miniaturadeimagen|Órgano y coro de la Catedral de Puebla. La música del virreinato de la Nueva España se refiere a la producción musical que tuvo lugar en México durante el periodo virreinal comprendiendo desde finales del a principios del . Incluye tanto la música sacra, que tuvo su centro en las catedrales con los maestros de capillas como figura central, y la música secular o popular que es más propia de ambiente no religioso o del pueblo.

Antecedentes musicales miniaturadeimagen|325x325px|Coro de la Catedral de Sevilla |alt=

Antecedentes europeos Durante gran parte de la Edad Media, en Europa predominó en toda la Iglesia católica el canto gregoriano, cuya melodía era monódica y sin acompañamiento instrumental. Tuvo gran desarrollo en los monasterios y los monjes se dedicaron a interpretar, componer y difundir por toda Europa, los cantos gregorianos un ejemplo de esto son las antífonas. En el surge la polifonía en el norte de Francia, que, a diferencia del canto gregoriano que es unísono, se basaba en la conjunción de varias voces que al unirse crean un nuevo estilo de música que la iglesia introdujo en las celebraciones religiosas. Ya para la época de los reyes católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, las composiciones polifónicas eran muy populares y ya tenían definido un estilo español. Los reyes católicos eran muy aficionados de la música instrumental.

El auge de la música sacra española se da en torno a las catedrales, a manos de los maestros de capilla, que era el músico más importante. Sus obligaciones incluían componer, interpretar, y además transmitir su conocimiento a niños para prepararlos como músicos, que, a su vez, en un futuro emigrarían a otras catedrales para convertirse en maestros de capilla, Los niños entraban a los 14 años y eran entre 7 y 15 por catedral, esta metodología dio sus frutos pues los más grandes músicos del en España surgieron en las catedrales. En la catedral de Sevilla se enlistaban las siguientes obligaciones para aceptar a un maestro de capilla.

Debe enseñarles a leer, escribir y cantar los responsorios, versículos, antífonas, lecciones y calendas y todas las demás partes del divino servicio, de uso en la catedral. Les enseñará canto llano, armonía, contrapunto. Este último debe incluir ambos sentidos: el arte de agregar una melodía a un canto llano o a una pieza polifónica ya conocida. Debe enseñarles a componer, dándoles ayuda en cualquier ramo que sea necesario para hacer de ellos músicos y cantantes muy hábiles. También debe vestirles decentemente y con propiedad, asegurándose de que calcen buenos zapatos y que sus camas estén limpias. Debe alimentarlos con la misma comida que él acostumbra y nunca tomar dinero para asuntos que no estén relacionados con los servicios de la iglesia o con la instrucción musical. Debe también dar lecciones públicas en las que muestre cómo agregar un contrapunto arriba o abajo de un canto llano dado. De su prebenda debe dar ropa de graduación a los niños que hayan cambiado de voz, pero el capítulo (cabildo eclesiástico) se reserva la decisión de despedir a un niño del coro. Debe conservar un número suficiente de niños por si surge alguna obligación imprevista. El trato, ropa, enseñanza y adelanto musical de los niños, será revisado sin previo aviso, una vez al mes, por un miembro del capítulo. Si se descubre que la ropa y los zapatos de los niños están en mal estado, el maestro de capilla pagará las compras que se requieran.

En general el ambiente musical religioso en España cambio con respecto a la Edad Media, pasando de ser solemne a decorativo y como una herramienta eficaz para atraer a los fieles. En el es cuando la música religiosa española llega a su mayor auge. Tres de los músicos más importantes y conocidos fueron Tomás Luis de Victoria, Cristóbal de Morales que trabajó en las catedrales de Toledo, Marchena y Málaga, y Francisco Guerrero de la catedral de Sevilla. miniaturadeimagen|Músicos mexicas en el Códice Florentino |alt=|izquierda|199x199px

Antecedentes mesoamericanos Todas las culturas y pueblos de México tenían formas de música, para adorar a deidades o celebrar hazañas de los guerreros. En el México prehispánico no se plasmaba la música de manera gráfica como en Europa por medio de las partituras, los cánticos se trasmitían de manera oral, de maestro a alumno. El Cuicacalli era la escuela donde les enseñaban los cantos a los jóvenes. Los sacerdotes tenían toda una organización dentro de la escuela:

El Hapizcatzin: era el responsable de corregir y enseñar los cantos. El Tzapotlateohuatzin: era el sustituto del Tlapizcatzin para que los jóvenes no perdieran ni un día de práctica en sus cantares. El Tlamacazcateutl: era el maestro de la escuela. Su oficio era señalar y enmendar a los que se equivocaban en el coro. El Epcoaquacuiltzin tec pic ton ton: Era un poeta que componía. Tenía la encomienda de crear los nuevos cantos, tanto para los cues como para los hogares. También era el especialista en el calendario ritual.

Esta organización es un testimonio de la gran importancia que tenía la música en las sociedades prehispánicas, no solo entre los mexicas, los zapotecas, mayas, purépechas también tenían su propia. Los instrumentos eran de percusión, no armónicos como en Europa.

Música en la Nueva España

Contexto El aporte musical se manifestó desde un comienzo en América con la música que traían los conquistadores para marcar con sones marciales sus evoluciones guerreras; con aquella que eleva el espíritu en las ceremonias litúrgicas de la Iglesia católica.

