Thami al-Mizwari al-Glawi (en amazig, ⵜⵀⴰⵎⵉ ⴰⵍⴽⵍⴰⵓⵉ ; en árabe, التهامي المزواري الكلاوي At-Tahāmī al-Mizwārī al-Kalāwī) (1878-1956), también conocido como Pantera Negra, León del Atlas y Gacela de la Montaña, fue el pachá de Marrakech durante cuarenta y cuatro años: desde 1912 hasta su fallecimiento en 1956. Previamente a ello, tras la muerte de su hermano mayor, Si Madani, en 1918, fue nombrado único heredero del Imperio Glawi —poder de la tribu bereber a la que pertenecía. A partir de ese momento, el poder de al-Glawi fue en aumento constante —en gran parte por su alianza con los franceses del protectorado francés de Marruecos.

La influencia de Thami al-Glawi no se quedó reducida al territorio de Marrakech, sino que se expandió hacia fuera y el pachá llegó a ser muy conocido en el ámbito internacional de la época y a tener relación con personajes de la talla del primer ministro británico, Winston Churchill. Al-Glawi gozaba de un gran carisma y de buenas dotes militares, lo que le hizo recibir la simpatía de los franceses del protectorado y adquirir una fortuna muy elevada.

En 1950, su poder e influencia habían alcanzado un nivel tal que fue él mismo quien pidió al sultán Muhámmad V que dejara de apoyar al partido del Istiqlal —partido que abogaba por la independencia de Marruecos— y quien luchó por expulsarle del país. Tres años después, el 20 de agosto de 1953, el sultán y su familia fueron detenidos y se les envió al exilio: primero a Córcega y más tarde a Madagascar.

Thami al-Glawi murió a los setenta y ocho años, habiéndose sometido al sultán un año antes de su fallecimiento ante la fuerza que había ganado el partido que había acompañado a Muhámmad V en la lucha por la independencia, el Istiqlal, con que Francia se vio obligada a llevar a cabo negociaciones y después retirarse del país. Sus hazañas militares y sus relaciones diplomáticas con los países de todo el mundo le hicieron convertirse en uno de los pachás más importantes de Marruecos.

Primeros años y preparación Thami al-Glawi nació en la Qasba  —edificación fortificada que servía como residencia para toda la familia Glawi— de Talwat, un pequeño pueblo en las montañas del Alto Atlas que están situadas al sur de Marruecos. Su padre, Si Muhámmad Ibn Hammu, pertenecía a la tribu bereber de los Glawi, de la que recibió Thami el apellido, y su madre se llamaba Zora y era natural de Etiopía.

Ibn Hammu construyó una casa dentro de la mencionada Qasba en 1870 y fue allí concretamente donde se crio al-Glawi. De pequeño, el futuro líder recibió una educación religiosa de la mano de los sabios de la tribu de Talwat. Memorizó el Corán y otros textos religiosos y lingüísticos.

No obstante, el joven al-Glawi tuvo que abandonar pronto su educación ante la situación de inestabilidad e incertidumbre que se vivía en Marruecos en las últimas décadas del y que se prolongaría hasta la primera década del XX, resultado de los reinados poco fructíferos de los muley Abd al-Aziz y Abd al-Hafid, que dejaron al país en bancarrota e incitaron a llevar a cabo revueltas.

Si bien es cierto que los estudios teóricos quedaron a un lado para Thami al-Glawi, no sucedió lo mismo con su preparación militar. Con tan solo cuatro años, el joven fue testigo de las estrategias que empleó su padre con el objetivo de imponer su control sobre Warzazat para apoderarse de la qasba de Tawrirt. Este hecho fue determinante en la visión y en la manera de actuar de al-Glawi, quien a partir de esa temprana edad comenzó a poner su empeño en los asuntos referentes a la tribu y a la lucha.

