "sin molestar al ojo ni llevar la retina a la ceguera" (un testigo de apellido Garret afirma que tuvo dos interrupciones breves cuando el sol se hizo más brillante) mientras que ver al sol por 10 segundos puede causar daño inmediato en el ojo.Además, el hecho de que personas a varios kilómetros de distancia hayan presenciado el fenómeno excluye la sugestión psicológica. Por ejemplo, un niño en una escuela a 12 kilómetros de distancia relató como sus profesores y compañeros se agolparon para ver el sol que se veía como "una bola de nieve girando sobre sí misma" y luego que vino "como en zigzag" hacia la tierra. Alfonso Lopez Vieira, un poeta que vivía a más de 30 kilómetros de Fátima relató que "ese día [...] sin recordar las predicciones de los niños, quedé encantado por un espectáculo notable en el cielo, de un tipo que nunca había visto antes"

Cobertura por parte de la prensa thumb|left|Copia fotostática de la página 353 del semanario Ilustração Portugueza n.º 610, del 29 de octubre de 1917, que presenta un artículo titulado: Carta a alguien que pide un testimonio fuera de sospecha (Carta a alguém que pede um testemunho insuspeito), ilustrado por fotografías de la multitud contemplando el llamado «Milagro del Sol», el día 13 de octubre de ese año. Avelino de Almeida, editor del diario O Século, uno de los periodistas anticlericales más importantes de su tiempo,El secreto de Fátima: La historia oculta de las misteriosas apariciones y la conspiracoón de los Jesuitas, Página 44, Joaquim Fernandes, Fina D' Armada - 2007 relató el suceso así:

Esto marcó uno de los giros más radicales en el periodismo: en la mañana del 13 de octubre, día del milagro, la primera página de O Século venía con un artículo de Almeida prediciendo que los miles de pregrinos a Fátima que esperaban un mialgro se llevarían una gran fiasco. Otros periódicos también cubrieron el suceso. El periódico O dia reportó: "El sol plateado, envuelto en la misma luz grisácea y tenue, se vio girar y dar vueltas en el círculo de nubes fragmentadas… La luz adquirió un hermoso tono azul, como si hubiera atravesado las vidrieras de una catedral, y se extendió sobre la multitud que permanecía arrodillada con las manos extendidas… La gente lloraba y rezaba con la cabeza descubierta, ante la presencia de un milagro que habían estado esperando. Los segundos parecieron horas, tal era su intensidad."

Análisis crítico Sobre el «Milagro del Sol» de Fátima, el investigador Joe Nickell señala: "No es de extrañar, los milagros del sol han sido descritos en otras apariciones marianas - en Lubbock, Texas, en 1989; la hermana Cabrini Shrine cerca de Denver, Colorado, en 1992; Conyers, Georgia, en la primera mitad de la década de 1990". Skeptical Inquirer — Volume 33.6 November / December 2009 Nickell también sugiere que los efectos de "baile del sol" descritos por los testigos de Fátima pueden deberse a efectos ópticos resultantes de la distorsión temporal de la retina causada por mirar fijamente una luz tan intensa, o por un parhelio, un fenómeno atmosférico relativamente común.

El profesor Auguste Meessen del Instituto de Física de la Universidad Católica de Lovaina postula que las observaciones descritas podrían ser efectos ópticos causados tras mirar fijamente al sol demasiado tiempo aunque afirmó que "es imposible ofrecer ninguna evidencia directa a favor o en contra del origen sobrenatural de las apariciones". Afirma que los cambios de color reportados por los testigos fueron causados muy probablemente por la saturación de las células fotosensibles de la retina.Auguste Meessen 'Apparitions and Miracles of the Sun' International Forum in Porto "Science, Religion and Conscience" October 23–25, 2003 Meessen indica que los "milagros del sol" han sido descritos en muchos lugares donde peregrinos religiosos habían sido alentados a mirar fijamente al sol. A ese respecto, cita las apariciones en Heroldsbach, Alemania (1949) como un ejemplo, donde observaciones similares a las de Fátima fueron presenciadas por más de 10 000 personas. Solar retinopathy following religious rituals. M Hope-Ross,S Travers,D Mooney; Br J Ophthalmol 1988;72:931-934 Sin embargo, en el caso de Fátima, sería extraño pensar que el poeta Alfonso Lopez Vieira haya visto "un espectáculo notable en el cielo, de un tipo que nunca había visto antes" sin haberlo visto a primera vista, antes de que empezaran a actuar las ilusiones ópticas descritas por Meessen pues no recordaba "las predicciones de los niños" y vivía a decenas de kilómetros.