Los términos longevidad y duración de la vida aluden a conceptos relacionados con la biología y con la evolución de las células y órganos que componen los cuerpos de los seres vivos, y transformaciones con el transcurrir de su vida. En el caso del ser humano la longevidad posee importantes conexiones con aspectos demográficos de la sociedad, y aspectos sociológicos del individuo. En general tiene que ver con la duración de vida de un ser humano o de un organismo biológico y se utiliza con más frecuencia en referencia a la ancianidad o la edad de un ser vivo, por ejemplo la longevidad de un árbol.

Las reflexiones sobre la longevidad van habitualmente ligadas al reconocimiento de la brevedad humana e incluyen discusiones sobre métodos para extenderla más allá del límite tenido como normal. El tema ha sido no solo una preocupación de la ciencia, sino también de la literatura de viajes, ciencia ficción y novelas utópicas.

Existe bastante dificultad en encontrar la mayor duración de la vida humana incluso con las modernas técnicas estandarizadas de verificación, debido a fechas de nacimiento inexactas o incompletas. Múltiples leyendas en las diferentes culturas y contextos religiosos han pretendido extraordinarias longevidades, tanto en el pasado, como la de Matusalén en la Biblia,Así, pues, todos los días de Matusalén fueron novecientos sesenta y nueve años, y murió. como en el futuro.

Historia thumb|200px|El filósofo Epimenides de Creta del cual se dice vivió más de 150 años. En lo que respecta a la Edad de bronce, la persona más longeva de la que se tenga constancia, y que haya vivido y muerto en este período, fue el faraón Ramses II, que vivió 91 años, algo que ha sido corroborado rigusamente por análisis de su momia y otras evidencias. Se han propuesto otros candidatos, como Pepi II, que se cree llegó a vivir 100 años, sin embargo, es objeto de debate si este faraón alcanzó dicha edad (véase Pepi II Neferkare y tiempos de su reinado en Wikipedia en inglés).

Una notable declaración de Diógenes Laercio (alrededor del 250) es la más antigua referencia acerca de una plausible longevidad centenaria aceptada por la ciencia. Diógenes declaró que el astrónomo Hiparco de Nicea (a. 185 a. C. - 120 a. C.) aseguraba que el filósofo Demócrito de Abdera había vivido 109 años (nació aproximadamente entre el 470 a. C. y el 460 a. C. y murió entre el 370 a. C. y el 360 a. C.). Otras referencias de otros pensandores de la antigüedad griega corroboran el dato de que Demócrito había vivido más de cien años. La posibilidad de que ello sea cierto también es respaldada por el dato que la mayoría de los filósofos de la Antigua Grecia vivieron más de 90 años. Algunos ejemplos:

Jenófanes de Colofón, a. 570/565 — a. 475/470 a. C. Pirrón de Elis, c. 360 — a. 270 a. C. Eratóstenes de Cirene, a. 285 — a. 190 a. C.

Pero el caso de Demócrito es diferente del caso de, por ejemplo, Epiménides de Cnosos (vivió entre los siglos y ) del cual es referenciado incluso por pensadores del siglo pasado, que se dice que vivió 154, 157 e incluso 290 años, un caso que no ha sido verificado por la ciencia.

Dice Mariano Torrente, en su Geografía universal física, política é histórica de 1827:

Esperanza de vida

La esperanza de vida es la media de la cantidad de años que vive una cierta población en un cierto período. Se suele dividir en masculina y femenina, y se ve influenciada por factores como la calidad de la medicina, la higiene, las guerras, etc, si bien actualmente se suele referir únicamente a las personas que tienen una muerte no violenta. La esperanza de vida como indicador social es utilizada por los sociólogos para medir el grado de desarrollo de un país, pero los datos pueden ser relativos en tal sentido porque pueden ser alterados por guerras, epidemias, violencia y otros fenómenos diferentes a los indicadores económicos. En muchos casos personas de países subdesarrollados o en vías de desarrollo o de culturas naturales pueden tener una gran longevidad que contradice el supuesto de que a mayor desarrollo, mayor esperanza de vida.

Las personas más longevas del mundo Personas que sobrepasan los cien años no son solo del interés científico, sino también del público en general interesado en alargar de manera saludable sus años de vida.

El Grupo Gerontológico de Investigación, fundado entre 1990 y 1992 en Los Ángeles, busca personas que hayan superado los 110 años de edad y ha incluido el nombre de las siguientes personas:

Jeanne Calment (1875-1997): Es la mujer y persona de la contemporaneidad que ha sido científicamente documentada que vivió exactamente 122 años y 164 días, siendo la persona más longeva de todos los tiempos. Jirōemon Kimura (1897-2013): El hombre más longevo verificado de la historia vivió 116 años y 54 días.

Estadísticas Los lugares con más longevos del mundo, las llamadas zonas azules, son Acciaroli (en Cilento, Campania, Italia), donde de 800 habitantes 81 superan los cien años, al parecer por sus bajos índices de adrenomedulina. La isla japonesa de Okinawa; la Península de Nicoya en Costa Rica (siendo esta la más extensa y con una expectativa de vida superior a la de Japón), la isla de Cerdeña (Italia) y la griega de Icaria (en que la media de fallecimiento es de 90 años) y Loma Linda, California, donde reside una comunidad de adventistas del séptimo día.

