miniaturadeimagen|320x320px|Manifestación del 8 de marzo de 2019 en Madrid, España. La cuarta ola del feminismo en España se inició a raíz de una serie de movilizaciones contra la violencia sexual y la desigualdad de género, que alcanzaron su punto álgido en las marchas del 8-M de 2018.
Esta ola se caracterizó por la importancia de la movilización por canales digitales, que propició un recambio generacional en el movimiento, y por sus vínculos con movimientos internacionales como MeToo y Ni una Menos. Sus demandas alcanzaron una visibilidad mediática, social y política inédita para el feminismo en el país, alcanzando un alto grado de transversalidad. En 2019, España era el tercer país con más personas identificadas como feminista en el mundo, superando a partir de 2023 la mitad de la ciudadanía.
La centralidad de la violencia sexual en la agenda de la ola estuvo fuertemente influida por casos como el de Diana Quer o, particularmente, el de la Manada, así como iniciativas como el hashtag #Cuéntalo y la marcha del 25-N. No obstante, el movimiento abarcó una variedad de temas, desde reivindicaciones clásicas como la paridad económica y salarial o el derecho al aborto seguro (por el que se convocó el Tren de la Libertad en 2014) a cuestiones como el trabajo doméstico y los cuidados, la interseccionalidad, la diversidad de cuerpos, el machismo institucional y las reivindicaciones de las mujeres racializadas.
En esta ola conceptos como empoderamiento, micromachismo, techo de cristal, mansplaining o corresponsabilidad alcanzaron una importante popularidad y permearon al uso cotidiano de la lengua. Asimismo, hubo numerosos ensayos best-sellers, como Todos deberíamos ser feministas de Chimamanda Ngozi Adichie, Los hombres me explican cosas de Rebecca Solnit, El género en disputa de Judith Butler o Teoría King Kong de Virginie Despentes. Asimismo, se recuperaron numerosas figuras como iconos feministas, tales como Simone de Beauvoir o Frida Kahlo, y surgió un ecosistema de divulgadoras en redes sobre feminismo.
Las demandas del movimiento ocuparon un lugar central en la agenda política de los años 2017 a 2020, y se tradujeron en la aprobación de medidas como el Pacto de Estado contra la violencia de género, una nueva ley del aborto y la Ley del solo sí es sí. Las movilizaciones sufrieron un progresivo descenso a raíz de la pandemia del covid-19, la aparición del feminismo transexcluyente y el auge de contenidos antifeministas y el partido Vox, si bien una mayoría de la ciudadanía sigue identificándose como feminista.
Contexto de las diversas olas En gran medida, el estudio de feminismo utiliza modelos de discurso anglosajones. Según académicas italianas tales como Rosi Braidotti, y Paola di Cor, este modelo puede plantear problemas en el contexto del feminismo mediterráneo puesto que ignora la idiosincrasia cultural concreta de las mujeres de esta región. Para contrarrestar esto, Pomata sugiere profundizar en el contexto sociohistórico para poder situar correctamente este feminismo en un contexto global más amplio.Pomata, Gianna: "Histoire des femmes, histoire du genre". In Perrot, Michelle, et DUBY, Georges, eds.: Femmes e histoire . Colloque organisé par G. DUBY, M. PERROT, et les directrices de l'histoire des femmes en Occident. Paris, Plon, , nov. 1992, pp. 25-37. Estos modelos son particularmente problemáticos en el contexto español porque no tienen en cuenta la naturaleza del franquismo, que trató de purgar cualquier elemento identitario de la mujer en la sociedad a través de la asimilación forzada legitimada por el miedo y la violencia. Resulta complicado encontrar situaciones comparables a nivel internacional. La primera ola del feminismo anglosajón es la segunda ola para las feministas europeas y hispanoamericanas. La segunda ola americana y el feminismo británico son también la tercera ola para las europeas y las hispanoamericanas.
