miniatura|Afganistán en un mapa de comienzos del La historia de Afganistán ha estado condicionada por su situación geográfica. Ha sido un lugar de encuentro de imperios y civilizaciones, así como en cruce importante entre polos comerciales como la Ruta de la Seda. Este hecho, así como su estructura tribal, hace difícil la definición de Afganistán como Estado a lo largo de la historia. En este contexto, este territorio recibió tres denominaciones principales en su evolución: Ariana (asentamiento de tribus arias en el II milenio a. C.), Khurasán (Medioevo) y Afganistán en la Edad Moderna.

Prehistoria miniatura|izquierda|Estatuilla humanoide encontrada en el yacimiento de Mundigak La investigación arqueológica en Afganistán comienza en la segunda década del y se ha visto constantemente interrumpida por la inestabilidad política del país, principalmente desde 1978. A mayores, a partir de la década de 1990 se constató una mayor destrucción de yacimientos e intervenciones ilegales a consecuencia de la guerra.

Tanto Homo erectus como el Hombre de Neandertal alcanzaron Asia central antes de la llegada del Homo sapiens sapiens. Las primeras huellas de poblamiento en Afganistán proceden de un yacimiento del Paleolítico inferior situado en Dasht-i Nawar, provincia de Ghazni, datado en 150 000 años de antigüedad.

Los yacimientos del Paleolítico medio son más numerosos. Destaca el de Darra-i Kur, (Badajshán), donde se encontraron los únicos restos homínidos analizados en Afganistán. Otros yacimientos de este periodo son Kara Kamar y el valle de Hazar Sum (provincia de Samangan), Aq Kupruk (Balkh), Ghar-i Mordeh Gusfand (Faryab) y Dasht-i Nawar. La industria lítica de este período es representativa de la presencia de neandertales y el hombre moderno.

Por la calidad de la industria lítica encontrada, del Paleolítico Superior destaca Kara Kamar. Este yacimiento, considerado uno de los más importantes para esta época en Asia Central, se continúa con el de Aq Kupruk (Epipaloelítico) donde se hallaron piezas líticas datadas en unos 15 000 años también de gran calidad en su tallado. Complementan este período del final del Paleolítico capas estratigráficas trabajadas en los yacimientos de Kok Jar, Darra-i Kalon y Tashqurghan 40 (Samangan).

Las excavaciones de yacimientos prehistóricos hechas por Louis Dupree y otros arqueólogos sugieren que los humanos primitivos vivían en lo que hoy es Afganistán hace aproximadamente 50 000 años. Para el Neolítico encontramos la presencia de comunidades agrícolas en Afganistán, de las primeras en el mundo. A partir del VII milenio a. C. comenzaron las primeras actividades agrícolas y con ello, los primeros establecimientos permanentes.

El asentamiento de Mundigak, situado a unos 55 km al noroeste de la actual Kandahar, es el mejor exponente de la transición del neolítico afgano a la Edad de Bronce con una datación estimada entre 3500 a 1000 años a. C.. La Edad de Bronce sitúa a los pueblos del actual Afganistán en un espacio estratégico – entre el II y III milenio a. C.- donde se comunica de forma activa el comercio entre Mesopotamia y Egipto. La arquitectura de Mundigak es cada vez más monumental, dotada de grandes murallas, templos y un palacio, producto del crecimiento comercial. Durante este período también cobrará importancia la exportación del lapislázuli proveniente de las minas del norte montañoso de la provincia de Badajshán. La floreciente Mundkigak desaparecerá como centro vital hacia el

El neolítico afgano consolida un polo de desarrollo agrícola en torno al río Helmand, con la citada Mundigak a la cabeza, y si bien los datos de este período son escasos, el contexto de estudios en Asia Central permite sostener la existencia de un proceso de transición de las poblaciones desde economías depredadoras y nómadas (caza – recolección) a otra donde la agricultura y el pastoreo se van consolidando, a la vez que generan un número mayor de asentamientos (tepes o tells), que los trabajos arqueológicos del permitieron documentar.

