miniaturadeimagen|189x189px|Representación energética El término falsas energías es utilizado para referirse a todas aquellas manifestaciones de energías tanto físicas como espirituales que no pueden ser comprobadas racionalmente y que, en la mayoría de los casos, están justificadas bajo la percepción y el juicio del usuario. Actualmente, escritores y practicantes utilizan el término de manera indiscriminada para referirse a diversas formas esotéricas de espiritualidad y medicina alternativa en las cuales no es posible verificar de manera científica el cúmulo de experiencias y fenómenos involucrados.

Las falsas energías se basan en un conjunto de creencias y prácticas en donde los creyentes desean, ingenua o maliciosamente, usar el término energía con una connotación pseudocientifica para transferir verdad a sus proposiciones, las cuales explican toda clase de fenómenos mediante deformaciones de la realidad. Las falsas energías no comparten con la ciencia el planteamiento, las técnicas ni el cuerpo de conocimientos.

Antecedentes Desde hace varios siglos el ser humano ha desarrollado prácticas científicas, las cuales han sido consideradas una práctica formal a partir de la revolución copernicana (1543-1687). Sin embargo, existen registros de diversos procedimientos que datan de mucho antes a estas fechas y que siguen vigentes hasta nuestros días.

La concepción del éter es uno de los más grandes ejemplos y sus primeras apariciones se remontan a la era aristotélica, donde este personaje afirmaba que el éter era el quinto elemento y el responsable del movimiento de los astros. Siglos más tarde, los científicos plantearon la posibilidad de que el universo estuviera lleno de una sustancia denominada “éter”, la cual sería responsable del comportamiento de la luz y la gravedad. Esta concepción fue aceptada y defendida por mucho tiempo hasta que fue descartada debido a que no pudo encontrarse evidencia que justificara la presencia de tal sustancia en el espacio exterior. miniaturadeimagen|250x250px|Elixir desarrollado por alquimia La alquimia es probablemente otra de las más antiguas, fue practicada en distintos lugares como Mesopotamia, India, la Antigua Grecia y en el caso de Europa hasta el siglo XVlll. Esta popular disciplina se caracteriza por poseer procedimientos de carácter científico en tanto que también alberga ideologías que divergen del primero por tener naturaleza mística y esotérica. Los resultados, postulados y teorías ofrecidas por la alquimia fueron en su tiempo aceptados como verdaderos, sin embargo, con el paso del tiempo y el desarrollo científico gran parte de estas aportaciones han sido calificadas como falsas en el sentido de que carecen de evidencia, otros tantos han sido de utilidad tanto para el desarrollo de nuevo conocimiento como para la ejecución de las prácticas mismas.

La historia está llena de ejemplos donde el apego a la ideología ofrece respuestas satisfactorias y racionales, pero en la mayoría de los casos, el paso del tiempo no hace más que refutar tales aseveraciones. No importa el contexto histórico de estudio, siempre surgen proposiciones descriptivas de los fenómenos naturales, sean racionales o no, con o sin evidencia, fuertemente aceptadas o rechazadas. Esto se debe a que la ciencia y la búsqueda de la verdad no son prácticas estáticas, cambian y evolucionan en la medida que el nuevo conocimiento corrige y sustituye al anterior, sin embargo, el límite del entendimiento humano es la razón por la que surgen vacíos que no pueden ser cubiertos por la ciencia. Esta situación es óptima para la creación de falsas creencias y la obtención de todas las respuestas posibles ante lo desconocido. La confiabilidad de la sociedad frente a los supuestos que se venden como verdades depende en gran medida del criterio, el nivel de educación y el acceso a la información, lo que dificulta aún más la tarea de discernir entre la evidencia genuina de la que no lo es.

Concepción de energía en las pseudociencias La ciencia es considerada una de las fuentes más confiables de conocimiento por lo que es necesario distinguirla del conocimiento pseudocientífico, el cual se define como una ciencia pretendida o falsa, una colección de creencias relacionadas con el mundo y que erróneamente se cree que están fundamentadas en el método científico, o que tienen el mismo estatus que las verdades científicas.

Las pseudociencias se caracterizan por ofrecer conceptos, métodos y resultados que, alegando de ser científicos, no pueden ser comprobados. En la mayoría de los casos, invaden el terreno científico con la finalidad de que la terminología utilizada transfiera verdad a sus postulados, los cuales muestran la realidad de forma tergiversada.

Móviles perpetuos de primera especie Un móvil perpetuo es una máquina hipotética capaz de continuar moviéndose o funcionando perpetuamente, después un impulso inicial, sin necesidad de suministrar energía al sistema. Cuando la ley de conservación de energía no había sido postulada, era difícil explicar el error en el funcionamiento de estos artefactos, actualmente toda máquina que funcione de manera parcial o total violando la ley conservación de energía, promoviendo un movimiento perpetuo, es rechazadaHammond, R. (2006). ¿Sientes la fuerza? México, SM, 96.

Todos los móviles perpetuos mecánicos de la Edad Media tienen sustento la idea de Villard de Honnecourt: la creación del desequilibrio constante de las fuerzas de gravedad sobre una rueda u otro dispositivo que se mueve de manera continua. Los móviles perpetuos magnéticos surgieron de la ciencia de los imanes, poco investigada en la Edad Media y Moderna, se fundamentaban en la analogía entre la fuerza de gravedad y la fuerza de atracción magnética.Agudel, C. (2015). Orígenes de las Leyes de conservación como un principio unificador de las Ciencias Naturales. El caso de la invarianza de la energía en la física. Colombia, Facultad de Ciencias.