Carrera política y militar Thami al-Glawi participó por primera vez en una batalla militar a los quince años, cuando su tribu se enfrentó a la de los Wozkit. A los dieciocho años, luchó en la Guerra de Wad y consiguió capturar al jefe militar Walad Halima. Asimismo, el joven contribuyó junto con su hermano a la preparación militar de al-Rocky al-Tahir Ibn Sulayman, un refugiado procedente de al-Ramanih.

En otoño de 1893, el sultán Hasán I fue a realizar una recaudación de impuestos con su ejército. A la vuelta, caminando por las montañas del Alto Atlas, tuvo lugar una ventisca y quedaron atrapados tanto el Muley Hasán como su armada. Si Madani, hermano mayor de Thami al-Glawi, consiguió rescatarles y como recompensa, el sultán le otorgó el cargo de caíd de Tafilalet al-Sus. Aparte de ello, Hasán I retribuyó a Si Madani con un cañón Krupp de 77mm, siendo la única arma de dichas características existente en Marruecos —sin tener en cuenta las del ejército imperial. La armada de los Glawi se sirvió del cañón para someter a los líderes militares rivales.

Posteriormente, por órdenes del sucesor e hijo de Hasán I, Muley Abd al-Aziz, al-Glawi participó en la lucha por la supresión de la tribu bereber Chawiya en la zona que recibía el mismo nombre y luchó igualmente contra la tribu de Tadla Zamalih. Además, en 1898, se le asignó a al-Madani la operación Btafilalit y Thami al-Glawi figuraba entre los participantes.

Años más tarde, en 1902, Thami al-Glawi y el ejército de su tribu lucharon codo con codo con la armada imperial del sultán Abd al-Aziz cuando se amenazó con destronarle. Había estallado una revolución en las ciudades de Uchda y de Tetuán, que tenía como objetivo derrocarle y despojar de su cargo al ministro de guerra y a los consejeros europeos de quienes se rodeaba el sultán. Pese al apoyo recibido por parte del ejército de los Glawi, el sultán fue vencido por las tropas rivales.

Ante la humillante situación tras la derrota y las enormes deudas que Marruecos tenía con Francia, el sultán Abd al-Aziz no tuvo más remedio que recurrir a la ayuda de este país. Así pues, en julio de 1906, el sultán firmó los Acuerdos de Algeciras, según los cuales el control de Marruecos pasaría a compartirse con Francia y con España, que impondrían allí sus respectivos protectorados tiempo después.

Una gran parte de la población marroquí temía a Francia por la situación de dependencia económica y política que existía hacia ambos países y porque en el futuro pudiera gobernar Marruecos de manera absoluta como había sucedido con otras potencias que habían llegado al resto de países árabes. Fue a partir de aquel miedo que los Glawi, quienes habían luchado previamente por mantener al sultán en su cargo, se aventuraron junto con otras tribus a destituirle  dada su nefasta gestión del país y a causa de su estrecho vínculo con Francia. En aquel contexto, Si Madani y Thami al-Glawi, con sus tropas y junto a las de otras tribus, lucharon contra Muley Abd al-Aziz y finalmente consiguieron destronarle. En su lugar, ascendió a la corona en 1907 su hermano, Abd al-Hafid, quien se había pronunciado abiertamente en contra de la pasividad de su predecesor y de los Acuerdos de Algeciras. Una vez más, los hermanos al-Glawi fueron recompensados y en aquel caso se les otorgaron dos cargos de alta relevancia: Si Madani fue nombrado gran visir y Thami pachá de Marrakech.

Líder de la tribu Glawi Tras la muerte de Si Madani, Thami al-Glawi fue nombrado jefe del Imperio Glawi por el general francés Louis Hubert Lyautey. El nombramiento significó el paso de la tutela de los hijos de Si Madani a al-Glawi y la adopción de su poder. Solo hubo una excepción: la de Si Hamu, hijastro de Madani. Si Hamu mantuvo su puesto de caíd en Talwat hasta 1934, año en que murió y, por tanto, su poder pasó entonces a manos de Thami, quedando bajo su control así la totalidad del imperio de los Glawi.

