thumb|250px|Ilustración de Las brujas de Lancashire, del inglés William Harrison Ainsworth, por John Gilbert (1854). thumb|250px|alt=Cuadro representando dos mujeres desnudas acompañadas de un joven demonio y de un macho cabrío, bajo un cielo donde se observa una humareda negra y roja.|Deux sorcières, cuadro de Hans Baldung.Cuadro representando dos mujeres desnudas acompañadas de un joven demonio y de un macho cabrío, bajo un cielo donde se observa una humareda negra y roja. Una bruja (en masculino, un brujo) es una persona que practica la brujería. La brujería es una práctica de índole espiritual que frecuentemente se asocia con el paganismo y sus diversas religiones.
Si bien la imagen típica de un brujo o de una bruja es muy variable en función de cada cultura, en el acervo popular del mundo occidental la representación de una bruja se asocia fuertemente hoy en día a la de una mujer con capacidad de volar montada en una escoba, así como con el aquelarre (reunión de brujas) y con la caza de brujas (búsqueda e identificación de brujos y brujas). Al brujo algunos lo asocian con el vidente o con el clarividente, otros lo asocian con el chamán (quien es un especialista de la comunicación con las potencias de la naturaleza y con los difuntos), mientras que otros lo asocian con un brujo de tribu más orientado a la curación de enfermos del cuerpo y del alma, etc. La bruja (en femenino) es un personaje recurrente de la imaginación contemporánea, que perdura y se afirma gracias a los cuentos, las novelas, las películas, así como a través de ciertas fiestas populares y de sus especiales máscaras.
Etimología En latín las brujas eran denominadas maleficae (singular malefica), término que se utilizó para designarlas en Europa durante toda la Edad Media y gran parte de la Edad Moderna. Términos aproximadamente equivalentes en otras lenguas, aunque con diferentes connotaciones, son el inglés witch, el italiano strega, el alemán Hexe y el francés sorcière. Esta última palabra, femenino de sorcier, deriva del latín vulgar sortiarius (que literalmente significa « hablador de suertes o parlachín de suertes») y del latín clásico sors, sortis (que primero señalaba un procedimiento de clarividencia, y luego significaba destino o suerte).
La palabra española «bruja» es de etimología dudosa, posiblemente prerromana, del mismo origen que el portugués y gallego bruxa y el catalán bruixa. La primera aparición documentada de la palabra, en su forma bruxa, data de finales del .Lisón Tolosana, Carmelo. Las brujas en la historia de España. Madrid: Temas de Hoy, 1992, pág. 25. En 1396 se encuentra la palabra broxa, en aragonés, en las Ordinaciones y paramientos de Barbastro. Carmelo Lisón Tolosana considera que el origen de la palabra puede encontrarse en el área pirenaica. En Gascuña y Béarn era también corriente el uso de una palabra etimológicamente relacionada, brouche. Debe tenerse en cuenta que en esta época el Languedoc y la Corona de Aragón eran áreas culturalmente muy relacionadas. Carmelo Lisón Tolosana, op. cit., págs. 26-28). El término inglés witch tiene un origen más controvertido, aunque posiblemente deriva del radical wik de origen tanto celta como germánico.Diccionario etimológico vasco-español-francés-inglés, Etimología de sorcier y sorcièreEcuRed, BrujeríaBrujería, historia y etimologíaEl vocabulario de brujería y los traductores, etimología, 13 de agosto de 2010.
En el País Vasco y en Navarra se utilizó también el término sorgin (/sorguín/ en su pronunciación en español), y en Galicia, la voz meiga.
Diferencia entre bruja y hechicera
El antropólogo español Julio Caro Baroja propone diferenciar entre «brujas» y «hechiceras». Las primeras habrían desarrollado su actividad en un ámbito predominantemente rural y habrían sido las principales víctimas de la caza de brujas en los años 1450 a 1750. En cambio, las hechiceras, conocidas desde la antigüedad clásica, habrían actuado en la ciudad. Como ejemplo de las primeras Caro Baroja pone a la sorgina de la brujería vasca, y de las segundas al personaje de La Celestina de Fernando de Rojas. De esta última dice que aunque el autor "dibujó su espléndido personaje tomando elementos de la literatura latina, de Ovidio, de Horacio, etc." sus rasgos coinciden "con los que aparecen enumerados en los procesos levantados a las hechiceras castellanas por los tribunales inquisitoriales".
