La ermita de Valsordo es un templo católico situado en Cebreros (Ávila). En ella se encuentra la Virgen de Valsordo, patrona del municipio. Anteriormente, era conocida como Nuestra Señora de las Virtudes, de las Batallas y de los Toros. La localidad celebra en su honor las fiestas regionales que tienen lugar del 14 al 17 de agosto, aunque su verdadero día es el 15, conmemorando su ascensión a los cielos. Contexto geográfico La Ermita se encuentra ubicada en el Valle de Valsordo, a 2 km aproximadamente de Cebreros. Su disposición es paralela a la Cañada Real Leonesa Oriental que conectaba Toledo y Valladolid. Anterior a la realización de la misma, era una calzada romana. La Ermita posee un importante complejo que rodea al propio templo. Existen numerosa cantidad de pinos en su paraje que componen el espacio. Es una zona bastante húmeda al ubicarse en las proximidades del río Alberche. Fuentes literarias y epigráficas Las primeras fuentes que hacen referencia a la Virgen o a la Ermita de Valsordo se remontan al siglo VIII cuando los musulmanes invaden la península ibérica. De esta fecha es el documento de la Verdadera Historia de la Virgen de Valsordo. En este, se especifica que la Casa de la Virgen ya existía y que tras la recuperación de los territorios por parte de los reinos cristianos, los eremitas permanecieron en estas. La siguiente referencia escrita que se hace data de 1134, cuando Francisco de Asís Veas Artero fija que diversos anacoretas estaban poblando esta zona donde había multitud de iglesias en todo el valle, esto es lo que le proporciona el nombre del valle, Valle de las Iglesias (hoy en día, ha derivado a Valdeiglesias). Ya en plena Edad Media, se tienen referencias del propio paso que conectaba Toledo con Valladolid, en la Cañada Real Leonesa Oriental. El Cardenal Gil Torres era el encargado de cobrar diezmos por el paso de Valsordo, estos hechos están datados de 1250, fecha en la que consta que existía no solo la Iglesia o Ermita, sino una aldea ubicada en torno a este. Pasados más de dos siglos desde la última fuente, en 1458 el Papa Calixto III promulgó una bula con el objetivo de recabar fondos para armar un ejército y llevar a cabo la reconquista de la ciudad de Constantinopla. En este documento aparece reflejado que:Ese mismo año, 1458, existen los datos de los pagos que la Ermita de Santa María de Valsordo pagaba al Arciprestazgo de los Pinares. El tributo rondaba los 2.200 maravedíes. Ya en el siglo XX, el escritor madrileño, Constancio Bernaldo de Quirós, escritor, sociólogo y jurista madrileño, tras pasar por diferentes caminos viejos de Castilla, decretó:También cabe mencionar al historiador abulense Cándido María Ajo González quien editó una serie de tomos con información relativa no solo a Ávila capital sino también a sus provincias. En estos dedica uno al complejo de Valsordo, donde recoge lo que se ha inventariado en diversos Archivos nacionales e incluso internacionales en relación con la fundación de capellanías, estableciendo que en 1620 se fundó la Capellanía de la Ermita de Valsordo a manos de Gómez de Villalba y Diego Alonso. Aparte de todos estos escritos efectuados de primera mano, existen otros que tenían una función más institucional o reglada como fue el libros de inventario o el Libro de Cuentas que efectuó la propia Ermita de Valsordo en 1680, en este se recogían todos los gastos de materiales y de jornales que se emplearon para la casa de la Virgen. Se han recogido algunos datos a lo largo del tiempo como: Sin embargo, muchas páginas de ese Libro de Cuentas fueron destruidas por unos anarquistas el 20 de julio de 1936 cuando invadieron tanto la Iglesia Santiago Apóstol como la Ermita, destrozaron además diversos objetos de culto. Aparte, otros como Juan Fulgencio Acedo anotó algunos milagros que la Virgen de Valsordo había efectuado hasta 1698. Además, en conmemoración a esto, se realizaron unas estampas. Más reciente, es el libro-recopilación de diferentes elementos de Cebreros, con especial detalle tanto de la historia de la Virgen como de la Ermita de Valsordo, Cebreros, algo más que buen vino de José Manuel Espinosa Pérez. En él, se pretendía hacer una re-composición de los principales acontecimientos que ha vivido el pueblo, además de diferentes personalidades y festividades de la localidad. Por último, cabe mencionar el libro de Josefina Mateos Madrigal, que es una recopilación más novedosa de esas historias del pueblo, donde amplía y proporciona una evolución de la historia de la Virgen de Valsordo a lo largo de los siglos. miniaturadeimagen|283x283px|Mosaico de la Virgen de Valsordo Por otro lado, aparte de las fuentes, se han realizado unos estudios toponímicos de la zona. Estos, estuvieron encabezados por Federico Rodríguez de Campomanes, quien defendió la teoría de que el nombre de la zona procedería de una derivación de la palabra latina Sors, sortis, que en su traducción al castellano significa suerte. De esta manera, la zona era llamada así, por la "suerte" en la distribución de tierras, puesto que con la invasión de los visigodos y romanos, muchas tierras pasaron a manos de otros habitantes de la zona.