El feminismo español pasó por varias olas en el periodo franquista. Hablando en términos generales, se diferencian una primera ola del feminismo, que se extendió desde mediados del hasta 1965; una segunda ola, de 1965 a 1975; y una tercera ola, de 1975 a 2012.Nielfa Cristóbal, Gloria. Movimientos femeninos, en Enciclopedia Madrid S.XX La cuarta ola del feminismo empezaría a mediados de los años 1990. Al tratar de identificar olas en relación con el trabajo de importantes feministas españolas que han tratado la cuestión tales como Amelia Valcárcel, en cierto modo la cuarta ola española puede representar de hecho una quinta ola internacional, y no una cuarta.
Primera ola miniaturadeimagen|La primera edición de Mujeres Libres, revista publicada por la organización del mismo nombre. La organización sería un importante grupo feminista de la primera ola española durante la Guerra Civil. alt=|izquierda|miniaturadeimagen|Retrato de Carmen de Burgos en 1917. Margarita Nelken, María Martínez Sierra, Carmen de Burgos y Rosalía de Castro fueron todas ellas importantes escritoras de antes de la República que influyeron en el pensamiento feminista en España. La primera ola del feminismo español eran mujeres que ayudaban a otras mujeres a mejorar sus vidas. La primera ola feminista española partió del con la Ilustración y la Revolución francesa. A pesar de la naturaleza revolucionaria de la Segunda República española y de la guerra civil española en lo que se refiere a los derechos de mujeres, ninguna de las dos supuso un cambio fundamental en las actitudes de la sociedad española hacia las mujeres. El patriarcado continuó jugando una función primordial en las vidas de las mujeres españolas durante ambos periodos, y posteriormente durante el franquismo. Tras el fin de la Guerra Civil española, muchas de las principales feministas españolas se vieron forzadas al exilio.Nielfa Cristóbal, Gloria. Movimientos femeninos, en Enciclopedia Madrid S.XX Las feministas del periodo franquista estaban divididas por edad y en función del frente elegido durante la Guerra Civil. Los dos grupos fundamentales eran las mujeres nacidas entre 1910 y 1930, y aquellas nacidas entre 1930 y 1950. Las mujeres Republicanas nacidas entre 1910 y 1930, a menudo se vieron forzadas a someterse como nunca antes lo habían hecho, y muchas de ellas fueron perseguidas por el régimen. El feminismo y el socialismo continuaron teniendo una relación bastante tensa durante el periodo inicial del franquismo.
Segunda ola La segunda ola del feminismo español giró en torno a la lucha por los derechos de mujeres en el contexto de la dictadura. El PCE empezó en 1965 a promover este movimiento con el Movimiento Democrático de Mujeres, creando una orientación política feminista en torno a la solidaridad con las mujeres y a la asistencia a figuras políticas encarceladas. El MDM lanzó un movimiento en Madrid a través del establecimiento de asociaciones de amas de casa de Tetuán y Getafe en 1969. En 1972, se creó la Asociación Castellana de Amas de Casa y Consumidoras que fue creada para ampliar la capacidad de atraer miembros.Nielfa Cristóbal, Gloria. Movimientos femeninos, en Enciclopedia Madrid S.XX Durante los años 1960, España fue testigo de un cambio generacional en el feminismo en respuesta a otros cambios que iban teniendo lugar en la sociedad española. Ello incluye la existencia de un mayor contacto con ideas extranjeras a raíz de la emigración y el turismo, de mayores oportunidades en educación y laborales para las mujeres y de importantes reformas económicas. El feminismo en el periodo franquista tardío y en el momento inicial de la transición no estaba unificado. Tenía muchas dimensiones políticas diferentes. Estos variables movimientos coincidían en su creencia de que se necesitaba mayor igualdad para las mujeres en España y la defensa de sus derechos. El feminismo pasó de ocuparse del individuo a ocuparse de la colectividad. Fue durante este periodo cuando llegó a España la segunda ola del feminismo. Las feministas españolas de la segunda ola se movilizaron en torno a tres cuestiones principales: el acoso sexual, la prostitución y la agresión sexual. Las mujeres se sentían reprimidas porque se las consideraba como partes intercambiables de un contrato social centrado en torno a la marca del deseo. Las feministas de la cuarta ola se han basado en las de la segunda ola en su intento de reclamar sus cuerpos. Esto incluye plantearse aspectos tales como la importancia de belleza y del acoso sexual. Las feministas de la cuarta ola reclaman sus cuerpos insistiendo en que no tolerarán arte o entretenimiento que sugiera que en la alta cultura las mujeres juegan únicamente un rol secundario. Esto incluye el ser únicamente objetos de belleza o víctimas de violación, en roles que exaltan la cultura machista.