Carmelo Lisón Tolosana distingue también entre hechicera y bruja, pero, según este antropólogo español, la diferencia se basa en la relación que mantienen una y otra con el poder oculto y maligno, con el poder demoníaco. La hechicera invoca y se sirve del poder demoníaco para realizar sus conjuros, mientras que la bruja hace un pacto con Satán, renuncia a su fe y rinde culto al diablo. "La fuente del poder oculto no es ahora la fuerza de la palabra ni la invocación al diablo ni la ceremonia mágica, sino que aquella proviene de la adoración personal y voluntaria al demonio por parte de la bruja hereje y apóstata; su poder es vicario pero diabólico, adquirido a través de pacto explícito, personal y directo con el mismísimo Satán en conciliábulo nocturno y destructor que anuncia el aquelarre". El paso de la hechicera a esta "bruja satánica", "bruja aquelárrica", como la llama también Carmelo Lisón, se produjo en Europa a lo largo de los dos siglos finales de la Edad Media.
Carmelo Lisón también discrepa de Caro Baroja en cuanto a la consideración del personaje de Celestina porque para él se trata de un "híbrido" entre bruja y hechicera. Celestina, dice Carmelo Lisón, vive "rodeada de ponzoñosos ungüentos y de fórmulas mágicas cuyo poder residía en la fuerza del lenguaje" pero "puede además disparar el terrible dardo del maleficio, opera con poderes nocturnos, conjura y obliga al mismísimo Satán".
Según Carmelo Lisón, "el conjuro revela el carácter bastardo de Celestina, alcahueta mestiza, resultado de un cruzamiento entre bruja y hechicera. Aunque se confiese cliente del demonio sabe bien su «arte», conoce y sabe leer los agüeros y activa a voluntad el poder intrínseco a líquidos, hilados y palabras. Además, para asegurarse el éxito, pacta con Satán pero, nótese, en pacto arrogante y altivo, exigente y amenazante, en pacto entre iguales, esto es, entre dos agentes teúrgicos tan poderosos como malvados".
Por otro lado, en la mayoría de los idiomas se utilizan términos diferentes para designar la «hechicería» (en la que no existe el pacto diabólico) y la «brujería» (en la que sí existe), menos en el francés, idioma en el cual solo existe sorcellerie para ambas. En inglés existe sorcery y witchcraft, en portugués feitiçaria y bruxaria, en italiano fattucchieria y stregoneria, en alemán se dice Kunts/Zauberei y Hexerei.Guy Bechtel, La Sorcière et l’Occident. La destruction de la sorcellerie en Europe, des origines aux grands bûchers, 1997
Historia
Antigüedad thumb|upright=1.2|270px|alt=Medea sale de un nubarrón, llevando un estilete y una antorcha, y teniendo una serpiente a sus pies. Bajo ella, Jasón, delante del cadáver de sus dos niños, está a punto de desenvainar su espada.|Charles André van Loo, Mademoiselle Clairon en Médée, 1760. Medea sale de un nubarrón, llevando un estilete y una antorcha, y teniendo una serpiente a sus pies. Bajo ella, Jasón, delante del cadáver de sus dos niños, está a punto de desenvainar su espada.
Las brujas son raras en la Biblia y son condenadas por Moisés.Exode, XXII, 18.Éxodo, XXII, 18 (No dejarás con vida a la hechicera) No obstante, se alude a Saúl consultando a una bruja en En-Dor, para así poder hablar con Samuel ya muerto.Premier livre de Samuel, XXVIII.Primer libro de Samuel, XXVIII
Es difícil llegar a concretar una visión más o menos exacta de la brujería en la antigüedad. Sin duda, en ese tiempo la misma era reprobada o al menos temida por amplios sectores de población, e incluso prohibida.