Fundación Según cuenta la tradición, la Virgen de la Victoria o de los Toros llevaba perdida muchos años. Un día estando uno de los nietos de Juan Alía, llamado Juan (aunque era conocido como Juanillo), se encontraba en una de las ladera del arroyo de las Vegas, en unos terrenos de su padre Miguel el sordo, cuidando de las ovejas y cabras. Por la tarde, comenzó a llover con una gran violencia, tal era el diluvio que el joven había quedado a una de las orillas del arroyo mientras que el rebaño en la otra. El muchacho tenía mucho miedo de que se ahogasen, ya que seguía creciendo con gran rapidez las aguas. Comenzó a llorar con gran desconsuelo. Progresivamente dejó de llover, aunque el río seguía aumentando su caudal a causa de la llegada de agua de diversos puntos de las colinas que lo rodeaban. Todo hasta que apareció una Borriñega por el camino y le instó a Juanillo a que no se moviese mientras hizo que no se ahogase ninguno de sus animales. La mujer esperó hasta que la situación se normalizó sentada en una lancha hasta que Juanillo pudo cruzar. En esta ocasión, la mujer se encontraba con un niño muy pequeño en brazos. Esta, se hallaba a diferencia del muchacho sin estar mojada, ni ella ni el ganado. Cuando el joven le preguntó por su nombre, ella respondió que María y que, además, era vecina del pueblo. Juanillo, muy agradecido, le ofreció a la mujer quedarse a cenar en su cortijo con su padre. María le instó a que fuese a contarlo a Miguel, su padre, y que haría una señal para que lo creyese lo que le estaba contando.

Tras producirse todo, tal cual lo relataba, de repente se iluminó el cielo, resultó que era María Santísima. Con todo esto, el joven cebrereño volvió a donde había dejado a la señora, y postrándose ante ella, le preguntó qué quería que hiciese por ella. La respuesta fue que quería vivir en aquel sitio, donde se encontraba, para vivir cerca del pueblo y ayudar a sus habitantes en lo que le reclamasen. Además, le contestó a una duda que había surgido a causa de su desaparición durante algunos años, le replicó que fue a causa de los pecados que había cometido el pueblo, y el castigo que le habían mandado fueron los musulmanes que conquistaron la zona. De esta manera, y para alejarse de la barbarie, decidió marcharse a una zona desértica llamada Lancha Luna. Tras producirse todos los acontecimientos, llegaron las demás gentes del pueblo y decidieron construirle una Iglesia en su honor, así realizaron una capilla o casa.

