Man Yu Fung Li (Hong Kong, 19 de febrero de 1978), conocida como Man Yu, es una artista y activista costarricense nacida en Hong Kong. Su campo de especialidad ha sido la pintura, pero además incorpora múltiples medios multidisciplinarios como la instalación, el videoarte y la performance. Parte de su obra se centra en la anatomía humana, las diferentes capas no físicas del ser humano, el humanismo y el respeto por los seres vivos.
Sus obras se encuentran en diversas colecciones de instituciones internacionales, entre los que destacan el Ministerio de Cultura de China, el Correo Postal de China, el Hanwei International Arts Center, la Galería Nacional de Costa Rica, el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, el Banco Nacional de Costa Rica y la Cámara de comercio de Costa Rica.
Paralelo a su desempeño como artista, Man Yu es parte de equipos de rescate en países que sufren de desastres naturales en Centroamérica y Suramérica, y activista contra el calentamiento global y el maltrato animal. Asimismo, es embajadora de marca país Esencial Costa Rica.
Biografía y carrera artística
1978-1987: Primeros años de vida Man Yu nació la ciudad de Kowloon, Hong Kong, el 19 de febrero de 1978. Es hija de Pik Luen Li Kan y de Tak Fu Fung Ng, quien luchó en la Segunda Guerra Mundial.
A raíz de la experiencia de guerra, el padre de Man Yu decidió abandonar Hong Kong antes de que la ciudad dejara el régimen inglés y volviera al gobierno chino. Así, Tak Fu emigró con su familia en búsqueda de paz a Costa Rica, país sin ejército desde 1949, cuando su presidente Oscar Arias recibió el Premio Nobel de la Paz en 1987. Este aspecto biográfico describe que el contexto migratorio de Man Yu fue muy diferente a la de la mayoría de la población china en Costa Rica, quienes emigraron por razones de estabilidad económica y se establecieron como comerciantes, a diferencia de Man Yu quien se dedicó al arte.
1987-1996: El arte desde la infancia y juventud
Estando en San José, Man Yu se enfrentó a un fuerte periodo de bullying originado por sus diferencias físicas y culturales, acentuado a su vez por ser la niña más grande de la generación, ya que, con 8 años, fue matriculada en primer grado de escuela. La artista comenta, en diferentes entrevistas, que además de ser objeto de ridiculización y agresión física por parte de los niños, a las burlas también se sumaban algunos profesores e inclusive el chofer del bus, quien se mofaba junto a los pasajeros, al no deternerse completamente para recogerla en la parada escolar.
Por esta razón, se relata en diferentes entrevistas a la artista que durante los recesos se encerraba en el baño y en las puertas y paredes dibujaba escenas e historias de niños que tenían una vida normal, además de responder a los grafitis de las puertas, con mensajes positivos. Estos incidentes, frecuentes y repetitivos, fueron el motor para que Man Yu, que no hablaba fluidamente español, explorara formas de expresión a través del arte y la escritura.
La mayoría del tiempo dibujaba pero que también experimentaba con otros materiales y, a los 9 años, pintó su primer cuadro al óleo en donde figuraba una piel de humano colgada de un gancho en una pared junto a una cuna vacía. Man Yu estaba representando lo que ella veía de la vida: las personas eran un traje andante que vestían para poder existir, pero su verdadero ser era invisible. Este cuadro, titulado “Traje Humano” fue producto de introspección que la artista hizo al ver el mundo como espectadora, sin poder incorporarse al resto de los niños. Además, como comenta Man Yu en varias entrevistas, a raíz del bajo rendimiento académico, se le castigaba en casa quitándole todos los materiales artísticos, razón por la cual se levantaba por las noches a dibujar en las tablas debajo del colchón de la cama con lápices escondidos.
La mayoría de estos sucesos se dieron durante la primaria en la Escuela Católica Activa, de la cual se graduó de sexto grado. Posterior a ello se incorporó en secundaria en Costa Rica Academy, donde también fue víctima de bullying, pero en menor grado. Cursó allí un par de años y luego fue trasladada al Colegio San Judas Tadeo, por decisión económica de los padres. En el San Judas Tadeo, Man Yu adolescente empezó a rebelarse y defenderse, a tal punto que agredió físicamente a una profesora que la discriminó en clase, lo cual desencadenó su primera expulsión académica. A partir de ese momento, fue expulsada de múltiples colegios privados a raíz de su falta de adaptación social.
Posterior a ello, Man Yu relata en diferentes entrevistas que su familia perdió todos los negocios y propiedades, de manera que fue trasladada al Liceo Nocturno de Costa Rica, donde conoció personas de variada edad, de la calle, maleantes y travestis. Para este tiempo dejó de ser víctima de bullying y encontró amigos en dicho gremio estudiantil. No obstante, no pudo terminar secundaria en el Liceo Nocturno, ya que su rebeldía provocó su expulsión, razón por la cual estuvo entrando y saliendo de diferentes institutos académicos, finalizando el bachillerato por madurez fuera de la academia tradicional.
1998-2004: La gestación del arte
Apaciguada ya la rebeldía adolescente, Man Yu ingresó a la Universidad Veritas a la carrera de diseño publicitario. Relata que tenía muy malas calificaciones en las asignaciones relacionadas con administración y contabilidad, no obstante, se resaltan los buenos resultados que obtenía en los cursos artísticos, razón por la cual había elegido la carrera.
