La Huida (2001) es una obra escrita en 2000 y representada en el año 2001 por el dramaturgo y director chileno Andrés Pérez. Esta hace referencia a sucesos de persecución a disidencias sexuales y políticas que se adjudican a la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo. La anécdota que inspira la obra es una historia que juega entre el mito, por no contar con documentación que la verifique, y la realidad, por ser una historia que recorría las voces populares, las cuales cuentan la historia de como jóvenes homosexuales eran perseguidos,  apresados, y trasladados a Valparaíso para lanzarlos al mar a principios de los años 30. Si bien la obra se estrena el 2001, tiene su base autobiográfica y se comienza a gestar en 1974, aproximadamente un año más tarde del golpe de Estado en chile en 1973

La obra se escribe en un Chile que vive una nueva dictadura de derecha con fuertes represiones, torturas y muertes a manos de un golpe militar, e inspirada por el miedo de que aquellas persecuciones dirigidas a los homosexuales, se vuelvan a cometer en esta nueva dictadura. Este miedo ayudó a darle a la obra un carácter autobiográfico, donde Andrés Pérez va incorporando sentimientos y acontecimientos propios, como las historias del barco en Valparaíso contadas por su madre y las fiesta que organiza el protagonista en su sótanos, las cuales pueden funcionar como referencia a él Spandex Fiesta que fue una serie de ocho espectáculos underground realizados en el teatro Esmeralda de Santiago en la madrugada de cada sábado de mayo y junio en el año 1991, los cuales fueron organizadas por Daniel Palma y Andrés Pérez.

Bajo este contexto  de represión la obra no se monta, solo logra hacerlo sino 27 años después de su creación, en el año 2001, en un Chile que ya había vuelto a la democracia y  en el cual, desde el fin de la dictadura, organizaciones se movilizaron para reivindicar los derechos de la diversidad sexual, apareciendo Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) en 1991 y quienes más tarde lideraría la lucha por la despenalización de las relaciones homosexuales entre adultos que se concreta en 1999 a través de la promulgación de la Ley 19.617. Por lo tanto, la obra se monta en un momento, que tras diversas movilizaciones, la diversidad sexual en Chile, si bien no son del todo aceptadas, ya existía una visibilización.

Argumento y personajes La Huida nos retrata vivencias de hombres homosexuales que vivían en los años treinta durante la dictadura y postdictadura de Carlos Ibáñez del Campo. El protagonista de la historia es Joaquín, un hombre homosexual que es dueño de un club gay clandestino que construyó en el propio sótano de su casa, y que tiene un negocio donde ayuda a cambio de dinero a hombres y parejas homosexuales a huir del país debido a la persecución efectuada por parte del Estado chileno. Joaquín tiene como pareja a Pedro, un hombre casado que confiesa su bisexualidad ante el protagonista. En un diálogo entre estos dos personajes se menciona el rumor de que el Estado chileno persigue y asesina a homosexuales, a estos se les secuestra y lleva a un barco donde les implantan cemento en sus pies y una vez seco los arrojan al mar.

Cuando Pedro se encuentra en la ducha, conocemos que hay una pareja de hombres, Ernesto y Esteban, escondidos en el sótano de Joaquín a la espera de su huida del país. Cuando Pedro es echado por Joaquín para poder llevar a cabo la huida, este le pide que lo vaya a dejar y se encuentran con dos amigos, Sebastián e Ignacio, los cuatro suben a la casa del protagonista para beber, sin embargo estos últimos le exigen el dinero de sus ganancias por ayudar a homosexuales a escapar del país. Después de un tiempo de resistencia de parte de Joaquín, Pedro confiesa que es el autor de este plan para robarle el dinero, mientras todo esto sucede los hombres en el sótano sumamente nerviosos vean acercarse su muerte.

Lo interesante de esta obra, es que a medida que avanza los actores de los personajes van interpretado otros roles en la obra, los cuales producen pequeñas crisis de la representación en escena por los cambios bruscos entre los actores y personajes. Tenemos a Joaquín que luego se convierte en el autor, a Pedro en actor Juan, Ernesto en actor Miguel, Esteban en actor Samuel, Sebastián en actor Francisco e Ignacio en actor Lorenzo. Cuando los actores pasan a interpretar a otros actores, y Joaquín al autor, estos van aportando experiencias y situaciones que ayuda a la construcción temática de la obra y que le van dando un sentido más profundo.

Puesta en escena y montaje La Huida (2001) fue estrenada en las Bodegas Teatrales de Matucana el 4 de febrero en Santiago. Fue protagonizada en un principio por Erto Pantoja, Ernesto Anacona, Ivo Herrera, Juan José Olavarrieta, Fernando Gómez-Rovira, Ramón González, Iván Álvarez de Araya, para luego ser actuada por Andrés Pérez Araya, Pablo Valledor, Ramón González, Iván Álvarez de Araya, Ivo Herrera, Juan José Olavarrieta y Andrés Gutiérrez.

Rosa Ramírez, la exesposa del dramaturgo, fue su ayudante en dirección y luego, el 2002, dirigió la obra que fue reestrenada por la compañía Gran Circo Teatro."Gran Circo Teatro reestrena «La Huida» de Andrés Pérez" La Cuarta [Santiago] ago. 16, 2002, p. 25.