En el los monjes españoles de Santiago de Compostela habían compuesto el célebre codex calixtinus que contiene ejemplos de música polifónica y el primer trozo de polifonía de tres voces, este y el codex Huelgas, del siglo Xlll, prueban que la polifonía española se desarrolló en forma independiente desde muy temprano. al estilo de los monjes medievales, los religiosos que viajaron al nuevo mundo centraron alrededor de la iglesia el saber y el hacer musical de América, a la cual hicieron llegar libros que almacenaban en grandes bibliotecas, permitiendo desarrollar el arte musical al mismo grado de perfección con que se cultivaba en las mejores categorías europeas, seguramente estimulados por la tranquilidad y el recogimiento que se podía obtener, durante la época de la colonia, en la celda, en el claustro o en el retiro de un convento.miniaturadeimagen|Misa alma redemptoris, composición de Luis de Victoria En el , que abarca los reinados del emperador Carlos V y Felipe II coincide con la llamada época de oro de la música española. España, bajo cuyo dominio se encontraban los países bajos, mantiene en la corte dos capillas de música: una flamenca cuyo estilo y técnica representaban la corriente europea predominante de la época, y una capilla española, donde los polifonistas castellanos, andaluces y catalanes presentan un mundo totalmente desconocido en el ambiente musical sagrado de aquellos días. La música describe un sentimiento místico, dramático y realista.

Coincide también el con la época de crecimiento del imperio español - que bajo Felipe II se extiende hasta las Filipinas- donde se establece una corriente de influencia de gran vitalidad musical hacia el Nuevo Mundo, especialmente hacia México. Música de intimidad espiritual, que busca el recogimiento y la contemplación.

Las obras de grandes polifonistas españoles como Cristóbal Morales, Francisco Guerrero y Tomás Luis de Victoria llegaron a la Nueva España casi al mismo tiempo que los impresores las daban a conocer al mundo europeo. Los repertorios de las catedrales de Sevilla y de Toledo se copiaban en su integridad para las catedrales americanas equivalentes de las ciudades de México y Puebla y se difundieron ampliamente en el resto del continente.

En 1553 ya existía la catedral de Cuzco el primer libro de 16 Misas de Morales publicado en Roma en 1544. Esta misma obra constituye el impreso de música polifónica más antigua que se conserva en Sudamérica, en la biblioteca nacional de Buenos Aires. Actualmente se han perdido para siempre innumerables libros que contenían música de esa época,

En México, ya en 1527 se tienen las primeras noticias de actividad musical propia del continente, cuando Fray Juan Caro enseñaba a los indios a cantar leyendo las partes de la música. Tres años más tarde, la escuela de Fray Pedro de Gante - el primer maestro de música europea de la Nueva España- enseñó a un coro de indios que cantaba todos los domingos en la Catedral de México, misma que en 1544 llegó a la Catedral de Puebla, siendo el documento más antiguo de polifonía que existe en archivos mexicanos.

Música Sagrada en la Nueva España

Música misional La Iglesia católica ocupaba una posición suprema como fuerza política, social, económica y cultural. Uno de los objetivos principales que la Corona Española perseguía en América, era la evangelización de los pueblos nativos del continente, con esto no solo se buscaba convertirlos al cristianismo, sino también someterlos a la autoridad del rey. por lo que poco después de su descubrimiento llegaron misioneros en un comienzo llegaron los franciscanos, dominicos y agustinos, poco después llegaron los jesuitas, benedictinos, carmelitas, mercedarios, capuchinos. pero los que tuvieron mayor preponderancia fueron sobre todo las órdenes de los Franciscanos y los Jesuitas, estos últimos se desarrollaron más plenamente en América del Sur mientras que los Franciscanos tuvieron mayor impacto en la Nueva España. miniaturadeimagen|Fray Bernardino de Sahagún, misionero franciscano Como parte de la evangelización, la música jugó un rol muy importante, según los relatos de Fray Bernandino de Sahagún y Fray Diego de Duran, quienes describen las enseñanzas que impartían los misioneros para que los indígenas asimilaran la nueva religión. Dentro de las actividades, se les enseñaban:

Oraciones, principales cantadas Salmodias y responsorios, en ocasiones en idioma indígena (parte de la liturgia de las horas en las que rezan o cantan varios salmos) Alabados, pasiones y calvarios Alabanzas a Cristo, a la Virgen y a otros santos Fragmentos de la misa, con melodía popular Misterios del rosario, gozosos, dolorosos y gloriosos Letanías popularizadas Jaculatorias (oración breve y fervorosa), invocaciones, deprecaciones y rogativas (ruego o súplica ferviente) Mañanitas y salutaciones Despedimientos a las diversas imágenes Misas de aguinaldo, con música popular Loas religiosas a diversas imágenes Canciones piadosas Villancicos, coplas, canciones y aguinaldos de Navidad Posadas o jornadas Letanías (oración cristiana que se hace invocando a Jesucristo, a la virgen o a los santos como mediadores en una enumeración ordenada) Alabanzas de los peregrinos Petición y otorgamiento de las posadas Para pedir dulces y aguinaldos.

izquierda|miniaturadeimagen|326x326px|Evangelización dirigida por la Orden Franciscana