Está demostrada estadísticamente la correlación entre larga vida y el trinomio ejercicio, dieta y apropiado descanso, y además:

Los centenarios tienden a ser delgados e ingerir, de media, menos calorías que el resto de la población. El vino tinto, una corta siesta, practicar "Hara hachi bu" (costumbre de las gentes de Okinawa de dejar de comer cuando el estómago está lleno en un 80 por ciento), tomar tiempo suficiente para relajarse o rodearse de gente afín, incrementan la longevidad. La esperanza de vida del ser humano se ha incrementado tres meses al año desde 1840 gracias a los cambios introducidos para reducir las amenazas del entorno (dieta equilibrada, avances médicos, seguridad social, jornada de ocho horas...) en cuatro generaciones, la esperanza de vida ha avanzado más que en 6,6 millones de años de evolución.Cf. Natalia Martín, "¿Cómo llegar a ser una mujer centenaria?", en El País, 28-I-2013, http://smoda.elpais.com/articulos/como-llegar-a-ser-una-mujer-centenaria/2981

Narrativa thumb|150px|El libro egipcio de los muertos. Papiro de Ani. Capítulo 125. La preocupación por alargar el periodo vital humano ha llenado de leyendas e historias las culturas mundiales con relatos espectaculares. Historias de largas longevidades se presentan desde la antigüedad y muchas de la mano de las religiones que describen las divinidades como seres inmortales. Por lo tanto, seres mortales que viven más allá de lo esperado, son vistos en relación con dichas divinidades.

En las religiones judeocristianas, Adán y Eva fueron creados con la orden de no comer del "árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio". Después del pecado del hombre, Dios acorta y establece los años en que un ser humano puede vivir:

Para las religiones hindúes como el Budismo y el Hinduismo, así como en las antiguas religiones egipcias, el alma del ser humano y de todos los seres vivientes tiene más de una vida, en lo que se conoce como la reencarnación.

Numerosos sistemas filosóficos a través de la historia, por ejemplo el gnosticismo, han buscado también la inmortalidad y el mito de la Fuente de la juventud. Muchas de ellas plantean que ésta se logra por medio de la búsqueda de la sabiduría y el dominio del cuerpo mortal, pero otras sugieren la existencia de substancias, fuentes o lugares que detienen el deterioro biológico del cuerpo humano.

Ciertas ideas no demostradas científicamente plantean que ciertas razas o pueblos tienen una mayor longevidad que otras.

Culturalmente, muchos pueblos naturales de África, Asia y América Latina, tienden a venerar a la persona más anciana como depositario de experiencia y sabiduría.

Futuro Numerosos centros de investigación del tema intentan buscar alternativas para aumentar el nivel de longevidad humano a través de elementos como hormona del crecimiento, antioxidantes, (la presencia de oxidantes en la sangre ha demostrado ser uno de los principales factores de envejecimiento en experimentos con animales), evitar la destrucción de los telómeros, criónica, agentes que imitan la restricción calórica, minimización del consumo de insulina, hasta cambios en la dieta como beber un vaso de vino o cerveza diario . De todas formas, algunos estudios indican que poseer el gen FOXO3A convierte a un linaje en centenario; este gen también se encuentra implicado en la longevidad de los animales. El resveratrol, las sirtuinas y la rapamicina se han demostrado como los agentes químicos de longevidad más prometedores.

Por otra parte, se ha descubierto en 2013 un mecanismo más del envejecimiento que puede ser revertido; es el producido por el progresivo deterioro de los mecanismos químicos de comunicación entre el núcleo de las células y las mitocondrias. Ambos interactúan para asegurar un funcionamiento celular saludable y correcto por medio de una serie de eventos moleculares que permiten esta comunicación interior y, cuando esta comunicación se rompe, vicia o hace confusa, el envejecimiento se acelera. Mediante la administración de una molécula producida naturalmente por el cuerpo humano, los científicos restauraron estas redes de comunicación intracelular en ratones viejos y muestras de tejido posteriores mostraron características biológicas clave que fueron comparables a las de ratones mucho más jóvenes en al menos tres indicadores básicos de buena salud: resistencia a la insulina (una condición que eleva el riesgo de diabetes), inflamación (relacionada con el cáncer y enfermedades cardiovasculares) y, quizá la más importante, el desgaste muscular.Cf. VV. AA., "Declining NAD+ Induces a Pseudohypoxic State Disrupting Nuclear-Mitochondrial Communication during Aging", en Cell, vol. 155, entrega 7, 1624-1638, 19-XII-2013, http://www.cell.com/abstract/S0092-8674%2813%2901521-3 y N. Ramírez de Castro, "La nueva fórmula que revierte el envejecimiento", en Abc, 23/12/2013 http://www.abc.es/salud/noticias/20131223/abci-nueva-formula-antienvejecimiento-201312222133.html

Sin embargo, cambios climáticos, crisis alimentarias, conflictos bélicos y otros podrían incidir en el anhelo de sociedades de gran longevidad. Los países industrializados, que han reducido su nivel de natalidad a cifras alarmantes como España, Italia e incluso los Estados Unidos, tendrán cada vez sociedades más ancianas durante el , lo que incidirá en la preocupación por prolongar la vida. Una mejor atención médica, dietas más ricas y sociedades más pacíficas en países ricos, tienen sin duda consecuencias positivas en el aumento del grado de esperanza de vida de sus pobladores, contrario a lo que sucede en países pobres en donde las atenciones de salud son menores, mayores peligros de epidemias, problemas en la alimentación y conflictos bélicos.

Al mismo tiempo, problemas como la obesidad, diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, cáncer, suicidio y otros problemas comunes a sociedades más industrializadas, amenazan el grado de longevidad.