En del , con la aportación de Sadi Carnot con el ciclo que lleva su apellido, se comprobó que no podían existir máquinas que pudiesen generar movimiento sin causa mecánica externa a la máquina en cuestión, lo que se conoce como principio de imposibilidad del móvil perpetuo de primera especie, el cual establece que es físicamente imposible la existencia de una máquina que funcione perpetuamente produciendo trabajo neto sin ninguna entrada neta de energía externa.

Algunos defensores del móvil perpetuo como Martin Gardner afirman que los artefactos no generan energía de la nada sino que pueden usar la energía del vacío o "punto cero" para funcionar. Sin embargo, la capacidad de aprovechar la energía de punto cero para el trabajo útil no ha sido demostrada. No hay evidencia científica de que la energía del punto cero puede ser utilizada para violar de la ley de la conservación de la energía. Del mismo modo, la teoría que afirma la existencia de la energía del vacío también estipula que es prácticamente imposible aprovecharla, por lo tanto, el razonamiento de promover móviles perpetuos con este argumento es irracional e ignora los postulados establecidos por la comunidad científica.

Vitalismo El vitalismo postula la existencia de una energía vital sin la cual la vida no podría ser argumentada. De tal manera que además de todas las propiedades físicas que un organismo puede poseer, existe algo llamado “élan vital”o "energía vital" que está impregnado en la materia orgánica y le permite transformarse en una entidad biológica.Caponi, G. (2001). Biología funcional vs. biología evolutiva. Episteme 12: 23-46.http://scientiaestudia.org.br/associac/gustavocaponi/biologiafuncional.pdf. Consultado el 2020-05-13. La energía vital se considera indiferente a la leyes fisicoquímicas que determinan el comportamiento del mundo inanimado. En 1828 Friedrich Wöhler sintetizó urea a partir de compuestos que no pertenecían al mundo vivo: el cianato de plomo y el metano. En aquel entonces se creía que los productos biológicos como la urea eran producidos solo por seres vivos, la síntesis de Wöhler mostró que las leyes que actúan en el mundo orgánico no son diferentes a las leyes que actúan en el mundo inorgánico y que la química y la física pueden estudiar los seres vivos.

El vitalismo representa un motor significativo en la historia de la biología, define la manera en la que la ciencia de la vida ha llegado a constituir su propio dominio específico distinto de los de la física y la química. A pesar de que es un error dotado de una función histórica, actualmente la existencia de energías indefinidas en las prácticas biológicas y de la salud es insostenible. El vitalismo pone en evidencia la importancia de diferenciar cuando una noción científica está respaldada por evidencias y cuando se trata de una suposición utilizada para explicar un fenómeno desconocido.

Desde el punto de vista científico El término energía en ciencia se refiere a una propiedad intrínseca a los objetos y sustancias que se manifiesta a través de cualquier tipo de esfuerzo, movimiento o transformación.Arnold, N. (2002). Esa poderosa energía. México, Océano,  140. Debido a que existe un gran número de energías diferentes para describir distintos fenómenos, podría pensarse que cualquier cosa es energía, sin embargo, esta propiedad tiene la cualidad de conservarse tal como dicta el principio de conservación de energía postulado por Antoine Lavoisier: “La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma". miniaturadeimagen|231x231px|Principio de conservación de energía. Equivalencia entre energía cinética y potencial. Esto es que en cualquier proceso la energía en un estado determinado es la misma que en cualquier otro estado diferente, no necesariamente del mismo tipo, pero sí de manera equivalente. La conservación y las transformaciones de la energía son particularmente útiles para cuantificar, controlar y explicar los fenómenos naturales.

Actualmente existe un uso desmedido de la palabra “energía” dentro de la explicación de diferentes procesos, procedimientos, experiencias, terapias y estados de ánimo con el objetivo de otorgar veracidad los supuestos que se plantean como hechos. Este tipo de reportes se encargan de apropiar términos científicos para designar de forma tergiversada fenómenos de los cuales no existe evidencia y que además contradice en muchos casos a la ya existente. En este sentido, no solo se pretende hacer pasar un conjunto de creencias como evidencia sino hacer lucir con apariencia científica a lo que no lo es. Sergio de Régules (1999) advierte lo siguiente:

“¿Has oído en la tele palabras como “energía positiva”, “vibraciones”, o “física cuántica”? Seguro que sí. Éstas son palabras que provienen del lenguaje técnico de la ciencia, y que en la ciencia tienen un significado muy preciso, sin connotaciones de valor o esotéricas. Fuera de contexto, como en los programas sobre ovnis y fenómenos paranormales, a estas palabras se les puede dar cualquier significado.

Por ejemplo, parece que los conductores de esos programas están convencidos de que la energía positiva es buena y la energía negativa es mala. Pero la energía de una explosión atómica es tan positiva como se puede ser y a la vez muy, pero muy mala. Otro ejemplo: desde cierto punto de vista podemos decir que todo lo que se encuentra sobre la superficie de la Tierra (o por lo menos en su campo gravitatorio) tiene energía potencial negativa. ¿Crees que podamos atribuir a esto todos los problemas del mundo? Por supuesto que no. La energía potencial negativa no tiene nada que ver con la guerra y la ignorancia.

Lo que ocurre es que ciertas personas supersticiosas emplean el término científico “energía” como sustituto de “suerte”. En vez de decir “mala suerte” dicen “energía negativa”. Así disfrazan su superstición de ciencia.”<ref>Pseudociencias: la superstición disfrazada de ciencia. Sergio de Régules, revista mensual, N° 5, México, 1999.</ref>