En el pueblo comenzaron a producirse una serie de milagros a los cebrereños. Una de ellas, fue Ana Alía, que era ciega. Esta, era la tía de Juanillo y comenzó a ver. Para conmemorar la llegada de la Virgen de los Toros, se celebró una misa. Sin embargo, el propio párroco sugirió que era bueno cambiar el nombre de la santa. Fue Ana la que dio la idea del nombre, dijo que como el acontecimiento había tenido lugar en los terrenos de su hermano Miguel, el sordo, el nombre de María Santísima tendría que ser Virgen del Valle del Sordo. El nombre que hoy día se le da a la Virgen y a su ermita, procede de la deformación de su nombre, pasando a Virgen de Valsordo.

De esta manera, se forjó la leyenda de su fundación, aunque se desconoce la fecha de construcción concreta. La primera vez que se documenta la existencia de una Casa de la Virgen fue en el documento Verdadera Historia de la Virgen de Valsordo que afirma que con la invasión musulmana en el , ya existía. No obstante, algunos historiadores señalan que su edificación fue en torno al . Este momento es propuesto, ya que el Tumbo o Libro del Monasterio de Valdeiglesias aparece recogida la realización de diversas ermitas que se efectuaron por diferentes valles cercanos. De esta manera, el por entonces rey Visigodo, Teodomiro, llevó a cabo la construcción de diversos eremitorios como uno que se encuentra en lo que hoy en día es el Pantano de San Juan, por lo que la primitiva Ermita de Valsordo pudo ser de estas fechas.

Historia En cuanto a su historia, una vez construida la Ermita de la Virgen de Valsordo, en 1688, que es la fecha que data el reloj de sol, que se ubica en el exterior del complejo, se incorporó al conjunto la Sacristía y el Camerino de la Virgen. Este, se encuentra cerrado por un arco de piedra labrada separado por una verja del resto de la ermita. En este, se efectuó un cajón para albergar los vestidos de la Virgen. Los suelos se realizaron en pizarra, mientras que las paredes se pintaron de color azul mezclado con bermellón. De esta época, también data del trono de la virgen efectuado a cargo de Ambrosio Hernández Ramos. Anterior a la edificación de la misma, fue la Casa de la Virgen, que era la casa del ermitaño y fue realizada en 1647. Se cree que es esta fecha la de su construcción ya que este número aparece incrustado en piedras de distintos ventanales. El ermitaño en este , fue Domingo Pérez. Esta casa adosada a la ermita, cuenta con diferentes elementos como un portal, cocina y varias habitaciones. Al igual que la ermita, ambos complejos están efectuados en granito. El paraje de la Ermita de Valsordo fue completado con la inclusión en 1680 del torreón, además de la realización de la campana. También de este año, son las obras que se realizaron en la casa, como son el camarín y otros lugares del complejo efectuados gracias al dinero logrado con las limosnas. Estos donativos, no fueron solo de dinero sino también de especias como el trigo, el lino o el vino. No se pagaron los gastos de esta hasta 1698 cuando el alcalde de la villa Antonio Flores Baile atestiguó el pago de la deuda. miniatura|La ermita de Valsordo junto con la Casa de la Virgen adosada a ella donde vivía el ermitaño A la entrada del complejo de la Ermita de Valsordo se encuentra un antiguo humilladero que se estima que su construcción fue en torno a la fundación del Concejo de la Mesta en 1273, ya que se ubica colindante con la Cañada Real Leonesa Oriental. Desde el 2 de julio de 1698, tras la inspección efectuada por el visitador General del Obispado, el fraile Diego Ventura, además del notario del Obispado de Ávila, determinaron la necesidad de crear un libro para contabilizar las entradas de limosnas y otros gastos de la Ermita de Valsordo. De esta manera, también se creó la Cofradía de la Virgen de Valsordo, cuyo primer Mayordomo fue Francisco de San Martín y Silíceo, natural de Cebreros. Aparte del Libro de Cuentas, se efectuó un inventario que data del 6 de febrero de 1730, donde se desglosa los vestidos, alhajas, adornos, telas, libros, mobiliario que o bien era donado o comprado para la Virgen, el Niño, el altar, la capilla, el camarín, la sacristía o el para el propio cuerpo de la ermita y la casa del ermitaño.