El Hotel Capri, denominado durante parte de la década de 1990 Hotel Horizontes Capri y posteriormente comercializado como NH Capri La Habana, es un histórico hotel situado en El Vedado, La Habana, Cuba. Inaugurado a finales de 1957, fue uno de los principales establecimientos construidos durante la expansión turística, arquitectónica y hotelera experimentada por la capital cubana durante la década de 1950.

El establecimiento fue promovido, construido y originalmente vinculado a los intereses empresariales de Jaime Canavés Llull y de la familia Canavés. El proyecto arquitectónico fue realizado por José Canavés Ugalde, mientras que su ejecución correspondió a la Compañía Constructora Jaime Canavés S.A..

La explotación comercial fue posteriormente entregada mediante arrendamiento a la Compañía Hotelera Shepard S.A., controlada por el empresario estadounidense Julius J. «Skip» Shepard. La documentación oficial de la Foreign Claims Settlement Commission identifica a esta sociedad como la compañía que operaba el Hotel Capri.

Paralelamente, el casino y otras concesiones existentes dentro del complejo tuvieron una estructura económica diferenciada, entre cuyos participantes figuraron empresarios vinculados al crimen organizado estadounidense.

De este modo, la historia empresarial del Capri puede distinguirse en tres ámbitos: propiedad, promoción y construcción del inmueble; explotación hotelera mediante arrendamiento; e intereses y concesiones relacionados con el casino.

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Historia

Contexto de La Habana en la década de 1950

Durante la década de 1950 La Habana experimentó una importante expansión hotelera, residencial y comercial. El Vedado y particularmente La Rampa se convirtieron en algunos de los principales focos de esta transformación urbana.

En septiembre de 1952 se promulgó el Decreto-Ley 407 sobre propiedad horizontal y en 1953 el Decreto-Ley 750 creó el sistema de Fomento de Hipotecas Aseguradas. Estas disposiciones favorecieron el crecimiento vertical de El Vedado y estimularon numerosas inversiones inmobiliarias.

En 1955 el gobierno de Fulgencio Batista promulgó la Ley de Hoteles 2074, que otorgaba incentivos fiscales y licencias relacionadas con el juego a determinados proyectos hoteleros y de entretenimiento de gran inversión.

El Capri se desarrolló en este contexto junto con establecimientos como el Hotel Habana Riviera, el Habana Hilton —posteriormente Habana Libre—, el Hotel Deauville y otros grandes proyectos hoteleros.

Origen empresarial: la familia Canavés

Jaime Canavés Llull

El núcleo empresarial responsable del desarrollo del Capri estuvo encabezado por Jaime Canavés Llull (1894-1982), empresario nacido en Pollença, Mallorca, España, que se estableció en Cuba en 1913.

Jaime Canavés desarrolló una extensa actividad en los sectores de la construcción, promoción inmobiliaria y producción de materiales para la edificación.

Fue propietario de la Compañía Constructora Jaime Canavés, que operaba en Cuba desde al menos 1949 y tenía sus oficinas en Nuevo Vedado.

También mantuvo intereses en Industrias Hormigón Cubano S.A. y figuró entre los accionistas de Industrias Siporex S.A., dedicada a la fabricación de materiales de construcción.

La empresa adquirió un marcado carácter familiar, incorporándose varios de sus hijos a cargos de administración, arquitectura y dirección.

Antonio Canavés Ugalde

El hijo mayor de Jaime Canavés Llull, Antonio Canavés Ugalde (1922-1954), había ejercido la presidencia de la empresa familiar antes de la construcción del Hotel Capri.

Falleció prematuramente el 15 de marzo de 1954 a consecuencia de un accidente automovilístico. Estaba casado con Josefina Milián Perez y dejó descendencia.

Su fallecimiento ocurrió más de dos años antes de la constitución de Compañía Hotelera de La Habana S.A.; por ello no figura entre los constituyentes de dicha sociedad pese a haber ejercido previamente la presidencia del núcleo empresarial familiar.