Pachá de Marrakech Nuevamente, como había pasado con el anterior sultán, su mala gestión obligó a Muley Abd al-Hafid a pedir ayuda a los franceses. Como era de esperar, Francia comprometió al sultán a firmar el Tratado de Fez en 1912, lo cual otorgó a los franceses un poder absoluto sobre los altos cargos marroquíes: el sultán, los pachás y los caíd. En ese mismo año, Áhmad al-Hiba —dirigente de un ejército contrario al poder colonial francés —penetró Marrakech con sus tropas para autoproclamarse sultán de la ciudad, como había hecho antes su padre.

M'tuggi, figura que controlaba el sur de Marrakech, había destituido a Thami al-Glawi de su cargo de pachá Marrakech y se lo había otorgado a Dris Menu, con quien se encontró al-Hiba a su llegada a la ciudad. El dirigente le exigió a Dris Menu que le entregara a los cristianos extranjeros que vivían en la ciudad a modo de rehenes. Aquellos cristianos habían hallado cobijo bajo el poder del pachá precedente, al-Glawi, quien, sin éxito, había tratado de expulsarlos de la ciudad. De manera estratégica, el líder de la tribu Glawi le entregó los rehenes a Dris Menu, salvo a un sargento, a quien ocultó y empleó como rehén para establecer un diálogo con el ejército francés. Los franceses redujeron a los guardias de Áhmad al-Hiba y consiguieron liberar a los rehenes. Acto seguido, los cristianos liberados se dirigieron a casa de Thami al-Glawi y entraron en ella para robar sus pertenencias. A continuación, el ejército francés penetró también su casa y se encontró con una estampa peculiar —los cristianos estaban allí— que interpretaron de la siguiente manera: al-Glawi había salvado por su cuenta a los cristianos.  Esta “hazaña” le fue recompensada con su vuelta al cargo de pachá de Marrakech en ese mismo año, 1912. Dada la situación, Thami al-Glawi decidió aliarse con los franceses.

El Partido del Istiqlal y el exilio de Muhámmad V A partir de aquel instante, con todo el legado de su tribu en sus manos, la riqueza y la influencia de Thami al-Glawi no hicieron sino aumentar. Por medio de su puesto de pachá, el líder militar consiguió hacerse con un patrimonio económico muy elevado, cuyo origen se puso en cuestión en diferentes ocasiones. Tuvo especial interés por la agricultura y los recursos minerales. En contrapartida, al-Glawi se definía por tener un gran carisma y aquella fortuna de dudoso origen le abrió paso al establecimiento de relaciones con figuras muy relevantes en el panorama internacional de la época. En varias ocasiones, visitó las capitales europeas y, del mismo modo, hubo muchas personalidades que le visitaron a él en Marrakech; entre ellos figuraban personajes tales como Winston Churchill, Charlie Chaplin y Maurice Ravel. La relación que entabló con Churchill fue muy estrecha: asistió al acto de coronación de la reina Isabel II como invitado del ministro. De igual manera, Churchill y al-Glawi se vieron en diferentes ocasiones para pintar juntos y para jugar al golf, ya que dichas actividades formaban parte de las aficiones de ambos.

En 1943, se había fundado en Marruecos un partido de carácter nacionalista para hacer frente a la colonización francesa: el Istiqlal (literalmente “independencia”). Cuatro años después, el 10 de abril del 1947, el sultán marroquí Muhámmad V dio un discurso en Tánger que tuvo mucha repercusión —tanto a nivel nacional como internacional— en que se proclamó a favor de la independencia. Por lo tanto, Marruecos quedó dividido en dos fuerzas: la que buscaban la independencia —compuesta por el partido del Istiqlal y el sultán— y la del protectorado francés y sus seguidores. Thami al-Glawi se había posicionado a favor de la segunda desde hacía años.