La Semana Santa de Santa María de Guía es conocida en su presentación como Semana Santa en la Ciudad de Luján. Ya que es la localidad del insigne imaginero canario José Luján Pérez, la Semana Santa de la localidad norteña grancanaria abarca diferentes actos.
Aunque en el municipio faltan algunas escenas referentes a la Pasión de Cristo (como un Ecce Homo y, sobre todo, la presencia de María Magdalena), puede considerarse que la Parroquia del Casco Histórico cuenta con una de las representaciones de los distintos pasajes más completa en la isla de Gran Canaria sobre este acontecimiento.
En cuanto a la autoría de las distintas imágenes, están presentes tallas del palmero Arsenio de Las Casas (San Juan Apóstol), del agaetense José de Armas Medina (Cristo Yacente y su Sepulcro esculpido en vitacola), algunos anónimos (Cristo de la Humildad y Paciencia, San Pedro Penitente, Cristo con la Cruz a cuestas, La Verónica) y, sobre todo, del guiense José Luján Pérez (Cristo Predicador, Oración en el Huerto, Cristo atado a la columna, Crucificado del Altar Mayor, Crucificado de la Capilla del Calvario y Virgen Dolorosa). Además de las citadas imágenes se encuentran otras dos de menor valor artístico puesto que son de serie, concretamente La entrada en Jerusalén y El Cristo Resucitado.
Otro dato peculiar de la Semana Santa guiense es que la totalidad de las imágenes que salen a la calle lo hacen sobre tronos que son cargados a hombros, a la manera tradicional, lo cual, es un detalle no tan divulgado como debiera, hecho que le da un mayor atractivo a sus desfiles por las calles del conjunto histórico, que según declaran desde la Asociación, desean que el próximo año vuelvan a ser de gran concurrencia, ya sea de forma religiosa, social o simplemente para contemplar su indudable valor artístico.
Sábado miniatura|Cristo Predicador de Luján Pérez La víspera del día en el que se inicia oficialmente la Semana Santa, el templo matriz de Santa María de Guía estaba presidido por la figura del Cristo Predicador. Con él, se trata de recordar la escena en la que Jesús se encuentra en el pueblo de Betania en vísperas de su estancia definitiva en Jerusalén.
Esta iconografía tiene pocas representaciones en Gran Canaria, pues, aun corriendo el riesgo de errar, diríamos que tan solo puede contemplarse, además de en Guía, en la Capital, en Telde, en Teror y en Gáldar (aunque en esta última ciudad se le conoce como El Predicador del Sermón en la Montaña).
La obra de Guía, de 1801, se debe a la mano de Lujan Pérez, al que también se le encargaría en 1802 su homónima para el desaparecido convento dominico de San Pedro de Verona de Las Palmas de Gran Canaria. Ambas obras son de vestir, y en ellas, se presenta a Jesús sentado en un sillón desde el que, con serena tristeza, les comunica a sus más allegados su inminente pasión y muerte que va a sufrir.
Domingo de Ramos miniatura|left|La Burrita Esta jornada en Guía estaba dividida en dos franjas horarias bien diferenciadas: la mañana y la tarde/noche.
Por la mañana, como se sigue haciendo en la actualidad, la población se concentraba en la Plaza de San Roque y en el interior del santuario del compatrono local para la bendición de los ramos, acto que precede a la primera de las procesiones, la de la entrada en Jerusalén (conocida popularmente como La Burrita).
miniatura|Oración en el Huerto de Luján Pérez Su representación es algo relativamente reciente en las Islas; prueba de ello es que no consta que a Luján Pérez o a cualquier otro artista coetáneo se le encargara una imagen de esa iconografía. La imagen presente está en Guía desde la década de 1940. Es obra de serie, pues fue encargada a unos talleres catalanes y, salidas del mismo molde, existe solo en Gran Canaria al menos una decena de ellas similares, en las que solamente cambia la policromía.
miniatura|izquierda|Oración en el Huerto, de Luján Pérez Tras la llegada de la procesión al templo parroquial y después de los cultos litúrgicos propios del día, en privado se retiraba la imagen del trono y éste, conservando los ramos de acebuche que lo decoraban, se preparaba para los actos que tendrían lugar para la tarde/noche.