En este período los habitantes del actual Afganistán conviven, entre otros, con la cultura Jeitun (sur de Turkmenistán), desaparecida sobre el y posteriormente con los primeros grupos sedentarios que se instalarán en los ahora yacimientos de Kile Gul Mohammad, Gumla y Mejergar, del actual Pakistán. El crecimiento demográfico de las mesetas de Persia, las estepas de Asia Central y el valle del Indo incentivan la movilidad de pueblos de estas regiones del continente y convierten al actual territorio de Afganistán en zona de tránsito comercial y de migraciones. El paso de Khyber se convirtió en la puerta de entrada para el norte de la India.

Otros yacimientos importantes de la Edad del Bronce en el sur de Afganistán se encuentran en el entorno de la actual Kandahar: son Said Qala-tepe y Deh Morasi Ghunda.

Las primeras ciudades aparecerían con la cultura shortugai en el IV milenio a. C.

El zoroastrismo predominó como religión en la zona; incluso el moderno calendario solar afgano muestra la influencia del zoroastrismo en los nombres de los meses. Otras religiones, como el budismo y el hinduismo, llegaron tarde a la región.

Los primeros habitantes, alrededor del año se relacionaban a través de la cultura y el comercio con las civilizaciones vecinas como Jiroft y Tappeh Sialk, e incluso mantenían relaciones con la cultura del valle del Indo (en la actual Pakistán). Los primeros pueblos conocidos eran indoiranios; se ha estimado que llegaron a esta región hacia el año  y , movidos muy posiblemente por la migración indoaria.

Edad Antigua A partir del II milenio a. C., diversas tribus iranias y arias se establecieron en suelo afgano y posteriormente, Ciro el Grande las incorporó al Imperio persa, organizándola en cinco satrapías, contribuyendo a un esplendor sin precedentes y acogiendo la religión de Zoroastro, así como la contribución de sus habitantes a las campañas militares contra los griegos.

Alejandro Magno permitió a los nativos bactrianos mantener sus estructuras sociopolíticas, posibilitando el cruce cultural entre lo persa y lo helénico.

Del Reino seléucida al Imperio sasánida

A la muerte de Alejandro, los bactrianos se incorporaron al Imperio seléucida, el cual sostuvo numerosas guerras con el rey indio Chandragupta (340-). Hacia el año empezó a crearse el reino de Bactria, que logró expandirse hacia la India, y años más tarde recibió una nueva invasión de los arios kushana, dando lugar al reinado de Kujula Kadphises y Kaniska e iniciando un periodo de influencia religiosa del budismo, bajo el cual florecieron monumentos como el de Bāmiyān y Hadda (en Afganistán).

Con la reconstitución del Imperio persa bajo los sasánidas, el territorio sufrió constantes invasiones que la sometieron a la opresión de parte de los yueches, turcos nómadas y heftalitas (hunos blancos).

Edad Media

A partir del 651, los árabes sometieron a los persas y llegaron a Bactria, donde encontraron una tenaz resistencia de sus habitantes. Los enfrentamientos con los turcos y las ambiciones de los chinos dificultaron la islamización del territorio, que se produjo pese a que con Nasr II (913-942), los afganos lograron cierto nivel de independencia. Más tarde, líderes como Alp Tigin y Mahmud de Ghazni (999-1030), realizaron conquistas territoriales bajo la dirección del Imperio gaznávida.

La paz no duró mucho y los turcos selyúcidas se enfrentaron a Bahman (1118-1157) hasta imponer en el trono a la dinastía Gurí, que amplió el reino hasta la India y gobernaría hasta el .

Las diversas luchas de los príncipes afganos por el control del país, llevaron a la devastadora invasión mongola de Gengis Khan en 1221, quien incorporó el país al Kanato de Chagatai, excepto la región de Harat, donde los guries aun mantendrían su dominio hasta 1380. Años más tarde, Tamerlán gobernó con mano dura el país y destruyó su sistema agrícola.