Plinio el Viejo alude a la interdicción de la misma en Roma por la Ley de las XII Tablas hacia el 450 a. C.Plinio el Viejo, Naturalis Historia, XXVIII, IV, 3. Y por su parte la Lex Cornelia prohibió su práctica, y condenaba a muerteL'univers de Grindich, Sorciers(ières), 10 de enero de 2008. a aquellos que se daban a los procedimientos de la brujería:
Y Cayo Mecenas aconsejó a Augusto de rechazar a los adeptos de las religiones foráneas.
No obstante lo señalado, numerosas referencias (especialmente literarias), testimonian la práctica continua de la brujería durante la Antigüedad. La diosa Hécate era quien entonces dirigía la brujería y los encantamientos,Jean Humbert, Mythoogie grecque et romaine y ciertas regiones y ciertos lugares eran considerados puntos de pasaje al mundo infernal, y estaban asociados a zonas tales como: pantanos, lagos, cementerios, bosques.
La Tesalia, pradera fértil con múltiples cursos de agua, parecería así la región de origen de las brujas en Grecia; Lucio Apuleyo la califica de «tierra natal del arte mágico» y muchos personajes mencionados en la literatura tienen ese origen. Erictón, bruja tesaliana, personaje importante del libroVI de la Farsalia de Marco Anneo Lucano. En esa epopeya, que cuenta la Batalla de Farsalia que tuvo lugar en 48 a. C. en Tesalia, Sexto Pompeyo se encuentra con esa bruja, y le pregunta cuál sería el resultado de la guerra. Y Erictón entonces hace hablar a un muerto, para así revelar la suerte de la batalla. Esta bruja vive en medio de tumbas, y desde esa posición puede escuchar lo que se pasa en los infiernos; por cierto, es delgada y fea, y «sus cabellos revueltos en su cabeza tienen el aspecto de serpientes». Solamente sale durante la noche o con tiempo de tormentas.Marco Anneo Lucano, Farsalia, VI, 510-519. Pánfilo es un personaje de El asno de oro de Lucio Apuleyo, y también habitaba en Tesalia. La obra evoca los espíritus de los muertos; ella se apodera de todos los jóvenes que ve, transformándolos en piedras o en animales si se resisten.Lucio Apuleyo, El asno de oro, II, V. La Cólquida, actualmente Georgia, es la tierra de origen de Medea, quien conoce los encantamientos, los afrodisíacos, y los ritos de Hécate, y que incluso es capaz de amaestrar a un dragón. En el Esquilino, una de las siete colinas de Roma donde antes del Imperio se encontraba el cementerio de pobres, Quinto Horacio Flaco evocó a la bruja Canidia,Las Brujas Canidia y Erictho expresando que con otras brujas tan pálidas como ella, excavaron fosos, y por allí hicieron correr sangre de muertos y hablaron con ellos.
thumb|Trois femmes et trois loups (tres mujeres y tres lobos), acuarela de Eugène Grasset, hacia 1900.
Edad Media y Renacimiento
Comienzo de las persecuciones
Al comienzo del Medioevo, Clodoveo I, rey de los francos del año 481 al año 511, promulgó la llamada Lex Salica condenando a las brujas a pagar fuertes multas. Y en lo que respecta a Carlomagno, su código de leyes establecido entre los años 780 a 782, contemplaba la prisión para los adeptos a la brujería.
Pero es en 1326, a través de una bula pontificia del papa Juan XXII, que podemos decir realmente comienza una exacerbada persecución a las brujas, la que se extendió por cerca de cuatro siglos.
Claude Seignolle expresa que los procesos y ejecuciones en relación con brujerías, sobre todo conciernen a mujeres.
El estereotipo de una bruja está presente desde los juicios de los años 1420-1430, y se mantuvo durante más de dos siglos, aunque al promediar ese es claro que aún no estaba bien definido y desarrollado.La Grande Chasse aux sorcières, Brian P. Levak
En realidad fueron los procesos judiciales y la tradición libresca los que afirmaron y detallaron ese estereotipo, y durante esos procesos dirigidos contra las brujas y los magos, las creencias y los mitos se establecieron y se consolidaron.