Después de su muerte, Jaime Canavés Llull y los demás integrantes de la generación Canavés Ugalde continuaron la actividad empresarial.

José Canavés Ugalde

José Canavés Ugalde (1924-2012), hermano de Antonio, desarrolló su carrera profesional como arquitecto.

Fue el arquitecto responsable del Hotel Capri, una de las obras más conocidas de su trayectoria.

Su trabajo comprendió además proyectos residenciales, comerciales e industriales que formaron parte del desarrollo arquitectónico cubano de mediados del siglo XX.

La participación de José Canavés en el Capri fue complementaria a la de la empresa familiar: él realizó el proyecto arquitectónico y la Compañía Constructora Jaime Canavés S.A. ejecutó las obras.

Jaime Canavés Ugalde y Francisco de la Horra Diez

Jaime Canavés Ugalde participó asimismo en la estructura empresarial familiar.

Francisco de la Horra Diez, esposo de Emilia Canavés Ugalde, ocupó también responsabilidades administrativas dentro de las sociedades vinculadas al proyecto.

Dirección empresarial histórica

Dentro de la etapa anterior al Capri, la dirección familiar puede resumirse de la siguiente forma:

Jaime Canavés Llull: propietario y cabeza del grupo empresarial. Antonio Canavés Ugalde: hijo primogénito y presidente de la empresa familiar hasta 1954. José Canavés Ugalde: arquitecto y responsable del proyecto arquitectónico del Hotel Capri. Jaime Canavés Ugalde: integrante de la dirección empresarial familiar. Francisco de la Horra Diez: integrante de la administración societaria.

La muerte de Antonio Canavés Ugalde explica que la dirección societaria existente cuando comenzó el proyecto del Capri fuera diferente de la estructura empresarial inmediatamente anterior.

Compañía Hotelera de La Habana S.A.

En 1956 se constituyó la Compañía Hotelera de La Habana S.A., sociedad encargada del desarrollo del proyecto hotelero.

Una obra histórica basada parcialmente en documentación del Archivo Nacional de Cuba señala que la sociedad fue constituida mediante la escritura pública n.º 1.043 de 12 de diciembre de 1956 por Jaime Canavés Llull, José Canavés Ugalde, Jaime Canavés Ugalde, Francisco de la Horra Diez y Mario Augusto Soto Román.

Su objeto social incluía la construcción, adquisición, explotación, alquiler y subarrendamiento de edificios hoteleros y otros negocios legalmente autorizados, con un capital autorizado de dos millones de pesos.

La misma fuente identifica a Jaime Canavés Llull como ciudadano cubano de origen español, residente en Cuba desde 1913 y relacionado con la Compañía Constructora Canavés.

La interpretación política de dicha obra sobre las relaciones entre empresas privadas, bancos y crimen organizado corresponde al enfoque del autor; sin embargo, sus datos relativos a la escritura societaria son presentados con referencias al Archivo Nacional de Cuba.

Construcción del Hotel Capri

José Canavés Ugalde diseñó el Hotel Capri en 1956. Las obras comenzaron el 3 de octubre de 1956 y estuvieron a cargo de la Compañía Constructora Jaime Canavés.

El coste del proyecto fue estimado en aproximadamente 5,5 millones de pesos. En 1957 la compañía gestionó financiación adicional para terminar las obras.

El edificio fue proyectado con aproximadamente 250 habitaciones y 19 plantas, además de restaurantes, bares, cafetería, establecimientos comerciales, cabaret, casino y piscina en la parte superior.

La prensa contemporánea posterior también ha atribuido expresamente la construcción a la compañía de Jaime Canavés y el diseño a su hijo José Canavés.

Inauguración

El hotel fue inaugurado el 27 de noviembre de 1957 y comenzó a operar regularmente el 1 de diciembre de 1957.

Durante la inauguración se realizó un espectáculo acuático en la piscina superior, una de las instalaciones más características del hotel.

