La inmunología de la reproducción es parte de la ciencia de la inmunología y estudia la participación del sistema inmune en la reproducción sexual animal, en especial humana. Debido a que el feto produce elementos antigénicos potencialmente reactivos en la madre, es de especial interés que las reacciones inmunológicas en contra del producto de la gestación sean virtualmente inexistentes y que el intercambio de fluidos sexuales y el subsecuente embarazo se completen sin la activación patológica de la inmunidad materna.

Generalidades El proceso de reproducción en el humano implica el contacto entre células que son alogénicas entre sí. Durante el coito, el tracto genital femenino se expone a diferentes antígenos presentes en el semen. Los espermatozoides y algunas de las proteínas secretadas por la glándula prostática o por las vesículas seminales son potencialmente antigénicas. Después de la fecundación, en el embarazo, el feto comienza a expresar antígenos procedentes del padre que son antigenicamente diferentes a los de la contribución materna.

El recién nacido, amamantado por la madre, está a su vez sometido a células maternas con la posibilidad de reaccionar contra las proteínas presentes en su mucosa intestinal por razón de anticuerpos generados por genes heredados del padre.

Es lógico, por lo tanto, que para que los procesos de la reproducción sexual, el embarazo y la lactancia transcurran sin eventualidades inmunogénicas, se requiera un control especial de los mecanismos normales de dicha respuesta inmune.

Inmunidad e infertilidad

Estudios epidemiológicos demuestran que 10 a 15% de las parejas son infértiles. “Frequently Asked Questions About Infertility” (2006). American Society for Reproductive Medicine. De éstas, en una cuarta parte no se detecta una causa orgánica que explique la infertilidad. Un 2 a 3% de las parejas en las cuales se descarta toda explicación orgánica, hormonal o autoinmune para la infertilidad, parecen ser infértiles por mecanismos inmunitarios.

La espermatogénesis se inicia en la pubertad cuando el sistema inmune está completamente maduro, y en consecuencia este podría reaccionar contra las nuevas proteínas que se expresan en los espermatozoides. Esto no ocurre gracias a la existencia de una barrera hematotesticular, formada por unión entre las células de Sértoli y componentes inmunosupresores peritubular y que previenen el ingreso de linfocitos.VIVAS-A, Giovanny, LOZANO-H, Jesús e VELASCO, Judith. Regulación inmuno-testicular y citocinas. Invest. clín. [online]. mar. 2007, vol.48, no.1 [citado 15 Dezembro 2007], p.107-121. Disponível na World Wide Web: . ISSN 0535-5133. Esta barrera se puede romper por trauma, orquitis o ligadura del epidídimo como medida de control de fecundación. En estas circunstancias se puede generar anticuerpos contra los espermatozoides, los cuales pueden interferir en el tránsito de estos por las vías genitales del hombre o de la mujer y ocasionar infertilidad. Un 3% de los hombres infértiles han demostrado tener anticuerpos contra su propio esperma en títulos mayores al 1/32.

Reacciones anafilácticas contra el semen La mujer puede formar igualmente anticuerpos contra el espermatozoide, interfiriendo con el paso de ellos por el cuello uterino, su tránsito por el útero o las trompas de Falopio o con su aproximación y penetración al óvulo. Los espermatozoides colocados en la vagina, son en parte fagocitados por macrófagos y sus antígenos llevados a los ganglios linfáticos de la pelvis, en donde se pueden generar anticuerpos contra ellos.

Con procedimientos de aglutinación, inmovilización de los espermatozoides o pruebas de inmunofluorescencia, es posible demostrar en algunas mujeres infértiles la producción de anticuerpos contra los espermatozoides del hombre. Estos anticuerpos secretados a nivel del moco cervical, pueden, por aglutinación de los espermatozoides, impedir su ingreso al útero. Estos anticuerpos pueden estar dirigidos contra diferentes sistemas antigénicos del espermatozoide, presentes en la cabeza, en la región ecuatorial, subnuclear, en la cola, o contra los antígenos del sistema sanguíneo ABO. La colocación del esperma intrauterinamente para evitar que los anticuerpos aglutinen los espermatozoides en el cuello, puede facilitar el embarazo.

Se han descrito varios casos, adecuadamente documentados en la literatura médica, de mujeres que se sensibilizan alérgicamente contra componentes del esperma del hombre y, en consecuencia, van a presentar reacciones mediadas por IgE contra las proteínas presentes en el esperma. Estas reacciones pueden dar lugar a procesos de inflamación local y, en algunos casos, a reacciones sistémicas con la producción de estados asmáticos y aun del choque anafiláctico con pérdida del conocimiento, manifestaciones que tienen lugar después de una relación sexual.

Inmunidad celular y esterilidad La atención sobre causas inmunológicas de esterilidad ha estado centrada en la producción de anticuerpos. No obstante, se empiezan a describir mecanismos de inmunidad celular que atacan el espermatozoide o el fruto de la fecundación.

Aquellos óvulos lavados, procedentes de mujeres con anticuerpos anti-espermatozoides, pueden ser fecundados in vitro y dar origen a embarazos normales después de ser implantados.

Deficiencia ovárica prematura La menopausia prematura o precoz es la desaparición de la menstruación antes de los 40 años de edad y se presenta en 1% de las mujeres en edad reproductiva. Se debe, en muchos casos, a problemas autoinmunes en los cuales hay auto-anticuerpos contra receptores para LH o FSH en el ovario. Se caracteriza por niveles altos de estas hormonas y niveles bajos de estrógeno. Es frecuente la asociación con otras endocrinopatías, bien sea de tiroides o glándula suprarrenal. El fumar cigarrillos tiende a producir como secuela, la menopausia precoz. En algunos casos tratamientos inmunosupresores logran restablecer la función ovárica.