Los cultos vespertinos estaban presididos por la imagen de la Cristo de la Oración en el Huerto, de Luján, al que se le sumaba el único ángel desmontable, de la talla de La Virgen de Las Mercedes. Este ángel no es otro que el que sostiene el atributo de dicha advocación mariana: los grilletes; para la ocasión, se le cambiaban éstos por el cáliz que, metafóricamente, hace alusión a los sufrimientos de La Pasión. Al formarse la escena, el grupo estaría formado por dos figuras del mismo imaginero.
Con respecto a la escultura del Cristo del Huerto, se sabe que Luján talló otras dos, una para Las Palmas de Gran Canaria y otra para San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife, ambas para sendos conventos de la orden de San Francisco.
Es curioso como llegó esta escultura a Guía. Al parecer, la parroquia contaba en tiempos de Luján con otra imagen de igual iconografía, pero como ésta se encontraba en mal estado de conservación, sus celadores le pidieron al imaginero que la retocara, ya que faltaba poco para la Semana Santa. No obstante, la reacción de Luján fue muy distinta a la esperada: de un hachazo la terminó de romper y, tras el lógico enojo de quienes presenciaron el acto, los tranquilizó diciéndoles que tendrían otra imagen en los días indicados, hecho que cumplió. El resultado es una talla arrodillada llena del dramatismo que la escena requiere, en la que Jesús muestra su angustia y soledad en el momento en que espera a sus capturadores, y ello se nota en la fuerte expresividad que tienen su rostro y sus manos.
Lunes Santo miniatura|Cristo de la Humildad y Paciencia Es el día dedicado a la secuencia en la que Jesús permaneció cautivo por los miembros del Sanedrín judío y sometido a su juicio. La imagen que presidía la escena en la parroquia matriz guiense era el Cristo conocido en Gran Canaria como de la Humildad y Paciencia. Pero no estaba solo, ya que se exponía flanqueado por San Pedro Penitente y San Juan Apóstol. Veamos las tres esculturas por separado.
Cristo de la Humildad y Paciencia Tiene una apariencia inconfundiblemente arcaica, pasando por ser considerado como una de las piezas más antiguas de las que actualmente se conservan en Guía. (junto con la de Santa Lucía, la Virgen que se conserva en la sacristía del Templo o la propia Virgen de Guía).
Se trata de una imagen de las llamadas de candelero, de autor anónimo. Su cabeza es más bien pequeña, aunque la estatura total casi alcanza unos un metro 70 cm. Se caracteriza por su rostro alargado y poco expresivo, con nariz afilada. La melena apenas presenta relieve, y, en cuanto a sus manos, como el rostro, tampoco tienen una expresividad llamativa….pero el conjunto de todo este arcaísmo es el que le confiere el atractivo que tiene. Como ya se dijo, es una obra anónima, aunque tanto sus rasgos como la identidad del personaje que representa recuerdan bastante a una saga de escultores del procedentes de Garachico (Tenerife) cuya mayor producción se trata, precisamente, de cristos. Nos referimos a la saga de los Alonso de la Raya. Este pasaje evangélico es poco corriente en Gran Canaria, pudiendo contemplarse el de la parroquia de San Francisco de Las Palmas de G.C. (remodelado posteriormente por Luján Pérez) y, mucho más moderno, el de Arucas (de la segunda mitad del ).
San Pedro Penitente miniatura|San Pedro Penitente Es una iconografía generalmente vinculada a los Cristos de la Humildad y Paciencia, pues refleja al apóstol llorando (por lo que también se conoce como Lágrimas de San Pedro) tras haber comprendido que acababa de negar a su maestro en ese momento crucial. Junto a él suele verse a un gallo en alusión a su canto, que le hizo reconocer a Pedro su propia cobardía. La obra de Guía es, como la anterior, antigua, de candelero y anónima. En ella se muestra al personaje arrodillado, con un rostro claramente arrepentido y las manos entrelazadas, como implorando perdón. Recientemente restaurada ganó en vistosidad.