Edad Moderna miniatura|Mapa del Imperio de Durrani en 1747. Muerto Tamerlán en 1405, el país vivió un renacimiento bajo el reinado de Shahruj Mirza (1405-1447) desde Harat, mientras que Husayn I Bayqara dio esplendor a las artes y las ciencias e incluso intentó recuperar el imperio de Gengis Khan con nuevas conquistas hacia la India que culminaron en 1526, pese a la pérdida de Harat a manos de los safavíes.

La decadencia del dominio turco comenzó con la muerte de Aurangzeb (1707), lo cual permitió a las tribus afganas a desligarse de los sucesores de este y de los gobernantes iraníes. Uno de sus jefes, Mir Uways, se proclamó emir en Kandahar, y su hijo Mahmud se apoderaría de Kirman e Isfahán, al tiempo que lidiarían con el movimiento de Nadir Sha, el cual se proclamó rey al apoderarse de Kabul (hasta 1739). Su sucesor, Ahmad Shah Durrani fundó el Imperio durrani y proclamó la independencia de Afganistán en 1747.

Con el gobierno de Ahmad, el imperio realizó importantes conquistas, sobre todo en la India. Su sucesor, Timur Shah Durrani, trasladó la capital a Kabul y proporcionó paz al país aunque este mostró síntomas de una decadencia que explotó con las luchas por el trono que acaecerían tras su muerte y persistieron hasta 1838.

Edad Contemporánea Afganistán bajo los Mohammadzai

miniatura|Khan Nasher antes de luchar con la fuerza colonial británica

La dinastía Mohammadzai (1838-1973), reorganizó el país aunque no tardaron en producirse las intromisiones de rusos e ingleses. Durante el reinado de Dost Mohammed Khan, se abandonan los territorios de Cachemira, Multán y Peshâwar para fortalecer militarmente el país y acogerse a las tropas del zar ruso. Ello motivó la intervención de la Compañía Británica de las Indias Orientales para asaltar el país y someter a su rey, que fue remplazado por Shuja Shah Durrani, provocando la rebelión popular de 1847, que se saldó con la derrota inglesa.

Sher Ali Khan sostuvo enfrentamientos con ambas potencias europeas, sin lograr liberar al país de su influencia. Su sucesor, Mohammad Yaqub Khan, se vio obligado a pactar con los británicos, reconociendo las actuales fronteras del país, bajo la línea Durand. A partir de entonces, durante el reinado de Habibulá Khan, se intentó sacar al país del aislamiento, lo que le valió la guerra con el Reino Unido hasta que en 1919 reconoció su independencia.

Habibulá (1901-1919) La manifestación más clara de que Abdur Rahman había establecido su mando en el país, es la sucesión pacífica que se produce a su muerte en octubre de 1901, cuando su hijo Habibulá Khan accede al trono. Aunque Abdur Rahman tenía muchos hijos, preparó a Habibulá para sucederle e hizo difícil al resto de sus otros hijos disputarle la sucesión.

Habibulá Khan intensificó la introducción de tecnología europea moderna iniciada por Abdur Rahman, lo cual supuso la penetración de las ideas y usos occidentales en la corte real afgana y las clases altas. Aunque asegura su posición como gobernante en virtud del apoyo del ejército creado por su padre, Habibulá no tiene el carisma de Abdur Rahman. Por consiguiente, la influencia de líderes religiosos ―como Mahmud Tarzi, primo de su padre― aumenta durante su reinado. Tarzi (un poeta y periodista muy viajado y educado) había fundado el periódico nacionalista Ol-Akbar de Seraj (‘la antorcha de las noticias’) con gran influencia política incluso más allá de los límites de Afganistán y que encendió las primeras llamas nacionalistas modernas en el país. Hasta 1919 este medio se utiliza como plataforma para oponer los fundamentos clericales en contra de los cambios prooccidentales del gobierno y de la sociedad afgana. Tal es la influencia del apasionado nacionalismo de Tarzi, que se dice que marca a toda una generación de reformadores centro asiáticos.

En materia internacional, el límite con Irán se delineó en 1904, cuando se reemplaza la ambigua demarcación establecida por una comisión británica en 1872. Sin embargo, el acuerdo no es total debido a la divergencia en compartir las aguas del río Helmand.