Propiedad, arrendamiento y estructura empresarial

Propiedad original

Las fuentes históricas distinguen a la familia Canavés y sus sociedades como los intereses cubanos vinculados a la propiedad, promoción, arquitectura y construcción original del Hotel Capri.

LIBRE identifica a la Compañía Hotelera de La Habana S.A. como propietaria del Hotel Capri, su casino y su cabaret, y señala que la sociedad estaba integrada por Jaime Canavés Llull y miembros de su familia.

Ciro Bianchi Ross, en Juventud Rebelde, también atribuye el establecimiento a Jaime Canavés y documenta el posterior arrendamiento de su explotación.

Arrendamiento a Compañía Hotelera Shepard

La explotación comercial fue arrendada a la Compañía Hotelera Shepard S.A., presidida por Julius J. «Skip» Shepard.

Las diferentes fuentes ofrecen pequeñas variaciones en las cantidades inicialmente negociadas, pero coinciden en que se trataba de un contrato de larga duración cercano a veinte años.

La Foreign Claims Settlement Commission documentó posteriormente que Shepard poseía el 100 % de las acciones de su propia compañía, una sociedad constituida bajo las leyes cubanas.

Otro expediente oficial estadounidense describe expresamente a Compañía Hotelera Shepard S.A. como “the operator of Hotel Capri”, es decir, la empresa operadora del establecimiento.

Por tanto, el control accionarial de Julius Shepard sobre Compañía Hotelera Shepard S.A. correspondía a la sociedad operadora y no debe confundirse con la propiedad inmobiliaria original.

Casino y crimen organizado

Un negocio diferenciado

El casino constituía una unidad económica diferenciada dentro del complejo hotelero.

La documentación financiera estadounidense relativa a Shepard distingue incluso entre las operaciones hoteleras y contratos o derechos asociados al casino, tienda de regalos, barbería y salón de belleza.

Esta diferenciación permite explicar por qué individuos con participaciones significativas en el casino podían ser descritos posteriormente como figuras centrales del Capri sin ser necesariamente propietarios del inmueble.

Santo Trafficante Jr.

El casino estuvo asociado con Santo Trafficante Jr., figura del crimen organizado estadounidense radicada principalmente en Florida.

Fuentes posteriores describen a Trafficante como responsable o figura principal de la operación del casino.

La documentación estadounidense contemporánea también lo relaciona con intereses importantes en las actividades de juego del Capri.

Estas participaciones se referían al casino y deben distinguirse de la propiedad inmobiliaria y de la operación hotelera general.

Otros operadores del casino

Entre las personas vinculadas a las actividades de juego figuran Nicholas Di Costanzo y Charles Tourine, además de otros operadores asociados con el entorno de Trafficante.

La presencia de estas figuras convirtió posteriormente al Capri en uno de los hoteles más frecuentemente asociados en la cultura popular con la mafia estadounidense en la Cuba prerrevolucionaria.

George Raft

El actor estadounidense George Raft fue una de las figuras públicas más conocidas asociadas al Capri.

Raft, célebre por sus papeles cinematográficos relacionados con el mundo del crimen organizado, estuvo vinculado con las actividades sociales y de entretenimiento del casino y el club nocturno.

Su presencia contribuyó a proyectar internacionalmente el establecimiento y posteriormente pasó a formar parte de la imagen popular del Capri de finales de los años cincuenta.

Cabaret y vida artística

El Capri contó con un cabaret que participó activamente en la intensa vida nocturna habanera.

Entre los artistas relacionados con sus escenarios estuvieron Olga Guillot y Gina León, esta última conocida posteriormente como «La dama del Capri».

El establecimiento combinaba así alojamiento, restaurantes, casino, club nocturno y espectáculos artísticos dentro de una misma estructura hotelera.

Revolución cubana e intervención

La situación del Capri cambió después del triunfo de la Revolución cubana en enero de 1959.

La Foreign Claims Settlement Commission examinó posteriormente las