Sin embargo, Man Yu no pudo continuar estudiando debido a que en 1999 quedó embarazada a los 21 años, producto de una relación que mantuvo con un joven rebelde conocido de la Calle de la Amargura. Los detalles de este embarazo fueron relevantes para el desarrollo de la carrera artística de Man Yu, ya que el apego por su futuro hijo, fue lo que la llevaría a acercarse nuevamente a las artes.
Al enterarse del embarazo, su padre conservador chino, los obligó a vivir juntos y al joven a buscar trabajo. Esta situación fue insostenible por la inmadurez de ambos quienes no se encontraban listos para asumir una vida con responsabilidades de adulto, especialmente por la falta de preparación académica y profesional del joven. A raíz de ello, sumado a la inestabilidad emocional de la relación, rompieron y la madre de Man Yu, decidió enviarla a vivir a Estados Unidos con su hermana mayor, dado que el embarazo de madre soltera le generaba muy mala reputación a la familia dentro de la comunidad china.
Así, Man Yu vivió la mayor parte y la parte final de su embarazo en Estados Unidos, primero en casa de su hermana, que tuvo que abandonar por amenazas de muerte de su cuñado. Posteriormente en casa del gurú Mohan Singh, que solía ser su amigo desde la infancia hasta que, en ese periodo, en lugar de ayudarla, decidió secuestrarla. Después de lograr escapar de su secuestrador, vivió en la calle en Miami un par de meses, finalmente, después de tener un acontecimiento con Elizabeth Taylor y tener la oportunidad a través de ella de poder acceder a una computadora con internet y teléfono, regresó a Costa Rica gracias al apoyo de un desconocido que atendió su llamada en el call center de LACSA.
Al regreso a Costa Rica, Man Yu sufrió un atropello a pocos días antes de tener a su bebé, justo a la salida de una cita de control prenatal. El suceso ocurrió en las afueras de Bansbach en San José Centro, cuando una camioneta negra conducida por una persona ebria, se saltó el semáforo en rojo y se subió a la acerca, arremetiendo contra Man Yu. Man Yu murió por unos minutos pero no le sucedió nada al bebé, aunque las atenciones médicas fueron negligentes. Este suceso acabó en un juicio sin éxito.
Como consecuencia del accidente, Man Yu tuvo a su bebé 2 días después a través de cesárea. Así, el 1 de febrero del 2000 nació David, su hijo mayor. La relación de Man Yu y el arte tienen raíces en estos sucesos vividos durante el embarazo que estrecharon mucho su relación con su hijo. Cuando éste estaba en primaria, Man Yu insistía en repetidas ocasiones a los profesores que él estaba siendo víctima de bullying, pero la directora de la escuela le mostró personalmente que no era verdad, a partir de lo cual la refirió a la psicóloga de la escuela.
A partir de los consejos de la psicóloga, Man Yu retomó el arte que había dejado de lado durante todo su proceso de embarazo, secuestro, indigencia y atropello. La psicóloga le recomendó a Nelly Eyo, artista argentina, con quien Man Yu inició a formalizar sus estudios independientes en pintura, específicamente tiza pastel y figura humana. Estudió con Nelly por varios años y con ella conoció otros maestros con quienes también aprendió de manera independiente, entre ellos Julio Escámez. Fue discípula de Julio durante varios años aprendiendo sobre la pintura al óleo de manera inmersiva en su taller.
2004-2010: Mujeres del Oriente
Para el 2005, Man Yu había terminado su primera colección de obras, titulada “Mujeres del Oriente” con 10 obras de formato grande en tiza pastel que hacían referencia al simbolismo, colorido y misticismo de la cultura asiática y, en específico, de la ejemplificación de sus mujeres. Además de abordarse lo estético desde el figurativismo, se abordan conceptos como la maternidad, la nostalgia, el matrimonio y la mujer en general. Las serie compila geishas japonesas y óperas chinas con el fin explícito de Man Yu de reflexionar que pese a la insistencia de los pueblos japoneses y chinos en diferenciarse y no ser confundidos, la esencia de la feminidad en sus tradiciones y estéticas alegóricas son similares y proyectadas a occidente donde se reciben con una misma percepción cultural.
Esta colección se exhibió por primera vez en el 2016 como una exposición individual en la Galería 1887 del Centro Nacional de la Cultura en Costa Rica, curada por Adriana Collado. Esta fue la primera experiencia expositiva de Man Yu, de la cual se relata que, a raíz de la inexperiencia y desconocimiento del contexto y dinámicas de la escena artística, inauguró la exposición como una fiesta china con comida, danza del León, tamales chinos, arroz cantonés y más de lo que se acostumbraba en las exposiciones regulares del momento.
La mayoría de las obras de esta colección fueron vendidas después de exponerse en diferentes lugares del contexto nacional, especialmente en conmemoración de efemérides chinas y exposiciones del Instituto Confucio en Costa Rica.
2010-2019: el Proyecto Traje Humano
Posterior y simultáneamente, Man Yu estuvo trabajando en obras independientes, en su mayoría figurativas y realistas, en tiza pastel, acrílico, óleo y acuarela, enfocadas en el retrato, la anatomía humana, el humanismo y la espiritualidad, de lo cual surgieron otras obras de carácter social y feminista inclusive.