San Juan Apóstol miniatura|San Juan Apóstol Una de las iconologías más frecuentes en la Semana Santa, el Discípulo Amado, que se encuentra en Guía (el único presente en todo el municipio, pues no se encuentra en el resto de las parroquias) data de 1891. La talla que nos ocupa es prototipo de su representación más frecuente: rostro que mira hacia arriba, expresión de dolor en su cara y mano derecha colocada delante de su corazón.
Su artífice es Arsenio de Las Casas. Este es un artista palmero que, aunque por cronología (1834-1924) no pudo convivir con Luján (fallecido en 1815), lo tomó como referente en su modo de esculpir. De Las Casas tenía un espíritu bohemio que le hacía no estar en un domicilio fijo: allí donde se le encargaba alguna obra es donde residía momentáneamente; por este motivo hizo vida en Guía en las postrimerías del , donde se conserva otra suya (si bien de formato pequeño), un Agnus Dei en el mismo templo.
Martes Santo miniatura|Cristo atado a la columna Según se aproximan los días más solemnes de la Semana Mayor, va en aumento la cantidad de imágenes que representan la Pasión de Cristo. Por tradición en Gran Canaria, este día tiene como protagonista al pasaje de la flagelación. La iconología de esta jornada es la del Cristo atado a la columna. En Guía, la talla no estaba sola en el presbiterio del templo, pues lo acompañaban, a ambos lados, las de la Virgen Dolorosa y de San Juan. Como de este último se dieron datos el día anterior, ahora se hará mención a las dos imágenes restantes, que datan de 1795.
Cristo atado a la columna Su autor vuelve a ser Luján Pérez. En las islas ya existían tallas sobre este tema, unas muy antiguas, de factura popular, y otras realizadas por escultores de cierto renombre. Al respecto, muy posiblemente se fija Luján en las homónimas que se encuentran en Las Palmas de Gran Canaria (obra de Tomas A. Calderón De La Barca, 1798) y la Orotava, en Tenerife (Pedro Roldán, 1689). El imaginero guíense ya había tallado dos años antes el Cristo que se conserva en Teror.
El que posee Guía es una escultura completa, de tamaño natural, que se caracteriza por un logrado contraposto y una policromía realista que resalta las múltiples heridas causadas por la flagelación. Estos detalles dejan patente que la talla tiene mucho de barroco, pero también presenta un gesto que lo emparenta en parte con el neoclásico: la expresión serena de su rostro (a diferencia de los de Las Palmas y Teror, cuyas miradas alzadas transmiten más sensación de dolor y, por tanto, mayor barroquismo).<
Virgen Dolorosa miniatura|Virgen Dolorosa de Luján Pérez Ahora entramos en el tema más numeroso en la obra de Luján; ya fuera a tamaño mediano o regular, al “Maestro Pérez” (como se le llamaba) se le encargó cerca de una veintena de dolorosas. Pueden observarse muchas versiones sobre la misma (rostros mirando hacia arriba o hacia abajo, bocas cerradas o entreabiertas, manos en distintas posturas), pero todas tienen en común la disposición de las cejas en actitud de lamento por los padecimientos de su hijo. La obra guíense es de vestir, aunque la totalidad de su anatomía esta tallada (lo mismo haría con su Cristo en el huerto de la misma localidad), mira hacia abajo y tiene las manos cruzadas ante el pecho.
Según se cuenta, ambas obras citadas eran un encargo para la parroquia de otro pueblo, pero dado que Luján no recibió el pago acordado, decidió que el destino final de las dos fuera la parroquia de su “patria chica”.
El Martes Santo tiene lugar la 2ª de las procesiones en Guía. En este caso solo desfila el Cristo de la Columna, en recoleto itinerario de Vía Crucis y sin acompañamiento de banda musical.
Miércoles Santo