Vacunas contra la fertilidad 200px|thumb|El desarrollo de vacunas con anticuerpos para prevenir el embarazo. En ensayos de laboratorio se ha logrado producir “vacunas” o anticuerpos monoclonales contra una serie de antígenos que, obrando a distintos niveles del sistema reproductor, teóricamente evitan la fecundación o la anidación del huevo, o inducen alteraciones placentarias encaminadas al desprendimiento del embrión implantado.

Los antígenos contra los cuales ha sido posible producir anticuerpos efectivos son principalmente hormonas de la reproducción: Gonadotropina coriónica humana (hCG), factor liberador de la hormona luteinizante, hormona luteinizante; así como antígenos presentes en el semen y antígenos del óvulo. Durante la maduración del óvulo se presentan nuevos antígenos de membrana celular, entre los cuales sobresale una glucoproteína de la zona pelúcida, que es gelatinosa e importante en el “atrapamiento” del espermatozoide. Ciertos anticuerpos dirigidos contra esta glucoproteína impiden la fijación de los espermatozoides y su eventual penetración en el óvulo. La producción de anticuerpos contra el trofoblasto o trofoectodermo podría desencadenar aborto inmunitario.

Inmunología del embarazo Es debido a mecanismos inmunorreguladores de la respuesta materna, que el feto sobrevive en el medio intrauterino a pesar de poseer antígenos paternos que difieren de los de la madre.

La placenta está constituida por una serie de células trofoblásticas, que logran obtener de la madre los factores de nutrición que dan vida al desarrollo fetal. Simultáneamente establecen una marcada separación entre la circulación materna y la fetal, lo que hace que el feto no sea un verdadero injerto. Es decir, desde el punto de vista inmunológico no hay paso de células. Únicamente las inmunoglobulinas de clase IgG logran pasar la barrera placentaria, gracias a un mecanismo activo de transcitosis constituido básicamente por la interacción de receptores para la fracción Fc de la inmunoglobulina. Estos receptores se encuentran presentes en los trofoblastos y permiten captar los anticuerpos de la circulación materna, pasarlos al interior del citoplasma de las células trofoblásticas, y de ahí secretarlos a la circulación fetal.

Respuesta inmune del feto Ha habido una acelerada evolución en el esclarecimiento de los mecanismos que permiten que un embarazo, como mecanismo inmunogénico, llegue a término, no obstante las diferencias antigénicas entre el feto —aquellos heredados por el padre— y la madre.Carmen Torres. Inmunología del embarazo. Ginecol Obstet. (Perú) 1997; 43 (2):93-5. Citado el 17 de diciembre de 2007. Inicialmente se creyó que el útero era un lugar inmunoprivilegiado, posteriormente que la placenta era una barrera infranqueable, luego que el sistema inmune de la madre se deprimía notablemente durante el embarazo por lo cual no podía reconocer o atacar los antígenos fetales de origen paterno.Melitza Iglesias, et al. Inmunología de la Reproducción. Acta Médica Colombiana. Número 3, volumen 27 (Mayo - Junio de 2002). Citado 17 de diciembre de 2007. Disponible en la World Wide Web:

Los conceptos han cambiado radicalmente y se acepta que la inmunodepresión materna es muy discreta o se limita al sistema inmune específico, mientras que el sistema inmune innato se incrementa para garantizar una adecuada defensa de la madre frente a microorganismos patógenos. Así parece demostrarlo el incremento en la circulación materna de macrófagos y neutrófilos con fenotipo de activación, a partir del segundo trimestre del embarazo. El éxito del embarazo se debe primordialmente a un proceso de defensa activa del feto contra la respuesta inmune de la madre.

La interfase madre feto la constituyen el trofoblasto por lado del feto y la decidua por el de la madre. El trofoblasto con los eritrocitos representan las únicas células que no expresan antígenos de histocompatibilidad HLA-I, el trofoblasto expresa antígenos no clásicos HLA-G y HLA-E que permiten el contacto entre el trofoblasto y las células asesinas (células NK, del inglés Natural Killer), contacto que no solo impide la acción citotóxica de las últimas, sino que estimula en el trofoblasto la producción de factores estimuladores del crecimiento de la placenta. La falta o pobre expresión de estos antígenos HLA-G y HLA-E se acompaña de aborto.

Por otra parte, la circulación fetal y materna están totalmente separadas lo que implica que el feto no puede ser considerado como un trasplante. De igual manera a lo que ocurre en el ojo, el eventual ingreso de linfocitos T de la madre a la circulación materna, se acompaña de la inmediata producción del Factor de crecimiento transformante (TGF) que desactiva a estos linfocitos. El trofoblasto expresa ligando para las moléculas FAS presentes en algunas subpoblaciones de células T (TH1), que al interactuar inducen la apoptosis de estas células.

Adicionalmente se produce un mediador liberado por los trofoblastos, no totalmente caracterizado y que inhibe el crecimiento de macrófagos y la respuesta de los linfocitos T a estímulos antigénicos.

Inmunosupresión materna 300px|thumb|(1) Hormona Foliculoestimulante - FSH; (2) Hormona Luteinizante - LH; (3) Progesterona; (4) Estrógeno; (5) Hipotálamo; (6) Glándula pituitaria; (7) Ovario; (8) Embarazo - hCG (Gonadotropina coriónica humana); (9) Testosterona; (10) Testículo; (11) Estimulación; (12) Prolactina - PRL. Durante el embarazo parece existir una disminución discreta de la capacidad inmunológica de la madre para reaccionar, no solo contra antígenos fetales sino contra otros con los cuales ha estado previamente en contacto.