Con el montaje de esta obra, Andrés Pérez obtuvo el premio a la mejor dirección teatral, en el premio Altazor 2002.

La puesta en escena se hace en una habitación oscura, donde a veces, se dificulta la vista de los personajes . La escenografía se mantiene igual: una cama de color blanco, alfombras de paja, un sillón pequeño café oscuro, una cortina blanca de baño por un lado y al otro, una fogata, una caja de vidrio con agua, una escalera y varias cajas de madera. Las paredes son oscuras y de manera. El montaje además, utiliza material audiovisual proyectado por un proyector que ayuda a la escena a poder hacer un juego de sombras junto a la tonalidad oscura que se mantiene en el escenario en todo momento.

El vestuario hace alusión a la época donde se remonta, 1930, ropa de colores cafés, en general oscuras, también usa desnudos en una escena. El único vestuario que llama la atención sobre los otros (debido a la diferencia entre los mismos) es el del personaje del Primo: usa prendas entremezcladas de blanco y negro, un sombrero y un muñeco colgado al cuerpo.LA HUIDA (última obra de Andrés Pérez). Youtube. 28 Abr 2011. Web.

La prensa retrató la obra como un «montaje electrizante» donde el espectador terminaba conmovido y atónito ante la puesta en escena."«La Huida», montaje electrizante sobre los «muertos vivientes»" La Nación. [Santiago] 5 feb. 2001, p. 31. También, hablan sobre el lugar donde se montó la obra, las Bodegas Teatrales de Matucana, que según la prensa eran "unos viejos galapones, hasta hace poco abandonados".Araya G. Juan Gabriel "«La huida» de Andrés Pérez.] . La Discusión abr. 15, 2001, p. 3 .

Propuestas de lectura

Representación de la sexualidad disidente en la obra.

En la obra se presentan dos sexualidades disidentes: la homosexualidad y la bisexualidad, ambas solo desde personajes masculinos. Estas corresponden a disidencias sexuales ya que son distintas a la hegemónica de la época, a saber, la heterosexual, la cual es caracterizada por Ezequiel Lozano en su texto Censuras a la disidencia sexual en la historia del teatro argentino como heteronormativa y heterocentrada.LOZANO, EZEQUIEL (2012). <<Censuras a la disidencia sexual en la historia del teatro argentino>>

La primera mencionada es representada con más profundidad mientras que la segunda solo se menciona. Para el primer caso, los personajes que caben dentro de la categoría a través del autoreconocimiento son Joaquín, Ernesto y Esteban. Para el segundo caso, solo es posible mencionar a Pedro. En cuanto a los otros personajes, Sebastián e Ignacio, se comenta que ambos han experimentado el deseo carnal por personas de su mismo género, pero estos no se reconocen como homosexuales, sino que más bien muestran desinterés o repudio por quienes sí lo son abiertamente.

La primera disidencia sexual es caracterizada como un ‘pecado innombrable’ según la consideración social y política preponderante, el cual, es condenado, perseguido y asesinado. Esta es abordada desde dos perspectivas: la homofóbica, que considera a los homosexuales como degenerados que no merecen vivir, ya que estos no son ni hombres ni mujeres, es decir, no son nada, y la no homofóbica, que considera que estos no hacen daño a nadie.

Por otra parte, el vivir como parte de esta disidencia, en la obra, es diferente para cada quien según su origen social, ya que si se viene de una clase social alta puedes acceder a la posibilidad de huir clandestinamente fuera del país para vivir en otro libre y sin miedo. Contrariamente, si se viene de una clase social baja esta no es una opción y solo puedes vivir hipócritamente apantallando tu sexualidad casándose con una mujer o bien, ser asesinado por ser descubierto. Lo que sí resulta transversal a las clases sociales, es el peligro que representaba el ser descubierto, ya que aunque se contara con el dinero para huir, si se era descubierto intentándolo el destino sería el mismo; la muerte.

Finalmente, la representación de esta sexualidad disidente es una de las características más importantes de la obra, ya que en los años en que fue escrita y lanzada, este tipo de temáticas aún no era abordada a gran escala, por lo cual resultaba un tema novedoso y llamativo.

VIH. Bajo el prisma de la representación de la sexualidad disidente en La Huida (2001), resulta relevante tratar el tema del VIH (virus de la inmunodeficiencia humana). En la obra se realiza un acercamiento a tal temática mediante la representación de las corporalidades masculinas homosexuales, lo cual tiene implicaciones no solo a nivel teatral y estético, sino que también supone repercusiones en la configuración sociocultural de un Chile post dictatorial. Esto, porque por medio de La Huida (2001), Andrés Pérez contribuye a la lucha contra la discriminación de los portadores de VIH y de las minorías sexuales en el contexto del inicio del en Chile, momento en que aún primaba el desconocimiento con respecto a la enfermedad. La detección del VIH en el país tuvo lugar por primera vez en 1984, por lo que la inclusión del asunto en la obra resulta revolucionario. Además, es interesante señalar que al tratar el VIH en La Huida (2001), también se hace un guiño al carácter autobiográfico de la obra. Andrés Pérez fallece en el año 2002 por una neumonía agravada por el SIDA.