Tercera ola miniaturadeimagen|Manifestación de mujeres delante de la embajada española en La Haya en contra de los procesos sobre el aborto en España en 1979. En aquella época, las mujeres podían ser encarceladas por abortar. La muerte de Franco precipitó el inicio de la tercera ola feminista. Como en muchos otros países occidentales, este movimiento definía el feminismo como un movimiento social, político y cultural. La tercera ola española del feminismo fue el resultado de importantes debates entre mujeres de izquierdas y asociaciones políticas dominadas por hombres cada vez más implicadas. Esta nueva ola feminista era a la vez similar y notablemente distinta de su contraparte americana al ser más explícitamente socialista y políticamente centrada en la clase. La tercera ola del feminismo español se centró en la autonomía de mujeres para definir sus propias prioridades y estrategias. La organización más importante en la historia temprana de esta tercera ola fue el Frente de Liberación de la Mujer, que fue fundado en 1976 en Madrid.Nielfa Cristóbal, Gloria. Movimientos femeninos, en Enciclopedia Madrid S.XX Otro grupo de mujeres feministas de esta tercera ola fundaron el Partido Feminista (PF) y el Seminario Colectivo Feminista, una organización fundada en 1976 como resultado de una escisión dentro del PF. Según Amelia Valcárcel, "Sin un pasado feminista reconocible, habiendo padecido como el país entero la ablación de memoria, nos suministramos con fuentes diversas pero ello nos ayudó a no perder de vista la magnitud de los objetivos que afrontábamos." El proceso del feminismo de la tercera ola a menudo partía de la autocrítica. Este proceso casi destruyó el feminismo como movimiento en España.
Temas
Las autoras feministas españolas Pilar Aguilar, Luisa Posada, Rosa Cobo y Alicia Miyares están de acuerdo con que el feminismo español ha pasado a la cuarta ola. Esta cuarta ola del feminismo español, que existía a partir de los años 1990, tiene sus raíces en la violencia sexista y machista ejercida sobre los cuerpos de mujeres, y las respuestas de las mujeres frente a esto. Conseguir la igualdad se enmarca en torno a terminar con dicha violencia contra las mujeres.
La cuarta ola del feminismo gira en torno a la participación digital en espacios virtuales, promoviendo el debate y utilizando la fuerza colectiva para generar el cambio. La cuarta ola feminista está fragmentada y no es monolítica. Ello ha forzado al movimiento a convertirse en un espacio en el que las feministas deben comprometerse a debatir con otras y a intercambiar puntos de vista mientras todo el mundo trabaja para vencer al sistema patriarcal. La cuarta ola del feminismo postula que cuando se consigan los derechos, necesitan consolidarse para asegurar que el estado mantenga las protecciones necesarias para las mujeres y políticas de igualdad en torno a la salud, la educación y la violencia contra mujeres. El feminismo español de la cuarta ola se alimenta tanto del feminismo de igualdad como del feminismo institucional. La fragmentación en el movimiento feminista que llevó al comienzo de la cuarta ola ha hecho que en ocasiones se le denomine pos-feminismo o feminismo posestructuralista.